¿Qué es el periodo de carencia de una hipoteca?

¿Qué es el periodo de carencia de una hipoteca?

Una pareja se sienta en un sofá, revisando documentos con una computadora portátil, papeles y una calculadora en la mesa frente a ellos.

¿Tienes dificultades para pagar tu hipoteca? Si crees que es un problema puntual, existe un mecanismo que te permite pedir un tiempo muerto y dejar de abonar las cuotas (o una parte): el período de carencia. Aquí te explicamos qué es, sus pros y sus contras y cómo lo puedes solicitar.

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¿Qué es la carencia en una hipoteca?

El periodo de carencia en una hipoteca es un tiempo en el que se reducen las cuotas mensuales o se pueden dejar de pagar completamente. El plazo de duración de este "tiempo muerto" suele ser de entre seis y 24 meses, aunque depende del acuerdo al que lleguen el banco y el cliente.

La carencia suele pedirse cuando el titular del préstamo hipotecario tiene dificultades para pagar las cuotas. Pero también puede solicitarse, por ejemplo, al inicio del contrato: para usar el dinero para reformar la vivienda adquirida, para dar tiempo a que se construya la casa en casos de autopromoción...

Tipos de carencia

  • Carencia total o de capital e intereses. Consiste en no pagar las cuotas del préstamo hipotecario durante el tiempo que se aplique. No se te cobrará ni el capital que debes ni los intereses que se vayan generando.

  • Carencia parcial o de capital. Consiste en pagar solo la parte de los intereses de las cuotas durante el período pactado. Recuerda que las mensualidades contienen una parte de capital (lo que debes) y otra de intereses. 

Ejemplo: cómo funciona el período de carencia

Imagina que has contratado una hipoteca de 150.000 euros a 25 años con un interés del 3%. En la siguiente tabla te mostramos lo que devolverás al banco con una amortización normal y con una carencia parcial o total aplicada durante el primer año:

Sin carencia

Con carencia parcial

Con carencia total

Cuota año 1

711€/mes

375€/mes

0€/mes

Cuotas siguientes

711€/mes

731€/mes

753€/mes

Intereses a pagar

63.395€

65.104€

67.009€

Total a devolver

213.395€

215.104€

217.009€

Como ves, las cuotas que se pagan después de la carencia hipotecaria son más caras, porque hay que devolver el mismo dinero en menos tiempo.

Pros y contras de la carencia de hipoteca

La principal ventaja de pedir una carencia de hipoteca es que te permite pagar menos (o dejar de abonar cuotas) durante un tiempo, lo que te da margen para llegar mejor a fin de mes o para dedicar el dinero a otros menesteres. Y si tienes dificultades económicas, puede ser una solución para evitar el impago y las sanciones que se derivan de este (intereses de demora, posible desahucio, etc.).

Pero este tiempo muerto tiene una gran desventaja: encarece la hipoteca a largo plazo. Durante el período de carencia, ya sea total o parcial, el capital no se reduce. Al terminarse, por lo tanto, se generan intereses sobre la deuda total anterior y las cuotas suben, al tener que devolver la misma cantidad de dinero en menos tiempo. Esto puede traducirse en miles de euros más pagados al final del préstamo.

Además, solicitar una carencia hipotecaria puede costarte dinero. Si la pactas con el banco a través de una novación, te tocará pagar la comisión que aparezca en la escritura.

¿Cuándo conviene pedir una carencia?

Un período de carencia te permite aplazar el pago de una hipoteca (total o parcialmente) de manera temporal a cambio de aumentar el total a devolver. ¿En qué situaciones te puede interesar? Desde HelpmyCash consideramos que es una solución conveniente en los siguientes casos:

 Si no puedes pagar tu hipoteca. Si no llegas bien a fin de mes por una circunstancia puntual (por perder el trabajo, por ejemplo), la carencia te da la opción de reducir la cuota y ganar tiempo hasta que tu situación económica mejore.

 Si pides una hipoteca autopromotor para construir una casa. En este caso, te vendrá bien pagar unas cuotas más bajas hasta que puedas vivir en tu nuevo hogar, porque así te quedará dinero para pagar tu residencia actual y gastos propios de la edificación.

 Si tienes una vivienda hipotecada y aún no la puedes vender para comprar una nueva. Comprar esa nueva casa con una hipoteca puente con carencia te evitará tener que pagar dos hipotecas completas hasta que vendas el inmueble en el que vives ahora.

 Si vas a comprar una casa y necesitas dinero para ponerla a punto; por ejemplo, para amueblarla o reformarla. Gracias a ese “tiempo muerto”, te quedará más dinero cada mes para pagar esos gastos.

Consejos antes de pedir un período de carencia

Como se trata de una modificación que encarece el precio de tu hipoteca, recomendamos que te lo pienses dos veces antes de solicitar un período de carencia. Ahí van algunos consejos que te ayudarán a valorar si esta solución se adapta bien a tu situación:

 Calcula el impacto total: comprueba cuánto se encarecerá tu hipoteca a lo largo de los años por pagar menos capital ahora.

 Evalúa tu situación financiera: usa la carencia solo si es imprescindible, no como vía para aumentar el gasto en otros ámbitos.

 Compara alternativas: quizás pedir una moratoria, ampliar el plazo del préstamo o renegociar el tipo de interés sea más ventajoso.

 Confirma la flexibilidad del banco: pregunta si la carencia puede interrumpirse o renegociarse en caso de mejora económica.

 Piensa a medio plazo: recuerda que, al terminar la carencia, la cuota será más alta y habrá que estar preparado para asumirla.

Cómo conseguir una carencia de hipoteca

¿Crees que la carencia hipotecaria es la solución que necesitas? Existen varias maneras de conseguirla, dependiendo de lo que indique tu contrato y de cuál sea tu situación económica. Estos son los tres caminos:

  • Contratar una hipoteca con carencia: si el contrato ya te ofrece esta opción, no tendrás más que ejecutarla. Pero no es sencillo, porque pocos bancos ofrecen hipotecas con un período de carencia. En general, solo las comercializan para autopromoción o en préstamos puente.

  • Negociar con tu banco: si tu hipoteca no incluye carencia, puedes llegar a un acuerdo con tu banco para que te la aplique. Es una operación que se formaliza a través de una novación hipotecaria, así que necesitas el visto bueno de la entidad.

  • Acogerte al Código de Buenas Prácticas: si tu situación es límite y cumples los requisitos del Código, se te aplicará una carencia parcial de dos o cinco años, además de otras medidas para reestructurar tu deuda.

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