¿Qué es la educación financiera y por qué es importante para ti?

La educación financiera es el conjunto de conocimientos que nos permiten administrar nuestros recursos financieros de forma correcta y entender el contexto económico en el que nos movemos.

Teniendo en cuenta que el dinero y la economía juegan un papel fundamental en nuestro día a día, parece lógico pensar que cualquiera debería tener una nociones básicas sobre ello. Pero la realidad es muy distinta: más de un 40% de los españoles no entiende los efectos de la inflación o más de la mitad no saben calcular el interés de una cuenta de ahorro. La educación financiera en España es una asignatura pendiente y eso tiene consecuencias: muchos adultos no saben administrar correctamente su dinero, lo que provoca dificultades para llegar a fin de mes, y no comprenden la importancia del ahorro. Además, muchos españoles no tienen los conocimientos básicos necesarios para contratar un producto financiero ni son capaces de entender la letra pequeña de estos y eso, al final, acaba repercutiendo en su economía y los hace más vulnerables.

Un dato interesante: la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) estima que los hogares con menor grado de conocimientos financieros tienden a estar más endeudados y a poseer menor riqueza bruta.

La falta de educación financiera también afecta a los jóvenes: la cultura financiera de los alumnos españoles de 15 años está por debajo de la media de los países analizados en la última edición del informe PISA (2015). Esto provoca que, por ejemplo, casi ocho de cada diez jóvenes no entienda una nómina. Pero ¿cómo vamos a educar a nuestros hijos sin tener nosotros la educación financiera suficiente? Lo primero que debemos hacer es educarnos a nosotros mismos para poder trasladar luego nuestros conocimientos a nuestros hijos. 

La realidad es que podemos vivir sin comprender la utilidad de un producto derivado o sin entender cómo los tipos de interés del Banco Central Europeo afectan a la rentabilidad de un bono, pero si no somos capaces de hacer un presupuesto, de entender cómo funciona una hipoteca o de gestionar nuestras finanzas para llegar a fin de mes, nuestro día a día puede complicarse. La educación financiera nos ayuda, precisamente, a llenar esas lagunas y a gestionar nuestras finanzas

¿Qué beneficios tiene la educación financiera en tu día a día?

  • Te facilita la gestión de tu dinero de forma responsable y a controlar los gastos para llegar a fin de mes sin desahogo.

  • Te ayuda a ahorrar.

  • Te permite entender el funcionamiento y la letra pequeña de los productos financieros que contratas y te evita disgustos como el pago de comisiones o la contratación de productos con cláusulas abusivas. Y, además, te evita caer en estafas y ser víctima de un chiringuito financiero.

  • Te aporta herramientas básicas para mejorar la gestión de tus finanzas como la capacidad para crear un presupuesto, para entender tu nómina o para saber qué impuestos pagas.

  • Te proporciona los conocimientos suficientes para comprender el contexto económico actual y el efecto que tienen las políticas económicas en tu día a día.

  • Te permite educar a tus hijos para que en el futuro tengan los conocimientos necesarios para desenvolverse en un mundo en el que el dinero y la economía juegan un papel fundamental.

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quiz

¿Cómo mejorar nuestra educación financiera?

Si queremos mejorar nuestra educación financiera, podemos empezar por lo más básico: aprender a gestionar nuestras finanzas personales, comprender la importancia del ahorro y saber mantener a raya los gastos y las deudas.

Conocimientos básicos que no todo el mundo posee: según una investigación realizada por la Financial Industry Regulatory Authority de Estados Unidos recogida por el portal Town & Country, "el 63% de los estadounidense son analfabetos financieros, lo que significa que carecen de las habilidades para equilibrar sus cuentas bancarias, pagar sus facturas a tiempo, amortizar sus deudas y planificar el futuro".

Con la educación financiera suficiente esto no nos ocurrirá a nosotros, ya que seremos capaces de gestionar nuestras finanzas de forma adecuada y de tomar decisiones responsables y adaptadas a nuestras necesidades. 

La importancia de ahorrar

Ahorrar es guardar una parte de nuestro dinero con el objetivo de utilizarlo en el futuro. Hay muchos motivos por los que deberíamos ahorrar:

  • Hacer frente a un imprevisto como una avería, la compra de un electrodoméstico nuevo, pagar un tratamiento dental...

  • Comprar un bien o servicio de importe elevado como una vivienda o un coche.

  • Subsistir en momentos en los que no disponemos de otros ingresos porque, por ejemplo, nos hemos quedado en paro.

  • Realizar un viaje largo en un país lejano que queramos visitar, como Japón o Australia

¡Ojo! No es lo mismo acumular capital que comprar de forma inteligente con el objetivo de abaratar el coste de un producto o servicio. Lo primero se refiere al ahorro positivo y lo segundo, al ahorro negativo, tal y como señala BBVA, y, aunque ambos conceptos van de la mano, ahorrar a la hora de hacer una compra no siempre implica que a final de mes hayamos acumulado (ahorrado) más dinero. 

Pero... ¿cuánto debería ahorrar?

No hay una cifra exacta y dependerá de las posibilidades de cada persona. El método 50/20/30 puede servirnos de guía. Dice así:

  • Gastos básicos: el 50% de nuestros ingresos mensuales debería dedicarse a costear las necesidades básicas (alquiler, hipoteca, alimentación, luz, gas, agua...).

  • Ocio y gastos personales prescindibles: el 30% de los ingresos iría destinado a hacer frente a los gastos personales (ocio, viajes, deporte...).

  • Ahorro: el 20% de la nómina la dedicaríamos al ahorro.

En función de la tabla anterior, podríamos establecer esta escala:

Ingresos Ahorro mensual recomendado
1.000€ 200€
1.500€ 300€
2.000€ 400€
2.500€ 500€
3.000€ 600€

 

Lógicamente, no se trata de una regla fija y la capacidad de ahorro final dependerá de cada familia. Eso sí, que no podamos ahorrar el 20% de nuestros ingresos no significa que debamos renunciar. Siempre será mejor ahorrar cualquier cantidad, por pequeña que sea, que vivir siempre al día y no disponer de ningún colchón.

5 trucos para ahorrar

Partimos de la idea de que cuanto mayores sean nuestros ingresos, más fácil será ahorrar. Sin embargo, muchas veces la capacidad de ahorro se reduce a una buena gestión de nuestras finanzas personales. A continuación, cinco trucos para ahorrar cada mes:

preahorrar

Ahorra a principio de mes: si justo cuando recibimos la nómina apartamos una parte, nos resultará mucho más fácil ahorrar que si lo hacemos a final de mes y seremos más conscientes de cuánto dinero podemos gastar. Para facilitar el proceso, podemos programar una transferencia automática de nuestra cuenta corriente a la de ahorro. La clave es cambiar el chip y darle prioridad al ahorro: ahorro no es sinónimo de ingresos menos gastos, sino que los gastos son iguales a los ingresos menos el ahorro. 

metas

Fija objetivos de ahorro: podemos establecer metas de ahorro como hacer un viaje o comprar un vehículo, fijar el importe que queremos alcanzar y el plazo de tiempo que disponemos para lograrlo y crear un plan para conseguirlo, así tendremos un aliciente para ahorrar. Algunas cuentas de ahorro nos permiten crear metas o espacios, una especie de compartimentos en los que podemos apartar cierta cantidad de dinero.

reto del centimo

Proponte retos: los retos nos permiten ahorrar de forma amena y acorde a nuestra capacidad. Una de las fórmulas más populares para ahorrar sin demasiado esfuerzo y, además, aprovechar las vueltas de la compras y todos esos céntimos que acaban en el fondo de nuestros bolsillo es el reto del céntimo. Consiste en ahorrar un céntimo el día uno, dos céntimos el segundo día, tres el tercero y así progresivamente hasta reservar 3,65 euros el último día del año (el reto del céntimo está pensado para llevarlo a cabo durante un año entero). Con este método progresivo, al final del año habremos ahorrado 668 euros. También se puede partir de una cifra más alta, por ejemplo dos, tres o cinco céntimos, pero, cuidado, porque aunque parezca poco, el último mes del año el esfuerzo para cumplir el reto puede ser muy alto. Por ejemplo, si el primer día se ahorran cinco céntimos, a final de año tendremos 3.339,75 euros, pero el último mes tendremos que haber ahorrado más de 500 euros.

rentabilidad

Rentabiliza tus ahorros: deposita tus ahorros en productos rentables en lugar de tenerlos inmovilizados en una cuenta corriente al 0%, en cuyo caso lo único que harás será perder poder adquisitivo por culpa de la inflación. Podemos contratar una cuenta de ahorro que nos permitirá realizar aportaciones cada vez que queramos y generará intereses. Y si tenemos una cantidad importante de dinero de la que podemos prescindir, podemos depositarla en un plazo fijo, que suelen ser más rentables que las cuentas de ahorro.

constancia

Sé constante: es importante que tengamos constancia y que ahorremos de forma regular. Asimismo, podemos aprovechar aquellos meses en los que consumamos menos o en los que tengamos ingresos extras para ahorrar una cantidad superior.

Mantén a raya tus gastos

Para disfrutar de una economía saneada y no ir continuamente con el agua al cuello, es importante conocer nuestros gastos. Si entendemos cómo gastamos nuestro dinero, podremos cambiar nuestra dinámica y consumir de forma inteligente y, sobre todo, acorde a nuestra capacidad. 

La educación financiera nos permite mantener a raya los gastos y el nivel de endeudamiento y entender cómo funcionan los productos financieros para no sobreendeudarnos.

Lleva un control de tus gastos

Si llevamos un control regular de nuestros gastos, podremos conocer cuáles son nuestros hábitos de consumo. Pero lo importante no es conocer únicamente cuánto gastamos, sino en qué lo gastamos. 

 

Si nos proponemos llevar un control de todos nuestros gastos, debemos ser constantes.

 

Llevar la cuenta del dinero que desaparece cada mes de nuestra cuenta también nos permitirá  descubrir qué gastos podemos evitar y dónde podemos ajustarnos el cinturón para ahorrar más. 

Tenemos varias herramientas para controlar nuestros gastos:

  • Bloc de notas: podemos anotar todos los gastos en un cuaderno, aunque, con este sistema, deberemos llevar el bloc siempre encima o guardar todos los tiques de las compras que abonemos para anotarlos después. Durante los últimos años se ha puesto de moda en España el Kakebo, un libro de ahorro japonés que permite anotar los gastos.

  • Hoja de Excel: podemos crear una plantilla de Excel que podamos reutilizar cada mes. Eso sí, como ocurre con el bloc de notas, tendremos que recordar todos los gastos para anotarlos al final del día. 

  • App: la ventaja de usar una aplicación es que al llevar el teléfono siempre encima, solo tendremos que abrir la app cada vez que tengamos un gasto y anotarlo. Además, estas aplicaciones permiten distribuir los gastos según el concepto (alquiler, ropa, supermercado, etc.) y crear informes por categorías, mientras que con los otros dos sistemas tendríamos que hacer los cálculos manualmente o programarlos mediante fórmulas en el caso de recurrir al Excel.

 

gastos diarios

Fuente: App "Gastos Diarios 3: finanzas personales" disponible para Android. 

Revisa regularmente el extracto de tu cuenta y de tu tarjeta

Es importante comprobar de forma regular los movimientos de nuestra cuenta corriente y de nuestras tarjetas por tres motivos:

  • Seremos conscientes de todos nuestros gastos, incluso de aquellos que realizamos de forma automática cada mes porque los tenemos domiciliados en el banco (alquiler, cuota de Netflix, seguro de salud, etc.).

  • Podremos comprobar si tenemos suficiente saldo para hacer frente a todos los gastos, si tenemos un descubierto, si nos han devuelto un recibo, etc.

  • Verificaremos que no hemos sido víctimas de ningún pago no autorizado.

Podemos revisar fácilmente el extracto de nuestras cuentas y tarjetas a través de la banca digital: la web del banco o su app. Si dedicamos un par de minutos cada día a esta labor, evitaremos tener que pasar media hora a final de mes revisando todo el extracto y, además, tendremos mayor margen de maniobra si necesitamos actuar ante un cargo fraudulento o un descubierto. 

Elabora un plan de gastos

Una de las funciones de la educación financiera es enseñar a planear los gastos. Una vez que hayamos anotado todos nuestros gastos, podemos elaborar un plan para definir cuánto dinero deberíamos dedicar a cada partida (alimentación, telefonía, restauración, seguros, etc.) y comprobar si nuestra dinámica de gasto mensual se corresponde con nuestro presupuesto. Si no es así, podemos plantearnos reducir el consumo en aquellas partidas en las que gastemos demasiado, eliminar gastos superfluos que disparen nuestro presupuesto, cambiar la tarifa de los suministros, etc. 

A continuación, una guía orientativa de qué porcentaje de nuestros ingresos podríamos dedicar a algunas partidas básicas:

  • 30% o 35% al pago del alquiler o de la hipoteca.

  • 15% al pago de suministros.

  • 5-8% al pago de gastos relacionados con un vehículo.

  • 20% para ahorrar.

Valora tu nivel de endeudamiento

¿Si los bancos tienen en cuenta nuestro ratio de endeudamiento a la hora de concedernos un crédito, por qué no tenerlo en cuenta nosotros también antes de pedirlo? Estar sobreendeudado es un riesgo que no debemos correr, ya que, ante cualquier imprevisto, provocará que no podamos seguir atendiendo nuestras obligaciones con las consecuencias que ello conlleva: comisiones de demora, embargos, inclusión en una lista de morosos... 

Lo ideal es no dedicar más del 35% al pago del total de nuestras deudas. Nos referimos a la hipoteca, los préstamos personales, las tarjetas y cualquier otra deuda que tengamos vigente. Si no tenemos hipoteca, entonces nuestro ratio de endeudamiento debería ser del 20%. Esta es la recomendación que ofrece el Banco de España que, además, añade que en el caso de los mayores de 55 años, la barrera debería situarse en el 15%.

En la siguiente tabla podemos comprobar qué cantidad mensual deberíamos dedicar al pago de nuestras deudas en función de nuestro sueldo y si tenemos o no una hipoteca:

Ingresos Capacidad de endeudamiento sin hipoteca (20%) Capacidad de endeudamiento con hipoteca (35%)
Sueldo de 1.000€ 200€ 350€
Sueldo de 1.500€ 300€ 525€
Sueldo de 2.000€ 400€ 700€
Sueldo de 2.500€ 500€ 875€
Sueldo de 3.000€ 600€ 1.050€

 

Para no sobreendeudarte, evita financiar tus compras siempre que sea posible y si lo haces, usa préstamos personales o tarjetas de crédito con un tipo de interés bajo y sin comisiones. Asimismo, escoge un plazo de devolución lo más breve posible para no alargar en exceso la deuda y que los intereses se disparen. Por otra parte, no tengas una cantidad exagerada de tarjetas de crédito (basta tener una o dos), así correrás menos riesgo de usarlas sin control y en exceso.

 

Trucos para gastar de forma responsable

  • Consume de forma responsable: no gastes más dinero del que puedas permitirte y mantente fiel a tu plan mensual.

  • No seas impulsivo: valora si realmente necesitas todo lo que compras y si no podrías postergar el gasto para más adelante. Antes de comprar un producto, pregúntate si realmente lo necesitas.

  • Distribuye tus gastos: si tienes que realizar varios dispendios abultados, distribúyelos en varios meses.

  • Aprovecha los descuentos y las temporadas de rebajas: a la hora de comprar, intenta aprovechar los descuentos de los comercios o los que puedas tener al usar las tarjetas de tu banco. Puedes postergar también tus compras para las épocas de rebajas. Eso sí, aprovecha las rebajas para gastar menos y no para gastar lo mismo comprando más productos ni para hacer compras innecesarias.

  • Compara antes de comprar: la clave para ahorrar y reducir los gastos es comparar. Revisa cuánto pagas cada mes en suministros y compara tus tarifas con las de la competencia, acude a varias tiendas antes de adquirir un producto, etc.

  • Recurre al crédito solo cuando sea necesario: si no quieres sobreendeudarte y pagar de más, evita las deudas y no abuses de los préstamos. En su lugar, puedes ahorrar para disponer más adelante del dinero que necesitas.

Conoce los productos financieros que contratas

El Banco de España considera que la educación financiera consiste en "comprender el funcionamiento, los riesgos y las oportunidades que ofrecen los productos financieros que contratas (cuenta, tarjeta, hipoteca o plan de pensiones) y ser capaz de tomar decisiones informadas". 

Si conocemos los productos financieros que tenemos a nuestro alcance, su funcionamiento y su letra pequeña, tendremos una capacidad mayor para contratar aquellos productos que mejor se adapten a nuestras necesidades, pagaremos menos por ellos, tendremos más capacidad de negociación con el banco y estaremos más protegidos ante posibles estafas o cláusulas abusivas.

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