Compara los mejores préstamos y créditos del mercado y descubre todo lo que deberías saber sobre ellos antes de firmar. Y si necesitas dinero urgente, existen multitud de créditos rápidos para cubrir cualquier necesidad. En esta página te ayudamos a encontrar entre todos los préstamos el que más te conviene por precio, importe, plazo o facilidades y analizar cómo funcionan los préstamos y en qué debes fijarte a la hora de contratar uno.

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Comparamos 198 préstamos de más de 100 entidades financieras Ver todos


prestamos

Pedir préstamos a un banco, a un prestamista privado o a través de una plataforma de crowdlending es una decisión importante que hay que analizar concienzudamente antes de tomarla. Los préstamos nos pueden venir muy bien tanto para financiar proyectos costosos como para conseguir liquidez para imprevistos, pero pueden convertirse en un quebradero de cabeza si no tenemos la solvencia suficiente para reembolsarlos o contratamos un producto sin conocer bien sus condiciones. Nuestro consejo es que, antes de firmar el contrato de un préstamo, utilicemos un comparador de préstamos como el comparador de HelpMyCash para conseguir el préstamo que más se ajuste a nuestras necesidades y a nuestras perfil. Además, también recomendamos leer atentamente el contrato del crédito y preguntar por cualquier cosa que no entendamos para saber qué es lo que estamos contratando exactamente.

¿Qué son los préstamos?

Los préstamos son una operación financiera por la que una persona física o jurídica, como puede ser una entidad bancaria, otorga una suma de dinero determinada a otra. El beneficiario del préstamo se compromete a devolver la cantidad prestada en un plazo concreto, junto con los intereses devengados, de la manera acordada en las condiciones de dicho préstamo. En general, el reembolso de los créditos se efectúa mediante el pago de cuotas periódicas, aunque todo dependerá de las condiciones pactadas entre las dos partes. Así, puede haber préstamos cuya devolución se realice abonando una única cuota al vencimiento en la que se pague de golpe el principal más los intereses y otros préstamos que se vayan amortizando de forma periódica mediante el pago de cuotas en las que se incluya una parte del capital y otra de los intereses.

7 claves para entender mejor los créditos actuales

Para saber cuál es el funcionamiento de los préstamos es importante que conozcamos el significado de todos los tecnicismos asociados a este tipo de productos financieros:

  • Prestamista o acreedor: es la persona o entidad que concede un préstamo al cliente.
  • Prestatario o deudor: es la persona (física o jurídica) que recibe el dinero del prestamista y que tiene la obligación de reembolsarlo mediante el modo pactado en el contrato.
  • Capital del préstamo: es el importe prestado, es decir, la suma que conforma el principal de los préstamos.
  • Interés: es el rendimiento que genera el capital del préstamo a favor del prestamista.
  • Plazo: es el tiempo durante el cual el cliente puede reembolsar el crédito o préstamo.
  • Cuotas: es la parte del capital y de los intereses que debe satisfacerse al prestatario en concepto de devolución del préstamo. Dependiendo de como se pacte, los préstamos pueden tener una cuota a vencimiento o varias durante todo el plazo.
  • Otros términos relacionados con los préstamos: existen multitud de conceptos que veremos en los contratos de préstamos y que no debemos pasar por alto, como las comisiones, los seguros, los productos vinculados, la TAE...

Otro aspecto a destacar sobre los préstamos es que la situación socio-económica del solicitante influye mucho en la decisión final que tomará el prestamista. Dependiendo de cuál sea nuestro perfil económico, es posible que tengamos que limitar nuestra búsqueda a unos créditos concretos, ya que muchas entidades no aprueban las solicitudes de las personas que pasan por una situación personal y financiera delicada. Por ejemplo, si tenemos deudas impagadas registradas en alguna lista de morosidad, solo podremos pedir créditos online con ASNEF a prestamistas privados, pues ningún banco querrá prestarnos dinero.

¿Qué tipos de créditos y préstamos existen?

Dentro del mercado financiero español se comercializan una gran cantidad de préstamos y de créditos, desde los préstamos bancarios convencionales que se usan para financiar grandes proyectos hasta los créditos rápidos privados que están diseñados para resolver imprevistos económicos puntuales. Todos estos préstamos se clasifican utilizando varios criterios: su finalidad, su importe, su velocidad de concesión, su garantía... Por ejemplo, si clasificamos estos productos por tipo de garantía, podemos distinguir los créditos con garantía personal (o personales) de los préstamos con garantía hipotecaria o con otro tipo de garantía real, como un coche o una licencia de taxi.

Como vemos, las opciones que tenemos a nuestra disposición para financiarnos son muy diversas, por lo que se hace necesario tener un "mapa" de los principales tipos de créditos para saber cuál de todos ellos es el préstamo que se adapta realmente a nuestras necesidades y a nuestro perfil económico. Para que nos resulte más sencillo encontrar el crédito que nos conviene, desde HelpMyCash.com ponemos a la disposición de nuestros usuarios una pirámide inversa en la que aparecen, ordenados de menor a mayor tipo de interés aplicado, los préstamos más comercializados por las entidades financieras de nuestro país:

prestamos piramide

1. Préstamos personales bancarios: a partir del 5 % TAE

En este grupo se incluyen todos los préstamos con garantía personal que nos puede conceder el banco en el que tenemos una cuenta abierta o la nómina domiciliada, además de los créditos al consumo que comercializan las otras entidades bancarias y los establecimientos financieros de crédito. Con los préstamos personales podemos conseguir grandes cantidades de dinero para financiar un proyecto particular costoso a un interés de entre el 5 % y el 10 % TAE, aunque éste puede variar dependiendo de las tarifas aplicadas por cada entidad y de nuestro grado de vinculación. Por tanto, si necesitamos financiación, nuestro banco debe ser la primera opción a tener en cuenta, ya que conoce bien nuestra situación, sabrá de antemano si puede prestarnos el importe que necesitamos y es probable que nos bonifique el tipo de interés si contamos con cierta antigüedad y tenemos contratados otros productos. También podemos pedir préstamos personales a otras entidades, aunque lo más probable es que solo nos concedan el crédito en tres casos: si trasladamos nuestras cuentas y domiciliamos los ingresos, si nuestro perfil financiero es perfecto y no hemos contratado un préstamo de nuestro banco por motivos de discordancia o si somos jóvenes y queremos financiar nuestros estudios superiores (los jóvenes son potenciales clientes vitalicios).

2. Préstamos P2P: desde el 6 % TAE

Los préstamos P2P son créditos para particulares o para empresas que se piden y se contratan a través de las plataformas de crowdlending. Estas plataformas alternativas, que llevan poco tiempo operando en España, ponen a contacto a personas físicas o jurídicas que necesitan financiación con inversores dispuestos a prestarles dinero para obtener rentabilidad. El tipo de interés aplicado sobre los préstamos P2P puede ser mayor o menor dependiendo de la calificación crediticia asignada por la plataforma: si el prestatario tiene un nivel de solvencia óptimo, el interés aplicado sobre su crédito será más reducido. En general, el interés mínimo de estos préstamos ronda el 6 % TAE en la modalidad para particulares (para empresas es más bajo), mientras que el máximo puede llegar a alcanzar el 30 % TAE.

3. Créditos privados: entre el 3 % y el 12 % mensual

A esta clase pertenecen los préstamos personales o con garantía hipotecaria que conceden las empresas financieras que no reciben la supervisión del Banco de España. El importe de estos créditos suele ser de entre 500 € y 5.000 €, aunque algunas compañías prestan mucho más dinero a los clientes que aportan un bien de valor como garantía, como una vivienda en propiedad o un vehículo. La mayoría de los préstamos privados son créditos rápidos que se ingresan en cuestión de minutos o horas y para conseguirlos no es necesario cumplir los duros requisitos que exigen los bancos convencionales. Sin embargo, el interés de estos préstamos suele ser mucho más elevado que el de los créditos bancarios, aunque también podemos encontrar préstamos privados sin intereses ni comisiones y otras ofertas promocionales muy atractivas (descuentos, sorteos, etc).

4. Tarjetas de crédito: entre el 12 % y el 29 % TAE

Aunque no siempre lo vemos de ese modo, las tarjetas de crédito funcionan de una manera muy parecida a un préstamo, aunque con ciertos matices. Las tarjetas de crédito ponen a nuestra disposición una suma determinada de dinero que podemos utilizar cuando lo necesitamos para pagar por la compra de cualquier bien o servicio. Dicho de otro modo, nos da la opción de disponer de crédito a medida que necesitamos liquidez, teniendo que devolver solo la cantidad retirada. Esta es la característica que distingue los créditos de los préstamos, ya que mientras que un préstamo es una cantidad fija que se nos presta, un crédito es una suma de dinero que se pone a nuestra disposición y que nos permite ir retirando la cantidad que necesitemos pagando intereses solamente por el dinero dispuesto.

Este servicio, el de las tarjetas de crédito, goza de muy buena aceptación porque permite llevar crédito de uso diario en la cartera. Además, ofrece la comodidad de que se puede devolver el dinero gastado al cabo de un tiempo o, incluso, pagar las compras a plazos. Sin embargo, el precio de este producto puede ser muy alto, ya que los intereses pueden sobrepasar la cuarta parte del préstamo solicitado. Por ello, hay que tener cuidado con la facilidad de gastar dinero que rodea a las tarjetas de crédito, pues podríamos vernos envueltos en un círculo vicioso de pago de intereses del que sería muy difícil salir.

5. Mini préstamos: alrededor del 1 % diario

Los minicréditos online son el "producto estrella" de los últimos años, desbancando a otros métodos de financiación gracias a su velocidad de concesión y a su ágil proceso de solicitud y contratación. Aunque estos productos se cuentan entre los más caros del mercado, ofrecen la posibilidad de conseguir un préstamo de bajo importe de manera rápida, sin papeleos y 100 % online.

En muchas ocasiones, los mini préstamos son nuestro último recurso para conseguir dinero rápido si necesitamos liquidez para solucionar un imprevisto que requiere de una respuesta inmediata. Sin embargo, la velocidad tiene un alto precio, ya que el interés de estos productos es mucho más elevado que el de los otros créditos y su tasa anual equivalente suele superar el 2.000 % o el 3.000 %. No obstante, como se trata de una tasa anual que se aplica sobre un producto que se devuelve en muy poco tiempo (normalmente en unos 30 días como máximo), la TAE no acaba de ser una buena medida para compararlos con otros préstamos.

6. Los descubiertos en cuenta

Si bien es cierto que no nos podemos financiar con un descubierto bancario, en realidad este servicio no deja de ser un préstamo. Grosso modo, el descubierto se genera cuando al titular de una cuenta o de una tarjeta le llega un cargo, no tiene dinero suficiente para pagarlo y el banco tiene que prestarle esa suma para que pueda realizar el pago. Cuando se produce el descubierto, el saldo de la cuenta pasa a ser negativo, lo que popularmente se conoce como "quedarse en números rojos".

Tener un descubierto en una cuenta puede salirnos muy caro, más incluso que contratar un mini crédito, especialmente si devolvemos ese producto a corto plazo. Lo que dispara el precio del descubierto no es tanto el interés aplicado sobre el "préstamo" (que por ley no puede superar por más de 2,5 veces el interés legal del dinero) como las comisiones asociadas al servicio: la comisión por descubierto, que puede ser de hasta el 4 % sobre el saldo deudor, y la comisión por reclamación de posiciones deudoras, que normalmente oscila entre los 35 € y los 45 €.

7. Créditos al consumo para financiar compras

Los servicios financieros de algunos establecimientos y compañías de servicios (concesionarios, grandes almacenes, hipermercados, empresas de telefonía, etc) también conceden créditos al consumo para pagar a plazos los bienes y servicios que venden. También hay bancos que comercializan este tipo de préstamos, aunque en este caso el producto financiar ya está determinado de antemano: el smartphone de una marca concreta, un modelo de televisor, etc. Con estos créditos al consumo no nos ingresarán el dinero en nuestra cuenta, sino que nos darán directamente el artículo que queramos adquirir y lo podremos pagar en varias cuotas mensuales. En general, no tendremos que abonar comisiones y el interés aplicado será muy bajo o incluso nulo, ya que el objetivo de estos préstamos es promover la venta de productos, no la obtención de beneficios.

Dependiendo de nuestras necesidades de financiación y de nuestro perfil económico, podremos elegir entre unos préstamos u otros. Por ejemplo, si queremos financiar una visita rápida al dentista, lo mejor es que solicitemos un mini crédito rápido de bajo importe o utilizar nuestra tarjeta de crédito. En cambio, si necesitamos financiación para comprar un coche, lo más adecuado será solicitar préstamos personales de mayores cantidades a un banco o a un concesionario.

¿Dónde conseguir los mejores préstamos?

Hace unos años, cuando necesitábamos financiación para resolver algún tipo de imprevisto o para costear un proyecto ambicioso, prácticamente nuestra única opción era acudir al banco para solicitar uno de sus créditos. Sin embargo, el mercado financiero ha evolucionado mucho desde entonces y actualmente existen otras entidades financieras que también nos pueden conceder préstamos personales con muy buenas condiciones. Dependiendo de la cantidad de dinero que necesitemos y de nuestra situación económica, podremos acudir a un prestamista o a otro:

  • Entidades bancarias: los bancos pueden concedernos préstamos personales, créditos hipotecarios (las hipotecas de toda la vida), préstamos nómina (también llamados anticipos o adelantos de nómina) y líneas de crédito (de concesión rápida tanto para particulares, en forma de tarjetas de crédito, como para empresas. Además, las entidades bancarias también "conceden" descubiertos en cuenta, aunque como hemos visto anteriormente, no son un producto financiero de por sí. La manera tradicional de solicitar estos préstamos es a través de la oficina del banco, pero actualmente muchas entidades también permiten solicitar un crédito a través de Internet o por teléfono.
  • Compañías de capital privado: las empresas privadas pueden concedernos, básicamente, cinco tipos de préstamos: mini créditos (de importe inferior a 1.000 €), créditos rápidos de hasta unos 6.000 € (concedidos en pocas horas), préstamos personales online, préstamos con garantía hipotecaria y líneas de crédito. Generalmente, los préstamos privados tienen unos intereses más altos que los bancarios, pero su aprobación y concesión es más rápida y, al ser mayoritariamente online, requieren de mucho menos papeleo.
  • Empresas no financieras: aunque no es lo más habitual, algunos comercios (grandes superficies, empresas de telefonía, concesionarios...) también ofrecen financiación a sus clientes. Como su objetivo final es vender el producto, suelen ofrecer muy buenas condiciones de financiación. Con estos "préstamos" contratados a entidades no financieras no recibiremos el dinero, sino que adquiriremos el bien o servicio que nos interese y podremos abonar su coste mediante el pago de varias mensualidades durante un tiempo determinado. En general, el interés de estos préstamos es muy bajo o nulo.
  • Plataformas crowdlending: estas plataformas ponen en contacto a personas que necesitan un crédito con inversores que desean rentabilizar sus ahorros. Los préstamos entre particulares o P2P tienen unos requisitos más flexibles que los de los bancos y aplican un tipo de interés muy competitivo si el prestatario tiene un buen perfil de solvencia.

Dependiendo de cuáles sean nuestras necesidades financieras, del uso que le queramos dar al crédito y de nuestra propia situación económica, nos convendrá contratar un préstamo a través de una entidad o de otra. Por ejemplo, si lo que queremos es financiar la reforma de nuestra casa, la opción más barata será contratar un crédito a través de un banco. En cambio, si necesitamos dinero para comprar un móvil a plazos, podemos acudir a los servicios de unos grandes almacenes o podemos utilizar una tarjeta de crédito, mientras que si queremos obtener liquidez en pocos minutos para reparar una avería, lo más rápido será pedir un minicrédito online a un prestamista privado.

Criterios para buscar préstamos a tu medida

Dentro del mercado financiero español operan cientos de entidades financieras que comercializan préstamos de todo tipo, así que la oferta que tenemos a nuestra disposición es enorme. Esta variedad es muy positiva para el solicitante de créditos, que puede beneficiarse de la competencia entre prestamistas, pero hace más complicada la tarea de encontrar préstamos que se adapten bien a unas necesidades específicas. Afortunadamente, contamos con herramientas como el comparador de préstamos de HelpMyCash.com, con el que podemos filtrar la búsqueda según importe, velocidad de concesión y finalidad para encontrar el préstamo que más nos convenga. A continuación veremos qué préstamos nos pueden venir mejor dependiendo de nuestras necesidades de financiación:

Buscar por importe: ¿cuánto dinero necesito?

  • Hasta 1.000 €: si necesitamos préstamos de importes pequeños, la mejor opción es pedir mini créditos, un anticipo de nómina o utilizar la tarjeta de crédito, dependiendo de cuál sea la finalidad y cuál de los tres tipos de créditos nos ofrece las mejores condiciones.
  • Entre 1.000 € y 6.000 €: podemos pedir préstamos tanto al banco como a empresas de créditos rápidos. Otra solución es pedir anticipos o préstamos nómina, pero para solicitarlos hay que tener la nómina domiciliada en un banco y se necesita la confianza de la entidad.
  • Más de 6.000 €: a partir de 6.000 € la mejor opción es buscar préstamos personales bancarios, sin embargo actualmente también hay muchas entidades privadas que ofrecen créditos de grandes cantidades a precios muy económicos.

Buscar por urgencia: ¿cuándo necesito el dinero?

  • Lo necesito ahora: si necesitamos financiación de manera muy urgente para resolver un imprevisto rápidamente, es probable que nuestra mejor opción sea acudir a un prestamista privado, pues así recibiremos el dinero en cuestión de pocos minutos. Dependiendo de la cantidad que necesitemos, podemos optar por contratar un mini crédito o un préstamo personal rápido de mayor importe. La empresa a la que pidamos dinero urgente responderá a nuestra solicitud prácticamente al instante y nos transferirá el crédito en un mínimo de 10 o 15 minutos y un máximo de 48 horas. Si no, también podemos pedir un préstamo rápido a nuestro banco (si éste nos ofrece esa posibilidad) o podemos utilizar, si tenemos, una tarjeta de crédito.
  • No lo necesito de manera inmediata: en cambio, si la rapidez no es un aspecto que nos interese a la hora de conseguir financiación, podemos buscar créditos teniendo en cuenta otros factores como la comodidad de contratación, el precio o la cantidad máxima ofrecida.

Buscar por la finalidad del préstamo: ¿para qué necesito el dinero?

En cambio, si filtramos la búsqueda por el uso que queramos darle al dinero, podremos elegir entre dos clases de préstamos: los que se tienen que utilizar obligatoriamente para una sola finalidad (créditos para comprar un coche o para reformar la vivienda, por ejemplo) y los que no tienen un fin concreto. Los que pertenecen al primer grupo tienen unas condiciones adaptadas al bien o servicio a financiar, por lo que son más adecuados para cubrir una necesidad concreta. Sin embargo, como también existen préstamos genéricos muy atractivos, antes de decantarnos por un producto de un tipo u otro es recomendable comparar varios créditos para saber cuál nos ofrece más ventajas.

Cómo conseguir el préstamo adecuado según mi perfil

Las necesidades financieras y los perfiles económicos de los solicitantes de créditos son muy diversos: algunos necesitan grandes cantidades de dinero y a otros les basta con un préstamo de bajo importe, unos quieren recibir el ingreso al momento y a otros no les importa tener que esperar varios días, algunos cobran un buen sueldo y otros no disponen de nómina o tienen deudas impagadas registradas en uno o más ficheros de morosidad... Como cada caso es un mundo, a continuación identificamos varios perfiles y mostramos qué préstamos conviene contratar en cada una de las situaciones:

  • Tengo nómina: si cobramos un salario, podremos acudir tanto a una entidad bancaria como a un prestamista privado. El importe que podremos solicitar dependerá del dinero que ganemos cada mes.
  • Soy pensionista: la pensión es un ingreso regular, por lo que si estamos jubilados, tampoco tendremos problemas para obtener préstamos tanto a través de entidades bancarias como a través de empresas privadas (siempre, claro está, que nuestro nivel de ingresos sea suficiente).
  • No tengo empleo: si tenemos una fuente de ingresos justificables, regulares y suficientes, no tendremos ningún problema en solicitar créditos (ingresos tales como una pensión la prestación por desempleo o el cobro de un alquiler)
  • No tengo nómina ni pensión: hay varias empresas que nos concederán préstamos sin nómina si disponemos de alguna fuente de ingresos estable (una beca, una prestación por desempleo, etc), tenemos una casa en propiedad o nos avala una tercera persona.
  • No tengo nómina ni aval: si no tenemos nómina ni un avalista que nos respalde, podemos conseguir el dinero que necesitamos a través de préstamos sin nómina y sin aval. El prestamista nos pedirá algún documento para comprobar que recibimos algún tipo de ingreso.
  • Estoy inscrito en la lista de ASNEF: los bancos y la mayoría de los prestamistas privados no aprobarán nuestra solicitud si nuestros datos aparecen en alguna lista de morosos como ASNEF o RAI. No obstante, hay algunas empresas privadas que sí conceden préstamos a clientes con este perfil económico. Estas compañías ofrecen la posibilidad de conseguir un crédito online con ASNEF de manera rápida y segura y sin tener que presentar avales ni garantías adicionales, así que podremos obtener préstamos rápidos con ASNEF sin propiedad. Existen varios productos de este tipo, como los mini préstamos rápidos con ASNEF de hasta 750 €, aunque si necesitamos más dinero, siempre podemos recurrir a los préstamos con garantía hipotecaria o al empeño.
  • Necesito dinero rápido para hacer frente a un imprevisto: en ese caso debemos solicitar préstamos rápidos que se ingresen en nuestra cuenta en cuestión de horas. Podemos pedir este tipo de créditos para pagar facturas, multas, averías domésticas…
  • Necesito financiación para un proyecto: en el mercado podemos encontrar préstamos diseñados para proyectos concretos, como el pago de estudios, para lo cual las entidades comercializan el llamado préstamo estudios, la reforma del hogar o la compra de un coche, que puede financiarse con un préstamo coche. Para poder acceder a uno de estos créditos, seguramente nos pedirán un presupuesto del proyecto.
  • Necesito el préstamo para mi negocio: la mayoría de bancos ofrecen líneas de financiación para empresas y autónomos a intereses bajos. Si no nos convencen sus préstamos, hay prestamistas privados que también conceden este tipo de créditos a buen precio y en pocas horas. Eso sí, en ambos casos deberemos demostrar la viabilidad de nuestro negocio.

¿Puedo conseguir préstamos con ASNEF?

Sí, pero sólo a través de algunas empresas privadas. Ningún banco nos prestará dinero si nuestros datos aparecen en cualquier fichero de impagados, pero algunas empresas privadas sí nos pueden conceder préstamos con ASNEF si cumplimos sus condiciones de acceso. En general, para conseguir estos créditos rápidos online con ASNEF tendremos que demostrar que recibimos algún tipo de ingreso con el que podamos devolver el dinero prestado a tiempo.

Existen varios tipos de préstamos rápidos online con ASNEF, pero los más populares son los minicréditos con ASNEF y sin nómina que comercializan algunas empresas de capital privado. Con estos productos podemos conseguir pequeñas cantidades de dinero en pocos minutos aunque no cobremos un salario y para contratarlos no nos cobrarán ningún coste extra por aparecer en ficheros de morosos, pues aceptar a clientes con deudas impagadas es una ventaja adicional que no encarece el servicio. Para pedir estos préstamos con ASNEF online sin garantía hipotecaria hay que seguir los mismos pasos que para solicitar cualquier otro crédito rápido, aunque durante los trámites es necesario indicar que nuestros datos están inscritos en una lista de impagos.

Además de los préstamos rápidos online con ASNEF, si estamos en un fichero de morosos también podemos conseguir financiación solicitando otros productos. Por ejemplo, si necesitamos mucho dinero, podemos contratar un préstamo con garantía hipotecaria o podemos empeñar nuestro coche o cualquier otro bien de valor a cambio de un crédito. En ambos casos, no tendremos que justificar ingresos y no nos pondrán límites al monto o a la procedencia de la deuda impagada. Sin embargo, antes de adquirir alguno de estos productos, debemos estar seguros de que podremos pagar las cuotas sin problemas, ya que en caso de demora podríamos perder el bien aportado como garantía del préstamo.

Acabar en la lista de ASNEF o de cualquier otro archivo de impagados es más fácil de lo que parece. Una discrepancia con la compañía de la luz o del teléfono por el importe de una factura, por ejemplo, puede provocar que nuestros datos terminen inscritos en alguno de los más de 150 ficheros de morosos que existen en España. Por eso, en HelpMyCash.com hemos creado una práctica guía sobre los derechos que tienes si estás en ASNEF que se puede descargar de manera totalmente gratuita.

¿Existen los préstamos rápidos con ASNEF y sin nómina?

, algunas empresas privadas también nos concederán créditos rápidos y préstamos con garantía hipotecaria (además de otros productos de financiación) aunque figuremos en un fichero de morosidad y no cobremos un salario propiamente dicho. Las compañías que comercializan estos préstamos rápidos con ASNEF y sin nómina son conscientes de que muchas familias todavía atraviesan una situación económica delicada y que, por tanto, tienen muchas posibilidades de contraer deudas y de tener miembros en el paro. Por eso, conceden crédito siempre que el solicitante disponga de ingresos regulares (que cobre una pensión o una prestación por desempleo, por ejemplo) o pueda aportar su vivienda como garantía del préstamo.

Recordemos que, en general, no podremos conseguir mini créditos con ASNEF sin nómina si la deuda impagada es desproporcionada. En algunos casos, nos exigirán que ésta no supere los 1.000 € (aunque esa cifra puede variar según el prestamista) y que no provenga de una entidad de crédito. Si cumplimos ambos requisitos, no tendremos problemas para conseguir préstamos rápidos con ASNEF y sin nómina siempre que cobremos unos ingresos regulares y demostrables con los que podamos devolver el dinero prestado dentro del plazo. En cambio, si nuestro nivel de endeudamiento es muy alto, seguramente no tendremos otro remedio que recurrir a los préstamos con garantía hipotecaria o empeñar algún bien de valor.

¿Cuánto cuestan los créditos hoy en día?

El precio es el principal punto que debemos tener en cuenta cuando comparemos las condiciones de varios préstamos. En general, el coste de un crédito depende del tipo de interés aplicado, de las comisiones que cobre cada entidad y de los posibles gastos adicionales, como de vinculación o de notaría. Estos factores varían según la entidad proveedora de préstamos: por ejemplo, un crédito rápido concedido por una empresa de capital privado siempre tiene un interés más alto que un préstamo bancario, aunque en este último caso es posible que tengamos que pagar costes de gestión o de estudio. A continuación explicamos las particularidades de todos los aspectos que influyen sobre el precio de los préstamos:

Tipo de interés aplicado sobre los préstamos

El tipo de interés es un porcentaje que se aplica sobre el capital pendiente de pago de los préstamos y es lo que establece "el precio de los créditos", es decir, el beneficio que obtendrá la entidad por prestarnos el dinero. Existen dos clases distintas de interés:

  • Interés fijo: se mantiene sin cambios durante toda la vida del crédito. El tipo de interés fijo es el que se aplica de manera más habitual sobre los préstamos con garantía personal.
  • Interés variable: es un porcentaje (conocido como diferencial) al que se le suma el valor de un índice de referencia, como el Euríbor o el IRPH. En este caso, el interés puede cambiar en cada revisión del índice asociado al diferencial aplicado sobre el crédito. El interés variable se aplica sobre todo sobre los préstamos hipotecarios (hipotecas).

La tasa que muestra cuál es el tipo de interés aplicado sobre un crédito es el TIN (siglas de tipo de interés nominal), pero no es el único indicador que debemos tener en cuenta cuando comparemos el precio de varios préstamos. En ese sentido, la tasa anual equivalente o TAE nos da más información sobre el coste de un crédito, ya que refleja tanto el tipo de interés aplicado sobre el préstamo como las comisiones incluidas y algunos de sus otros costes adicionales. Sin embargo, en esta tasa no se incluyen todos los gastos que puede tener un crédito, así que siempre tendremos que leernos atentamente el contrato para averiguar cuánto pagaremos en total para devolver el préstamo.

  • IMPORTANTE: En el caso de los créditos de menor importe (menos de 1.200 €) que tienen un plazo de amortización inferior a un mes, la TAE no es una buena medida para calcular el precio, puesto que es una tasa anual. Si queremos saber cuál es el coste de los préstamos conocidos como mini créditos, es mejor fijarse en el precio de un mini crédito de 100 € a devolver en 30 días o consultar cuál es el tipo de interés diario o mensual.

Comisiones más habituales de los créditos

Además de aplicar un tipo de interés determinado sobre sus créditos, muchas entidades también nos cobrarán el coste de las gestiones y de los trámites que realicen para analizar nuestro perfil de riesgo y poner el dinero del préstamo a nuestra disposición: son las conocidas comisiones de los créditos. Dependiendo de los préstamos que solicitemos, es posible que no tengamos que pagar por este concepto, pero en muchos casos sí que deberemos abonar alguna de las siguientes comisiones:

  • Comisión de estudio: es el coste del análisis que hace la entidad para verificar nuestra solvencia. Si no se nos concede el préstamo, no se puede cobrar.
  • Comisión de apertura: es el precio de los trámites que hace la entidad para poner sus préstamos a nuestra disposición. Suele ser un porcentaje de la cantidad prestada. Además, algunos prestamistas incluyen una cuota mínima.
  • Comisión por modificación del contrato o por cambio de garantías: el prestamista nos puede exigir una remuneración si modificamos el contrato o cambiamos la garantía del crédito.
  • Comisión por reembolso anticipado parcial o total: algunas entidades también nos pueden reclamar una compensación económica si devolvemos todo o una parte del dinero prestado antes de lo acordado en el contrato.

El coste de las comisiones no se refleja en el tipo de interés nominal de los préstamos, pero sí en su tasa anual equivalente. Es por eso que siempre aconsejamos tener en cuenta la TAE de los créditos y no solo el TIN, ya que la TAE es un indicador que refleja más gastos y que, por tanto, resulta más útil para comparar el precio de varios créditos.

Otros gastos asociados a los préstamos

Aunque en muchas ocasiones no los tenemos en cuenta, los gastos de vinculación y de notaría también encarecen notablemente el precio de los préstamos. No todas las entidades nos exigirán que contratemos otros productos o que firmemos el contrato ante un funcionario público, pero si es nuestro caso, deberemos añadir ambos costes al precio final del crédito. A continuación explicamos las particularidades de los gastos adicionales que hay que abonar en algunos casos al contratar préstamos:

  • Gastos de notario: en ciertas ocasiones, sobre todo si contratamos préstamos de cantidades elevadas, deberemos firmar el contrato ante un notario. Los honorarios de este profesional se incluirán en el precio del crédito, pero no se reflejarán en la TAE.
  • Productos vinculados: para contratar muchos de los préstamos que ofrecen los bancos es necesario contar con cierta antigüedad como clientes y, en algunos casos, aumentar la vinculación con la entidad, sobre todo si queremos conseguir financiación a un buen tipo de interés. En general, nos pedirán que domiciliemos la nómina y que contratemos algún producto vinculado, como un seguro o una tarjeta de crédito con consumo mínimo. El coste de vinculación no siempre se refleja en la TAE de los préstamos, pero los puede encarecer de manera directa o indirecta, así que deberemos tenerlos en cuenta antes de adquirir el crédito.

Como vemos, dentro del precio de un préstamo se incluyen una gran cantidad de gastos, aunque siempre podemos intentar negociar con la entidad para que nos aplique un interés más bajo o no nos cobre comisiones, sobre todo si somos sus clientes desde hace varios años. Además, hay que destacar que no todos los prestamistas cobran lo mismo: algunos no incluyen comisiones ni gastos de vinculación o de notaría en sus préstamos y la mayoría nos aplicarán un tipo de interés más reducido si a cambio estrechamos nuestra relación con la entidad domiciliando la nómina o varios recibos en una cuenta sin comisiones.

¿Cuándo llegará el dinero de mi préstamo?

Si queremos que nos ingresen el dinero del crédito lo antes posible, debemos tener en cuenta que el tiempo que tarda una entidad en conceder sus préstamos dependerá siempre de su propio funcionamiento, del producto que queramos contratar y de la cantidad de dinero que solicitemos. En general, los bancos tardan varios días o semanas en aprobar las solicitudes de crédito, pues necesitan todo ese tiempo para evaluar correctamente las peticiones. No obstante, gracias a las mejoras tecnológicas que han incorporado muchas entidades durante los últimos años, algunas de ellas ya son capaces de conceder créditos online a sus clientes prácticamente al instante. En cambio, los prestamistas privados que ofrecen créditos rápidos aprueban las solicitudes en cuestión de minutos, por lo que pueden ingresarnos sus préstamos en menos de una hora.

Además, según el tipo de producto que contratemos, también podemos tardar más o menos tiempo en recibir el dinero del préstamo:

  • Mini créditos: estos productos suelen aprobarse en pocos minutos si hacemos la solicitud dentro del horario laboral del prestamista. Además, si tenemos una cuenta en alguno de los bancos con los que trabaje la empresa de mini préstamos, recibiremos el ingreso en pocos minutos. De lo contrario, el dinero puede tardar en llegar hasta 48 horas. Para saber con qué banco trabaja cada prestamista podemos descargarnos la guía gratis de HelpMyCash ¿Cuándo llegará el dinero de tu mini crédito?.
  • Créditos rápidos: si pedimos préstamos rápidos a empresas privadas tardaremos entre pocos minutos y 48 horas en recibirlos, dependiendo del horario laboral del prestamista y de nuestro banco.
  • Tarjetas de crédito: las tarjetas también pueden funcionar como un préstamo, ya que podemos utilizar su crédito y devolverlo con intereses al cabo de un tiempo. Podemos disponer del crédito de la tarjeta al instante y sin ningún tipo de esperas, pero para conseguir una de estas tarjetas tendremos que esperar unos días tras solicitarla. Sin embargo, algunos bancos ya están empezando a entregar sus tarjetas de crédito de manera inmediata en sus oficinas.
  • Anticipos de nómina: el tiempo que tarden en concederse dependerá de cada entidad y de nuestra situación personal. Generalmente, se nos hará el adelanto en un máximo de 1 o 2 días.
  • Préstamos online: los préstamos online de importe elevado suelen tardar varios días en ingresarse. La aprobación del banco o de la empresa privada puede demorarse debido al riesgo que conlleva prestar tanto dinero, pero una vez aprobada nuestra solicitud recibiremos el préstamo en menos de 24 horas.
  • Préstamos bancarios "tradicionales": cuando pedimos préstamos a una entidad bancaria, el papeleo y los trámites en la oficina suelen ralentizar el proceso de solicitud, especialmente si el banco no es el nuestro. El tiempo de concesión de estos préstamos puede variar dependiendo de cada entidad, de nuestra situación económica y del importe que pidamos. Por norma general, suelen tardar entre 1 y 4 semanas, aunque ese tiempo puede alargarse.

¿Cómo se reembolsan los préstamos?

El método de reembolso más utilizado para devolver los préstamos es el pago de cuotas periódicas, normalmente mensuales, que combinan una parte del capital pendiente con una fracción de los intereses que se han devengado, aunque también existen otras maneras de amortizar estos productos financieros. Por ejemplo, los créditos de bajo importe que tienen un plazo corto se suelen reembolsar mediante el abono de una única cuota al vencer el plazo, en la que se incluye la totalidad del dinero prestado más los intereses que correspondan.

El importe de las cuotas que tendremos que pagar será mayor o menor dependiendo de cuánto tardemos en devolver el dinero. Así, si el plazo de reembolso es largo, pagaremos una mensualidad más reducida, mientras que si es más corto, las cuotas serán mayores. En general, las entidades nos dejarán elegir el plazo de sus préstamos para que podamos ajustar las cuotas a nuestro nivel de ingresos, aunque antes de hacerlo siempre debemos tener presente que cuanto más tardemos en devolver el préstamo, más pagaremos en intereses, por lo que siempre nos saldrá más barato devolver los créditos en mensualidades un poco más altas.

¿Puedo devolver un crédito antes de tiempo?

Sí, los préstamos se pueden devolver antes de tiempo; es lo que se conoce en términos técnicos como cancelación o amortización anticipada. Todos los prestamistas están obligados a permitir el reembolso anticipado total o parcial de sus créditos, aunque a cambio pueden cobrar una comisión que les compense la pérdida de ingresos en concepto de intereses. En el caso de los préstamos hipotecarios, el recargo puede ser de hasta el 0,5 % del capital amortizado si la devolución se efectúa durante los primeros cinco años del plazo y de hasta el 0,25 % si se realiza en un momento posterior. Además, si la hipoteca es fija, la entidad también puede cobrarle al cliente una compensación por riesgo de tipo de interés, que normalmente es de entre el 0,5 % y el 5 %. En cambio, la compensación por la devolución anticipada de los préstamos personales no puede superar el 1 % si queda más de un año para que venza el plazo o el 0,5 % si queda un año o menos para el vencimiento.

Sin embargo, no todas las entidades cobran esta compensación. Muchos bancos (especialmente los que operan exclusivamente a través de Internet) y la mayoría de los prestamistas privados no exigen el pago de una comisión extra por devolver sus créditos antes de tiempo, algo que se conoce como amortización anticipada gratuita. Por eso, si creemos que seremos capaces de reembolsar una parte o todo el capital de un préstamo antes de que venza el plazo, es recomendable contratar un producto que no incluya ninguna penalización por cancelación o amortización anticipada, pues así solo tendremos que pagar por el tiempo en el que utilicemos el crédito y nos ahorraremos el coste del recargo.

¿Qué es la carencia de los préstamos?

Los préstamos con carencia nos ofrecen la posibilidad de no pagar una parte o la totalidad del importe de las cuotas durante un tiempo determinado, que en general no suele superar los dos años. Normalmente, los créditos que incluyen esta ventaja van dirigidos a clientes que reciben sus ingresos de una forma un tanto inestable o que tienen un nivel adquisitivo bajo, como los préstamos para autónomos o para estudiantes, aunque en la práctica todos los créditos pueden incluir un período de carencia si así lo decide la entidad. Podemos distinguir entre dos tipos de carencia, la total (de capital e intereses) y la parcial (solo de capital):

  • Carencia total: los préstamos con periodo de carencia total permiten no pagar ni los intereses ni el capital durante el tiempo que dure la carencia.
  • Carencia parcial o de capital: en este caso, el cliente solo tendrá que pagar los intereses del préstamo mientras dure el periodo de carencia.

Contratar un préstamo con carencia puede ser conveniente si en un momento dado no disponemos de ingresos regulares y prevemos que esa situación se prolongará durante un tiempo, pues así podremos evitar el impago y las consecuentes sanciones por demora. Sin embargo, debemos tener presente que los intereses del crédito se acumularán mientras dure la carencia y se incorporarán al precio final del préstamo en cuanto el período termine, lo que acabará encareciendo el importe de las cuotas. Por eso, sin no podemos abonar una sola mensualidad porque no cobramos de manera puntual, es aconsejable hacer números y valorar si nos sale más barato alargar un poco el plazo para pagar una cuota más asequible.

Principales diferencias entre créditos y préstamos

Si bien es cierto que los términos "préstamos" y "créditos" muchas veces se utilizan como si fueran palabras sinónimas (así lo hacemos en nuestra página y lo hacen en otros muchos medios de comunicación), en realidad no hacen referencia al mismo producto de financiación. Veamos cuáles son, según el Banco de España, las diferencias principales entre un crédito y un préstamo:

  • Con los préstamos, la entidad pone a nuestra disposición una suma fija de dinero, que tendremos que devolver a través del pago de unas cuotas que incluirán una parte del importe del préstamo más una fracción de los intereses devengados sobre todo el saldo pendiente de reembolso.
  • En cambio, con los créditos la entidad pone una suma determinada a la disposición del cliente y éste puede retirar el importe que desee cuando quiera, siempre que no supere el límite del crédito. El acreditado tendrá que devolver la totalidad del dinero prestado, pero solo pagará los intereses que se devengan sobre la cantidad retirada, no sobre todo el saldo pendiente de reembolso.

Dicho de otro modo, si contratamos un crédito de 6.000 €, podremos disponer de esa suma de dinero cuando queramos y solo tendremos que pagar los intereses que se devenguen sobre el capital que retiremos. En cambio, si nos conceden un préstamo con esas mismas características, los intereses se devengarán sobre todo el saldo pendiente de pago, aunque en realidad solo utilicemos 1.000 €.

Préstamos sin intereses: al 0 % TAE

A causa de la guerra de precios que se viene librando dentro del mercado financiero desde hace algunos meses, varias entidades han empezado a comercializar créditos al 0 % TAE para atraer clientes nuevos y superar a sus competidoras. Estos préstamos sin intereses son totalmente gratuitos, ya que para reembolsarlos solo hay que devolver el dinero prestado, sin tener que pagar ni un solo céntimo adicional. Sin embargo, algunos de los prestamistas que ofrecen créditos al 0 % incluyen costes adicionales en la letra pequeña de la oferta, por lo que dependiendo de quién nos ofrezca préstamos sin intereses, deberemos ser especialmente cuidadosos:

  • Concedidos por empresas privadas: algunas empresas lanzan de manera puntual ofertas de minicréditos sin intereses para atraer nuevos clientes, pero unas pocas compañías los ofrecen de manera permanente a las personas que contratan sus productos por primera vez. Estos préstamos gratuitos no suelen superar los 300 € y, en general, son exclusivos para los nuevos solicitantes. Los mini créditos sin intereses no tienen ni trampa ni cartón: si se cumplen las condiciones de la oferta, sólo habrá que devolver el importe del préstamo y no se tendrá que pagar ni un céntimo en intereses, comisiones y otros gastos.
  • Concedidos por bancos: en cambio, muchos de los préstamos al 0 % que ofrecen los bancos sí incluyen costes adicionales escondidos dentro de su letra pequeña. Estos créditos bancarios sin intereses son en realidad préstamos al 0 % TIN que tienen comisiones y/o gastos de vinculación, así que en realidad no son gratuitos. Para saber si uno de estos créditos es realmente gratis deberemos comprobar que la TAE sea del 0 % y tendremos que leer atentamente el contrato para asegurarnos de que no se incluye ningún tipo de gasto adicional.

Análisis previos a la aprobación de créditos

Como es lógico, la entidad a la que le pidamos el crédito querrá analizar nuestros datos personales y financieros para comprobar que seremos capaces de devolver el dinero prestado (y de pagar los intereses devengados) dentro del plazo seleccionado. El estudio realizado sobre el perfil del solicitante recibe el nombre de análisis crediticio y puede ser más o menos detallado en función de la política de riesgos de cada prestamista y de la cantidad de dinero que pidamos. Normalmente, estos son los aspectos que analizarán las entidades para decidir si nos conceden el préstamo o no:

  • El historial crediticio: las entidades querrán saber cuántos préstamos hemos contratado a lo largo de nuestra vida, cuántos de ellos hemos devuelto dentro del plazo y cuáles siguen vigentes. Esta información la pueden consultar en el archivo de la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE), en el que se registran todos los créditos de 6.000 € o más que hayamos contratado durante los últimos 10 años. Si tenemos un buen historial crediticio, es decir, hemos saldado nuestros antiguos créditos sin problemas y no tenemos deudas vigentes, nuestras posibilidades de conseguir préstamos serán mucho más altas.
  • El historial de impagos: también comprobarán si tenemos préstamos impagados. Para saber si nos hemos demorado en el pago de uno o más créditos, las entidades consultarán las bases de datos de ficheros de morosos como ASNEF o RAI. Los clientes que estén inscritos en alguno de estos archivos no podrán acceder a los préstamos bancarios, por lo que no tendrán más remedio que recurrir a las empresas privadas que conceden créditos con ASNEF online.
  • La capacidad de pago: la entidad también querrá comprobar nuestra capacidad para responder al pago del préstamo solicitado. Dependiendo de a quién solicitemos financiación y del tipo de crédito, los requisitos y la forma de analizar nuestra capacidad de reembolso será una u otra. Normalmente, será suficiente con entregar un justificante de ingresos que demuestre que cobramos una suma de dinero que nos permita pagar las cuotas. Si pedimos préstamos de importe pequeño, lógicamente, podremos cobrar una suma menor para acceder al crédito.
  • Situación socio-económica: es decir, nuestra situación laboral y familiar. Para los prestamistas, no tiene el mismo riesgo conceder un préstamo a un trabajador temporal que a uno indefinido o a un pensionista. Los estándares de riesgo dependen de cada entidad, pero en general cuanto más dinero pidamos, más condiciones óptimas nos pedirán.

La duración de estos análisis puede ser mayor o menor dependiendo del tipo de crédito solicitado y de la entidad prestamista. Por ejemplo, si pedimos préstamos sin aval de bajo importe, el estudio de nuestro perfil de riesgo será muy rápido, pero si solicitamos créditos de mayor importe, el análisis será más detallado y tardaremos más tiempo en recibir la aprobación (unos días o semanas).

Requisitos para contratar préstamos

Antes de pedir uno o más préstamos a una entidad financiera, es aconsejable consultar cuáles son los requisitos necesarios para acceder al producto y asegurarnos de que los cumplimos todos, puesto que en caso contrario nuestra solicitud será denegada automáticamente y no podremos obtener el dinero que necesitamos. Las condiciones para contratar un crédito serán unas u otras dependiendo de la política de riesgos del prestamista (así como del importe solicitado y del tipo de préstamo), pero en general todas las entidades tienen en cuenta los siguientes factores:

  • Nuestros datos personales. Las entidades nos pedirán nuestro documento de identidad para comprobar nuestra edad y residencia, un número de cuenta que esté activo y a nuestro nombre para poder ingresar el préstamo y nuestro número de teléfono y/o nuestra dirección de correo electrónico para contactar con nosotros. También es posible que nos pregunten por nuestra situación familiar: estado civil, personas a cargo...
  • Nuestro nivel de ingresos. Para asegurarse de que podremos devolver el importe íntegro del préstamo más los intereses devengados, los bancos y las empresas a las que acudamos nos pedirán que presentemos un documento que demuestre que cobramos unos ingresos suficientes para pagar las cuotas del préstamo. Dependiendo de la entidad y del tipo de crédito, los ingresos podrán provenir de una nómina, de una pensión, de una prestación por desempleo, etc.
  • Garantías. Dependiendo del tipo de crédito y del prestamista, la garantía puede ser personal (el conjunto de nuestros bienes presentes y futuros), real (una casa, un coche, una licencia de taxi…), el aval de un tercero, etc. En caso de impago, los bienes puestos como garantía pueden ser embargados.

Como es lógico, si pedimos una cantidad de dinero muy elevada, tendremos que cumplir unos requisitos más exigentes para poder conseguir el préstamo. Este es uno de los motivos por los que los bancos, que suelen prestar sumas más elevadas de dinero, establecen unas condiciones de acceso más duras que las empresas que comercializan mini créditos, pues estas últimas no suelen prestar más de 1.000 €.

Documentos necesarios para solicitar préstamos

En la gran mayoría de los casos, al solicitar un préstamo a una entidad deberemos presentar diversos documentos para demostrar que somos solventes y que reunimos todos los requisitos exigidos para poder contratar los créditos que nos interesen. La documentación que tendremos que entregar será una u otra dependiendo de los requerimientos del prestamista y de la cantidad de dinero que necesitemos, aunque por lo general siempre deberemos aportar los documentos básicos que mostramos a continuación:

  • Documento de identidad: DNI, NIE o pasaporte para certificar que somos mayores de edad y que residimos de manera permanente en España.
  • Un extracto bancario para que el prestamista conozca nuestros gastos e ingresos mensuales
  • Justificante de ingresos: una nómina, una pensión, la prestación por desempleo o cualquier otro documento que demuestre que disfrutamos de ingresos estables y suficientes para hacer frente a las mensualidades.
  • Nuestro número de cuenta para hacernos el ingreso del préstamo.
  • Nuestro número de teléfono y/o nuestra dirección de correo electrónico para contactar con nosotros.
  • Justificante de deuda: (sólo si estamos inscritos en un fichero de morosos) un documento que detalle el monto y la procedencia de la deuda por la que estamos inscritos.

Además, si pedimos créditos diseñados específicamente para financiar un proyecto concreto (como un préstamo coche o un crédito para estudios, por ejemplo), también tendremos que entregar el presupuesto, el albarán o la factura proforma del bien o servicio a financiar para demostrar que utilizaremos el dinero para ese fin y no para cualquier otro. La entrega de este documento, así como la del resto de la documentación, la haremos de manera presencial en una oficina, a través de un servicio de mensajería o por correo electrónico dependiendo de los requerimientos del prestamista.

Los formularios de solicitud de los préstamos

Para solicitar cualquier préstamo tendremos que rellenar el formulario correspondiente con los datos que nos pidan y deberemos entregárselo a la entidad (presencialmente en una oficina o a través de Internet) para que ésta analice nuestra información personal y financiera y valore si cumplimos las condiciones para acceder a sus préstamos.

Dependiendo del crédito que pidamos, de la cantidad de dinero que necesitemos y de la política de riesgos del prestamista, tendremos que facilitar más o menos información, aunque en casi todos los casos nos pedirán que aportemos los datos que aparecen a continuación:

  • Cantidad y plazo: nos pedirán que indiquemos la cantidad que queremos solicitar y el plazo más conveniente para nosotros para amortizarlo.
  • Datos personales: nombre, apellidos, fecha de nacimiento y número del documento de identidad.
  • Situación económica: ingresos mensuales (nómina, subvención, paro...) y gastos fijos (alquiler, hipoteca, facturas, etc).
  • Situación laboral: tipo de contrato, estudios, antigüedad en el trabajo, rango...
  • Situación personal: si estamos casados, si tenemos hijos, personas a nuestro cargo...
  • Situación crediticia: si tenemos otros préstamos pendientes (incluyendo tarjetas de crédito), si estamos en un fichero de morosos, etc.
  • Datos de contacto: dirección actual, número de teléfono y correo electrónico.

El formulario tendrá más o menos campos a rellenar en función de la cantidad de información que necesite la entidad y del tipo de producto que queramos contratar. Por ejemplo, si pedimos un crédito a nuestro banco, entendiendo como tal la entidad en la que tenemos abiertas nuestras cuentas o domiciliados los ingresos, éste ya tendrá muchos de los datos requeridos para estudiar la solicitud, así que no tendremos que aportar toda la información que deberíamos facilitar en el caso de que pidiéramos el préstamo a un banco distinto.

¿Qué ocurre con los préstamos cuando fallece el titular?

Cuando el titular de uno o de más préstamos se muere, sus herederos son los encargados de tramitar todo el papeleo y de gestionar las deudas que éste tuviera vigentes. Por eso, antes de aceptar una herencia, debemos tener claro que, en caso de hacerlo, recibiremos tanto los bienes como las obligaciones del fallecido, lo que incluye el pago de sus préstamos y de todas las deudas que tuviera pendientes (hipotecas, tarjetas de crédito, etc.). A continuación veremos qué decisiones podemos tomar si heredamos los créditos de un familiar o de un conocido.

Qué debemos hacer con respecto a los préstamos

En caso de que queramos aceptar la herencia (tanto los bienes del fallecido como sus obligaciones), estos son los pasos que deberemos dar para cambiar la titularidad de los préstamos:

1.- En primer lugar, tendremos que avisar a la entidad bancaria proveedora del crédito, pues de lo contrario las cuotas mensuales de los préstamos pendientes se seguirán cargando a la cuenta del titular fallecido.

2.- Lo siguiente que tendremos que hacer es entregar la documentación pertinente para tramitar el cambio de titularidad de los préstamos, aunque cada entidad tiene un procedimiento diferente estos son los documentos que, por lo general, tendremos que entregar:

  • Certificado de defunción
  • Certificado de últimas voluntades
  • Testamento o declaración de herederos
  • Escritura de adjudicación de la herencia
  • Certificado de pago del impuesto de sucesiones: este documento se entrega después ya que el banco nos debe entregar los certificados necesarios para pagarlo
  • Escritura pública de renuncia en caso de que alguno o varios de los herederos no acepten la herencia.

3.- Una vez entregados todos los documentos necesarios, el banco nos entregará todos los bienes del fallecido, así como todas sus deudas: los préstamos, las cuentas corrientes, los depósitos, los planes de pensiones, etc. Dependiendo del producto que tuviera contratado, es posible que nos pidan más documentación o garantías adicionales.

¿Puedo pedir más créditos si ya tengo uno?

Sí, pero, por lo general, no al mismo prestamista. Un solo proveedor de créditos no suele conceder más de un préstamo a un mismo titular, excepto cuando los préstamos solicitados son de distinta clase. Por ejemplo, es bastante habitual que un banco conceda un crédito para reformas o un préstamo coche al titular de una hipoteca contratada a través de la propia entidad. Sin embargo, si el banco no quiere concedernos un nuevo crédito, podemos intentar negociar una refinanciación para incrementar el capital de un préstamo vigente, aunque como es lógico no conseguiremos esa ampliación si no cumplimos los requisitos de solvencia exigidos.

En cambio, si nuestra entidad no quiere concedernos un nuevo crédito y tampoco amplía el capital de otro que tengamos vigente, podemos pedir préstamos a otros proveedores de financiación: bancos, empresas de capital privado, plataformas de crowdlending... Eso sí, el nuevo prestamista siempre analizará nuestro historial crediticio para saber cuántos créditos estamos pagando y para asegurarse de que podremos afrontar el reembolso de varios préstamos a la vez.

Impago de un préstamo: ¿qué puede ocurrirnos?

Al firmar el contrato de un crédito nos comprometemos por escrito a devolver todo el dinero prestado y a pagar los intereses que correspondan del modo acordado con la entidad. Por tanto, no abonar las cuotas de un préstamo significa incumplir las condiciones del contrato, así que en este caso el prestamista tiene el derecho a aplicar las sanciones por demora previstas en el mismo contrato y a tomar las medidas legales pertinentes para cobrar la cantidad adeudada más los recargos por impago. Las penalizaciones pueden ser unas u otras dependiendo de la política de cada prestamista, pero normalmente se aplican las que enumeramos a continuación:

Comisiones de descubierto

Si nos pasan los recibos de las cuotas de uno o de más préstamos y no tenemos suficiente dinero en nuestra cuenta para pagarlos, es posible que nuestra entidad nos preste la suma adeudada y nos cobre los costes asociados al descubierto producido. Si nos quedamos "en números rojos", deberemos hacer frente a los siguientes gastos:

  • Comisión por descubierto: es lo que nos cobra la entidad por “prestarnos” dinero cuando tenemos un descubierto. La comisión cobrada suele aplicarse sobre el mayor saldo deudor y se calcula a partir de un tanto por ciento que fija cada banco y que suele rondar el 4,50%. Además, las entidades suelen fijar una cantidad mínima de unos 15 € aproximadamente.
  • Comisión por reclamación de posiciones deudoras: es lo que cuestan las gestiones que, en teoría, realiza nuestro banco cuando nos reclama la deuda. No suele superar los 35 €.
  • Interés del descubierto: es el tipo de interés aplicado sobre la cantidad prestada al cliente por el descubierto. En la mayoría de los casos se sitúa en torno al 9,50 % nominal anual.

La suma de todos estos gastos hace que en muchas ocasiones un descubierto bancario supere el coste de un mini crédito.

Comisiones e intereses de demora

En cambio, si el banco decide no cubrirnos con un descubierto, la cuota de la hipoteca o del préstamo contratado quedará impagada, por lo que la entidad nos cobrará automáticamente por los siguientes gastos:

  • Comisión por reclamación de posiciones deudoras: como hemos visto más arriba, es lo que cobran las entidades por comunicarnos que tenemos una deuda impagada. Oscila entre los 25 € y los 35 €, aunque puede ser superior dependiendo del prestamista.
  • Interés de demora: es un porcentaje que puede ser mayor o menor dependiendo de la entidad y del tipo de crédito. En el caso de los préstamos personales, la ley establece que el interés de demora no puede superar por más de dos puntos al interés pactado, mientras que en el caso de los préstamos hipotecarios, el tipo de interés de demora máximo es de tres veces el interés legal del dinero.

Inscripción en una lista de morosos

Cuando el impago de uno o de más préstamos se prolonga, muchas entidades deciden incluir los datos del titular en algunos de los muchos ficheros de morosos que existen en España: ASNEF, RAI, BADEXCUG, etc. Aunque esta sanción no es económica, el hecho de estar inscritos en listas de deudas impagadas nos puede ocasionar muchos problemas, ya que aparecer en uno de estos registros nos cerrará el acceso a los créditos bancarios y a otros productos (depósitos, tarjetas de crédito...). Además, muchas empresas privadas tampoco nos concederán sus préstamos si estamos en ASNEF u otro fichero por no abonar las cuotas de un crédito.

Reclamación judicial

El último recurso del que dispone el prestamista para recuperar el dinero del crédito es el de interponer una reclamación judicial, aunque antes de llegar a este punto se suelen contratar los servicios de empresas especializadas en cobros a morosos. Si la denuncia prospera y perdemos el pleito, estaremos obligados a saldar la totalidad de la deuda contraída (el capital del préstamo más los intereses correspondientes) y a pagar los recargos por la demora y los costes del proceso judicial.

Embargo de bienes

Si la denuncia de nuestro acreedor prospera, el juez puede ordenar el embargo de los bienes aportados como garantía del préstamo para que la entidad pueda recuperar su dinero y pueda cobrar tanto los intereses como los recargos de la demora. Si el producto contratado era un crédito al consumo con garantía personal, podrán embargarnos cualquier bien presente y futuro, aunque lo más probable es que nos retengan un porcentaje de los ingresos y que nos embarguen las cuentas. En cambio, si la garantía del préstamo era un bien concreto, como un vehículo o un inmueble, éste podrá ser embargado para saldar la totalidad de la deuda.

Reclamación al avalista

En cambio, si una tercera persona avala nuestro préstamo impagado, la entidad seguirá un procedimiento distinto ante la demora. En este caso, el prestamista también reclamará el pago de la deuda al avalista del crédito, ya que éste se comprometió a responder ante los posibles impagos cuando firmó el contrato. Si el avalista tampoco puede afrontar el pago de la deuda, tanto sus bienes como los del titular pueden ser embargados para saldarla íntegramente.

¿Qué puedo hacer si no me conceden el préstamo?

En general, las solicitudes de crédito se deniegan debido a dos motivos principales: por no disponer de los ingresos suficientes para pagar las cuotas del préstamo ni poder aportar garantías adicionales (como un aval, por ejemplo) o por tener una o varias deudas impagadas registradas en un fichero de morosos como ASNEF, RAI o BADEXCUG. Sin embargo, las entidades no suelen comunicar las razones de los rechazos, por lo que en muchos casos no sabremos por qué nuestra petición no ha prosperado.

Para saber si cumplimos los requisitos exigidos y evitar así posibles rechazos, recomendamos descargar la guía gratuita "Cómo aumentar las posibilidades de conseguir un crédito", una útil herramienta elaborada por los expertos de HelpMyCash. Es totalmente gratis, sin spam y se puede conseguir en cuestión de segundos. En ella encontraremos las respuestas a las siguientes cuestiones:

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La competencia entre las distintas entidades que operan dentro del mercado financiero es cada vez más feroz, por lo que muchas de ellas se han visto obligadas a mejorar las condiciones de sus préstamos para satisfacer las demandas tanto de sus clientes como de los nuevos solicitantes. Como la oferta disponible es muy amplia, recomendamos utilizar el comparador de créditos de HelpMyCash, con el que podremos consultar las condiciones de todos los préstamos comercializados y los podremos comparar para encontrar el crédito que se ajuste mejor a nuestras necesidades económicas y a nuestro perfil.

Si queremos encontrar préstamos baratos deberemos comparar distintas ofertas y fijarnos en los siguientes aspectos:

  • El coste del crédito. Intereses, costes de gestión, comisiones de estudio... Son varios los aspectos que hay que tener en cuenta para saber cuánto dinero tendremos que pagar por el préstamo que contratemos. Para calcular el coste, lo mejor es que nos fijemos en la tasa anual equivalente (TAE), que incluye tanto los intereses como las comisiones y otros costes. Sin embargo, los pagos a terceros y algunos servicios vinculados no se reflejan en la TAE, por lo que deberemos leer atentamente el contrato del préstamo si queremos averiguar su coste total. El precio de los créditos bancarios suele ser infoerior al de los préstamos privados, aunque sus requisitos también suelen ser más exigentes.
  • Los servicios vinculados. Para poder acceder a sus préstamos, algunos bancos ponen como condición que contratemos algún servicio vinculado (domiciliar la nómina, contratar un seguro…). Otras entidades ofrecen bonificaciones a cambio de contratar estos productos vinculados, como una rebaja del interés o la eliminación de comisiones.
  • Los plazos de aprobación y concesión. Dependiendo de la entidad, la aprobación y concesión de préstamos tardará más o menos. Los bancos tradicionales suelen tardar más tiempo, mientras que los prestamistas privados y la banca online pueden aprobar y conceder préstamos en cuestión de horas o de días.
  • Los trámites para conseguirlo. Según el tipo de entidad deberemos solicitar el préstamo en la oficina, online, por teléfono, etc. El tiempo que perdamos presentando la documentación también dependerá del tipo de prestamista.

Si queremos saber cuáles son los mejores créditos del momento, podemos consultar el ranking de préstamos de nuestra página, en el que aparecen los productos que reúnen las mejores condiciones de financiación.

Sobre esta página

Para qué sirve esta página sobre créditos

Es muy probable que, en algún momento de nuestra vida, contratemos uno o más préstamos para financiar un proyecto particular o para obtener liquidez para el día a día. Pedir un crédito implica contraer una deuda, así que antes de hacerlo siempre es conveniente saber cómo funcionan estos productos, cuáles suelen ser sus condiciones y qué precauciones hay que tomar antes de contratarlos. En esta página respondemos a todas estas cuestiones y, además, ofrecemos una lista con los mejores préstamos del momento para que nuestros usuarios puedan compararlos y puedan seleccionar aquellos productos que se adapten mejor a sus necesidades y a su perfil.

Fuente: la información relativa a los rasgos principales de los préstamos y de las entidades prestamistas procede del Portal del Cliente Bancario y de la Asociación Española de la Banca (AEB).

Metodología: los datos referentes a las condiciones de los créditos los hemos obtenido investigando las páginas web de los distintos prestamistas y consultando las estadísticas oficiales.

Sobre HelpMyCash.com: somos un comparador online compuesto por un equipo de especialistas en la investigación financiera. A través de nuestro portal, el usuario puede comparar diferentes productos de finanzas personales y de economía del hogar, además de acceder a una información de calidad que le permitirá escoger el producto que mejor se ajuste a su perfil.

Aviso: los servicios que ofrecemos son totalmente gratuitos para el usuario. HelpMyCash obtiene sus ingresos de la publicidad y de sus productos destacados.

Te escuchamos: desde HelpMyCash queremos ayudarte a solucionar cualquier duda que tengas. Para ello, ponemos a tu disposición los siguientes servicios de atención:


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No puedo reunificar préstamos por tener esta deuda?

hola estoy tratando de reunificar varios prestamos y dicen que no es posible por tener un margen de enduda miento dl 75% ya estado tratando con varios bancos y agencias de prestamos y no me dan ninguna solucion y no se donde acudir gracias

manuel salas ruiz 28/09/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 29/09/2016

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Buenos días, Manuel.

Si ningún banco te permite reunificar tus deudas, la única opción que tienes es solicitar un préstamo con garantía hipotecaria. Para esto necesitas tener una vivienda en propiedad y es importante que sepas que, si no cumples con las condiciones puedes perder tu vivienda.

Un saludo.


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Compra a plazos ¿Cetelem o Tarjeta de crédito ING?

Buenas
Quiero comprar un portátil con un coste aproximado de 550 euros y para pagarlo a plazos tengo dos opciones.
Con la tarjeta de credito ING a 6 o 12 meses con un 14,06% TIN, 15% TAE. Ellos me ponen el ejemplo de una compra de 400 euros saldría a 416,56€O financiar a través del lugar de compra con Banco Cetelem a 10 meses TIN 0% TAE 6.86% con coste del 3% de comisión de formalizacion. ¿Cual me recomendais?

SrTreC 28/09/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 28/09/2016

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Hola, SrTrec.

Te ofrecemos una comparativa entre las diferentes formas de financiación que nos explicas, para que puedas ver cuánto te costaría cada una y cuál sería la opción más barata.

  • Si financiases la compra de un portátil de 550 € con una Tarjeta de crédito de ING Direct a 6 meses tendrías que pagar un total de 572,78 €.
  • Si financiases la compra de este portátil con la Tarjeta de Crédito de ING Direct a 12 meses tendrías que pagar un total de 592,78 €.
  • Si financiases la compra de un portátil de 550 € a través de Cetelem con un plazo de reembolso de 10 meses, tendrías que pagar un total de 566,5 €, es decir, deberías reembolsar 16,5 € por los intereses devengados.

Por lo tanto, pagar la compra de tu portátil a plazos a 10 meses con Cetelem te saldría 6,28 € más barato que con la Tarjeta Visa de ING Direct a 6 meses y 26,28 € más barato que con esta tarjeta de crédito a 12 meses.

Un saludo.


Avatar  de catalinalop

saber situación de un prestamo personal

He solicitado un prestamo de 8000 euros en caja canarias donde yo soy la titular del préstamo de aval una s.l he dejado de pagarlo ,se podría renovar antes de que vaya a juicio

catalinalop 27/09/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 28/09/2016

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Buenos días, Catalinalop.

Lo mejor que puedes hacer es ponerte en contacto con el banco y explicarles la situación. Te ofrecerán alguna manera de devolver el dinero, antes de llegar a juicio.

Un saludo.


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