Las tarjetas de crédito son, actualmente, uno de los medios de pago más habituales y versátiles del mercado. A diferencia del resto de tarjetas bancarias, no solo permiten pagar compras en comercios, sino que además ofrecen la posibilidad de fraccionarlas y abonarlas en cuotas mensuales; eso sí, pagando intereses. En esta página podrás comparar las tarjetas de crédito con más ventajas del mercado y encontrar la que más te convenga según tus necesidades y tu perfil.

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Cómo son las tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito son uno de los medios de pago más extendidos en nuestro país. Según el Banco de España, durante el primer trimestre de 2016 había 44,88 millones en circulación, muchas más que de débito, que apenas superaban los 25 millones. Casi la totalidad de los bancos y las financieras que operan en nuestro país las comercializan; sin embargo, su naturaleza las convierte en un producto financiero más complejo que otro tipo de "plásticos", por lo que antes de empezar a usar una tarjeta de crédito es importante conocer qué son y cómo funcionan, para evitar acabar sobreendeudados.

Es importante destacar que las tarjetas de crédito, además de ser un medio de pago, cuentan con una particularidad extra: también son un medio de financiación. Este tipo de tarjetas están ligadas a una línea de crédito cuyos fondos son propiedad del banco o del emisor de la tarjeta y no de su titular, de manera que cuando se utilizan, ya sea para pagar una compra, sacar dinero o hacer un traspaso, se contrae una deuda. Por lo que el dinero que se utilice se tendrá que devolver a su debido tiempo. Dependiendo de cuál sea la modalidad de pago que escoja el titular de la tarjeta de crédito, el dinero podrá devolverse de golpe a final de mes y sin intereses o en cuotas mensuales:

  • Pago total: es sin intereses y puede realizarse tanto a final de mes como al inicio del mes siguiente.
  • Pago aplazado: se puede realizar mediante el pago de cuotas mensuales fijas o de un porcentaje de la deuda. Tienen unos intereses que oscilan entre el 12 % y el 29 % TAE.

El formato de las tarjetas de crédito, al igual que el de los otros tipos de "plásticos", se ha estandarizado a nivel internacional y cumple una serie de requisitos para que puedan utilizarse en la mayoría de los dispositivos que existen en el mundo. Casi siempre están construidas con plástico, tienen forma rectangular y miden alrededor de 85 milímetros de ancho y 54 de alto. Las esquinas están redondeadas.

Tradicionalmente incluían en el reverso una banda magnética que contenía los datos del titular y del propio "plástico", pero hoy en día se está imponiendo el uso de un chip integrado, aunque se acostumbra a mantener la banda magnética también. Las tarjetas de crédito también incluyen información grabada en su superficie. En el anverso suele aparecer el número que identifica el medio de pago, así como el nombre del titular, la fecha de caducidad y el logo de la entidad emisora o un estampado personalizado. En el reverso suele haber un código de seguridad y un espacio para la firma del titular.

¿Qué debemos preguntarnos antes de solicitarlas?

Una vez entendido el funcionamiento de las tarjetas de crédito, debemos preguntarnos si realmente son el medio de pago que necesitamos o si, por el contrario, en nuestra operativa diaria encaja mejor una tarjeta de débito o, incluso, una prepago. Para comprobar si realmente las tarjetas de crédito son el medio de pago conveniente, podemos plantearnos estas tres cuestiones:

  1. ¿Queremos financiar nuestras compras? Si la respuesta es afirmativa, las tarjetas de crédito son el medio de pago que nos conviene, ya que es el único de los "plásticos" que permite financiar las compras. aunque no olvidemos que pagar a plazos implica asumir costes extra y, sobre todo, endeudarse.
  2. Y si no necesitamos financiación, ¿preferimos que los gastos se nos descuenten uno por uno o todos de golpe? El hecho de que no tengamos necesidades de financiación para pagar nuestras compras en varias cuotas no implica que las tarjetas de crédito no puedan resultarnos útiles. También ofrecen la posibilidad de pagar las compras a final de mes sin intereses, pero en ese caso se irá sumando el capital dispuesto a lo largo del mes y se cargará de una sola vez en una fecha concreta, mientras que con las tarjetas de débito el dinero se irá descontando al momento de realizar cada compra.
  3. ¿Sé controlar mis gastos y no incurriré en impago por el uso de mis tarjetas?, si somos personas con poco control sobre nuestras finanzas no sería recomendable que utilizáramos este medio de financiación.
  4. ¿Conozco los riesgos que entraña el uso de las tarjetas de crédito?, es decir, saber que al utilizar este producto de financiación corremos el riesgo de sobreendeudarnos si no reembolsamos correctamente la cantidad que nos han prestado.

Si la respuesta a las tres cuestiones es negativa, no es recomendable que contratamos y hagamos uso de las tarjetas de crédito, ya que corremos el riesgo de pagar altos intereses y endeudarnos más de la cuenta.

Si la respuesta es afirmativa en los tres casos, entonces sí es adecuado que utilicemos este tipo de tarjetas. En todo caso, siempre debemos ser conscientes de las características y de los riesgo que implican hacer uso de este producto financiero.

Si no queremos pagar de más al utilizar nuestras tarjetas de crédito, podemos ahorrarnos comisiones si seguimos los consejos de nuestros expertos de HelpMyCash.com:

Modalidades de pago de las tarjetas de crédito

Pasar la tarjeta de crédito por el datáfono implica asumir una deuda con la entidad, salvo en los casos en los que la tarjeta sea dual y admita la opción de pago al contado. En el resto de los casos, cada vez que abonemos una compra con una tarjeta de crédito, nos estaremos endeudando, ya que estaremos utilizando un dinero que no es nuestro, independientemente de que lo devolvamos todo a final de mes sin intereses o en cuotas mensuales. En función de la entidad, se ofrecerán más o menos opciones de devolución, pero estas son las modalidades de pago más habituales de las tarjetas de crédito:

  • Pago al momento: esta modalidad de pago consiste en descontar el importe dispuesto en el mismo momento en el que se utiliza. Es propia de las tarjetas de débito y de las prepago y la mayoría de las tarjetas de crédito disponibles en el mercado no la incluyen. Pagar con esta opción no genera intereses ni implica contraer una deuda con el emisor de la tarjeta de crédito.
  • Pago total a final de mes o a principios del siguiente: con esta modalidad de pago se acumula el total del importe que se haya gastado durante el mes y se paga todo de golpe en una fecha determinada por contrato, normalmente a final del mes en curso o a principios del mes entrante. A diferencia del anterior, este método de pago es muy habitual en las tarjetas de crédito. Su principal ventaja es que no devenga intereses, por lo que el cliente solo debe abonar lo que haya gastado. Eso sí, se debe planificar que en la fecha en la que la entidad pase el recibo se tendrá el dinero suficiente en la cuenta.
  • Pago fraccionado: el pago a plazos o fraccionado ofrece al cliente la opción de devolver el saldo dispuesto en cuotas mensuales. En este caso sí se tendrán que pagar intereses que de media suelen ser del 21 %. Una tarjeta de crédito suele tener tres formas de pago aplazado distintas: fraccionar la devolución del dinero en una serie de meses en concreto, devolver una cuota fija cada mes o abonar un tanto por ciento fijo sobre el principal a deber mensualmente.

Las tarjetas de crédito suelen admitir la combinación de varias modalidades de pago, previa activación del usuario. Por ejemplo, se puede mantener por defecto la opción de pago a final de mes, que no genera intereses, y si en algún momento se quiere fraccionar una compra concreta en cuotas mensuales, solo hace falta activar la opción de pago aplazado para ese importe, sin que afecte al resto de las compras. Para variar la modalidad de pago de la tarjeta o activar una modalidad en concreto para una compra, solo se tiene que llamar por teléfono a la entidad o cambiar la modalidad desde la banca virtual.

¿Cuáles son los costes de este medio de pago?

Los costes asociados a las tarjetas de crédito dependerán de cada banco o financiera. Por ejemplo, mientras que algunas entidades comercializan sus tarjetas sin cuotas de emisión o de renovación, otras pueden cargar al cliente varias decenas de euros al año por este concepto. En la misma línea, mientras que se pueden conseguir tarjetas con tipos de interés por debajo del 20 %, existen otras al 25 o 27 % TIN. En cualquier caso, debemos ser conscientes de que algunas operaciones siempre implicarán un gasto extra. A continuación podemos encontrar los gastos más habituales asociados a una tarjeta de crédito:

Interés del pago aplazado: el tipo de interés aplicado sobre el dinero prestado, el que se utiliza para aplazar las compras, marcará el volumen de intereses que tendrá que abonar el titular del "plástico". El TIN medio de las tarjetas de crédito con pago aplazado suele situarse en torno al 21 %, pero en el mercado hay tarjetas con intereses mucho más bajos, por debajo incluso del 15 %.

Cuota de emisión: es el precio que pagan los clientes por la solicitud de las tarjetas. Las entidades de crédito cobran una cuota de emisión para costear los gastos administrativos que les supone gestionar la solicitud y también para sufragar los gastos de fabricación y estampación del "plástico". A pesar de que la cuota puede llegar a ser de varias decenas de euros, en función de las prestaciones de la tarjeta, es fácil de evitar, ya que son muchas las compañías que no aplican este cargo. En ocasiones, para no tener que abonar la cuota de emisión de una tarjeta de crédito es necesario asumir cierta vinculación o cumplir requisitos extra.

Cuota de mantenimiento: es la tarifa que pagan los titulares de la tarjeta trimestral, semestral o anualmente por disfrutar del "plástico". El coste dependerá de la entidad, pero puede ser de varias decenas de euros al año. En cualquier caso, al igual que la comisión de emisión, es posible esquivarla acudiendo a un banco que no aplique estos cargos o asumiendo cierta vinculación con la entidad.

Sacar dinero a crédito desde un cajero automático: debemos saber que casi la totalidad de las entidades cobran una comisión por sacar dinero a crédito en un cajero automático, aunque la operación se realice en uno de los terminales del propio banco. Por lo general, la comisión suele aplicarse en forma de porcentaje (puede ser superior al 3 %) sobre el importe retirado con un mínimo que puede ser de 3 o 4 euros. Además, si se saca dinero a crédito desde un cajero de otra entidad, se tendrá que abonar una comisión extra por utilizar un "cajero externo". A los gastos anteriores habrá que sumar el tipo de interés que aplique la tarjeta por retirar dinero de la línea de crédito.

Comisión por reclamación de posiciones deudoras: si nos atrasamos en el pago de los recibos de la tarjeta de crédito, lo más seguro es el que el emisor del "plástico" nos aplique una comisión por reclamación de posiciones deudoras, es decir, por la gestión que le supone la reclamación de la deuda. Este cargo puede ser de 30 o 35 euros, por lo que es mejor evitarlo.

Ventajas y peligros de una tarjeta de crédito

Entre la vasta oferta de tarjetas que existe en el mercado, las tarjetas de crédito son las más versátiles y las que ofrecen más ventajas, ya que permiten pagar tanto sin intereses como financiar las compras. Además, suelen incluir más extras que las de débito, como descuentos o bonificaciones. Sin embargo, a pesar de tener un atractivo especial, también son las más peligrosas, ya que resulta muy fácil endeudarse con ellas. Debido a que estas tarjetas también pueden ser usadas como instrumentos de financiación y no como un simple método de pago, tenemos que ser conscientes de todos los riesgos que entraña utilizar en exceso este tipo de tarjetas. Por ello, si queremos utilizarlas correctamente, a continuación veremos cuáles son los principales pros y contras que tienen:

Ventajas de estas tarjetas

Sin duda, una de las principales ventajas que tienen este tipo de tarjetas frente al resto es la posibilidad de poder aplazar el pago de las compras y de utilizar un dinero que no es nuestro y que quizá en ese momento no tengamos. Pero las tarjetas de crédito tienen más ventajas que detallamos a continuación:

  • Permiten utilizar un dinero que no es nuestro, ya sea porque en ese momento no lo tenemos o porque preferimos aplazar su uso.
  • Las tarjetas de crédito permiten escoger una modalidad de pago u otra en función de nuestras necesidades del momento y de la compra que queramos abonar. Todo ello sin cambiar de "plástico".
  • Los extractos mensuales permiten controlar los gastos y analizar en qué fechas, en qué tipo de servicios y en qué establecimientos se han realizado las compras.
  • Las tarjetas de crédito suelen ofrecer ventajas extra que nos pueden ahorrar un "pellizco" cada mes como la devolución de una parte de las compras, descuentos en gasolina o seguros integrados especialmente útiles al viajar al extranjero.
  • A veces incluyen la posibilidad de acumular puntos que posteriormente podrán cambiarse por regalos.

Si nos atraen estas ventajas de las tarjetas de crédito, entonces puede sí sean el producto adecuado a nuestras necesidades. Eso sí, debemos tener en cuenta que si las utilizamos en su modalidad de pago aplazado tendremos que pagar unos intereses por su utilización, lo que supone que corremos el riesgo de endeudarnos más de la cuenta si no tenemos un control sobre nuestras finanzas.

Peligros de estas tarjetas

Pero no todo son ventajas, las tarjetas de crédito también incorporan ciertas características que las convierten en un peligro si no se utilizan con responsabilidad y cautela. Básicamente, porque nos permiten gastar un dinero que no es nuestro y sobreendeudarnos con facilidad, por lo que si no somos plenamente conscientes de lo que implica contraer una deuda y no sabemos gestionar correctamente nuestras finanzas personales, estas tarjetas pueden amenazar nuestra economía. Veamos, a continuación, cuáles son los peligros de las tarjetas de crédito:

  • Tipo de interés más alto que el de los préstamos personales: mientras que el interés de los créditos al consumo suele situarse, de media, alrededor del 7 o del 8 %, el TIN medio de las tarjetas de crédito acostumbra a rondar entorno al 21 %. Sin embargo, se trata de productos de financiación distintos que, siempre que utilicemos adecuadamente (en el caso de las tarjetas de crédito, de forma puntual para financiar compras de importes que no sean excesivamente abultados y durante plazos de unos cuantos meses), pueden sernos muy útiles. En cualquier caso, el tipo de interés de las tarjetas de crédito dependerá de cada banco y, aunque la media supere el 21 %, se pueden encontrar por debajo dle 10 %.
  • Pagar otros costes asociados: además del tipo de interés que se abonaría en el caso de aplazar el pago de las compras, las tarjetas de crédito pueden acarrear otros costes como las cuotas de emisión y de renovación si las hubiere o las comisiones asociadas a otros servicios como la solicitud de una tarjeta extra o la transferencia de saldo de la línea de crédito a la cuenta corriente.
  • Uso irresponsable y sobreendeudamiento: existe el riesgo de utilizar de forma descontrolada este tipo de tarjetas, sin ser realmente conscientes de cómo funcionan y de la modalidad de pago que llevan aparejadas. Antes de darles uso, es importante conocer qué tipo de interés tienen y qué opción de reembolso llevan predeterminadas, para cambiarla si procede. Y, sobre todo, no usarla en forma de pago aplazado sin un mínimo de planificación previa.
  • Cuidado con devolver una cuota muy baja al mes: las tarjetas de crédito cuentan con la ventaja de que nos permiten fraccionar el pago de las compras y ajustar las cuotas a nuestras necesidades, dependiendo de si podemos pagar más o menos. Lo aconsejable es pagar el máximo posible durante el menor tiempo, para que la deuda se cancele lo antes posible y se generen menos intereses. Si se paga una cuota muy reducida cada mes, el capital pendiente, que es sobre el que se calculan los intereses, tardará mucho en reducirse, por lo que al final la deuda se alargará excesivamente y el sobrecoste podrá llegar a ser muy elevado.

Por todo ello, si creemos que corremos el riesgo de impago sería conveniente que tuviéramos en cuenta otras opciones como la de solicitar tarjetas de débito en vez de las crédito e, incluso, solicitar algún tipo de préstamo rápido como los minicréditos. Estos últimos nos permitirán conseguir el dinero que necesitamos también de manera inmediata y con un precio que suele situarse entre los 100 € por cada 100 euros prestados a 30 días.

Operaciones que podemos realizar con estas tarjetas

Si por algo se han popularizado las tarjetas de crédito es por su versatilidad y por la cantidad de operaciones que permiten realizar, desde financiar el importe de las compras hasta sacar dinero o traspasar una parte del importe de la línea de crédito a nuestra cuenta. Eso sí, debemos tener presente que al utilizar una tarjeta de crédito estamos usando un dinero que no es nuestro y que, por lo tanto, en algún momento tendremos que devolver. A continuación, un resumen con las principales operaciones que podemos realizar con este tipo de tarjetas:

  • Abonar las compras realizadas en tiendas a pie de calle: sin duda, se trata de la función más habitual que tienen este tipo de tarjetas, la de pagar las compras realizadas en los comercios durante el día a día y, en ocasiones, financiarlas. En función de la modalidad de pago que se tenga definida en la tarjeta, el importe dispuesto se devolverá a final de mes sin intereses o en cuotas mensuales con intereses.
  • Compras por Internet: además de comprar en comercios a pie de calle, también podemos utilizar las tarjetas de crédito para abonar las compras que realicemos en comercios online. Podemos pagar billetes de avión, reservas de hoteles, compras en Amazon, etc. Además, muchas tarjetas ofrecen descuentos o devoluciones por las compras hechas en determinadas páginas web.
  • Disposición de efectivo a crédito: las tarjetas de crédito permiten disponer de efectivo en un cajero automático. Eso sí, debemos saber que a diferencia de lo que ocurre con las de débito, que nos permiten sacar dinero gratis y el saldo dispuesto se descuenta directamente de nuestra cuenta, sacar dinero a crédito siempre tiene comisiones y, seguramente, intereses. Esta operación se utiliza, básicamente, para financiarnos, ya que nos permite sacar un dinero que en realidad no tenemos, pero que luego tendremos que devolver. Por otra parte, hoy en día algunas tarjetas son duales y permiten sacar dinero tanto a crédito (con comisiones) como a débito (sin comisiones) utilizando el mismo "plástico".
  • Traspasar dinero de la línea de crédito a la cuenta: si necesitamos un dinero extra, podremos tomarlo prestado de la línea de crédito de nuestra tarjeta y traspasarlo a la cuenta corriente asociada. Esta operación acostumbra a conllevar el pago de una comisión de carácter porcentual. Además, dependiendo de cómo devolvamos el dinero prestado, tendremos que pagar intereses.
  • Cambiar de divisa: las tarjetas de crédito nos ofrecen la posibilidad de pagar compras en una moneda distinta a la nuestra, ya sea en comercios virtuales o a pie de calle. También nos ofrecen la opción de sacar una divisa extranjera de un cajero automático. Debemos saber que en la mayoría de los casos el cambio de divisas tiene comisiones, pero variará en un función del banco.
  • Otras operaciones: recargar el móvil, pagar recibos, etc. Podemos realizar varias operaciones en establecimientos, en los cajeros o directamente utilizando nuestro teléfono móvil, como recargar el móvil, pagar recibos, etc.

Dime cómo compras y te diré qué tarjeta necesitas

No todo el mundo tiene los mismos hábitos de compra, las mismas necesidades de financiación o las mismas posibilidades económicas. Precisamente ese es el motivo por el que la oferta de tarjetas de crédito es tan amplia. Las entidades emisoras de tarjetas de crédito buscan ofrecer a sus clientes productos con características más generales que puedan adaptarse a los distintos perfiles económicos y de hábitos. A continuación veremos qué tarjetas son más convenientes para cada tipo de consumidor general (sin incluir a otros como los usuarios de tarjetas de lujo):

Tarjetas de crédito para ahorradores

Por ejemplo, si nuestro perfil es el de ahorrador, nos conviene una tarjeta de crédito que no tenga cuotas anuales y que incluya además otras ventajas como descuentos, ofertas, devolución de compras...De esta manera, nuestra tarjeta perfecta tendría que tener las siguientes características:

  • Sin cuota de emisión
  • Sin cuota de renovación
  • Con devolución de compras
  • Con programa de puntos, descuentos u ofertas en establecimientos o compras

Si este es nuestro perfil no es necesario que tengamos en cuenta factores como el tipo de interés (TAE), ya que el consumidor ahorrador no suele pagar a plazos y, por lo tanto, evita tener que pagar intereses. En todo caso, sería conveniente que nos aseguráramos de que la tarjeta que queremos contratar no es una tarjeta revolving. Si no, tendremos que aplazar parte del pago de la deuda cada mes y, por lo tanto, tendremos que pagar todos los intereses devengados de la ampliación.

Tarjetas de crédito para compras aplazadas

Otro de los perfiles más comunes del usuario de tarjetas suele ser aquel que prefiere pagar utilizando la modalidad de pago a plazos, es decir, un amante de la financiación de compras. Para este consumidor, la mejor elección es contratar una tarjeta que tenga un tipo de interés bajo o tarjetas de crédito que permitan el pago total en un plazo superior al mes. El interés de los pagos aplazados suele rondar entre el 12 % y el 29 % TAE; cuanto más bajo sea, menos pagaremos.

Si pertenecemos a este perfil de usuario, es muy importante que seamos cuidadosos al elegir pagar a plazos con nuestras tarjetas de crédito. Esto es así ya que si pagamos cuotas más bajas cada mes, tardaremos mucho más tiempo en poder devolver la totalidad de la deuda que hemos contraído y, por ello, terminaremos pagando mucho más dinero en intereses. Aunque pueda sonar contradictorio, a la larga siempre nos saldrá más a cuenta pagar unas cuotas más altas.

¿En qué debemos fijarnos al contratar tarjetas de crédito?

Antes de contratar una tarjeta de crédito nueva, debemos fijarnos en una serie de aspectos que marcarán la diferencia entre habernos hecho con un buen producto o con un "plástico" que no nos convenga y, sobre todo, entre tener una tarjeta barata o una muy cara. A continuación, siete puntos en los que fijarse antes de contratar una tarjeta:

  1. Cuotas de emisión y de mantenimiento: lo primero en lo que debemos fijarnos es en el coste de la emisión y la tenencia de la tarjeta. Hoy en día, existen muchas tarjetas de crédito gratis que no requieren el pago de cuotas y que nos evitarán gastar varias decenas de euros al año por contratarlas. También debemos fijarnos en los requisitos que pueda impone la entidad para librar a sus clientes de estos gastos; así, mientras que algunos emisores no ponen condiciones, otros exigen un gasto mínimo para que la tarjeta sea gratis.
  2. Tipo de interés de la tarjeta: el TIN de la tarjeta afecta a las compras que se abonen con la modalidad de pago aplazado, ya que son estas las que devengan intereses y sobre las que se aplicará el tipo de interés. Para que el coste de la financiación sea lo más bajo posible, lo ideal es que el tipo de interés sea reducido. Un ejemplo para que podamos comprobar la importancia de conseguir un tipo de interés lo más ajustado posible: si financiamos una compra de 1.000 euros a seis meses con una tarjeta al 20 %, acabaremos, pagando unos intereses de 59,13 euros, mientras que si la tarjeta de crédito tiene un TIN del 10 %, el coste será de 29,36 euros. Si, por el contrario, pensamos utilizar la tarjeta con pago total a final de mes, entonces no será tan relevante el tipo de interés, ya que con esa modalidad de pago no se aplica ningún tanto por ciento.
  3. Modalidades de pago permitidas: la mayoría de las tarjetas de crédito ofrecen modalidades de pago similares (pago a fin de mes, pago a plazos con cuota fija, pago a plazos con un tanto por ciento fijo sobre la deuda, pago aplazado en un número de meses concreto...), lo que más difiere entre unas y otras son las condiciones que aplica el proveedor de la tarjeta en cada caso. Así que antes de contratar la tarjeta debemos fijarnos en cuáles son las opciones permitidas, si el tipo de interés es mayor o menor según cuál se escoja, si pueden seleccionarse para algunas compras en concreto, etc.
  4. Comisiones: además de las cuotas de emisión y de renovación, las tarjetas de crédito acostumbran a incluir otros costes adicionales. Por ejemplo, comisiones por sacar dinero a crédito, por solicitar un duplicado de la tarjeta, por solicitar un traspaso de la línea de crédito a la cuenta corriente asociada, etc. En función de la operativa que vayamos a realizar, tendremos que fijarnos en unas tarifas u otras.
  5. Seguros. Los seguros gratuitos pueden ser de gran utilidad. Suelen ser de viajes, de compras, de accidente, de salud, etc.
  6. Límite de financiación. Determina hasta cuánto podemos gastar a crédito. Suele empezar bastante bajo y, con el tiempo, el banco suele ampliarlo. No conviene abusar.
  7. Descuentos, promociones... Pueden ser en forma de devolución de compras, programas de puntos, regalos...

Cómo se contratan las tarjetas de crédito

Si queremos contratar tarjetas de crédito, generalmente lo más común ha sido solicitarlas acudiendo a una oficina bancaria de nuestro banco o de la entidad con la que te queramos contratar nuestra tarjeta. Pero durante los últimos años el uso del Fintech (finanzas y tecnología) ha propiciado que se puedan contratar tarjetas a través de Internet , mediante procesos de solicitud 100 % online. Además, algunas entidades también permiten contratarlas por teléfono.

Para contratar este tipo de tarjetas también podemos utilizar otros canales de comercialización por Internet como el comparador financiero de HelpMyCash. Si nos interesa una de la tarjetas de crédito ofertadas, tan solo tendremos que cliquear en el botón de “Solicitar” o “Contratar” y seremos redirigidos directamente a la página web de la entidad que la gestiona.

¿Cómo contratar tarjetas de crédito a través de Internet?

También podemos contratar tarjetas de crédito online a través de los portales web de las entidades emisoras. El proceso de solicitud variará dependiendo de cada entidad, pero en general deberemos seguir los siguientes pasos:

  • Elegir el producto que queremos contratar en un comparador financiero, como el de HelpMyCash o en la página web del prestamista.
  • Hacer clic sobre el botón "solicitar” de la tarjeta de crédito que queremos contratar
  • Rellenar el formulario: normalmente nos pedirán nuestros datos personales, datos de contacto, nuestros datos profesionales y financieros, el número de cuenta al que queremos asociar la tarjeta y la forma de pago que queremos que sea la habitual.
  • Esperar una llamada: por norma general nos llamarán para explicarnos con más detenimiento el proceso y para pedirnos más documentación. Los documentos más comunes serán un documento de identidad, la última nómina y un extracto bancario. Si somos autónomos además nos pedirán la última declaración de la renta y, en algunos casos, la declaración del IVA.
  • Recibir una respuesta: dependiendo de la entidad tardarán más o menos en darnos una respuesta, normalmente al tratarse de un formulario online nos darán una respuesta muy rápida.
  • Firmar el contrato: una vez nuestra solicitud ha sido aprobada nos enviarán a través de un correo electrónico el contrato que deberemos imprimir, leer con detenimiento y firmar.
  • Enviar la documentación: debemos enviar el contrato firmado junto con los documentos que nos pidan. Podemos ir nosotros mismos a nuestra oficina más cercana o pedir a la entidad que envíe un mensajero a recoger todos los papeles.
  • Recibir la tarjeta: una vez todos los papeles están cumplimentados y enviados recibiremos la tarjeta de crédito por correo postal. Si entregamos la documentación rápidamente, podemos tener la tarjeta en una semana.

Datos a rellenar en los formularios de las tarjetas de crédito

A la hora de solicitar tarjetas de crédito tendremos que aportar una serie de datos que el banco o la financiera a la que hayamos acudido nos pedirán y que tendremos que anotar en el formulario de solicitud. Aunque cada entidad puede demandar los datos que considere oportunos, por lo general suelen repetirse entre entidades. Esta es la información más habitual que nos pedirán antes de concedernos una tarjeta de crédito:

  • Datos personales: edad, nombre, número del documento de identidad...
  • Situación laboral: tipo de contrato, antigüedad en la empresa, rango, etc.
  • Situación económica: préstamos vigentes, hipotecas, nómina, gastos fijos mensuales, balance bancario...
  • Datos bancarios: número de cuenta a la que queremos asociar la tarjeta, en qué banco tenemos domiciliada la nómina o los recibos, otras tarjetas que tenemos contratadas, etc (sobre todo si la tarjeta de crédito que estamos solicitando no requiere que cambiemos de banco).
  • Datos de contacto: número de teléfono, dirección actual, correo electrónico

Tras entregar o enviar este formulario, la entidad analizará los datos aportados y la documentación pertinente para valorar si cumplimos con los requisitos de acceso de la tarjeta de crédito que solicitemos. Además, esta información también le servirá para determinar el límite máximo de crédito que podremos usar al mes. Debemos tener en cuenta que si se trata de tarjetas de crédito sin cambiar de banco, la entidad nos pedirá más información relacionada con nuestros datos personales y bancarios , debido a que no somos clientes y no pueden acceder a ella.

¿Qué es la modalidad de pago fácil?

La modalidad de "pago fácil", también llamada "pago flexible", es una opción de pago puntual que ofrecen algunas entidades. Permite reembolsar el importe de una compra concreta mediante un modo de pago distinto al determinado en el momento de la contratación. Por ejemplo, si queremos financiar un artículo costoso con nuestra tarjeta de crédito pero la modalidad de pago es la del pago total a fin de mes, con el "pago fácil" podremos fraccionar esa compra en cuotas mensuales sin que eso suponga cambiar la modalidad que escogimos cuando contratamos al principio la tarjeta.

¿Cuánto puedo gastar con estas tarjetas bancarias?

El límite mensual de las tarjetas de crédito es lo que determina cuánto dinero podremos gastar a lo largo de un mes. Es la entidad emisora la que fija ese límite basándose en sus propios criterios de riesgo y en el nivel de ingresos y solvencia del cliente. Cuando solicitamos una tarjeta la entidad analiza nuestros datos financieros y fija el límite máximo de crédito que podremos usar mensualmente, que en la mayoría de los casos será de entre 1.000 y 10.000 €. Si ese límite se supera, lo más probable es que se nos cobre una comisión.

No obstante, podemos aumentar temporal o permanentemente el límite de nuestra tarjeta de crédito si queremos disponer de más dinero. En el caso del aumento temporal, podemos solicitar que el importe máximo sea un poco más alto durante un máximo de 3 meses. El único requisito para conseguir ese aumento es que estemos al corriente de pago de la tarjeta. En cambio, si pedimos un aumento permanente, la entidad realizará un estudio crediticio para determinar si nos lo concede o no.

¿Qué alternativas tengo a las tarjetas de crédito?

Debido a que el interés que tendremos que pagar por el uso de nuestras tarjetas de crédito en su modalidad de pago aplazado suele ser bastante elevado -puede ascender hasta el 30 % TAE-, podemos elegir entre otro tipo de productos que también nos permitirán conseguir la financiación que necesitamos:

  1. Solicitar un minicrédito: con este tipo de producto financiero podemos conseguir hasta 1.200 € (500 € si es nuestra primera solicitud) en cuestión de minutos, a través de su sencillo proceso de solicitud 100 % online. Su coste es elevado si tomamos de referencia su TAE (que puede superar el 3.000 %), pero no lo es si los utilizamos correctamente: solicitamos dinero para hacer frente a imprevistos económicos puntuales y reembolsaremos la cantidad conseguida cuando recibamos nuestra siguiente nómina.
  2. Solicitar un préstamo personal: debido a que los intereses de las tarjetas de créditos son elevados, si estamos haciendo un uso recurrente de ellas deberíamos plantearnos solicitar algún tipo de crédito, ya sea a un banco o a una entidad privada.

Los seguros más comunes que podemos contratar

Las tarjetas de crédito que se comercializan hoy en día en España incluyen seguros gratuitos que pueden ser de gran utilidad y que cubren multitud de contingencias como, por ejemplo, los accidentes sucedidos en el extranjero, la pérdida o el retraso del equipaje al viajar en un medio de transporte colectivo, el uso fraudulento de la tarjeta, etc. Dependiendo de la oferta de cada entidad y de las condiciones de la compañía aseguradora asociada, las coberturas pueden variar. En general, las tarjetas de crédito suelen incluir los siguientes seguros:

  • Seguro de robo o pérdida: es el seguro más común en todas las tarjetas de crédito. Cubrirá cualquier mal uso de la tarjeta en las últimas 72 horas una vez notificada su pérdida o sustracción a la entidad.
  • Seguro antifraude: cubrirá cualquier clonación no autorizada por el cliente. Normalmente también se incluye en el seguro de robo.
  • Protección de compra: asegurará durante un período determinado inconvenientes que podamos tener con las compras realizadas con nuestras tarjetas de crédito. Muchas veces incluyen una garantía de los productos comprados online.
  • Seguro de vida: se utiliza para cubrir el saldo de la tarjeta en caso de fallecimiento del titular.
  • Seguro de viaje: es muy habitual en las tarjetas de crédito y acostumbra a cubrir situaciones como la pérdida o el retraso del equipaje, la cancelación de un vuelo, etc. Eso sí, solo se pueden utilizar en los viajes cuyos billetes se hayan abonado con la tarjeta.
  • Seguro de accidente en viaje: suele asegurar accidentes y enfermedades del titular de la tarjeta y su familia.

Antes de decantarnos por una tarjeta que asocie este tipo de seguros, es conveniente que sepamos qué coberturas tiene. Por ello, es muy importante que leamos todo el contrato, en el que se enumerarán y detallarán todas las condiciones de estos seguros vinculados. Si no, tenemos la oportunidad de preguntar a un trabajador de la entidad emisora para que resuelva todas nuestras dudas antes de contratar el producto.

Los peligros de pagar lo mínimo con una tarjeta de crédito

Muchas entidades dan facilidades a sus clientes para que paguen poco a poco las compras realizadas con sus tarjetas de crédito. Sin embargo, elegir cuotas demasiado bajas puede ser muy contraproducente, ya que de esta manera se puede acabar eternizando el pago de la deuda. Debemos tener en cuenta que cuanto mayor sea el plazo de devolución del crédito que elijamos, más intereses tendremos que pagar, por lo que el precio final de nuestro crédito se encarecerá.

Podemos comprobarlo en el siguiente ejemplo: imaginemos que tenemos contratada una tarjeta de crédito a un interés del 26,82 % TAE y hemos acumulado una deuda de 6.000 € que hemos decidido reembolsar mediante el pago mensual de un porcentaje del 3 % de la deuda. Pagando este porcentaje, el primer mes tendríamos que pagar 180 €, de los cuales ya 120 € serían solo de intereses. Y, para pagar la totalidad de la deuda de la tarjeta de crédito, tardaríamos 15 años pagando más de 10.000 € de intereses.

Como vemos, esta modalidad de pago puede ser muy cómoda, pero también puede ser muy perjudicial si elegimos pagar una cuota muy pequeña cada mes. Si queremos pagar a plazos, siempre nos saldrá más a cuenta reembolsar el crédito usado en cuotas más elevadas.

Cuál es la diferencia entre las tarjetas de crédito y las de débito

Una de las dudas que más generan las tarjetas es sobre las diferencias entre las tarjetas de crédito y las de débito. Es vital que sepamos cuáles son para que sepamos elegir correctamente la que más nos conviene. Con las tarjetas de crédito podemos comprar con dinero que no tenemos en nuestra cuenta corriente o, dicho de otra manera, nos permiten pagar a crédito. Cada vez que compramos algo y pagamos con este medio de pago, el banco nos prestará el dinero gastado y nosotros tendremos que devolvérselo mediante la modalidad de reintegro que hayamos elegido. Aunque lo más común es que estos "plásticos" estén vinculados a una cuenta corriente de la misma entidad, actualmente también podemos conseguir tarjetas de crédito sin cambiar de banco vinculadas a cualquier cuenta.

En cambio, cuando utilizamos una tarjeta de débito para realizar una compra, el importe se extraerá automáticamente de la cuenta corriente vinculada a la tarjeta en cuestión. Esto quiere decir que solo podremos utilizar el dinero que tengamos en ese momento ya que, al contrario que con las tarjetas de crédito, no podremos utilizar una línea de crédito y por tanto gastar más de lo que tenemos.

A nivel de uso, ambas tarjetas pueden realizar las mismas operaciones, como comprar en establecimientos, transferir dinero entre diferentes cuentas, comprar a través de Internet, controlar nuestro saldo, disponer de efectivo... Eso sí, las tarjetas de débito no nos permiten utilizar más dinero del que en el momento de la transacción tengamos en nuestra cuenta corriente, mientras que con las de crédito podemos disponemos de una línea de crédito previamente contratada con nuestra entidad financiera.

¿Qué son las tarjetas 'balance transfer'?

Las tarjetas de crédito que cuentan con el servicio balance transfer permiten cancelar deudas contraídas con otra tarjeta y financiarlas a un interés menor. Estas tarjetas, por tanto, nos dan la opción de deshacernos de deudas que larga duración contraídas por haber elegido pagar una cuota mensual muy baja y, además, nos permite saldar esa deuda pagando un tipo de interés muy bajo, a veces incluso del 0 % TIN. Este servicio es beneficioso tanto para el cliente como para la entidad emisora: el cliente puede ahorrar en el pago de la deuda y el banco puede captar a nuevos clientes.

Cuanto más alta sea nuestra deuda, más podremos ahorrar gracias a las tarjetas de crédito si disponen del servicio balance transfer. Veamos un ejemplo: si hemos gastado 6.000 € con una tarjeta de crédito al 26,82 % TAE podríamos tardar más de 15 años en saldar la deuda y acabaríamos pagando más de 10.000 € en intereses. En cambio, si transferimos esa deuda a otra tarjeta con servicio balance transfer podremos acortar el plazo de reembolso y además se nos aplicará un tipo de interés mucho más bajo, en algunos casos del 0 % TIN el primer año.

Cómo funciona el pago 'contactless'

El pago contactless es un tipo de pago sin contacto que se está popularizando en nuestro país. Consiste en acercar la tarjeta contactless al datáfono adaptado para realizar el pago. El terminal detectará automáticamente el chip, por lo que no será necesarios que deslicemos la banca magnética por la ranura del datáfono. De esta manera, la transacción resultará mucho más rápida y cómoda que permitirá agilizar el proceso de compra.

Por lo tanto, gracias al pago contactless la transacción resultará mucho más rápida y cómoda, permitiéndonos ahorrar en tiempo y agilizar las colas para pagar. Además, si el gasto realizado es menor a los 20 €, no será necesario que introduzcamos nuestro número PIN. Si el pago es mayor, sí que tendremos que introducir nuestro número secreto para aceptar la operación.

contactless

Para saber si nuestra tarjeta de crédito permite el pago contactless simplemente debemos buscar en la misma tarjeta el icono que vemos a la izquierda. Si es así, podremos comenzar a usar este tipo de pago de manera inmediata en todos los establecimientos que lo permitan. España, con más de medio millón de terminales, es el país europeo líder en esta nueva tendencia en las tarjetas, y grandes compañías como Mercadona, El Corte Inglés, Ikea, Repsol o Caprabo ya cuentan con datáfonos adaptados para realizar operaciones con tarjetas contactless.

Nuevas formas de pago con las tarjetas de crédito

Además del pago sin contacto también están surgiendo nuevas maneras de realizar pago con las que ni siquiera necesitaremos nuestras tarjetas de crédito:

  • Pago con Smartphone o “Wallet contactless”: es una nueva forma de pago que consiste en una pequeña pegatina que se coloca en la parte trasera de nuestro móvil y la cual actuará como tarjeta de crédito. Se gestiona a través de una aplicación en el mismo teléfono y funciona de manera similar al pago sin contacto con la ventaja de no tener que llevar las tarjetas de crédito o débito con nosotros.
  • Pago con los relojes inteligentes: la nueva tecnología de moda almacenará de manera encriptada los datos de nuestras tarjetas de crédito o débito para poder realizar nuestras compras simplemente acercando el reloj a la terminal y validándolo con nuestra huella dactilar.

A medida que la tecnología avanza se crearán nuevas formas de pago más seguras y rápidas para poder hacer nuestras compras todavía más cómodas. Además, en el futuro los mecanismos que utilizamos seguirán evolucionando, influidos por el fintech y por las características de una generación que está provocando una transformación digital en el mundo financiero.

Medidas de seguridad que debemos tener en cuenta

Para poder disfrutar al máximo de nuestras tarjetas de crédito debemos seguir unas simples medidas de seguridad para su buen uso:

  • No tener el PIN anotado: debemos esforzarnos en memorizar todos los códigos PIN de nuestras tarjetas y evitar tenerlos anotados. No obstante, si nos resulta complicado aprendérnoslos todos y queremos dejar alguno de ellos apuntado, es muy importante no llevarlo nunca junto a la tarjeta a la que le corresponde.
  • Bloquearla en caso de robo: si desafortunadamente perdemos una de nuestras tarjetas de crédito o, peor aún, nos la roban, lo primero que debemos hacer es cancelarla para que nadie pueda usarla sin nuestro consentimiento. Eso sí, debemos saber que si la bloqueamos, dejará de estar operativa, incluso si posteriormente la encontramos, y tendremos que solicitar una nueva. Los bancos ofrecen varias formas de cancelar las tarjetas: llamando por teléfono, en una oficina, a través de la banca a distancia, mediante una app para el móvil...
  • Tener cuidado en los cajeros: si el cajero que estamos utilizando se traga nuestra tarjeta de crédito o débito, debemos notificarlo inmediatamente a la sucursal correspondiente. Si la sucursal se encuentra cerrada, encontraremos un número de teléfono de atención al cliente para estos casos en el mismo cajero.
  • Usar notificaciones: es aconsejable utilizar las notificaciones que nuestras tarjetas nos ofrecen para que, cada vez que utilicemos nuestras tarjetas, recibamos un SMS o un correo para avisarnos de que está siendo usada.

Qué hacer en caso de pérdida o robo

Si, desafortunadamente, perdemos nuestra tarjeta de crédito o, peor aún, nos la roban, el primer paso que debemos dar para minimizar los daños es bloquearla. Debemos cancelar la tarjeta que hayamos perdido con la mayor prontitud posible, así evitaremos que un tercero pueda utilizarla de forma fraudulenta y realizar pagos a cuenta de nuestro dinero. Para proceder con el bloqueo de la tarjeta, podemos llamar al teléfono que todos los bancos tienen habilitado para estos casos (suelen funcionar las 24 horas del día y permiten cancelar la tarjeta en cualquier momento en cuestión de segundos). Otra opción es hacerlo a través de la banca a distancia o de la banca móvil de la entidad si es que nos ofrece esta opción. Cada vez son más los bancos y las financieras que permiten a sus clientes cancelar sus tarjetas y solicitar una nueva copia través de su área personal o de la aplicación móvil.

Una vez realizada la cancelación, tenemos que dirigirnos a la comisaría más cercana y poner una denuncia de robo o pérdida. Deberemos guardar también el resguardo de la denuncia. Con estos dos pasos, nos aseguraremos de que nadie utilice nuestra tarjeta de crédito para realizar ninguna compra fraudulenta.

Además, debemos recordar que prácticamente todas las tarjetas incluyen un seguro de robo que cubrirá cualquier incidente ocurrido en las 24 horas previas a la notificación del robo. Tan solo tendremos que ponernos en contacto con nuestra entidad financiera y ellos nos dirán los pasos a seguir.

¿Cómo funcionan las carteras móviles?

En la actualidad tenemos la oportunidad de convertir nuestro smartphone en una tarjeta de crédito. Las entidades financieras, conscientes de los cambios tecnológicos y del auge del fintech (finanzas y tecnología), están comenzado a ofrecer a sus clientes nuevas alternativas para realizar sus pagos. Una de ellas son las carteras móviles con la que podemos convertir nuestro teléfono móvil en un medio de pago.

Algunos bancos como BBVA o Caixa Bank o Sabadell han creado sus propias monederos virtuales. Tan solo tendremos que descargarnos la aplicación de la entidad (como BBVA Wallet , CaixaBank Pay o Sabadell Wallet) y vincular nuestra tarjeta física a la virtual. A partir de este momento podremos disponer de la tecnología NFC, que nos permitirá pagar directamente tan solo si acercamos nuestro aparato móvil a un datáfono.

Asimismo, poco a poco están llegando a nuestro país las carteras móviles de las principales compañías telefónicas del mundo. Samsung estrenó el pasado 2 de junio de 2016 su aplicación móvil Samsung Pay, que nos permite ligar nuestras tarjetas y realizar todas nuestras compras cómodamente con nuestro móvil. Asimismo, el gigante de la manzana ha anunciado que su servicio de pagos a través del móvil, Apple Pay, se estrenará en España antes de finales de año.

Si buscas tarjetas, también te puede interesar

Las tarjetas son una de los medios de pago más utilizados en la actualidad, ya que proporcionan una gran seguridad y comodidad. Hoy en día podemos utilizar otros dos tipos de tarjetas además de la de crédito, que se diferencian en su modalidad de pago y en las operaciones que podemos realizar con ellas:

  • Tarjetas de débito:

    tienen una vinculación directa con nuestra cuenta bancaria, así que cuando la utilicemos, el importe pagado será cargado de la cuenta asociada.

  • Tarjetas prepago: no están vinculadas a una cuenta corriente: se realiza una carga de dinero anticipada que se puede consumir hasta que se acabe.

Si dudamos sobre qué tarjeta es más adecuada para nuestras circunstancias actuales, es recomendable que descarguemos la guía gratuita de "¿Qué tarjeta te conviene más? El test de las 9 preguntas" elaborada por los expertos de HelpMyCash.


¡Guía GRATUITA! ¿Qué tarjeta te conviene más? El test de las 9 preguntas

¿QUÉ TARJETA TE CONVIENE MÁS? EL TEST DE LAS 9 PREGUNTAS

Sobre esta página

A continuación veremos cuál es el objetivo de esta página realizara por HelpMyCash y qué métodos y fuentes se han utilizado para crear el contenido que encontraremos sobre cómo elegir correctamente este tipo de tarjeta.

Para qué sirve esta página sobre tarjetas de crédito

No todas las tarjetas bancarias comercializadas en el mercado financiero actual son iguales. Por ello, es conveniente que tengamos en cuenta cuáles son las características de las tarjetas de crédito, para no correr el riesgo de endeudarnos al utilizar la modalidad de pago aplazado (que incluye costes). Asimismo, podremos conocer qué operaciones podemos utilizar con este tipo de tarjetas y si realmente nos conviene contratarlas según cuál sea nuestro perfil y nuestras necesidades de financiación.

Fuente: la información relativa a las características de las tarjetas y a su regulación procede del Boletín Oficial del Estado , del Bancode España, de las compañías emisoras de tarjetas y de las entidades financieras que gestionan este tipo de productos.

Metodología: todos los datos relativos a las tarjetas de crédito, sus modalidades de pago, intereses y otras características han sido obtenidas mediante la investigación online.

Sobre HelpMyCash.com: somos un comparador online compuesto por un equipo de especialistas en productos financieros. A través de nuestro portal, podrás comparar entre diferentes productos de finanzas personales y de economía del hogar, al mismo tiempo que accederás a información de calidad para que puedas elegir la mejor opción.

Aviso: los servicios que ofrece HelpMyCash son siempre completamente gratuitos para el usuario, obtenemos nuestros ingresos de la publicidad y de nuestros productos destacados. Podemos recibir una compensación por los clientes generados a través de nuestra plataforma. Podemos recibir una compensación por todos aquellos los clientes generados mediante nuestra plataforma.

Te escuchamos: desde HelpMyCash queremos ayudarte a solucionar cualquier duda que pueda surgirte. Es por ello que ponemos a tu disposición los siguientes servicios de atención:


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Preguntas recientes

Avatar de titan66699

que fecha es la de pago de la targeta evo

hola ya tengo los 1000 euritos de la targeta evo, estoy mirando y en ningun sitio me pone que fecha es la de pago alguien me puede decir cuando pasan los recibos, es para no tener que llamar otra vez pues es tarificación especial

titan66699 29/03/2017 | 0 respuesta/s

Avatar  de Helper_603399585

sobre uso tarjeta

pou que no puedo usar mi tarjeta si de debito y tengo nomina domiciliadad

Helper_603399585 28/03/2017 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 28/03/2017

avatar para HelpMyCash

Buenos días, Helper.

Por lo que leo en tu pregunta, es posible que la tarjeta de débito que has contratado esté desactivada por alguna razón o puede que no dispongas de suficientes fondos en la cuenta a la que está asociada.

En este caso, te recomiendo que consultes directamente con tu banco para saber qué ocurre exactamente con tu tarjeta.

Espero haberte ayudado.

¡Un saludo!


Avatar  de Sabes

Cuánto tengo que pagar por la tarjeta WiZink oro?

Hoy contacte con una asesoría financiera para reunificación de deudas y la única solución que me dan es que contrate la tarjeta WiZink oro del banco popular por una cantidad de 10000 €. Pero no me explican como puedo retirar el dinero de esa tarjeta ni cuánto tengo que pagar al mes. Yo tengo deudas con tarjetas de créditos y los intereses son elevadisimos y aún más si retiras en cajeros . Alguien sabe como funciona esta tarjeta?

Sabes 27/03/2017 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 28/03/2017

avatar para HelpMyCash

Buenos días, Sabes.

Si tienes deudas de elevado importe y necesitas financiación para hacer frente a ellas, es más indicado que recurras a un préstamo personal que a la Tarjeta de crédito de WiZink, puesto que la cantidad de intereses que tendrás que pagar es menor con un préstamo. Esta tarjeta de crédito tiene una TAE del 27,24 %, a diferencia de un préstamo personal, cuya TAE media es de un 8,68 %, de acuerdo con los últimos datos del Banco de España.

De todos modos, con este simulador de créditos podrás ver los honorarios y el total que tendrás que reembolsar según los plazos que establezcas, la cantidad solicitada y el tipo de crédito que escojas. De esta manera puedes comprobar cuál de todas las opciones que barajas es la que mejor se adapta a ti.

Espero que me respuesta haya sido de utilidad.

Un saludo.


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