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Encuentra y compara las mejores tarjetas de crédito, tarjetas de débito y tarjetas prepago del mercado y elige la que mejor se adapte a tu perfil como consumidor. En HelpMyCash.com te mostramos cómo son las mejores tarjetas bancarias y te damos las claves para que encuentres la tarjeta más barata. Descubre todas las ventajas e inconvenientes de las tarjetas de crédito, débito y prepago, qué características tiene cada tipo y cuál te conviene según tus necesidades.

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Tarjetas

¿Tarjetas bancarias? Su situación en la actualidad

Las tarjetas bancarias, es decir, las tarjetas de crédito, las tarjetas de débito y las tarjetas prepago, nos permiten operar con dinero en cualquier momento sin necesidad de tenerlo a mano, ya sea en una tienda física o en una virtual. Como bien sabemos, estos productos suelen estar fabricados en soporte de plástico y en su superficie suelen incorporar una banda magnética, un chip, el número de la tarjeta, su fecha de caducidad y el nombre del titular.

El funcionamiento de las tarjetas bancarias varía dependiendo del tipo que sean. En el caso de las tarjetas de crédito, el titular tiene que devolver el dinero usado junto con los intereses que puedan haberse devengado de la operación. En cambio, con las tarjetas de débito, el dinero que utilicemos para realizar pago se descuenta automáticamente del saldo efectivo de la cuenta corriente asociado a nuestra tarjeta. Finalmente, tenemos las tarjetas prepago, en las que se "carga" previamente el dinero que se va a utilizar y que nos permiten realizar pagos con total seguridad y anonimato.

La mayoría de bancos las usan para facilitar las gestiones a sus clientes y ya se han convertido en un producto que se solicita prácticamente siempre que se abre una cuenta bancaria, especialmente en el caso de las tarjetas de débito, debido a que son las más utilizadas en los pagos del día a día. Asimismo, los avances tecnológicos de los últimos años han hecho que la forma tradicional de realizar pagos introduciendo la tarjeta dentro de un datáfono haya dado paso a revolucionarias alternativas como el pago con tarjetas contactless o con carteras móviles.

¿Para qué sirven las tarjetas bancarias?

La función clásica de las tarjetas, ya sean de crédito, de débito o prepago, siempre ha sido pagar en establecimientos y retirar efectivo de cajeros automáticos o en la ventanilla de una entidad bancaria. Sin embargo, debido a los últimos avances tecnológicos, las tarjetas han evolucionado y ahora ya se pueden usar para realizar otro tipo de usos.

Generalmente, las tarjetas bancarias se utilizan para realizar las siguientes operaciones:

  • Pagar en tiendas. Antes, pagar con tarjetas de crédito o débito era una operación que solo podía ejecutarse pasando el plástico a través de un datáfono. Sin embargo, con la ayuda de las nuevas tecnologías, durante los últimos años con las tarjetas podemos realizar nuevas formas de pago. Uno que ha supuesto una gran revolución en el mercado ha sido el pago con tarjetas contactless, las cual nos permite realizar nuestras compras simplemente acercando la tarjeta al terminal adaptado. Además, este tipo de pago con tarjetas compite también en la actualidad con los pagos a través del móvil y su "cartera electrónica", donde podemos tener tener todas nuestras tarjetas y realizar las operaciones simplemente acercando el teléfono al datáfono.
  • Sacar dinero en cajeros automáticos. Si lo que queremos es conseguir dinero líquido y retirar efectivo lo común es que utilicemos las tarjetas de débito, con las que generalmente no tendremos que pagar ningún tipo de comisiones asociadas (a menos que se trate de las tarjetas "mixtas", con las que podremos tener la doble función de sacar a crédito como a débito).
  • Pagar compras por Internet. Durante los últimos años se ha popularizado el uso de las tarjetas prepago para pagar las compras por Internet, ya que no están asociadas a ninguna cuenta y aparentemente son más seguras. Aunque esta es una opción, también podemos utilizar igualmente nuestras tarjetas de débito o de crédito.
  • Realizar transferencias de la cuenta de crédito a la cuenta corriente. Si somos titulares de una tarjeta de crédito podremos tomar prestado dinero de nuestra línea de crédito si necesitamos financiación y reponerlo pagando los intereses devengados y la comisión por tal traspaso, en el caso de que la hubiera.
  • Pagar recibos, recargar el saldo del móvil, etc...

Debido a todos los usos que podemos darle a este producto financiero, es conveniente que antes de elegir entre la modalidad de débito o de crédito tengamos en cuenta qué uso queremos darte a cada tarjeta y cuál es nuestra situación financiera real para enfrentar la amortización de la cantidad que nos han prestado (en el caso de que estemos utilizando una línea de crédito). Debemos tener en cuenta que no es lo mismo utilizar las tarjetas para retirar dinero y pagar en establecimiento, que necesitar acceder a una línea de crédito cuando no disponemos del dinero suficiente en nuestra cuenta.

Tipos de tarjetas bancarias

En el mercado actual podemos elegir entre tres tipos diferentes de tarjetas bancarias: las tarjetas de crédito, las de débito y las de prépago. Cada una de ellas tiene sus propias características, forma de reembolso y comisiones, por ello, su uso es más adecuado para un determinado perfil de consumidor que para otro. Estas son las características de cada una de ellas:

  • Tarjetas de crédito: estas tarjetas son las más populares por las amplias posibilidades que ofrecen. Además de servir como medio de pago, las tarjetas de crédito son también un medio de financiación, ya que nos permiten gastar un dinero que en realidad no tenemos en la cuenta (es decir, pagar a crédito). El crédito usado durante el mes deberá reembolsarse a la entidad del modo pactado, normalmente mediante un pago a fin de mes sin intereses o mediante el pago de cuotas mensuales (con intereses). El interés de este tipo de tarjetas suelen oscilar entre el 12 % y el 29 % TAE. Además, las tarjetas de crédito cuentan con otras ventajas como descuentos en gasolineras o comercios, devolución de una parte de las compras, seguros incluidos gratuitos, promociones...
  • Tarjetas de débito: estas tarjetas son más seguras que las de crédito porque no permiten utilizar dinero que no se tiene. Las tarjetas de débito son un simple medio de pago vinculado a una cuenta bancaria y permite pagar en establecimientos descontando el importe de la compra del saldo de la cuenta vinculada. También permiten retirar efectivo de cajeros automáticos y en ventanilla. Normalmente son gratuitas si domiciliamos la nómina.
  • Tarjetas prepago: todavía poco comunes, las tarjetas prepago son productos con un funcionamiento similar a las de débito, solo que en lugar de estar vinculadas a una cuenta corriente se recargan previamente con la cantidad de dinero que se quiere gastar. Las tarjetas prepago están especialmente pensadas para compras online, ya que al no estar vinculadas a ninguna cuenta bancaria, las convierte en un medio de pago mucho más seguro y anónimo. Así, si perdemos la tarjeta sin darnos cuenta o nos la roban, no podrán conseguir más dinero del que tengamos ingresado en ella en ese mismo momento, evitando así una pérdida catastrófica.

¿Qué pagos podemos realizar con este producto?

La principal característica de las tarjetas bancarias es que podemos pagar con ellas en cualquier establecimiento que disponga de un datáfono aunque en el momento de realizar la operación no contemos con efectivo en nuestra cartera. Este dinero de nuestras tarjetas puede proceder de distintas fuentes: nuestra cuenta corriente, una línea de crédito o de los fondos de la propia tarjeta. Dependiendo de estos factores, las tarjetas podrán admitir un tipo de pago u otro.

Tarjetas de débito

Este tipo de tarjetas tienen la particularidad de que solo podremos realizar el pago de manera inmediato. Es decir, cuando paguemos con una tarjeta de débito, el importe de la compra se descontará automáticamente del saldo real disponible en nuestra cuenta corriente vinculada a la tarjeta. Si no disponemos del dinero suficiente en la cuenta en ese momento, nos denegarán la operación, debido a que con estas tarjetas no podremos tener más efectivo del que realmente tenemos.

Aunque pueda parecer que los servicios que ofrece este tipo de tarjeta no son ventajosos, lo cierto es que sí debido a las seguridad que nos aporta. Además, no tendremos que pagar intereses por utilizarlas, a excepción de las posibles comisiones por emisión o por mantenimiento previamente estipuladas en el contrato. Este es el producto idóneo si queremos realizar cómodamente nuestros pagos sin correr el riesgo de endeudarnos por realizar nuestras compras o pagar nuestros servicios.

Tarjetas de crédito

A diferencia que con las tarjetas de débito, con estas tarjetas el dinero que utilizamos proviene de una línea de crédito y no de una cuenta corriente, por lo que podremos disponer de más dinero aunque nuestra cuenta esté a 0 €. Así, cuando consigamos el dinero que necesitamos con las tarjetas de crédito, tendremos que devolver ese importe a la entidad mediante la modalidad de pago que elijamos:

  • Pago aplazado: esta es la modalidad de pago más popular entre los usuarios de las tarjetas de crédito. Con este tipo de pago, podemos ir devolviendo el crédito usado con nuestra tarjeta mediante cuotas mensuales fijas o pagando un porcentaje de la deuda cada mes. En el importe de las mensualidades se incluirá tanto una parte del capital a deber como los intereses que se hayan devengado, que en el caso de las tarjetas de crédito puede rondar entre el 12 % y el 29 % TAE.
  • Pago total: si nos interesa más esta modalidad, podremos elegir entre reembolsar todo el dinero gastado con un solo pago a final de mes o a principios del mes siguiente. La gran ventaja del pago total es que la entidad emisora no nos cobrará ningún tipo de interés.

Tarjetas prepago

Estas tarjetas funcionan de una manera similar a las tarjetas de débito, con la diferencia de que la cuenta de donde sacamos el dinero no es la que utilizamos de manera habitual sino que debemos ingresar el dinero que queremos utilizar previamente. Aunque de primeras puede parecer que las tarjetas prepago no tienen las mismas ventajas que las de crédito o las de débito, nos permiten aprovecharnos de grandes ventajas como su anonimato y su seguridad. Por ello, son las idóneas si no querremos correr ningún tipo de riesgo al realizar nuestras compras a través de Internet.

¿Entonces, qué tarjeta elegimos?

Elegir entre una tarjeta u otra dependerá de:

  • Nuestro perfil económico.
  • Qué uso vamos a darle a las tarjetas.
  • Con qué asiduidad utilizamos tanto una tarjeta de débito como una de crédito.
  • Si solemos utilizar la tarjeta para realizar compras.
  • Queremos financiar la adquisición de un producto.
  • Estamos dispuestos o no a pagar intereses por el uso de este servicio.

Por ejemplo, si realizamos muchas compras online y buscamos realizar todos nuestros pagos de forma segura, sería mejor opción que utilizáramos una tarjeta de prepago que nos permite controlar mejor nuestros gastos y, sobre todo, garantizar nuestro anonimato. En cambio, si queremos utilizar las tarjetas para financiar un elevado gasto, sería mejor que optáramos por las tarjetas de crédito (teniendo siempre en cuenta que puede que tengamos que pagar intereses por su uso dependiendo de la modalidad de pago que elijamos). Finalmente, si lo que buscamos una tarjeta para realizar pagos en nuestro día a día, lo más conveniente sería utilizar las tarjetas de débito con las que podremos sacar el dinero que tengamos en ese momento en nuestra cuenta con total comodidad.

Dónde contratar tarjetas de crédito, débito o prepago

La gestión de las tarjetas de débito, de crédito o de prepago suele realizarse de manera presencial en las oficinas de nuestro banco o de la entidad financiera en la que queramos contratar el servicio. Tan solo tendremos que dirigirnos hasta nuestra oficina o la que tengamos más cerca, preguntar toda la información referente a las características de las tarjetas y su coste y elegir la que más nos conviene. En algunos casos, sobre todo si pedimos una tarjeta a una entidad que no sea la nuestra, tendremos que rellenar un formulario y entregar algunos documentos.

Sin embargo, durante los últimos años muchas entidades permiten solicitar sus tarjetas a través de sus plataformas online. Si queremos utilizar modalidad, tendremos que rellenar un formulario de solicitud muy sencillo que tendremos que adjuntar y enviar junto a los documentos que pida el banco. Tanto si pedimos tarjetas online como si las pedimos de manera presencial, podremos elegir entre recibir la tarjeta por correo postal o ir a recogerla en la oficina más cercana. En ambos casos podremos tardar hasta varios días hasta poder tener en nuestras manos este "plástico", aunque cada vez es más común que existan bancos que entreguen las tarjetas directamente a sus clientes después de firmar el contrato en una oficina de la entidad.

¿Solo las entidades financieras emiten tarjetas?

En el mercado también tenemos la opción de contratar tarjetas de comercios, es decir, tarjetas emitidas por entidades no financieras como grandes almacenes o hipermercados. Pueden servir como tarjetas de fidelización, como tarjetas de débito o como tarjetas de crédito, para financiar algunos de los productos o servicios ofertados.

Generalmente estas grandes cadenas ofrecen determinadas tarjetas asociadas que, en la mayoría de los casos suelen estar relacionadas con alguna entidad financiera y persiguen el objetivo de incentivar la compra de sus productos. Así, si somos titulares de estas tarjetas podremos acceder a líneas de financiación con condiciones ventajosas.

Además, con este tipo de tarjetas podremos conseguir promociones y otras ventajas que hacen de ellas un producto muy beneficioso para los usuarios. Así, con las tarjetas de establecimientos o de supermercados podremos beneficiarnos de programas de puntos, devolución de un porcentaje de las compras realizadas en establecimientos y otras condiciones exclusivas de financiación.

¿Cuánto cuesta tener una tarjeta?

Como otro cualquier servicio o producto financiero, mantener y utilizar una tarjeta y realizar operaciones con ella tienen un coste. Éste variará dependiendo de la entidad emisora y del tipo de tarjeta que estemos utilizando, ya que no es lo mismo utilizar tarjetas de crédito, de débito o de prepago, cada una con distintas particularidades y condiciones. Generalmente el coste de mantenimiento de los "plásticos", tanto de débito como a crédito, suele situarse en los 50 € anuales.

A pesar de ello, la situación financiera actual y la gran competencia ha propiciado que tanto los prestamistas privados como las entidades bancarias oferten condiciones mucho más flexibles y ventajosas para sus clientes. De esta manera, tenemos la oportunidad de contratar este producto financiero sin cuotas de emisión o de mantenimiento. En algunos casos nos exigirán que cumplamos ciertas condiciones de vinculación, como domiciliar nuestros ingresos o gastar un mínimo de cuantía al año, o simplemente como una condición ventajosa más de la tarjeta a contratar.

Principales comisiones que nos podrán aplicar

Es por ello que antes de contratar una o más tarjetas es aconsejable que leamos el contrato y busquemos cuáles son las comisiones que nos cobrarán por el servicio y qué podemos hacer para evitarlas. En general, las comisiones que nos pueden cobrar son las que indicamos a continuación:

  • Comisión de emisión: gasto en concepto de la fabricación y de emisión de la tarjeta
  • Comisión de renovación: por la renovación y el mantenimiento del "plástico". Suele ser un gasto anual.
  • Comisión por tarjeta adicional: para que otra persona de nuestra elección pueda usar también nuestra tarjeta. Puede costar más de 10 euros.
  • Comisión por duplicado de tarjeta: en caso de robo o pérdida, la entidad nos puede cobrar una comisión por emitir de nuevo el "plástico".
  • Comisión por retirada de efectivo en cajero o ventanilla: la retirada de efectivo en los cajeros y ventanillas de nuestra entidad será gratuita, pero sí que se nos puede cobrar una comisión si retiramos dinero en cajeros de otras entidades.
  • Comisión por retirada de efectivo en el extranjero: la mayoría de tarjetas también nos cobrarán una comisión si retiramos efectivo en el extranjero.

Además de incluir las comisiones que hemos visto, en las tarjetas de crédito también se devengarán otros intereses siempre que las utilicemos en la modalidad de pago aplazado. Si decidimos utilizar este tipo de pago, el uso de este producto bancario generará un interés que suele oscilar entre el 12 % y el 30 % TAE dependiendo de las condiciones de la tarjeta previamente estipuladas en el contrato. Si queremos ahorrarnos pagar este coste por utilizarlas, deberemos utilizar otra modalidad de pago.

El banco establecerá los costes que llevan acarreadas sus tarjetas, tanto si se trata de tarjetas de débito o de crédito, aunque en estas últimas debemos tener claro que dependiendo del modelo de pago seleccionado también tendremos que pagar intereses por utilizar la línea de crédito de estas tarjetas. Así, en el mercado financiero español podemos encontrarnos con entidades que no nos cobrarán ninguna comisión y otras que lo harán por todos los anteriores conceptos. Por ello, si queremos saber cuánto nos costará exactamente una tarjeta, deberemos comparar todas las ofertas y leer muy bien el contrato.

Precauciones que debemos tener en cuenta

A la hora de contratar tarjetas debemos tener en cuenta los posibles riesgos que entraña su uso. En el caso de las de crédito, debemos ser conscientes de que si no utilizamos el pago total a fin de mes o a principios del siguiente, sino la modalidad de pago aplazado tendremos que pagar un interés elevado. El interés puede oscilar entre el 12 % y el 29 % TAE, aunque la media se sitúa en el 25 % TAE en la mayoría de tarjetas de crédito.

Si utilizamos tarjetas de crédito debemos ser conscientes de que es un producto financiero caro y nos pueden venir bien siempre y cuando queramos acceder a una línea de financiación rápida y directa, es decir, cuando necesitamos conseguir financiación de manera urgente y no queremos tener que acudir a una banco. Por ello, si no queremos pagar más de la cuenta, deberíamos de tener presente lo siguiente:

  • Solicitar minicréditos: si lo queremos conseguir es una cantidad de dinero pequeña, como 300 € o 400 €, para hacer frente a imprevistos económicos puntuales sería conveniente que solicitáramos este tipo de financiación también rápida. Podremos conseguir el dinero que necesitamos en menos de 15 minutos y a través de un proceso 100 % online. Para que nos hagamos una idea, el coste de 100 € prestados a 30 días suele ser de 30 €.
  • Solicitar un préstamo personal: si utilizamos las tarjetas de manera recurrente, quizás deberíamos plantearnos dejar de pagar intereses elevado y solicitar un préstamo personal con el que podremos conseguir el dinero que necesitamos. Pensemos que el coste medio de un buen crédito actualmente se sitúa en menos de un 9 % TAE.

¿Tarjeta de débito o de crédito?

Cuando queremos contratar una tarjeta nos suele surgir esta duda: ¿es más conveniente disponer de una tarjeta de crédito o de una tarjeta de débito? Para resolver esta duda con respecto a las tarjetas, deberíamos preguntarnos los siguiente:

  1. ¿Necesitamos crédito para financiar nuestras compras?
  2. ¿Sabemos planificar nuestras finanzas personales?

Si la respuestas a estas dos preguntas es afirmativa, será más conveniente que contratemos una o varias tarjetas de crédito. Con ellas podremos financiar todas nuestras compras al instante sin necesidad de pagar ningún tipo de interés y sin tener que devolver el dinero usado mediante la modalidad de pago total a final de mes. Las tarjetas de crédito también nos pueden venir muy bien aunque no necesitemos financiación para nuestras compras, ya que incluyen más descuentos y seguros gratuitos que las tarjetas de débito. Sin embargo, si no controlamos bien nuestros gastos, no es una buena idea contratar una tarjeta de crédito.

Debemos tener claro que si no devolvemos el dinero gastado a tiempo, la entidad emisora nos cobrará intereses extra y comisiones de demora. Además, corremos el riesgo de que incluyan nuestros datos en una lista de morosos o que, incluso, que nuestros bienes personales puedan ser embargados para saldar la deuda contraída con las tarjetas contratadas.

En cambio, las tarjetas de débito son mucho más seguras si no se nos da bien planificar nuestras finanzas, ya que sólo nos dejan usar el dinero que ya tenemos en nuestra cuenta. Con estas tarjetas podemos realizar todo tipo de compras aunque no tengamos dinero encima, pero no podremos financiarlas. Además, las tarjetas de crédito suelen ser mucho más ventajosas por todos los descuentos, promociones, regalos o seguros de los que podemos beneficiarnos.

Por si todavía tenemos alguna duda sobre qué tipo de tarjeta nos puede ir mejor, podemos descargarnos la guía gratuita de HelpMyCash "¿Qué tarjeta te conviene más? El test de las 9 preguntas". Gracias a esta útil herramienta aprenderemos qué tipos de tarjetas existen, cuánto cuesta pagar a plazos y en qué aspectos debemos fijarnos para elegir la tarjeta que más nos conviene.


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Pago 'contactless'

tarjetas

La tecnología de pago sin contacto, conocida por su denominación en inglés " contactless", permite realizar pagos sin tener que deslizar la banda magnética de la tarjeta a través del terminal. Lo único que hay que hacer es acercar la tarjeta contactless al datáfono adaptado para que éste lo detecte y lea el chip automáticamente. Con este método de pago es posible realizar todo tipo de pagos y compras de manera mucho más rápida, ya que no es necesario perder el tiempo introduciendo la tarjeta en la termina. Además, si el gasto no llega a los 20 €, no se tiene que introducir el código PIN. El pago contactless se puede hacer con cualquier tarjeta que incorpore esta tecnología, ya sea de crédito, de débito o prepago.

Ahora, además, los pagos con los smartphone se están popularizando. Existen ya numerosas entidades bancarias y empresas de telefonía móvil que han desarrollado carteras electrónicas para que, utilizando una aplicación de nuestro teléfono, podamos realizar pagos sin necesidad de llevar nuestras tarjetas encima en todo momento. Se trata, por tanto, de una nueva forma de pago muy cómoda que nos permitirá controlar todas nuestras cuentas corrientes y nuestros gastos con las tarjetas desde nuestro teléfono.

Pagos con el móvil: olvida las tarjetas

Durante los últimos meses, las entidades emisoras de tarjetas, los bancos y las compañías telefónicas han desarrollado determinadas aplicaciones móviles que han ido poco a poco ganando popularidad a las tarjetas de crédito o de débito como medio de pago. Se trata de apps para smartphone en las que podemos añadir una o varias tarjetas para realizar las compras a través de nuestros teléfonos móviles. Esta nueva tecnología nos permite olvidarnos de nuestras tarjetas de crédito y débito y controlar nuestras compras con cada una de las tarjetas. El modo de uso es similar al pago contactless con tarjeta:

  • Abrimos la app y accedemos a ella con nuestra contraseña.
  • Elegimos la tarjeta con la que queremos hacer el pago. En las aplicaciones específicas de cada entidad bancaria solo podremos acceder a las que tengamos contratadas con el banco.
  • Acercamos nuestro teléfono al datáfono adaptado.
  • Si el pago es menor a 20 €, no tendremos que introducir nuestro número PIN para finalizar la compra. Si es mayor, tendremos que teclear nuestro número secreto en el datáfono para que pueda realizarse el pago.

En cuanto el pago se haya realizado nos llegará una notificación al móvil. En el supuesto de que nos roben o nos substraigan nuestro teléfono móvil, podremos acceder desde otro dispositivo con acceso a Internet y cancelar nuestra suscripción a la aplicación. Debremos recordar que para realizar este tipo de pagos, nuestro teléfono móvil debe disponer de la tecnología NFC ( Near Field Communication), que siendo similar al bluethooth, nos permitirá realizar todos nuestros pagos simplemente acercando nuestro teléfono al terminal.

Las tarjetas, el mejor medio de pago en el extranjero

Si nos gusta viajar, siempre será una buena idea llevar en nuestra cartera una tarjeta de débito o de crédito, ya que es el medio de pago más adecuado para realizar pagos en cualquier lugar del mundo. El "dinero de plástico" es aceptado en la mayoría de los establecimientos de todos los países, así que podremos usar nuestras tarjetas para pagar por lo que sea aunque nos encontremos muy lejos de casa. Pagar con tarjetas nos evitará tener que cargar con mucho dinero en efectivo.

De entre todas las tarjetas, las de crédito son las que más ventajas ofrecen a los más viajeros, ya que incluyen descuentos en agencias de viajes y seguros gratuitos que nos pueden ayudar en muchas situaciones. Por ejemplo, determinadas tarjetas, sobre todo las tarjetas de crédito, suelen incluir un seguro de asistencia en viaje que cubre la posible pérdida de equipaje, retrasos en los vuelos y gastos médicos en el extranjero. Además, si nuestra tarjeta incluye un seguro de auto, no tendremos que asegurar el coche de alquiler.

Eso sí, antes de viajar sería conveniente que tomáramos ciertas precauciones. En primer lugar, siempre es recomendable que llevemos encma más de una tarjeta, por si alguna falla. Además, tendremos que mirar si la entidad nos cobrará algún tipo de comisión por realizar pagos en el extranjero (especialmente si viajamos fuera de la zona euro), por sacar dinero en un cajero o por cambio de divisas.

¿CCV de mi tarjeta? Descubre qué es

Para finalizar una compra por Internet, el proveedor con el que estemos tratando nos pedirá que introduzcamos el CCV de nuestra tarjeta, aunque lo introduzcamos, lo cierto es que no muchos usuarios conocen qué son estos dígitos y para qué sirven. Pues bien, el CCV es el Card Verification Value (aunque también puede tener otro nombre como CVD CVN), un código que sirven para verificar que como usuarios damos permiso a la operación bancaria que se va a producir con nuestra tarjeta.

tarjeta bancaria

El CCV garantiza que todas nuestras compras y transacciones se realizan con total garantía y seguridad, ya que solo quién tenga la tarjeta física podrá conocer cuáles son estos números. En las tarjetas de Visa o MasterCard, el número CCV se encuentra en la franja de la firma de la parte posterior de la tarjeta.

Generalmente después de una serie de 16 o de 4 dígitos encontraremos 3 números separados del resto: este será el CCV de nuestra tarjeta. En algunos casos en la barra tan solo aparecerán solamente estos 3 dígitos de nuestro código, como ocurre con las tarjetas de CaixaBank.

¿Qué hago si pierdo o me roban la tarjeta?

Aunque seamos cuidadosos, nunca estamos del todo protegidos contra la pérdida o robo de nuestra cartera y todo su contenido: el dinero en efectivo, la documentación de identidad, el permiso de conducir y, también, nuestras tarjetas. Afortunadamente, las entidades emisoras nos ofrecen varias soluciones para evitar que una persona no deseada utilice nuestras tarjetas de manera fraudulenta. Si hemos perdido o nos han robado una tarjeta, tendremos que seguir las siguientes instrucciones:

  1. Llamar inmediatamente al número de emergencias de la entidad para que nos bloqueen cuanto antes la tarjeta. De esta manera, nadie podrá utilizarla.
  2. Denunciar la pérdida o robo a las autoridades.
  3. Comprobar las operaciones que se hayan hecho con la tarjeta tras el robo o pérdida. Si alguien ha utilizado fraudulentamente nuestra tarjeta, deberemos anular sus pagos.
  4. Si además de la tarjeta hemos perdido o nos han robado nuestro documento de identidad, es recomendable solicitar un informe de riesgos a la Central de Información de Riesgos del Banco de España para asegurarnos de que no se han solicitado operaciones de crédito a nuestro nombre.
  5. También podemos incluir nuestros datos en el fichero ASNEF Protección para que nadie suplante nuestra identidad. La solicitud de inclusión es gratuita y se puede realizar online.

Debemos tener en cuenta que la normativa establece que como clientes nos haremos responsables de usos fraudulentos en nuestras tarjetas de hasta 150 €, antes de que avisemos de su pérdida o su robo. Después de realizar la denuncia, la entidad se hará cargo siempre que no haya habido un comportamiento negligente por nuestra cuenta. Es decir, que como titulares no tomáramos las medidas de seguridad para proteger nuestra tarjeta y su número secreto (tener apuntado el código en el propio plástico o en un papel dentro de la cartera, por ejemplo) o si nos demoramos en hacer constar a las autoridades y a nuestro banco de su extravío o sustracción

Medidas de seguridad a tomar con las tarjetas

Aunque en la actualidad pagar con nuestras tarjetas o retirar dinero con ellas es una operación totalmente sencilla, cómoda y segura, siempre será conveniente que tomemos una serie de precauciones para evitar posibles robos o clonaciones de la tarjeta que estemos utilizando:

  • No guardar el PIN: aunque puede ser difícil de recordar, es importante que memoricemos el PIN de nuestras tarjetas y que no lo tengamos escrito en ningún sitio. Si aun así decidimos apuntarlo en un papel nunca deberemos guardarlo cerca de nuestra tarjeta.
  • Bloquear la tarjeta en caso de robo: como hemos visto, lo primero que tenemos que hacer si nos sustraen una o más tarjetas es llamar inmediatamente a nuestra entidad para que nos las bloqueen. De esta manera, nadie podrá usarlas.
  • Tener cuidado en los cajeros automáticos: si el cajero se traga nuestra tarjeta de crédito o de débito, debemos notificarlo de inmediato a la oficina. En caso de que esté cerrada, podremos llamar al número de atención al cliente que se indica en el propio cajero.
  • Es recomendable activar las notificaciones. De esta manera, cada vez que se utilice una tarjeta recibiremos un SMS o un correo electrónico avisándonos del pago y podremos controlar mejor nuestras compras. Además, con las notificaciones también sabremos si alguien más está usando alguna de nuestras tarjetas, por lo que podremos evitar robos o suplantaciones de identidad.

FAQ: ¿Cómo te puede ayudar esta página sobre tarjetas?

A continuación obtendremos respuesta a las principales dudas que surgen con este producto:

¿Cómo puedo solicitar una tarjeta?

Las tarjetas de crédito, débito o prepago se pueden solicitar presencialmente en la oficina del banco o del establecimiento comercial que ofrezca alguno de estos productos o a través de sus servicios online.

¿Por qué no me conceden una tarjeta de crédito?

Las entidades emisoras analizarán el historial crediticio del solicitante para comprobar su nivel de solvencia. Si consideran que su nivel de riesgo es elevado (por bajos ingresos o por deudas impagadas), rechazarán la petición.

¿Cuánto tiempo tardaré en recibir mi tarjeta?

En general, se puede escoger entre recibir la tarjeta en el domicilio por correo postal o ir a recogerla en una oficina de la entidad emisora. Normalmente, se podrá disponer de la tarjeta varios días después de la aprobación (entre una y dos semanas), pero algunas entidades ya las entregan al momento en sus oficinas.

¿Cómo se activan las tarjetas?

Depende de cada tarjeta y de cada entidad. Las tarjetas se pueden activar por teléfono, a través de los servicios online de la entidad emisora o realizando una compra.

¿En qué se diferencian las tarjetas de crédito de las tarjetas de débito?

Las tarjetas de crédito permiten disponer de un dinero que no se tiene para financiar todo tipo de compras. Si se elige pagar a plazos, se deberá devolver el crédito dispuesto abonando los intereses devengados. Las tarjetas de débito, en cambio, están vinculadas a una cuenta bancaria, de la que extraen automáticamente el importe de los pagos realizados con la tarjeta.

¿Qué tipo de tarjeta me conviene?

Dependiendo de los hábitos de consumo y del control sobre las propias finanzas, es más conveniente contratar una tarjeta u otra. Si se tiene un buen control sobre los gastos y se necesita una tarjeta para financiar compras o para obtener ventajas (descuentos, devolución de compras, etc), las tarjetas de crédito son la mejor opción. En cambio, si no se tiene un buen control sobre las finanzas propias, es aconsejable contratar una tarjeta de débito o una tarjeta prepago.

¿Cómo puedo comprar online con las tarjetas?

Comprar online con una tarjeta es muy sencillo. El primer paso es seleccionar el artículo o artículos que se quieren adquirir a través de internet. Después, se tienen que dar algunos datos personales para el envío de la compra. Tras confirmar el pedido, hay que acceder a la pasarela de pago del establecimiento y hay que introducir los dígitos de la tarjeta, la fecha de caducidad y los dígitos de control. Una vez confirmado el pago, la compra online quedará realizada.

¿Qué es el pago 'contactless'?

El pago contactless o sin contacto es una opción de pago que incorporan muchas tarjetas de crédito, de débito y de prepago. Con este método podremos realizar todos nuestros pagos simplemente acercando la tarjeta a un datáfono adaptado para tal servicio. El terminal detectará automáticamente el chip de la tarjeta, por lo que no será necesario que tengamos que deslizar el plástico por el TPV (terminal de punto de venta). Además, si la compra realiza no asciende a más de 20 €, no será necesario que introduzcamos nuestro número PIN.

¿Se puede aumentar el límite de las tarjetas de crédito?

Sí, el límite máximo de las tarjetas de crédito pueden aumentar temporalmente o de manera permanente. Generalmente el saldo máximo que podremos tener en los primeros meses será de 600 € aunque más tarde, después de analizar nuestro historial crediticio, la entidad podrá concedernos un aumento de saldo.

¿Qué hago si me roban mis tarjetas?

En caso de pérdida o robo de una o más tarjetas, habrá que bloquear las tarjetas lo antes posible y se tendrá que denunciar la pérdida o robo ante una autoridad competente. Si se cuenta con un seguro antifraude o antirrobo, el posible uso fraudulento de nuestras tarjetas quedará cubierto.

¿Cómo se bloquean las tarjetas?

Para bloquear una tarjeta hay que llamar al número de teléfono que nos proporcione la entidad para este fin. Esta operación también se puede realizar online, a través de un cajero o a través de la App de la entidad. Tanto en el caso de pérdida como de robo, deberemos interponer una denuncia en un comisaría de policía, para evitar estar protegidos ante un uso ilegal de ellas. Tendremos que guardar la copia de la denuncia para que podamos reclamar ante nuestra entidad en caso de que se produzca un uso fraudulento.

Tarjetas revolving: ventajas y peligros

Cuando hablamos de tarjetas revolving lo hacemos de un tipo de tarjeta de crédito con la que podemos amortizar poco a poco el dinero que hemos usado eligiendo entre pagar una cuota fija al mes o un porcentaje determinado de la deuda, por lo que no podremos elegir el plazo inmediato (que nos ahorrará las comisiones). Cada entidad puede fijar la cuota mínima fija y el porcentaje mínimo que podremos pagar mensualmente con este tipo de tarjetas que, normalmente, será de entre 7 y 30 €, mientras que el porcentaje mínimo puede rondar el 2 %.

Lo que caracteriza verdaderamente a este tipo de tarjetas es que podemos disponer nuevamente del crédito utilizado y que hayamos devuelto correctamente, de ello que se denominen 'tarjetas revolving'. Muchas asociaciones de consumidores son muy críticas con este tipo de tarjetas de crédito al considerar que incentivan a los consumidores a utilizar en exceso las tarjetas y a gastar irresponsablemente, provocando graves problemas de endeudamiento familiar.

Por ello, antes de utilizar las revolving es importante que conozcamos todos los riesgos que entrañan su uso: debido a que la entidad nos ofrece una especie de préstamo recargable que no se devuelve poco a poco hasta reembolsarlo completamente en el plazo establecido por contrato, sino que podemos pagar cada mes una parte y disponer nuevamente del dinero que hayamos devuelto. Además, estas tarjetas también cuentan con los siguientes inconvenientes:

  • Los intereses de una tarjeta revolving son hasta 4 veces más altos que un préstamo personal .
  • Es muy fácil endeudarse pero muy difícil quitarse la deuda , así que pagaremos más intereses durante más tiempo.
  • A diferencia de las tarjetas de crédito normales, las revolving no permiten liquidar la deuda completamente, al menos de forma gratuita. En muchos casos se cobra una comisión por cancelación anticipada, como si de un préstamo personal se tratase, e incluso te obligan a devolver la tarjeta o a pagar comisiones mensuales si no tienes deuda. Es, por tanto, una tarjeta diseñada para el pago aplazado continuo.

Ejemplo de tarjeta revolving

Imaginemos que tenemos una tarjeta revolving que nos permite pagar entre el 3 % y el 50 % de la deuda, con interés del 26,82 % TAE, con una deuda que asciende a 6.000 €. Entonces:

  • Si pagamos cada mes un 3% de la deuda (el mínimo): el primer mes pagaríamos 180 euros, 120 de los cuales serían intereses (2% del total). Por tanto, si tratáramos de pagar 6.000 euros al 3% cada mes, tardaríamos 15 años en liquidar la deuda y pagaríamos más de 10.000 euros de intereses. Como podemos comprobar, no es nada recomendable.
  • Si pagamos cada mes un 50% de la deuda (el máximo permitido): el primer mes pagaríamos 3.000 euros, 120 de los cuales serían intereses. Al cabo de 8 meses podríamos liquidar la deuda, habiendo pagado unos 250 euros de interés.

Así, las tarjetas revolving son un arma de doble filo: son las más cómodas para financiarse, pero también son las más caras, ya que no permiten liquidar el 100% de la deuda cada mes.

En definitiva, son un sustituto rápido y caro de los préstamos personales, pero no recomendables para las compras diarias.

Las leyes que regulan el uso de este producto

Si utilizamos tarjetas en cualquiera de sus modalidades, la Ley 16/2009, de 13 de noviembre, de servicios de pago nos ampara. Por ejemplo, en su artículo número 22 se estipula que en el caso de que la entidad quiera aumentar o aplicar un nuevo interés al uso de las tarjetas de crédito tendrá que informamos de tal cambio con una antelación mínima de dos meses, respecto a la fecha de la modificación. Este supone un dato muy importante, especialmente para todos aquellos clientes que utilicen las tarjetas de crédito en su modalidad de pago aplazado.

Asimismo, el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios nos protege como usuarios en el caso de que se produjesen operaciones no autorizadas por falsificación o duplicación de nuestra tarjeta. Así, la ley establece que:

"Cuando el importe de una compra o de un servicio hubiese sido cargado fraudulenta o indebidamente utilizando el número de una tarjeta de pago, el consumidor y usuario titular de ella podrá exigir la inmediata anulación del cargo. En tal caso, las correspondientes anotaciones de adeudo y reabono en las cuentas del empresario y del consumidor y usuario titular de la tarjeta se efectuarán a la mayor brevedad".

Sobre esta página

Fuente:la información relativa a las características de las tarjetas de crédito, débito y prepago y a su regulación procede del Boletín Oficial del Estado, del Banco de España, de los emisores de tarjetas de tarjetas y de todas las entidades que ofrecen este tipo de producto financiero.

Metodología: todos los datos sobre los tipos de tarjetas, modalidades de pago, costes sus condiciones han sido obtenidos mediante la investigación online y el contacto con las entidades emisoras.

Sobre HelpMyCash.com: somos un comparador online compuesto por un grupo de especialistas financieros. Mediante nuestro portal, podrás comparar entre diferentes productos de finanzas personales y de economía del hogar. Además, podrás acceder a información de calidad sobre tarjetas u otros productos financieros que te permitirán escoger la mejor opción según tu perfil y tus necesidades.

Aviso: nuestros servicios son completamente gratuitos para el usuario, ya que obtenemos nuestros ingresos de la publicidad y de nuestros productos destacados.

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Preguntas recientes

Avatar  de Daganzo

Seguro de vida por tener descubierto

soy cliente de BBVA, con dos cuentas corrientes una con mi nomina domiciliada y la otra con la nomina de mi mujer. Mas una cuenta ahorro y dos planes de pensiones.
siempre hemos tenido un descubierto de 300 €, que anualmente te cobraban si lo utilizabas.
actualmente he tenido problemas con la tarjeta de crédito al ir a pagar en varios establecimientos la tarjeta me la rechazaban. Me paso por la oficina a preguntarles por el problema y me dan una copia de la tarjeta. me vuelve ha suceder la mismo, me vuelvo a pasar por la oficina y me comentan que al no tener saldo suficiente no lo pueden cobrar,para tener descubierto me tengo que hacer un seguro de vida de 180,00 € anuales y si mi mujer quiere tener saldo con su tarjeta tiene que hacerse otro seguro.
Estos banqueros son un poquito sinvergüe..........

Daganzo 27/04/2016 | 0 respuesta/s

Avatar de Javier_Monclova

Busco tarjeta con devolución de compras no aplazadas.

Todas las tarjetas de las que me informado suelen aplicar la devolución únicamente sobre las compras aplazadas. Existe alguna la cual te haga devolución en compras que no sean aplazadas? Saludos!

Javier_Monclova 05/04/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 06/04/2016

avatar para HelpMyCash

Buenos días, Javier_Monclova.

Es cierto que la gran mayoría de tarjetas de crédito ofrecen descuentos, pero sólo con el método de pago aplazado. Sin embargo, sí que existen algunas tarjetas que ofrecen descuentos y bonificaciones en nuestras compras, sin importar la forma de devolución. Según tus hábitos de compra deberás escoger la tarjeta que crédito que mejor se adapte a tus necesidades.

Por ejemplo, la tarjeta de crédito de ING ofrece un 3 % de descuento en gasolineras Galp y Shell y descuentos en diferentes establecimientos como un 2 % en Amazon, un 15 % en JustEat y más establecimientos adheridos.

Otra tarjeta de crédito con descuentos es la Nueva Visa Barclaycard, que ofrece un 1 % de devolución en todas nuestras compras, sin límites ni restricciones y sin importar el método de reembolso que tengas.

Si ninguna de estas tarjetas te convence, puedes visitar nuestro ranking de mejores tarjetas con descuentos para escoger entre las mejores la que más te conviene.

Espero haberte ayudado

¡Un saludo!


Avatar  de NMP

Bankia reclama deuda de targeta que nunca se ha tenido

Buenas tardes! A mi padre Bankia le reclama el importe de una mastercard bankia. Esta targeta se la hicieron en mafpre con el seguro a principios del 2011 y dicha targeta que nunca se tuvo fisicamente se dio de baja a mapfre a mitades del 2013 y hasta aqui todo correcto. En marzo de 2016 le llega un extracto de cuenta a mi padre que indica que el 01 de abril se le cobrara 53.06 por el saldo acumulado del mes anterior... ???? Se reclama una targeta que nunca se ha tenido fisicamente y dada casi de baja hará 3 años, el mes anterior no me sirve donde esta el detalle del extracto? Encima ya le cpbran 1€ y pico de otros gastos, ya son casi 55€ sin comerlo ni beberlo, además del acoso telefónico que se está recibiendo para cobrar. En el consejo comarcal nos dicen que mandemos una carta certificada a la entidad y esperar respuesta. Alguien sabe si es el proceso a seguir? O que mas hacer? Y que puntos en dicha carta no pueden faltar para nuestro beneficio? Gracias y saludos.

NMP 05/04/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 05/04/2016

avatar para HelpMyCash

Buenas tardes, NMP.

Cuando cancelas una tarjeta deben darte un documento certificando que la tarjeta ha sido cancelada. Entregando este documento no debería haber problemas para que la entidad no te cobre el saldo utilizado.

Una opción es que tu tarjeta haya sido duplicada y se esté utilizando de manera fraudulenta. En este caso es recomendable llamar al número de atención al cliente de tu entidad, explicar tu situación y solicitar que la cancelen por seguridad para que, en el caso de que sí se esté utilizando de manera fraudulenta, no se pueda usar más.

Si la entidad continúa poniéndote trabas, puedes descargarte nuestra guía gratuita “Cómo reclamar a tu banco” para conocer dónde debes acudir para reclamar, las leyes que te protegen, las obligaciones de tu banco y los formularios que debes rellenar y aportar.

Espero haberte ayudado

¡Un saludo!


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