Encuentra y compara las mejores tarjetas de crédito, débito y prepago del mercado y elige la que mejor se adapte a tu perfil como consumidor. En HelpMyCash.com te mostramos cuáles es la oferta actual de tarjetas del mercado y te damos las claves para que encuentres la tarjeta más barata. Descubre todas las ventajas e inconvenientes de las tarjetas de crédito, débito y prepago, qué características tiene cada tipo y cuál te conviene según tus necesidades.

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Tarjetas

¿Qué son las tarjetas bancarias?

Las tarjetas bancarias, es decir, las tarjetas de crédito, las tarjetas de débito y las tarjetas prepago, nos permiten operar con dinero en cualquier momento sin necesidad de tenerlo a mano, ya sea en una tienda física o en una virtual. Como bien sabemos, estos productos están fabricados en soporte de plástico y en su superficie suelen incorporar una banda magnética, un chip, el número de la tarjeta, la fecha de caducidad y el nombre del titular.

Antes de contratar este producto financiero, es importante que diferenciemos correctamente las diferencias de las distintas tarjetas que podemos encontrar en el mercado actual y tengamos claro para qué está situaciones y operaciones está pensado su uso. Las tarjetas de débito nos sirven para realizar nuestros pagos o retirar el dinero de un cajero automático, descontándose automáticamente el saldo efectivo de la cuenta corriente asociada a nuestra tarjeta. Las tarjetas de crédito podemos utilizarlas tanto como medio de pago como de financiación, ya que tenemos la posibilidad de acceder a un línea de crédito aunque no dispongamos de fondos suficientes. Finalmente, tenemos las tarjetas prepago, en las que se "carga" previamente el dinero que se va a utilizar y que nos permiten realizar pagos con total seguridad y anonimato.

Este servicio se ha convertido en uno de los productos vinculados más ofrecidos y solicitados en el momento de abrir una nueva cuenta bancaria, especialmente en el caso de las tarjetas de débito, al ser las más utilizadas por la mayoría de los clientes para realizar sus pagos "día a día". Asimismo, los avances tecnológicos de los últimos años han hecho que la forma tradicional de realizar pagos introduciendo la tarjeta dentro de un datáfono haya dado paso a revolucionarias alternativas como el pago con tarjetas contactless o con carteras móviles.

Tipos de tarjetas bancarias

En el mercado actual podemos elegir entre tres tipos diferentes de tarjetas bancarias: las tarjetas de crédito, las de débito y las de prépago. Cada una de ellas tiene sus propias características, forma de reembolso y comisiones, por ello, su uso es más adecuado para un determinado perfil de consumidor que para otro. Estas son las características de cada una de ellas:

  • Tarjetas de crédito: estas tarjetas son las más populares por las amplias posibilidades que ofrecen. Además de servir como medio de pago, este producto también puede servirnos como medio de financiación debido a que nos permiten gastar un dinero que en realidad no tenemos en la cuenta (es decir, pagar a crédito). El crédito usado durante el mes deberá reembolsarse a la entidad del modo pactado, normalmente mediante un pago a fin de mes sin intereses o de cuotas mensuales (con intereses). El interés de este tipo de tarjetas suelen oscilar entre el 12 % y el 29 % TAE. Asimismo, las tarjetas de crédito cuentan con otras ventajas como descuentos en gasolineras o comercios, devolución de una parte de las compras, seguros incluidos gratuitos, promociones...
  • Tarjetas de débito: estas tarjetas son más seguras que las de crédito porque no permiten utilizar dinero que no se tiene. Las tarjetas de débito son un simple medio de pago vinculado a una cuenta bancaria y permite pagar en establecimientos descontando el importe de la compra del saldo de la cuenta vinculada. También permiten retirar efectivo de cajeros automáticos y en ventanilla. Normalmente son gratuitas si domiciliamos la nómina.
  • Tarjetas prepago: todavía poco comunes, las tarjetas prepago son productos con un funcionamiento similar a las de débito, solo que en lugar de estar vinculadas a una cuenta corriente se recargan previamente con la cantidad de dinero que se quiere gastar. Las tarjetas prepago están especialmente pensadas para compras online, ya que al no estar vinculadas a ninguna cuenta bancaria, las convierte en un medio de pago mucho más seguro y anónimo. Así, si perdemos la tarjeta sin darnos cuenta o nos la roban, no podrán conseguir más dinero del que tengamos ingresado en ella en ese mismo momento, evitando así una pérdida catastrófica.

¿Qué operaciones podemos realizar con este producto?

Tradicionalmente las tarjetas bancarias nos han permitido pagar en establecimiento y retirar efectivo de cajeros automáticos o en la ventanilla de nuestra entidad bancaria. Sin embargo, como ocurre con las tarjetas de crédito, también pueden servirnos como un método de financiación que nos permitirá incluso aplazar el pago de las compras que realicemos. Los cambios en el sector Fintech (finanzas y tecnología) han provocado que incluso ya podamos realizar todas nuestras operaciones con las tarjetas a través del móvil. A pesar de ello, generalmente con este producto podremos realizar las siguientes operaciones:

  • Pagar en tiendas. Antes, pagar con tarjetas de crédito o débito era una operación que solo podía ejecutarse pasando el plástico a través de un datáfono. Sin embargo, con la ayuda de las nuevas tecnologías, durante los últimos años con las tarjetas podemos realizar nuevas formas de pago. Uno que ha supuesto una gran revolución en el mercado ha sido el pago con tarjetas contactless, las cual nos permite realizar nuestras compras simplemente acercando la tarjeta al terminal adaptado. Además, este tipo de pago con tarjetas compite también en la actualidad con los pagos a través del móvil y su "cartera electrónica", donde podemos tener todas nuestras tarjetas y realizar las operaciones simplemente acercando el teléfono al datáfono.
  • Sacar dinero en cajeros automáticos. Si lo que queremos es conseguir dinero líquido y retirar efectivo lo común es que utilicemos las tarjetas de débito, con las que generalmente no tendremos que pagar ningún tipo de comisiones asociadas (a menos que se trate de las tarjetas "mixtas", con las que podremos tener la doble función de sacar a crédito como a débito).
  • Pagar compras por Internet. Durante los últimos años se ha popularizado el uso de las tarjetas prepago para pagar las compras por Internet, ya que no están asociadas a ninguna cuenta y aparentemente son más seguras. Aunque esta es una opción, también podemos utilizar igualmente nuestras tarjetas de débito o de crédito.
  • Realizar transferencias de la cuenta de crédito a la cuenta corriente. Si queremos que en nuestra cuenta haya dinero y somos titulares de una tarjeta de crédito, podremos tomar prestado dinero de nuestra línea de crédito si necesitamos financiación. Eso sí, debemos tener en cuenta que si realizamos esta operación con nuestras tarjetas tendremos que reponerlo pagando los intereses devengados y la comisión por tal traspaso, en el caso de que la hubiera.
  • Pagar recibos, recargar el saldo del móvil, etc... Utilizando la modalidad que más nos convenga.

Debido a todos los usos que podemos darle a este producto financiero, es conveniente que antes de elegir entre la modalidad de débito o de crédito tengamos en cuenta qué uso queremos darte a cada tarjeta y cuál es nuestra situación financiera real. De esta manera podremos saber que capacidad tenemos de enfrentar la amortización de la cantidad que nos han prestado con nuestra tarjeta (en el caso de que estemos utilizando una línea de crédito).

¿Cuánto cuesta tener una tarjeta?

Como otro cualquier servicio o producto financiero, mantener, utilizar y realizar operaciones con una tarjeta tienen un coste. Éste variará dependiendo de la entidad emisora y del tipo de tarjeta que estemos utilizando, ya que no es lo mismo utilizar tarjetas de crédito, de débito o de prepago, cada una con distintas particularidades y condiciones. Generalmente el coste de mantenimiento de los "plásticos", tanto de débito como a crédito, suele situarse en los 50 € anuales.

La situación financiera actual y la gran competencia han propiciado que tanto los prestamistas privados como las entidades bancarias oferten tarjetas con condiciones mucho más flexibles y ventajosas para sus clientes. De esta manera, tenemos la oportunidad de contratar este producto financiero sin cuotas de emisión o de mantenimiento. En algunos casos nos exigirán que cumplamos ciertas condiciones de vinculación, como domiciliar nuestros ingresos o gastar un mínimo de cuantía al año, o simplemente como una condición ventajosa más de la tarjeta a contratar.

Principales comisiones que nos podrán aplicar en las tarjetas

Es por ello que antes de contratar una o más tarjetas es aconsejable que leamos el contrato y busquemos cuáles son las comisiones que nos cobrarán por el servicio y qué podemos hacer para evitarlas. En general, las comisiones que nos pueden cobrar por ser titulares de tarjetas son las siguientes:

  • Comisión de emisión: gasto en concepto de la fabricación y de emisión de la tarjeta.
  • Comisión de renovación: por la renovación y el mantenimiento de las tarjetas que suele pagarse únicamente una vez al año.
  • Comisión por tarjeta adicional: tendremos que pagarla siempre y cuando queramos que otra persona también pueda utilizar nuestra tarjeta. Generalmente, el coste por esta operación nos costará más de 10 euros anuales.
  • Comisión por duplicado de tarjeta: en caso de robo o pérdida, la entidad nos puede cobrar una comisión por emitir de nuevo el "plástico".
  • Comisión por retirada de efectivo en cajero o ventanilla: la retirada de efectivo en los cajeros y ventanillas de nuestra entidad será gratuita, pero sí que se nos puede cobrar una comisión si retiramos dinero en cajeros de otras entidades.
  • Comisión por retirada de efectivo en el extranjero: la mayoría de tarjetas también nos cobrarán una comisión si retiramos efectivo en el extranjero.

Además de incluir las comisiones que hemos visto, si estamos utilizando tarjetas de crédito también podrán devengarse otro tipo de intereses si las utilizamos en su modalidad de pago aplazado. Si utilizamos estas tarjetas y decidimos reembolsar la cantidad gastada pagando una cuota fija al mes o un porcentaje total de la deuda, tendremos que pagar unos intereses que suelen oscilar desde el 12 % hasta el 30 % TAE. En todo caso, estos intereses variarán dependiendo de las condiciones de las tarjetas previamente estipuladas en el contrato.

El banco establecerá los costes que llevan acarreadas sus tarjetas, tanto si se trata de tarjetas de débito o de crédito, aunque en estas últimas debemos tener claro que dependiendo del modelo de pago seleccionado también tendremos que pagar intereses por utilizar la línea de crédito de estas tarjetas. Así, en el mercado financiero español podemos encontrarnos con entidades que no nos cobrarán ninguna comisión y otras que lo harán por todos los anteriores conceptos. Por ello, si queremos saber cuánto nos costará exactamente una tarjeta, deberemos comparar todas las ofertas y leer muy bien el contrato.

¿Qué pagos podemos realizar con cada tarjeta?

La principal característica de las tarjetas bancarias es que podemos pagar con ellas en cualquier establecimiento que disponga de un datáfono, aunque en el momento de realizar la operación no contemos con efectivo en nuestra cartera. Este dinero puede proceder de distintas fuentes: nuestra cuenta corriente, una línea de crédito o de los fondos de la propia tarjeta. Dependiendo de estos factores, las tarjetas podrán admitir un tipo de pago u otro que podrá generar o no intereses.

Tarjetas de débito

Este tipo de tarjetas tienen la particularidad de que solo podremos realizar el pago de manera inmediato. Es decir, cuando paguemos con una tarjeta de débito, el importe de la compra se descontará automáticamente del saldo real disponible en nuestra cuenta corriente vinculada a la tarjeta. Si no disponemos del dinero suficiente en la cuenta en ese momento, nos denegarán la operación, debido a que con estas tarjetas no podremos tener más efectivo del que realmente tenemos.

Aunque pueda parecer que los servicios que ofrece este tipo de tarjeta no son ventajosos, lo cierto es que sí debido a las seguridad que nos aporta. Además, no tendremos que pagar intereses por utilizarlas, a excepción de las posibles comisiones por emisión o por mantenimiento previamente estipuladas en el contrato. Este es el producto idóneo si queremos realizar cómodamente nuestros pagos sin correr el riesgo de endeudarnos por realizar nuestras compras o pagar nuestros servicios.

Tarjetas de crédito

A diferencia que con las tarjetas de débito, con esta el dinero que podemos utilizar proviene de una línea de crédito y, al contrario que con las de débito, no de una cuenta corriente. Es decir, podremos disponer de más dinero aunque nuestra cuenta esté a 0 €. Así, cuando consigamos el dinero que necesitamos con las tarjetas de crédito, tendremos que devolver ese importe a la entidad mediante la modalidad de pago que elijamos:

  • Pago aplazado: esta es la modalidad de pago más popular entre los usuarios de las tarjetas de crédito. Con este tipo de pago, podemos ir devolviendo el crédito usado con nuestra tarjeta mediante cuotas mensuales fijas o pagando un porcentaje de la deuda cada mes. En el importe de las mensualidades se incluirá tanto una parte del capital a deber como los intereses que se hayan devengado, que en el caso de las tarjetas de crédito puede rondar entre el 12 % y el 29 % TAE.
  • Pago total: si nos interesa más esta modalidad, podremos elegir entre reembolsar todo el dinero gastado con un solo pago a final de mes o a principios del mes siguiente. La gran ventaja del pago total es que la entidad emisora no nos cobrará ningún tipo de interés.

Tarjetas prepago

Estas tarjetas funcionan de una manera similar a las tarjetas de débito, con la diferencia de que la cuenta de donde sacamos el dinero no es la que utilizamos de manera habitual sino que debemos ingresar el dinero que queremos utilizar previamente. Aunque de primeras puede parecer que las tarjetas prepago no tienen las mismas ventajas que las de crédito o las de débito, nos permiten aprovecharnos de grandes ventajas como su anonimato y su seguridad. Por ello, son las idóneas si no querremos correr ningún tipo de riesgo al realizar nuestras compras a través de Internet.

¿Entonces, qué tarjeta elegimos?

Elegir entre una tarjeta u otra dependerá de:

  • Nuestro perfil económico.
  • Qué uso vamos a darle a las tarjetas.
  • Con qué asiduidad utilizamos tanto una tarjeta de débito como una de crédito.
  • Si solemos utilizar la tarjeta para realizar compras.
  • Queremos financiar la adquisición de un producto.
  • Estamos dispuestos o no a pagar intereses por el uso de este servicio.

Por ejemplo, si realizamos muchas compras online y buscamos realizar todos nuestros pagos de forma segura, sería mejor opción que utilizáramos una tarjeta de prepago que nos permite controlar mejor nuestros gastos y, sobre todo, garantizar nuestro anonimato. En cambio, si queremos utilizar las tarjetas para financiar un elevado gasto, sería mejor que optáramos por las tarjetas de crédito (teniendo siempre en cuenta que puede que tengamos que pagar intereses por su uso dependiendo de la modalidad de pago que elijamos). Finalmente, si lo que buscamos una tarjeta para realizar pagos en nuestro día a día, lo más conveniente sería utilizar las tarjetas de débito con las que podremos sacar el dinero que tengamos en ese momento en nuestra cuenta con total comodidad.

Dónde contratar tarjetas de crédito, débito o prepago

La gestión de las tarjetas de débito, de crédito o de prepago suele realizarse de manera presencial en las oficinas de nuestro banco o de la entidad financiera en la que queramos contratar el servicio. Tan solo tendremos que dirigirnos hasta nuestra oficina o la que tengamos más cerca, preguntar toda la información referente a las características de las tarjetas y su coste y elegir la que más nos conviene. En algunos casos, sobre todo si pedimos una tarjeta a una entidad que no sea la nuestra, tendremos que rellenar un formulario y entregar algunos documentos.

Sin embargo, durante los últimos años muchas entidades permiten solicitar sus tarjetas a través de sus plataformas online, tanto si las contratamos con nuestra entidad o se trata de tarjetas sin cambiar de banco. Si queremos utilizar modalidad, tendremos que rellenar un formulario de solicitud muy sencillo que tendremos que adjuntar y enviar junto a los documentos que pida el banco. Tanto si pedimos tarjetas online como si las pedimos de manera presencial, podremos elegir entre recibir la tarjeta por correo postal o ir a recogerla en la oficina más cercana. En ambos casos podremos tardar hasta varios días hasta poder tener en nuestras manos este "plástico", aunque cada vez es más común que existan bancos que entreguen las tarjetas directamente a sus clientes después de firmar el contrato en una oficina de la entidad.

¿Solo las entidades financieras emiten tarjetas?

En el mercado también tenemos la opción de contratar tarjetas de comercios, es decir, tarjetas emitidas por entidades no financieras como grandes almacenes o hipermercados. Pueden servir como tarjetas de fidelización, como tarjetas de débito o como tarjetas de crédito, para financiar algunos de los productos o servicios ofertados.

Generalmente estas grandes cadenas ofrecen determinadas tarjetas asociadas que, en la mayoría de los casos suelen estar relacionadas con alguna entidad financiera y persiguen el objetivo de incentivar la compra de sus productos. Así, si somos titulares de estas tarjetas podremos acceder a líneas de financiación con condiciones ventajosas.

Además, con este tipo de tarjetas podremos conseguir promociones y otras ventajas que hacen de ellas un producto muy beneficioso para los usuarios. Así, con las tarjetas de establecimientos o de supermercados podremos beneficiarnos de programas de puntos, devolución de un porcentaje de las compras realizadas en establecimientos y otras condiciones exclusivas de financiación.

Precauciones que debemos tener en cuenta

A la hora de contratar tarjetas bancarias debemos tener en cuenta los posibles riesgos que entraña su uso. En el caso de las de crédito, debemos ser conscientes de que si no utilizamos el pago total a fin de mes o a principios del siguiente, sino la modalidad de pago aplazado tendremos que pagar un interés elevado. El interés de las tarjetas de crédito generalmente oscila entre el 12 % y el 29 % TAE, aunque actualmente la media se sitúa en torno al 25 % TAE.

Si utilizamos tarjetas de crédito debemos ser conscientes de que es un producto financiero caro y nos pueden venir bien siempre y cuando queramos acceder a una línea de financiación rápida y directa, es decir, cuando necesitamos conseguir financiación de manera urgente y no queremos tener que acudir a un banco. Por ello, si no queremos pagar más de la cuenta, deberíamos de tener presente lo siguiente:

  • Solicitar minicréditos: si lo queremos conseguir es una cantidad de dinero pequeña, como 300 € o 400 €, para hacer frente a imprevistos económicos puntuales sería conveniente que solicitáramos este tipo de financiación también rápida. Podremos conseguir el dinero que necesitamos en menos de 15 minutos y a través de un proceso 100 % online. Para que nos hagamos una idea, el coste de 100 € prestados a 30 días suele ser de 30 €.
  • Solicitar un préstamo personal: si utilizamos las tarjetas de manera recurrente, quizás deberíamos plantearnos dejar de pagar intereses elevado y solicitar un préstamo personal con el que podremos conseguir el dinero que necesitamos. Pensemos que el coste medio de un buen crédito actualmente se sitúa en menos de un 9 % TAE.

¿Tarjeta de crédito o de débito?

Cuando queremos contratar una tarjeta nos suele surgir esta duda: ¿es más conveniente disponer de una tarjeta de crédito o de una tarjeta de débito? Para resolver esta duda con respecto a las tarjetas, deberíamos preguntarnos lo siguiente:

  1. ¿Necesitamos crédito para financiar nuestras compras?
  2. ¿Sabemos planificar nuestras finanzas personales?

Si la respuesta a estas dos preguntas es afirmativa, será más conveniente que contratemos una o varias tarjetas de crédito. Con ellas podremos financiar todas nuestras compras al instante sin necesidad de pagar ningún tipo de interés y sin tener que devolver el dinero usado mediante la modalidad de pago total a final de mes. Las tarjetas de crédito también nos pueden venir muy bien aunque no necesitemos financiación para nuestras compras, ya que incluyen más descuentos y seguros gratuitos que las tarjetas de débito. Sin embargo, si no controlamos bien nuestros gastos, no es una buena idea contratar una tarjeta de crédito.

Debemos tener claro que si no devolvemos el dinero gastado a tiempo, la entidad emisora nos cobrará intereses extra y comisiones de demora. Además, corremos el riesgo de que incluyan nuestros datos en una lista de morosos o que, incluso, que nuestros bienes personales puedan ser embargados para saldar la deuda contraída con las tarjetas contratadas.

En cambio, las tarjetas de débito son mucho más seguras si no se nos da bien planificar nuestras finanzas, ya que sólo nos dejan usar el dinero que ya tenemos en nuestra cuenta. Con estas tarjetas podemos realizar todo tipo de compras aunque no tengamos dinero encima, pero no podremos financiarlas. Además, las tarjetas de crédito suelen ser mucho más ventajosas por todos los descuentos, promociones, regalos o seguros de los que podemos beneficiarnos.

Por si todavía tenemos alguna duda sobre qué tipo de tarjeta nos puede ir mejor, podemos descargarnos la guía gratuita de HelpMyCash "¿Qué tarjeta te conviene más? El test de las 9 preguntas". Gracias a esta útil herramienta aprenderemos qué tipos de tarjetas bancarias existen, cuánto cuesta pagar a plazos y en qué aspectos debemos fijarnos para elegir la tarjeta que más nos conviene.


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Pago 'contactless'

tarjetas

La tecnología de pago sin contacto, conocida por su denominación en inglés " contactless", permite realizar pagos sin tener que deslizar la banda magnética de la tarjeta a través del terminal. Lo único que hay que hacer es acercar la tarjeta contactless al datáfono adaptado para que éste lo detecte y lea el chip automáticamente. Con este método de pago es posible realizar todo tipo de pagos y compras de manera mucho más rápida, ya que no es necesario perder el tiempo introduciendo la tarjeta en la terminal de pago. Además, si el gasto no llega a los 20 €, no se tiene que introducir el código PIN. El pago contactless se puede hacer con cualquier tarjeta que incorpore esta tecnología, ya sea de crédito, de débito o prepago.

Ahora, además, los pagos con los smartphone se están popularizando. Existen ya numerosas entidades bancarias y empresas de telefonía móvil que han desarrollado carteras electrónicas para que, utilizando una aplicación de nuestro teléfono, podamos realizar pagos sin necesidad de llevar nuestras tarjetas encima en todo momento. Se trata, por tanto, de una nueva forma de pago muy cómoda que nos permitirá controlar todas nuestras cuentas corrientes y nuestros gastos con las tarjetas desde nuestro teléfono.

Pagos con el móvil: olvida las tarjetas

Durante los últimos meses, las entidades emisoras de tarjetas, los bancos y las compañías telefónicas han desarrollado determinadas aplicaciones móviles que han ido poco a poco ganando popularidad a las tarjetas de crédito o de débito como medio de pago. Se trata de aplicaciones para smartphone en las que podemos añadir una o varias tarjetas para realizar las compras a través de nuestros teléfonos móviles. Esta nueva tecnología nos permite olvidarnos de nuestras tarjetas de crédito y débito y controlar nuestras compras con cada una de las tarjetas. El modo de uso es similar al pago contactless con tarjeta:

  • Abrimos la aplicación y accedemos a ella con nuestra contraseña.
  • Elegimos la tarjeta con la que queremos hacer el pago. En las aplicaciones específicas de cada entidad bancaria solo podremos acceder a las que tengamos contratadas con el banco.
  • Acercamos nuestro teléfono al datáfono adaptado.
  • Si el pago es menor a 20 €, no tendremos que introducir nuestro número PIN para finalizar la compra. Si es mayor, tendremos que teclear nuestro número secreto en el datáfono para que pueda realizarse el pago.

En cuanto el pago se haya realizado nos llegará una notificación al móvil. En el supuesto de que nos roben o nos substraigan nuestro teléfono móvil, podremos acceder desde otro dispositivo con acceso a Internet y cancelar nuestra suscripción a la aplicación. Eso sí, para realizar este tipo de pagos nuestro teléfono móvil debe disponer de la tecnología NFC ( Near Field Communication). Es similar al bluethooth, ya que nos permitirá realizar todos nuestros pagos simplemente acercando nuestro teléfono al terminal.

Las tarjetas, el mejor medio de pago en el extranjero

Si nos gusta viajar, siempre será una buena idea llevar en nuestra cartera una tarjeta de débito o de crédito, ya que es el medio de pago más adecuado para realizar pagos en cualquier lugar del mundo. El "dinero de plástico" es aceptado en la mayoría de los establecimientos de todos los países, así que podremos usar nuestras tarjetas bancarias para pagar por lo que sea aunque nos encontremos muy lejos de casa. Pagar con tarjetas nos evitará tener que cargar con mucho dinero en efectivo.

De entre todas las tarjetas, las de crédito son las que más ventajas ofrecen a los más viajeros, ya que incluyen descuentos en agencias de viajes y seguros gratuitos que nos pueden ayudar en muchas situaciones. Por ejemplo, determinadas tarjetas, sobre todo las tarjetas de crédito, suelen incluir un seguro de asistencia en viaje que cubre la posible pérdida de equipaje, retrasos en los vuelos y gastos médicos en el extranjero. Además, si nuestra tarjeta incluye un seguro de auto, no tendremos que asegurar el coche de alquiler.

Eso sí, antes de viajar sería conveniente que tomáramos ciertas precauciones. En primer lugar, siempre es recomendable que llevemos encima más de una tarjeta, por si alguna falla. Además, tendremos que mirar si la entidad nos cobrará algún tipo de comisión por realizar pagos en el extranjero (especialmente si viajamos fuera de la zona euro), por sacar dinero en un cajero o por cambio de divisas.

¿CCV de mi tarjeta? Descubre qué es

Para finalizar una compra por Internet, el proveedor con el que estemos tratando nos pedirá que introduzcamos el CCV de nuestra tarjeta. Aunque sea un requisito común para aceptar un determinado pago, lo cierto es que no muchos usuarios conocen qué son estos dígitos y para qué sirven. Pues bien, el CCV es el Card Verification Value (aunque también puede tener otro nombre como CVD CVN), un código que sirven para verificar que como usuarios damos permiso a la operación bancaria que se va a producir con nuestra tarjeta.

tarjeta bancaria

El CCV garantiza que todas nuestras compras y transacciones se realizan con total garantía y seguridad, ya que solo quién tenga la tarjeta física podrá conocer cuáles son estos números. En las tarjetas de Visa o MasterCard, el número CCV se encuentra en la franja de la firma de la parte posterior de la tarjeta.

Generalmente después de una serie de 16 o de 4 dígitos encontraremos 3 números separados del resto: este será el CCV de nuestra tarjeta. En algunos casos en la barra tan solo aparecerán solamente estos 3 dígitos de nuestro código, como ocurre con las tarjetas de CaixaBank.

¿Qué hago si pierdo o me roban la tarjeta?

Aunque seamos cuidadosos, nunca estamos del todo protegidos contra la pérdida o robo de nuestra cartera y todo su contenido: el dinero en efectivo, la documentación de identidad, el permiso de conducir y, también, nuestras tarjetas. Afortunadamente, las entidades emisoras nos ofrecen varias soluciones para evitar que una persona no deseada utilice nuestras tarjetas de manera fraudulenta. Si hemos perdido o nos han robado una tarjeta, tendremos que seguir las siguientes instrucciones:

  1. Llamar inmediatamente al número de emergencias de la entidad para que nos bloqueen cuanto antes la tarjeta. De esta manera, nadie podrá utilizarla. Antes posibles reclamaciones sobre un uso indebido de nuestras tarjetas, sería conveniente que apuntáramos la fecha y la hora a la que hemos llamado.
  2. Denunciar la pérdida o robo a las autoridades para tener un documento oficial que justifique el robo o extravío de nuestras tarjetas.
  3. Comprobar las operaciones que se hayan hecho con la tarjeta tras el robo o pérdida. Si alguien ha utilizado fraudulentamente nuestra tarjeta, deberemos anular sus pagos.
  4. Si además de la tarjeta hemos perdido o nos han robado nuestro documento de identidad, es recomendable solicitar un informe de riesgos a la Central de Información de Riesgos del Banco de España para asegurarnos de que no se han solicitado operaciones de crédito a nuestro nombre.
  5. También podemos incluir nuestros datos en el fichero ASNEF Protección para que nadie suplante nuestra identidad. La solicitud de inclusión es gratuita y se puede realizar online.

Debemos tener en cuenta que la normativa establece que como clientes nos haremos responsables de usos fraudulentos en nuestras tarjetas de hasta 150 €, antes de que avisemos de su pérdida o su robo. Después de realizar la denuncia, la entidad se hará cargo siempre que no haya habido un comportamiento negligente por nuestra cuenta. Es decir, que como titulares no tomáramos las medidas de seguridad para proteger nuestra tarjeta y su número secreto (tener apuntado el código en el propio plástico o en un papel dentro de la cartera, por ejemplo) o si nos demoramos en hacer constar a las autoridades y a nuestro banco de su extravío o sustracción

Medidas de seguridad a tomar con las tarjetas bancarias

Aunque en la actualidad pagar con nuestras tarjetas o retirar dinero con ellas es una operación totalmente sencilla, cómoda y segura, siempre será conveniente que tomemos una serie de precauciones para evitar posibles robos o clonaciones de la tarjeta que estemos utilizando:

  • No guardar el PIN: aunque puede ser difícil de recordar, es importante que memoricemos el PIN de nuestras tarjetas y que no lo tengamos escrito en ningún sitio. Si aun así decidimos apuntarlo en un papel nunca deberemos guardarlo cerca de nuestra tarjeta.
  • Bloquear la tarjeta en caso de robo: como hemos visto, lo primero que tenemos que hacer si nos sustraen una o más tarjetas es llamar inmediatamente a nuestra entidad para que nos las bloqueen. De esta manera, nadie podrá usarlas y evitaremos que sustraigan sin permiso dinero de nuestras tarjetas.
  • Tener cuidado en los cajeros automáticos: si el cajero se traga nuestra tarjeta de crédito o de débito, debemos notificarlo de inmediato a la oficina. En caso de que esté cerrada, podremos llamar al número de atención al cliente que se indica en el propio cajero.
  • Es recomendable activar las notificaciones. De esta manera, cada vez que se utilice una tarjeta recibiremos un SMS o un correo electrónico avisándonos del pago y podremos controlar mejor nuestras compras. Además, con las notificaciones también sabremos si alguien más está usando alguna de nuestras tarjetas, por lo que podremos evitar robos o suplantaciones de identidad.

FAQ: ¿Cómo te puede ayudar esta página sobre tarjetas?

A continuación obtendremos respuesta a las principales dudas que surgen con este producto:

¿Cómo puedo solicitar una tarjeta?

Las tarjetas de crédito, débito o prepago se pueden solicitar presencialmente en la oficina del banco o del establecimiento comercial que ofrezca alguno de estos productos o a través de sus servicios online.

¿Por qué no me conceden una tarjeta de crédito?

Las entidades emisoras analizarán el historial crediticio del solicitante para comprobar su nivel de solvencia. Si consideran que su nivel de riesgo es elevado (por bajos ingresos o por deudas impagadas), rechazarán la petición.

¿Cuánto tiempo tardaré en recibir mi tarjeta?

En general, se puede escoger entre recibir la tarjeta en el domicilio por correo postal o ir a recogerla en una oficina de la entidad emisora. Normalmente, se podrá disponer de la tarjeta varios días después de la aprobación (entre una y dos semanas), pero algunas entidades ya las entregan al momento en sus oficinas.

¿Cómo se activan las tarjetas?

Depende de cada tarjeta y de cada entidad. Las tarjetas se pueden activar por teléfono, a través de los servicios online de la entidad emisora o realizando una compra.

¿En qué se diferencian las tarjetas de crédito de las tarjetas de débito?

Las tarjetas de crédito permiten disponer de un dinero que no se tiene para financiar todo tipo de compras. Si se elige pagar a plazos, se deberá devolver el crédito dispuesto abonando los intereses devengados. Las tarjetas de débito, en cambio, están vinculadas a una cuenta bancaria, de la que extraen automáticamente el importe de los pagos realizados con la tarjeta.

¿Qué tipo de tarjeta me conviene?

Dependiendo de los hábitos de consumo y del control sobre las propias finanzas, es más conveniente contratar una tarjeta u otra. Si se tiene un buen control sobre los gastos y se necesita una tarjeta para financiar compras o para obtener ventajas (descuentos, devolución de compras, etc), las tarjetas de crédito son la mejor opción. En cambio, si no se tiene un buen control sobre las finanzas propias, es aconsejable contratar una tarjeta de débito o una tarjeta prepago.

¿Cómo puedo comprar online con las tarjetas?

Comprar online con una tarjeta es muy sencillo. El primer paso es seleccionar el artículo o artículos que se quieren adquirir a través de internet. Después, se tienen que dar algunos datos personales para el envío de la compra. Tras confirmar el pedido, hay que acceder a la pasarela de pago del establecimiento y hay que introducir los dígitos de la tarjeta, la fecha de caducidad y los dígitos de control. Una vez confirmado el pago, la compra online quedará realizada.

¿Qué es el pago 'contactless'?

El pago contactless o sin contacto es una opción de pago que incorporan muchas tarjetas de crédito, de débito y de prepago. Con este método podremos realizar todos nuestros pagos simplemente acercando la tarjeta a un datáfono adaptado para tal servicio. El terminal detectará automáticamente el chip de la tarjeta, por lo que no será necesario que tengamos que deslizar el plástico por el TPV (terminal de punto de venta). Además, si la compra realiza no asciende a más de 20 €, no será necesario que introduzcamos nuestro número PIN, ahorrando tiempo y agilizando las colas de espera del resto de clientes.

¿Se puede aumentar el límite de las tarjetas de crédito?

Sí, el límite máximo de las tarjetas de crédito pueden aumentar temporalmente o de manera permanente. Generalmente el saldo máximo que podremos tener en los primeros meses será de 600 € aunque más tarde, después de analizar nuestro historial crediticio, la entidad podrá concedernos un aumento de saldo.

¿Qué hago si me roban mis tarjetas?

En caso de pérdida o robo de una o más tarjetas, habrá que bloquear las tarjetas lo antes posible y se tendrá que denunciar la pérdida o robo ante una autoridad competente. Si se cuenta con un seguro antifraude o antirrobo, el posible uso fraudulento de nuestras tarjetas quedará cubierto.

¿Cómo se bloquean las tarjetas?

Para bloquear una tarjeta hay que llamar al número de teléfono que nos proporcione la entidad para este fin. Esta operación también se puede realizar online, a través de un cajero o a través de la App de la entidad. Tanto en el caso de pérdida como de robo, deberemos interponer una denuncia en una comisaría de policía, para evitar estar protegidos ante un uso ilegal de ellas. Tendremos que guardar la copia de la denuncia para que podamos reclamar ante nuestra entidad en caso de que se produzca un uso fraudulento.

Tarjetas revolving: ventajas y peligros

Cuando hablamos de tarjetas revolving lo hacemos de un tipo de tarjeta de crédito que solo podemos utilizar para aplazar nuestras compras. Esto quiere decir que para reembolsar nuestro dinero no podremos elegir la modalidad de plazo inmediato, por lo que siempre tendremos que pagar comisiones al utilizarlas . Para reembolsar la cantidad de dinero gastado, podremos elegir entre pagar una cuota fija a final de mes (o principios del mes) o un porcentaje determinado de la deuda.

Lo que caracteriza verdaderamente a este tipo de tarjetas es que podemos disponer nuevamente del crédito utilizado y que hayamos devuelto correctamente, de ello que se denominen 'tarjetas revolving'. Muchas asociaciones de consumidores son muy críticas con este tipo de tarjetas de crédito al considerar que incentivan a los consumidores a utilizar en exceso las tarjetas y a gastar irresponsablemente, provocando graves problemas de endeudamiento familiar.

Por ello, antes de utilizar las revolving es importante que conozcamos todos los riesgos que entrañan su uso: debido a que la entidad nos ofrece una especie de préstamo recargable que no se devuelve poco a poco hasta reembolsarlo completamente en el plazo establecido por contrato, sino que podemos pagar cada mes una parte y disponer nuevamente del dinero que hayamos devuelto. Además, estas tarjetas también cuentan con los siguientes inconvenientes:

  • Los intereses de una tarjeta revolving son hasta 4 veces más altos que un préstamo personal .
  • Es muy fácil endeudarse pero muy difícil quitarse la deuda , así que pagaremos más intereses durante más tiempo.
  • A diferencia de las tarjetas de crédito normales, las revolving no permiten liquidar la deuda completamente, al menos de forma gratuita. En muchos casos se cobra una comisión por cancelación anticipada, como si de un préstamo personal se tratase, e incluso te obligan a devolver la tarjeta o a pagar comisiones mensuales si no tienes deuda. Es, por tanto, una tarjeta diseñada para el pago aplazado continuo.

Ejemplo de tarjeta revolving

Imaginemos que tenemos una tarjeta revolving que nos permite pagar entre el 3 % y el 50 % de la deuda, con interés del 26,82 % TAE, con una deuda que asciende a 6.000 €. Entonces:

  • Si pagamos cada mes un 3% de la deuda (el mínimo): el primer mes pagaríamos 180 euros, 120 de los cuales serían intereses (2% del total). Por tanto, si tratáramos de pagar 6.000 euros al 3% cada mes, tardaríamos 15 años en liquidar la deuda y pagaríamos más de 10.000 euros de intereses. Como podemos comprobar, no es nada recomendable.
  • Si pagamos cada mes un 50% de la deuda (el máximo permitido): el primer mes pagaríamos 3.000 euros, 120 de los cuales serían intereses. Al cabo de 8 meses podríamos liquidar la deuda, habiendo pagado unos 250 euros de interés.

Así, las tarjetas revolving son un arma de doble filo: son las más cómodas para financiarse, pero también son las más caras, ya que no permiten liquidar el 100% de la deuda cada mes.

En definitiva, son un sustituto rápido y caro de los préstamos personales, pero no recomendables para las compras diarias.

Las leyes que regulan el uso de este producto

Si utilizamos tarjetas en cualquiera de sus modalidades, la Ley 16/2009, de 13 de noviembre, de servicios de pago nos ampara. Por ejemplo, en su artículo número 22 se estipula que en el caso de que la entidad quiera aumentar o aplicar un nuevo interés en el caso de que estemos utilizando tarjetas de crédito, nos tendrá que informar del cambio con una antelación de dos meses, respecto a la fecha de la modificación. Este supone un dato muy importante, especialmente para todos aquellos clientes que utilicen las tarjetas de crédito en su modalidad de pago aplazado.

Según las recomendaciones del Banco de España, como titulares de tarjetas debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Tenemos que responsabilizarnos de la conservación y del correcto uso de nuestra tarjeta, incluido número secreto.
  • En caso de que se nos pierda o nos roben nuestra tarjeta, deberemos avisar de inmediato a la entidad emisora. Después de que lo comuniquemos, estaremos libres de toda responsabilidad sobre el uso, aunque no de las que se hayan producido con anterioridad.

Asimismo, el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios nos protege como usuarios en el caso de que se produjesen operaciones no autorizadas por falsificación o duplicación de nuestra tarjeta.


AUTOR:

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Miquel Riera

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Marta Lagarejo

Especialista en Préstamos y Tarjetas en HelpMyCash.com


Preguntas recientes

Avatar  de Lppedro

Se puede activar el iPhone para pagar asociado a la tarjeta de crédito?

Buenas noches.
Quisiera saber si se puede activar un iPhone para poder pagar sin llevar encima la tarjeta?
Y como se hace?
Gracias.

Lppedro 25/05/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 25/05/2016

avatar para HelpMyCash

Buenos días, Lpppedro.

Sí que podrás vincular tus tarjetas de crédito para pagar con tu móvil. Si tu iPhone es versión 6, 6 plus, 6S o 6S plus, incluye la tecnología NFC, la necesaria para realizar los pagos con móviles. En este caso tienes dos opciones:

  • Descargarte la aplicación de Apple Pay con la que podrás asociar todas las tarjetas que quieras, de crédito, débito o incluso fidelización.
  • Descargarte la cartera digital del banco emisor de tu tarjeta con el que también podrás realizar los pagos con el móvil. En este caso solo podrás asociar las tarjetas de la entidad bancaria en sí.

En el caso de que tu iPhone sea una versión más antigua a la 6 como no tiene la tecnología necesaria para realizar los pagos con el móvil, la única opción es descargarte la cartera digital de tu banco u otras carteras digitales no bancarias y pedirles una pegatina con la tecnología NFC que puedes colocar en la parte trasera de tu teléfono y utilizarlo para tus pagos.

Espero haberte ayudado

¡Un saludo!


Avatar  de sonianeo

Quiero una tarjeta de crédito en otro banco, cual es la mejor

Quiero una tarjeta de crédito en otro banco y quisiera saber cual es la mejor y con más facilidades. El tipo de TAE y TIN mejortengo una tarjeta de crédito con mi caja habitual, pero se han aprovechado y el interes es muy alto y encima no puedo disponer d ese dinero en efectivo a menos k justifique al banco para que es y el comprobante del gasto.
Quiero sacarme una tarjeta de crédito con mejores condiciones pero que pueda disponer del dinero cuando lo pida, y que ascienda a una cantidad de másximo 10 mil euros.Necesito asesoramiento y es urgente. GraiiasSonia

sonianeo 08/05/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 09/05/2016

avatar para HelpMyCash

Buenos días, Sonianeo.

Para conseguir las mejores tarjetas de crédito del mercado actual puedes visitar nuestro ranking de mejores tarjetas de mayo de 2016. En este ranking podrás encontrar tanto las mejores tarjetas sin cambiar de banco para ahorrar tiempo en trámites, las mejores tarjetas por TAE para que financiar tus compras sea más barato o las mejores tarjetas de crédito gratuitas, entre otras.

Si tienes cualquier duda sobre alguna tarjeta de crédito en particular, no dudes en preguntarnos.

Espero haberte ayudado

¡Un saludo!


Avatar  de pacopacopaco

TARJETA OTRO BANCO ¿ES RECOMENDABLE?

hola a todos. En internet he visto algunos anuncios de tarjetas sin cambiar de banco, una de ellas ofrece unas condiciones muy buenas porque tiene un seguro de viajes interesante, y como quiero hacerme un viaje a estados unidos la verdad que me interesa. Cobro una nómina de 1500 euros aproximadamente, ¿es seguro? ¿son más caras que las de mi banco? soy cliente de la caixa. gracias.

pacopacopaco 05/05/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 10/05/2016

avatar para HelpMyCash

Hola pacopacopaco,

Como bien comentas, las tarjetas de crédito que puedes conseguir sin cambiar de banco pueden ofrecerte multitud de ventajas. La decisión de elegir entre la ofertas de tarjetas del banco del que ya eres clientes o contratar una tarjeta de otra entidad dependerá de las ventajas que te ofrezca cada una. Por ello, te recomendamos que visites nuestro ranking en el que podrás encontrar las mejores tarjetas sin cambiar de banco.

Esperamos que puedas encontrar la que más te conviene.

¡Un saludo!


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