Las tarjetas de crédito y las de débito son, actualmente, dos de los medios de pago con mayor éxito y aceptación del mercado, ya que nos permiten gestionar nuestra economía del día a día sin necesidad de llevar dinero en efectivo encima. Si estás buscando cuáles son las mejores tarjetas del mercado, con el comparador HelpMyCash.com podrás comparar todas las ofertas disponibles hoy en día, filtrar tu búsqueda en función de tus necesidades y encontrar la que mejor se ajuste a tu perfil de cliente.

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tarjetas

Las tarjetas se han convertido en uno de los medios de pago más habituales del momento. El dinero de plástico se ha extendido enormemente gracias, sobre todo, a la comodidad y seguridad que proporcionan (nos permiten sacar dinero de los cajeros, pagar las compras y nos evitan llevar grandes cantidades de efectivo encima). Pero ¿somos conscientes realmente de cómo funcionan las tarjetas? ¿Conocemos los tipos de tarjetas existentes y cuáles son sus diferencias? Y, sobre todo, ¿sabemos cómo escoger la mejor?

¿Qué son las tarjetas y para qué sirven?

Las tarjetas son un medio de pago utilizado como sustituto del dinero en efectivo y como método de financiación. Las comercializan tanto los bancos como las financieras y cuentan con un elevado nivel de aceptación en España. Sus principales funciones son, en primer lugar, permitir a su titular sacar dinero de un cajero automático, en segundo lugar, abonar compras en comercios tanto físicos como virtuales y, en tercer lugar, financiar compras. Pero también incluyen otras funcionalidades como sacar dinero de la línea de crédito, acumular puntos, etc. Las más habituales son las tarjetas de crédito, las tarjetas de débito y las prepago, pero también podríamos hablar de tarjetas de fidelización o de puntos.

El soporte habitual sobre el que se presentan las tarjetas, sean del tipo que sean, es el plástico, salvo en los casos de las tarjetas prepago virtuales que no tienen ningún soporte. Acostumbran a ser rectangulares y tienen unas dimensiones determinadas respetando los estándares internacionales. Por lo general, incluyen una banda magnética en la parte de atrás, con la información de la tarjeta y del titular y, cada vez más, también un chip electrónico. Además de la información digitalizada en la banda magnética y en el chip, también llevan grabado en el anverso, muchas veces en relieve, el número de la tarjeta, el nombre del titular (a menos que sea al portador) y la fecha de caducidad. Además, llevan estampados el logo de la entidad, algún diseño para hacerlas más atractivas y el logo de Visa, MasterCard, American Express, etc. En el reverso, las tarjetas llevan un espacio para que el titular pueda poner su firma y también un código de seguridad llamado CVV que suele ser necesario para completar las compras a través de Internet.

El éxito de las tarjetas ha sido rotundo desde que se popularizaran como uno de los medios de pago habituales de la sociedad a mediados del pasado siglo. Las cifras lo avalan: a finales de 2015 el número de tarjetas en circulación en España era de 69,92 millones, sumando 44,82 millones de tarjetas de crédito y 25,10 de débito, según las estadísticas que publica trimestralmente el Banco de España. En definitiva, más tarjetas en circulación que habitantes en España. Su distribución por parte de la banca y de las financieras está muy extendida y es muy habitual que se den de alta al solicitar una cuenta corriente o que los propios bancos las promocionen entre sus clientes sin necesidad de que estos se interesen directamente por ellas. También es posible solicitarlas sin cambiar de banco, sobre todo las tarjetas de crédito y las prepago. No obstante, antes de firmar y contratar un "plástico" nuevo, es importante diferenciar cuáles son las diferentes modalidades de tarjetas disponibles en el mercado y decidir cuál conviene más.

¿Qué tipo de tarjetas existen hoy en día?

El éxito que han vivido las tarjetas como medio de pago ha propiciado la aparición de diferentes modalidades de "plásticos", cada una pensada para cubrir necesidades distintas, tanto de los usuarios como de las compañías comercializadoras. Actualmente los tipos de tarjetas más habituales disponibles en el mercado son tres: las tarjetas de crédito, las de débito y las de prepago. Su principal diferencia es la forma de pago para la que han sido pensadas y la forma de descontar el dinero abonado con ellas. Estas son las características de cada una de ellas:

Tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito cuentan con una particularidad que las diferencia de las tarjetas de débito y también de las prepago: el hecho de estar vinculadas con una línea de crédito, lo que permite al cliente financiar el pago de las compras realizadas con el "plástico" y disponer de unos fondos que no son suyos, sino de la entidad emisora de la tarjeta de crédito, con el compromiso de devolverlos posteriormente en la fecha pactada, junto con los intereses devengados si es que los hubiese. Así, debemos tener presente que cuando abonamos el importe de una compra con las tarjetas de crédito o extraemos dinero de un cajero automático lo que en realidad estamos haciendo es retirar una parte del importe de la línea de crédito y, por lo tanto, asumir una deuda con el banco o la financiera, mientras que si sacásemos dinero con una tarjeta de débito o pagásemos una compra, el dinero dispuesto sería el de nuestra cuenta corriente, es decir, el nuestro. En los casos anteriores, la devolución del dinero se tendrá que realizar en la forma y en el tiempo pactados, que variará en función de la modalidad de pago que tengamos seleccionada (a final de mes, a plazos con un importe fijo, a plazos con un tanto por ciento fijo sobre la deuda, en "x" meses...).

De esta manera, las tarjetas de crédito no sirven únicamente como método de pago para abonar una compra, sino que actúan como un método de financiación, al permitirnos gastar un dinero que no nos pertenece o transferirlo a nuestra cuenta en caso de necesitar liquidez.

Estas son las características de cada modalidad de reembolso:

  • Pago fraccionado: aplazar el abono de las compras supone fraccionar el pago del saldo dispuesto en varias cuotas mensuales, de manera que resulte más cómodo y accesible hacer frente a desembolsos abultados. Pero no debemos olvidar que aplazar el pago con una tarjeta de crédito supone contraer una deuda que se tendrá que devolver en el plazo pactado junto con los intereses devengados. El tipo de interés al que tendremos que hacer frente al fraccionar una compra con tarjeta dependerá del "plástico", pero la media se sitúa en torno al 21 %. En cualquier caso, se pueden encontrar tarjetas muy por debajo de esa cifra que nos permitirán pagar a plazos asumiendo un coste más reducido. Hay que tener presente que como ocurre con cualquier otra deuda, en el caso de retrasarse en el pago de las cuotas o, directamente, de dejar de abonarlas, se irán acumulando intereses moratorios y comisiones, lo que encarecerá la deuda y podría acarrear consecuencias poco agradables como la inclusión de nuestro nombre en un registro de morosos o, incluso, el embargo de la nómina.
  • Pago total a final de mes o a principios del siguiente: básicamente consiste en acumular el total de lo gastado durante el mes y abonarlo de una sola vez en una fecha determinada, normalmente a final del mes o a principios del mes siguiente, en muchas ocasiones coincidiendo con la recepción de la siguiente nómina. Aunque con esta modalidad de pago, el abono de las compras también se aplaza ligeramente, esta operación no devenga intereses, por lo que la deuda no se encarece. Es importante tener presente la fecha en la que la entidad pasará el recibo de la tarjeta de crédito y tener el dinero ingresado en la cuenta para que se pueda cobrar lo que hayamos gastado durante el período liquidativo, ya que en caso contrario el banco aplicaría comisiones por reclamación de posiciones deudoras e intereses de demora.

Asimismo, las tarjetas de crédito cuentan con otras ventajas como descuentos en gasolineras o comercios, tarjetas con devolución de compras, promociones... Sin olvidar los seguros. Este tipo de "plásticos" suelen incorporar pólizas gratuitas, muy útiles a la hora de viajar, ya que suelen cubrir contingencias como la pérdida de la maleta o accidentes en el extranjero.

Tarjetas de débito

A diferencia de las de crédito, las tarjetas de débito no utilizan el dinero que le presta el banco al cliente, es decir, el crédito, sino que solo tienen acceso al dinero que ya posee el titular, o sea, el que tiene registrado en la cuenta corriente asociada. Este tipo de tarjetas, en el momento de realizar una compra o de sacar dinero en un cajero, cargan directamente el saldo dispuesto en la cuenta del cliente y se lo descuentan inmediatamente. Solo permiten utilizar el dinero que hay en la cuenta vinculada, aunque en ocasiones el banco puede autorizar la disposición de dinero a cuenta de un descubierto, con los consiguientes intereses que se deberían abonar. He aquí la principal diferencia con las tarjetas de crédito: mientras que estas están ligadas a una línea de crédito y permiten a su titular utilizar unos fondos que no son suyos, con las tarjetas de débito el cliente solo puede gastar su propio dinero. En este sentido, son más seguras ya que no permiten al cliente endeudarse al no poder tomar prestado un dinero que no es suyo.

Las principales funcionalidades que ofrecen las tarjetas de débito son sacar dinero de los cajeros automáticos y pagar compras en comercios, ya sean a pie de calle o por Internet. Generalmente, casi todas las tarjetas de débito que se comercializan en nuestro país pueden utilizarse en el extranjero, no obstante, se pueden dar casos en los que una tarjeta de débito no sea aceptada en un cajero o en un TPV situado fuera de España. No olvidemos que utilizar las tarjetas de débito fuera de los cajeros de la propia entidad o para abonar una compra en una moneda extranjera puede conllevar el pago de comisiones.

Las tarjetas de débito nos permitirán llevar un buen control de nuestras finanzas personales y evitar endeudarnos, ya que solo permiten utilizar el dinero que está en la cuenta asociada y no acceder a una línea de crédito. De esta manera, no se tendrán que pagar intereses al utilizarla ni tampoco abonar comisiones por sacar dinero de un cajero automático, siempre que se utilicen los terminales propios del banco o de entidades con las que el emisor de la tarjeta haya llegado a un acuerdo. Antes de contratarlas, será importante fijarse en su coste: hay muchos bancos que no cobran cuotas de emisión ni de mantenimiento por ellas, pero hay otros que sí, por lo que es un punto que hay que vigilar especialmente.

Los costes que pueda conllevar el uso y disfrute de una tarjeta deben aparecer detallados en el contrato, así como los requisitos y las condiciones del producto, por lo que antes de contratar una tarjeta, sea del tipo que sea, deberemos dedicar el tiempo necesario a leer el contrato y, sobre todo, a entenderlo para evitar comisiones inesperadas y sustos en el futuro. Y si algún punto no se entiende, se puede acudir a la entidad a solicitar más información para que no haya nada que no se comprenda antes de darle el "si quiero" a una tarjeta.

Tarjetas prepago

A pesar de que las tarjetas prepago no han tenido la aceptación ni tampoco la promoción que sí han disfrutado las tarjetas de crédito y de débito clásicas, con muchos más años de historia, lo cierto es que han conseguido hacerse un hueco en el mercado, sobre todo entre los consumidores acostumbrados a realizar compras online y, últimamente, también entre los menores de edad cuyos padres quieren que tengan una tarjeta, pero, a su vez, controlar sus finanzas. Su éxito se debe, sobre todo, al control que permiten tener sobre el dinero disponible y el que se puede gastar, a su seguridad, ya que en caso de pérdida o robo solo podría utilizarse el dinero cargado previamente y al anonimato, ya que en ocasiones son al portador y no tienen grabado un nombre en concreto.

El funcionamiento de las tarjetas prepago, diferente al de las tarjetas de débito y de crédito, es su principal particularidad. Este medio de pago no está conectado a una cuenta corriente en concreto, sino que su titular se encarga de cargar previamente en el "plástico" el dinero que quiere gastar y tiene como límite esa cantidad. De ahí que sean tarjetas consideradas popularmente como seguras, puesto que el saldo que podrá utilizarse puede controlarse con mucha facilidad. Pero, como hemos menciona antes, la seguridad no es la única ventaja que presentan las tarjetas prepago. El anonimato que ofrecen también lo es. Algunos de estos "plásticos", sobre todo los que utilizan ciertas empresas para premiar a sus clientes con un regalo (las típicas "tarjetas regalo") no tienen un titular único, sino que el que las posea puede utilizarlas, por lo que aportan anonimato. Este tipo de tarjetas pueden utilizarse tanto en comercios físicos como virtuales, aunque donde realmente han tenido éxito es en estos últimos.

¿Cuánto cuestan las tarjetas? ¿Pueden salirnos gratis?

Las tarjetas bancarias, como cualquier otro servicio o producto del mercado, tienen un coste para el banco o la financiera que las emite, tanto administrativo (por la gestión de la solicitud) como productivo (por la fabricación y la estampación del "plástico"). Sin embargo, eso no significa que tengamos que pagar por ellas. Dependiendo de la entidad a la que acudamos en busca de una tarjeta, el coste final será de cero euros o podrá ser de varias decenas al año (unos 50 euros anuales de media). ¿De qué depende? De la política del banco respecto a las comisiones y de si decide repercutir esos costes al cliente o, por el contrario, le permite solicitar tarjetas completamente gratis. Además del emisor de la tarjeta, existen otros factores que influirán en el precio final de una tarjeta como, por ejemplo, si el cliente ha solicitado un diseño y una estampación personalizada o, por el contrario, ha aceptado el diseño predefinido de la entidad; si ha pedido una tarjeta de crédito o de débito (las tarjetas de crédito suelen tener un coste más elevado que las de débito y las prepago); si ha sabido negociar con el banco o se ha adherido a un programa de comisiones cero, etc.

Debido al elevado número de empresas, incluidos los bancos y las financieras, que disponen hoy en día de tarjetas de débito, de crédito y prepago, se han multiplicado las ofertas y cada vez hay más tarjetas sin cuotas de emisión y de renovación, o sea, gratis. Además, con el objetivo de llamar la atención y brillar por encima de la competencia, muchas compañías incluyen ventajas adicionales en sus tarjetas como descuentos en carburante, ahorro en compras o bonificaciones para captar a nuevos clientes.

Para poder acceder a este tipo de tarjetas gratuitas en ocasiones la entidad exigirá que cumplamos toda una serie de requisitos de vinculación como, por ejemplo, domiciliar una nómina, varios recibos o realizar un gasto mínimo con el "plástico" cada año. En otros casos, podremos contratar tarjetas sin necesidad de cumplir ningún requisito de vinculación e, igualmente, con muchas ventajas extra. Las tarjetas sin nómina nos permitirán disfrutar de las mejores ventajas sin necesidad de pagar ni de "atarnos" con una entidad.

Operaciones que podemos realizar con este producto

El número y la variedad de operaciones que podamos realizar con nuestras tarjetas dependerá del tipo que sean, ya que no todos los "plásticos" ofrecen la misma operativa ni tienen las mismas funcionalidades. Antes de contratar una tarjeta, deberemos valorar qué queremos hacer con ella para decidir si necesitamos una de crédito, una prepago o una de débito. A continuación, las principales funciones que tienen las tarjetas:

  • Pagar en tiendas (físicas y virtuales)

Abonar el importe de las compras realizadas en los comercios es, junto con sacar dinero de los cajeros automáticos, la principal función de las tarjetas, independientemente de que sean tarjetas de crédito, de débito o prepago. Gracias a estos medios de pago, se puede comprar prescindiendo del efectivo, sobre todo cuando se trata de grandes sumas de dinero, por lo que se gana en comodidad y en seguridad, ya que no se debe transportar metálico encima. Cabe destacar que si bien todas las tarjetas anteriores permiten pagar compras, tanto en comercios físicos como virtuales, no todas incluyen las mismas modalidades de pago. Así, mientras que las tarjetas de débito descuentan el dinero gastado inmediatamente de la cuenta asociada y solo permiten usar el dinero que el propio titular tiene, las tarjetas de crédito permiten endeudarse al hacer uso de unos fondos que no son del titular del "plástico", sino del banco y que deberán devolverse posteriormente en la fecha pactada junto con los intereses si es que los hubiere. Es importante señalar que durante los últimos años el pago con tarjeta ha evolucionado considerablemente y las últimas innovaciones tecnológicas han llegado al sector, por lo que ahora se pueden pagar compras con el móvil o simplemente acercando la tarjeta al datáfono, sin necesidad de deslizar la banda magnética, gracias a las tarjetas contactless.

  • Sacar dinero en cajeros automáticos
  • Como ya hemos mencionado en el punto anterior, la otra gran funcionalidad de las tarjetas es sacar dinero de los cajeros automáticos. Aunque las tarjetas de crédito incluyen esta función, lo habitual es acudir a los dispensadores de efectivo con una tarjeta de débito, ya que hacerlo a crédito tiene costes, mientras que si se saca dinero a débito en los cajeros del propio banco es gratis. En cualquier caso, las tarjetas de débito y las de crédito pueden utilizarse en casi la totalidad de los cajeros que existen en el mundo, aunque salvo en contadas excepciones sacar dinero en cajeros ajenos a la entidad o con los que no tengan convenio tendrá un coste.
  • Realizar transferencias de la línea de crédito a la cuenta corriente
  • En este caso, solo las tarjetas de crédito permiten transferir dinero de la línea de crédito a la cuenta corriente o, directamente, sacarlo por el cajero automático. Se trata de una forma muy rápida de conseguir financiación. Eso sí, no olvidemos que al utilizar la línea de crédito estaremos asumiendo una deuda cuyo importe deberemos devolver junto con los intereses devengados. Además de los intereses, seguramente la tarjeta de crédito lleve asociada una comisión por esta operación que también se deberá abonar. Cabe recordar que el importe máximo que podremos retirar de la línea de crédito será igual a su importe máximo y variará en función de cuáles sean nuestros ingresos.

  • Pagar recibos, recargar el saldo del móvil, etc...

Antes de realizar una operación u otra, es conveniente ser conscientes de cuál es nuestra situación financiera real. Esto nos permitirá valorar si seremos capaces de enfrentar los posibles costes asociados al uso de nuestras tarjetas para evitar situaciones de impago que puedan provocar que nuestros datos sean inscritos en una lista de morosos o que, peor aún, acabemos dentro de un proceso judicial.

5 ventajas que se pueden conseguir con las tarjetas

Más allá de la comodidad que ofrecen las tarjetas, al permitirnos prescindir del dinero en efectivo, y de las distintas modalidades de pago que las acompañan, que se adecuan a las diferentes necesidades de los clientes, la realidad es que estos medios de pago suelen incluir muchas otras ventajas que no todos los españoles conocen, pero que pueden ayudarnos a ahorrar varias decenas de euros al año. También pueden sernos muy útiles en el caso de viajar al extranjero, ya que muchas tarjetas, sobre todo las de crédito, incluyen seguros gratis que cubren contingencias como la pérdida del equipaje o un accidente en otro país. Es importante remarcar que no existe un paquete de ventajas estándar y que cada banco o financiera puede incluir los extras que considere oportunos en sus tarjetas, pero podríamos decir que las siguientes cinco ventajas son las más habituales y fáciles de encontrar en el mercado.

  • Tarjetas sin cuotas: es una de las ventajas más valoradas por los clientes que no quieren seguir pagando por la emisión y la tenencia de los "plásticos". Cada vez son más las entidades de crédito y las financieras que comercializan tarjetas sin cuotas de emisión y de renovación, es decir, tarjetas gratis año tras año, por lo que ya no hace falta seguir pagando por ellas. En ocasiones, para librarse de la comisión de mantenimiento se tendrá que cumplir algún requisito como, por ejemplo, realizar un gasto mínimo anual en compras, mientras que en otros casos la entidad no impondrá ninguna condición para que sus clientes puedan disfrutar de sus tarjetas gratis. Afortunadamente, se trata de una de las ventajas más fáciles de conseguir, por lo que si necesitamos una tarjeta de crédito o de débito, no debería costarnos encontrar una sin costes.
  • Devolución de una parte de las compras: algunos bancos bonifican las compras que sus clientes realizan con sus tarjetas. La bonificación consiste en retornar al titular de la tarjeta un tanto por ciento del importe de las compras que haya realizado con la tarjeta. La devolución pueden llegar incluso al 5 %, lo que supone un ahorro considerable en todas las compras. Sin embargo, no todo son ventajas: en muchas ocasiones las devoluciones están reservadas a las compras que se realizan con pago aplazado, es decir, a aquellas operaciones que devengan intereses. En la mayoría de los casos estos intereses serán mayores que el importe de la bonificación, pero si se necesita financiar una compra, pueden abaratar mucho la operación. En cualquier caso, existen algunas tarjetas que bonifican todas las compras, aplazadas o no.
  • Descuentos en gasolineras: sin duda, se trata de una de las ventajas más valoradas por los conductores y también de una de las más explotadas por los bancos. Cada vez son más las entidades que ofrecen a sus clientes descuentos en carburante al utilizar sus tarjetas, ya sean de crédito o de débito. El ahorro puede ser incluso de más del 3 % sobre el importe del repostaje. Sin embargo, no todo son ventajas: los descuentos no se aplican sobre todas las gasolineras de España, sino que cada banco tiene acuerdos con una serie de marcas y sus tarjetas solo aplican los descuentos en unas estaciones de servicios específicas. Las gasolineras más típicas que se suman a este tipo de promociones gracias a los acuerdos a los que llegan con los proveedores de tarjetas son Repsol, Campsa y Petronor, Galp, Shell, Cepsa y BP. Aunque este tipo de descuentos puedan resultar muy atractivos, antes de utilizar las tarjetas en las estaciones de servicio adheridas a la promoción, vale la pena analizar el coste final del repostaje y si no sería más barato repostar en otra gasolinera en la que no se aplicase el descuento, pero que sus precios fuesen más económicos, como las low cost.
  • Descuentos en compras: además de los descuentos que puedan ofrecer los bancos en ciertas estaciones de servicio, muchas veces el ahorro de extiende a otros sectores como la alimentación, la restauración, el transporte o el ocio. Cada vez son más las entidades que incluyen en sus tarjetas, tanto de crédito como de débito, programas de descuentos para ahorrar en compras realizadas en tiendas físicas y online. Se puede ahorrar en marcas de renombre como Amazon, Starbucks o Springfield y los descuentos pueden llegar a ser muy atractivos. Antes de aprovecharlos es importante conocer las condiciones y los pasos que hay que seguir para poder beneficiarse de ellos.
  • Seguros incluidos gratis: la mayoría de las tarjetas de crédito y también algunas de débito incorporan seguros gratuitos que pueden ser de gran utilidad para el consumidor. Las pólizas más habituales que podemos encontrar asociadas a este medio de pago son de protección antifraude, para combatir el uso fraudulento de la tarjeta en caso de robo o extravío, y de asistencia y accidentes en viajes. Si bien se trata de seguros gratuitos, la mayoría de los beneficiarios desconocen que existen, a pesar de que les podrían ayudar a ahorrar dinero. Por ejemplo, a la hora de viajar un seguro de accidentes de una tarjeta podría evitarnos tener que adquirir uno nuevo en una aseguradora.

Aunque las ventajas que acompañan a las tarjetas pueden resultar muy golosas, no debemos olvidar que existen más puntos en los que hay que fijarse antes de contratar uno de estos medios de pago como las comisiones o los requisitos de contratación. De hecho, será necesario fijarse en estos puntos y compararlos con las ventajas que ofrece la tarjeta para saber si realmente vale la pena o, por el contrario, las ventajas no compensan el resto de condiciones.

Comisiones que se aplican en las tarjetas bancarias

Al igual que ocurre con las cuentas corrientes o los préstamos personales, las tarjetas llevan aparejadas toda una serie de comisiones que el cliente deberá abonar dependiendo de cuál sea su operativa y de cuál sea la entidad que las emita. Mientras algunas entidades libran a sus clientes de las principales comisiones asociadas a estos medios de pago, otras cobran varias decenas de euros al año por ellas. Antes de aceptar una tarjeta, independientemente de su modalidad, debemos leer el contrato y, especialmente, el apartado relativo a las comisiones asociadas, donde podremos entender qué gastos incluye la tarjeta y a cuánto ascienden. A continuación, las seis comisiones más frecuentas relacionadas los "plásticos":

  • Comisión de solicitud: es el precio que fija la entidad por tramitar la solicitud de una tarjeta y por su emisión, y se paga para cubrir los gastos administrativos y de fabricación en los que incurre la entidad. Cada vez es más fácil encontrar bancos que libran a sus clientes de la cuota de emisión, por lo que ya no hace falta pagar por la solicitud de las tarjetas.
  • Cuota de mantenimiento: conocida también como comisión de renovación, es la cuota que hay que pagar por tener la tarjeta para compensar los gastos administrativos y de gestión en los que pueda incurrir el banco o la financiera. Se paga trimestral, semestral o anualmente y puede suponer una factura de varias decenas de euros al año, dependiendo de cuáles sean las condiciones y las ventajas que aporte la tarjeta. Al igual que la anterior, resulta relativamente fácil de evitar, aunque algunos bancos exigen a sus clientes que realicen un gasto mínimo al año con su tarjeta para eximirles de esta comisión.
  • Comisión por solicitar una tarjeta extra: pedir una tarjeta extra vinculada a la misma cuenta no suele ser gratis y, en muchos casos, hay que pagar una comisión que puede ser de varias decenas de euros. Solicitar una tarjeta adicional puede interesar cuando, por ejemplo, una cuenta corriente tiene más de un titular y cada uno quiere disponer de su propio "plástico" o cuando, aunque la cuenta tenga un solo titular, se le quiere dar una tarjeta asociada a una tercera persona.
  • Comisión por duplicado de la tarjeta: cabe la posibilidad de que por solicitar un duplicado de la tarjeta, si así consta en el contrato, nos cobren una comisión por ello. Así que antes de pedir uno, deberemos comprobarlo para saber si tiene coste y a cuánto asciende.
  • Comisión por retirada de efectivo en cajeros a débito: es la tasa que nos cobra el banco por sacar dinero con una tarjeta de débito en un cajero automático. En general, todos los bancos ofrecen a sus clientes la posibilidad de sacar dinero gratis de su parque de cajeros sin coste alguno. La diferencia es que algunos bancos tienen un centenar de terminales y otros varios miles. En ocasiones, el banco puede dejarnos utilizar los cajeros de otros bancos a coste cero o pagando una comisión inferior a la que se pagaría de "nomal" porque ambas entidades han llegado a un acuerdo o porque nuestro banco ha decidido no repercutirnos la comisión que le cargue el propietario de la máquina. En cualquier caso, debemos tener claro que el banco propietario del terminal es el que fija la comisión, pero no nos la cobra a nosotros directamente, sino que se la traslada a nuestro banco y este es el que decide si la asume él o nos la repercute a nosotros.
  • Comisión por retirada de efectivo en cajero a crédito: retirar efectivo con una tarjeta de crédito implica no solo tener que hacer frente a las comisiones por utilizar el terminal, sino asumir una deuda, ya que al retirar efectivo a crédito se están utilizando los fondos de la línea de crédito, que no son nuestros, y, por lo tanto, habrá que devolverlos junto con los intereses que se devenguen. Además de los intereses, habrá que pagar la comisión que le cargue el propietario del cajero a nuestro banco, que será la misma que la de sacar dinero a débito, y una comisión extra que nos cobrará nuestro banco por sacar dinero a crédito.

Además de las comisiones anteriores, es importante destacar que si usamos las tarjetas de crédito para pagar tendremos que abonar intereses si utilizamos la modalidad de pago fraccionado. Y si se hace una transferencia de la línea de crédito a la cuenta corriente, además de intereses, también habrá que pagar una comisión por realizar la operación.

Aunque es importante tener claro cuáles son las comisiones que acostumbran a aplicar los bancos y las financieras en las tarjetas, hoy en día es posible encontrar tarjetas sin comisiones, es decir, gratuitas, sobre todo si se domicilia la nómina en el banco.

¿Cómo escoger una tarjeta?

Visto lo visto, son varios los aspectos en los que debemos fijarnos antes de contratar una, desde las comisiones, hasta las ventajas que ofrece. Y, sobre todo, analizar para qué la queremos y qué operaciones pensamos realizar con ella. Para decidir qué tarjeta nos conviene más, podemos plantearnos estas cinco preguntas que nos ayudarán a resolver el misterio:

  • ¿Qué uso le vamos a dar? ¿La queremos para sacar dinero, para las compras del día a día, para pagar a plazos...?
  • ¿Tenemos nómina y un historial crediticio impoluto? En caso contrario, difícilmente nos concederán una tarjeta de crédito.
  • ¿Estamos dispuestos a pagar o preferimos que sea gratis?
  • ¿Qué tipo de ventajas pretendemos conseguir? ¿Conducimos habitualmente y queremos descuentos al repostar carburante, preferimos la devolución de una parte de las compras, queremos tarjetas con programa de puntos...?
  • ¿Queremos utilizar nuestras tarjetas para pagar a plazos nuestras compras?.

Dónde contratar tarjetas de crédito, débito o prepago

Por lo general, las tarjetas de débito solo están disponibles en los bancos, ya que para abrirlas es necesario disponer de una cuenta corriente abierta en la misma entidad, algo que solo puede realizarse en un banco. Por el contrario, las tarjetas de crédito pueden contratarse tanto en entidades de depósito convencionales como en financieras, en muchos casos sin necesidad de cambiar de banco ni de abrir cuentas corrientes nuevas. En cuanto a las tarjetas prepago, son muchas las empresas que las comercializan: desde bancos hasta financieras, pasando por empresas ajenas al sector que las ofrecen como monedero para realizar pagos o como tarjetas regalo para sus clientes.

Gracias a la digitalización que ha vivido el sector durante los últimos años, ahora ya no hace falta desplazarse hasta una sucursal para solicitar una tarjeta nueva. Cada vez es más habitual solicitar nuevos "plásticos" a través de Internet. De hecho,en algunos casos es imprescindible, sobre todo en la banca online y en las financieras, que no tienen apenas presencia física. Los clientes de un banco acostumbran a poder pedir tarjetas nuevas a través de su banca a distancia y también es posible contratar nuevos "plásticos" por Internet en entidades con las que no se tiene una relación previa, sobre todo cuando se trata de tarjetas sin cambiar de banco.

Si la solicitud se hace de forma presencial en una oficina, probablemente nos den a escoger entre recibir el "plástico" en nuestro domicilio o ir a recogerlo a la sucursal. Por el contrario, si se trata de una entidad online, sin apenas oficinas, la única opción será recibir la tarjeta por correo postal. El plazo de recepción puede demorarse hasta un par de semanas, dependiendo de la entidad emisora. Una vez recibida, tendremos que seguir las instrucciones del banco o financiera para activarla. Este proceso suele ser muy sencillo y basta con entrar en la web del emisor, llamar por teléfono o acudir a un cajero a darla de alta.

¿Solo las entidades financieras emiten tarjetas?

Fuera de los bancos y de las financieras también podemos contratar tarjetas, sobre todo en grandes almacenes y grandes cadenas comerciales cuyo objetivo es fidelizar a los clientes. En ocasiones, se tratará de "plásticos" cuyo único objetivo es incentivar al cliente a comprar en la tienda ofreciéndole a cambio puntos o descuentos y a veces, si la tienda está asociada a alguna financiera, serán tarjetas para financiar compras.

Así, si somos clientes de estos comercios y pagamos las compras con las tarjetas o las mostramos en el momento del pago, podremos acceder a ventajas exclusivas como programas de puntos, promociones o financiación con condiciones especiales. Debemos saber que, por lo general, estas tarjetas solo pueden usarse en los establecimientos que las han emitido.

Asimismo, con este tipo de tarjetas podemos conseguir promociones y otras ventajas que hacen de ellas un producto muy beneficioso para los usuarios . Con estas tarjetas de establecimientos o de supermercados podemos beneficiarnos de programas de puntos, devolución de un porcentaje de las compras realizadas en establecimientos y otras condiciones exclusivas de financiación.

¿Tarjeta de crédito o de débito?

Las explicaciones anteriores ya deberían habernos abierto los ojos sobre las diferencias entre las tarjetas de crédito y las de débito y cuáles son las funciones que incorporan cada una. Sin embargo, si aún nos estamos preguntando qué nos conviene más, si una de crédito o una tarjeta para pagar a débito, podemos hacernos estas preguntas:

  1. ¿Queremos o necesitamos pagar a plazos nuestras compras? Si la respuesta a esta pregunta es afirmativa, no tendremos más remedio que contratar una tarjeta de crédito, ya que son las únicas que nos permitirán financiar nuestras compras. Eso sí, no sin antes haber entendido cómo funcionan y siendo conscientes de que aplazar el abono de las compras durante varios meses implicará tener que pagar intereses.
  2. ¿Preferimos que el saldo dispuesto se nos descuente al momento o todo de golpe a final de mes? Si no queremos financiar nuestras compras, pero nos resulta más cómodo que todo el dinero que hayamos gastado se nos descuente a final de mes, tendremos que decantarnos por una tarjeta de crédito con pago total a fin de mes. Esta modalidad de pago no incluye intereses, pero requerirá que en la fecha en la que la entidad pase el recibo tengamos el dinero suficiente. Si, por el contrario, preferimos que el dinero gastado se descuente de la cuenta en el momento en el que se utilice y que se registren todos los gastos realizados en la cuenta a medida que se vayan haciendo, necesitaremos una tarjeta de débito.
  3. ¿Podemos endeudarnos? Es importante tener presente que cuando se fracciona el pago de una compra en realidad se está contrayendo una deuda con el emisor del "plástico" y ese dinero se tendrá que devolver. Antes de utilizar una tarjeta de crédito debemos valorar que realmente podremos devolver el dinero que nos hayan adelantado, ya sea a final de mes sin intereses o en cuotas mensuales.
  4. ¿Podemos gestionar correctamente nuestras finanzas? Las tarjetas de crédito nos permiten endeudarnos, una ventaja que puede acabar convirtiéndose en un problema si no somos capaces de planificar los pagos y gestionar adecuadamente nuestra economía. Si preferimos no correr riesgos y no asumir ninguna deuda, podemos optar por las tarjetas de débito que, salvo en contadas excepciones en las que admiten descubiertos, solo nos dejarán usar nuestro dinero.

Las tarjetas de crédito también incluyen más descuentos y seguros gratuitos que las tarjetas de débito. Sin embargo, si no controlamos bien nuestros gastos, no es una buena idea contratar una tarjeta de crédito. En cambio, las tarjetas de débito son mucho más seguras si no se nos da bien planificar nuestras finanzas. Con estas tarjetas podemos realizar todo tipo de compras aunque no tengamos dinero encima, pero no podremos financiarlas. Asimismo, las tarjetas de crédito pueden ser ventajosas por todos los descuentos, promociones, regalos o seguros de los que podemos beneficiarnos.

Si todavía tenemos alguna duda sobre qué tipo de tarjeta nos puede ir mejor, podemos descargarnos la guía gratuita de HelpMyCash '¿Qué tarjeta te conviene más? El test de las 9 preguntas?'. Gracias a esta útil herramienta aprenderemos qué tipos de tarjetas bancarias existen, cuánto cuesta pagar a plazos y en qué aspectos debemos fijarnos para elegir la tarjeta que más nos conviene.


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¿QUÉ TARJETA TE CONVIENE MÁS? EL TEST DE LAS 9 PREGUNTAS

Tecnología sin contacto o 'contactless'

tarjetas

Las aplicación de las últimas innovaciones tecnológicas al servicio de los medios de pago ha revolucionado el mundo de las tarjetas. Una de las novedades más interesantes de los últimos años y que mayor aceptación ha tenido ha sido las tarjetas contactless que permiten abonar el importe de una compra acercando la tarjeta al datáfono, sin necesidad de introducirla en el TPV ni de deslizar la banda magnética por el aparato. Lo que ha permitido pagar de forma más cómoda y rápida. Eso sí, para poder utilizar esta tecnología es necesario que tanto el "plástico" como el datáfono de la tienda la tengan incorporada, algo que cada vez es más habitual.

Gracias a esta nueva tecnología, el proceso de pago de una compra en un comercio es mucho más rápido, ya que evitamos tener que deslizar la banda magnética de la tarjeta por el datáfono o introducirla dentro del TPV si funciona con chip. Además, si la compra es por un importe inferior a 20 euros, ni siquiera será necesario introducir el código PIN a la hora de procesar la operación. La mayoría de los bancos dan la opción de cambiar el límite, por lo que si un cliente quiere introducir siempre el PIN, seguramente podrá cambiar esta opción.

Conoce los pagos con el móvil y olvida el 'plástico'

Los emisores de medios de pago no se han conformado únicamente con el lanzamiento de tarjetas contactless sino que han seguido innovando para ofrecer al usuario mayor comodidad y rapidez a la hora de pagar sus compras. Gracias a las últimas innovaciones tecnológicas, ahora es posible pagar con el móvil sin necesidad de sacar las tarjetas de nuestra cartera. Para ello solo necesitamos o bien que nuestro móvil cuente con la tecnología oportuna o bien enganchar una pegatina en el terminal y, además, descargar la aplicación para vincular las tarjetas. El modo de uso es similar al pago contactless con tarjeta:

  • Descargar la aplicación y vincular una o varias tarjetas (si se trata de la app wallet de un banco, solo podremos asociar las tarjetas de ese banco, mientras que si se trata de una aplicación independiente, podremos asociar "plásticos" de distintas entidades).
  • A la hora de pagar, entramos en la aplicación con nuestro usuario y contraseña, y escogemos la tarjeta con la que queremos pagar.
  • Acercamos nuestro teléfono al datáfono (debemos asegurarnos antes de que nuestro móvil cuenta con la tecnología NFC o lleva el sticker pegado).
  • Pagamos. Si la compra es inferior a 20 euros y no hemos indicado lo contrario, no hará falta que introduzcamos el código PIN. Si es superior, entonces sí tendremos que teclearlo.

Cuando el pago se haya realizado nos llegará una notificación al móvil. En el supuesto de que nos roben o nos substraigan nuestro teléfono móvil, podremos acceder desde otro dispositivo con acceso a Internet y cancelar nuestra suscripción a la aplicación.

Las tarjetas, el mejor medio de pago en el extranjero

Las tarjetas de crédito y de débito son un medio de pago ideal para llevar en la cartera cuando se cruza la frontera, primero porque nos permiten evitar llevar ingentes cantidades de efectivo para poder costear todo el viaje y, segundo, porque nos aportan seguridad. Actualmente, la mayoría de las tarjetas comercializadas en España pueden usarse para sacar dinero o abonar compras en cualquier parte del mundo. Es recomendable salir de casa con más de una tarjeta por si alguna de ellas no funciona, se pierde o se la "traga" un cajero. Así, si surge cualquier complicación, evitaremos quedarnos sin una tarjeta con la que operar.

Si vamos a utilizar nuestras tarjetas fuera de España, antes de hacerlo debemos verificar cuáles son las tarifas que nos podrían cobrar en función de nuestra operativa, por ejemplo, al sacar dinero de un cajero ajeno a nuestra entidad o al pagar una compra en una moneda diferente a la de nuestra cuenta corriente.

De entre todos los "plásticos" disponibles en el mercado, las tarjetas de crédito son las que más ventajas nos pueden reportar al hacer un viaje, ya que acostumbran a incluir seguros muy interesantes de asistencia en el extranjero que cubren situaciones como la hospitalización, los gastos derivados de un accidente, la pérdida o el retraso del equipaje, etc. Eso sí, antes de utilizarlos debemos leer las condiciones y saber cuál es el procedimiento y las condiciones para disfrutar de las coberturas.

¿Qué es el CVV de una tarjeta bancaria?

El CVV, también conocido como CVC, es un código que aparece en nuestra tarjeta cuya función es garantizar que es el titular el que realiza una transacción con ella y que la tiene físicamente. Cumple una función de seguridad para evitar operaciones fraudulentas con el "plástico". Aunque muchas personas desconozcan su nombre, lo cierto es que se usa relativamente a menudo, sobre todo en las transacciones virtuales que tras introducir el número de la tarjeta también es necesario indicar la caducidad y el CVV para validar la transacción.

tarjeta bancaria

El CVV, Card Verification Value, garantiza que todas nuestras compras y transacciones se realizan con total garantía y seguridad, ya que solo quién tenga la tarjeta física podrá conocer cuáles son estos números. En las tarjetas de Visa o MasterCard, el número CVV se encuentra en la franja de la firma de la parte posterior de la tarjeta.

Generalmente después de una serie de 16 o de 4 dígitos encontraremos 3 números separados del resto: este será el CVV de nuestra tarjeta . En algunos casos en la barra tan solo aparecerán solamente estos 3 dígitos de nuestro código, como ocurre con las tarjetas de CaixaBank.

¿Qué hago si pierdo o me roban la tarjeta?

Puede ocurrir que en algún momento perdamos una de nuestras tarjetas o, incluso, que alguien nos la robe. En esos casos, debemos actuar con la mayor rapidez posible para evitar que un tercero pueda hacer uso de nuestra tarjeta sin permiso y de forma fraudulenta, con las consecuencias que eso podría tener para nuestro bolsillo. Si nos vemos en esta tesitura, bastará con seguir los cuatro pasos siguientes para solucionar el problema:

  1. Bloquear la tarjeta: lo primero que tenemos que hacer en el caso de que perdamos o nos roben una de nuestras tarjetas es bloquearla para que nadie pueda utilizarla. Aunque tenemos que dar este paso con la mayor celeridad posible para evitar un uso fraudulento del medio de pago, antes de ordenar el bloqueo debemos cerciorarnos de que realmente no la tenemos, ya que una vez cancelada, nadie podrá usarla, ni siquiera nosotros mismos si la recuperamos. Bloquear una tarjeta es muy sencillo y tenemos varios canales para hacerlo: podemos llamar al número de teléfono que todos los bancos tienen activado para ese fin y que está operativo cualquier día a cualquier hora, podemos anularla en una oficina, podemos cancelarla a través de la app del móvil o accediendo a la banca virtual.
  2. Interponer una denuncia ante las autoridades: si creemos que hemos sido objeto de un robo y que nos han sustraído nuestra tarjeta, sería aconsejable poner una denuncia en la comisaría de policía. Así, nos cubriríamos las espaldas en el caso de que un tercero realizara cargos a nuestra cuenta utilizando la tarjeta.
  3. Comprobar el extracto bancario: una vez hecho lo anterior, tendremos que revisar el extracto de la tarjeta, si es de crédito o prepago, y el de la cuenta asociada, si es una de débito la que hemos perdido. El objetivo será comprobar si alguien ha realizado alguna operación sin nuestro consentimiento con el objetivo de reclamarlo a la entidad.
  4. Solicitar una tarjeta nueva: una vez bloqueada y resueltas las posibles incidencias que nos haya podido generar la pérdida de una tarjeta, debemos solicitar una copia nueva para poder volver a utilizarla. Si queremos un duplicado de una de nuestras tarjetas debemos acudir a una oficina de la entidad o llamar por teléfono para solicitarla. El plazo de recepción puede ser de varias semanas, aunque dependiendo de la entidad puede reducirse hasta solo unos días.

Debemos tener en cuenta que la normativa establece que como clientes nos haremos responsables de usos fraudulentos en nuestras tarjetas de hasta 150 €, antes de que avisemos de su pérdida o su robo. Después de realizar la denuncia, la entidad se hará cargo si no ha habido un comportamiento negligente por nuestra parte . Es decir, que como titulares no tomáramos las medidas de seguridad para proteger nuestra tarjeta y su número secreto (tener apuntado el código en el propio plástico o en un papel dentro de la cartera, por ejemplo) o si nos demoramos en hacer constar a las autoridades y a nuestro banco de su extravío o sustracción

Medidas de seguridad a tomar con las tarjetas bancarias

Si bien utilizar nuestras tarjetas hoy en día es, en teoría, seguro, como en todos los ámbitos existen ciertos riesgos. En el caso de las tarjetas, el riesgo principal es que alguien utilice nuestra tarjeta de forma fraudulenta, ya sea porque la hemos perdido o porque la han clonado. Para evitar este tipo de situaciones, conviene tomar ciertas medidas de precaución que nos podrán evitar más de un susto:

  • Tener cuidado al utilizar un cajero automático: aunque usar los cajeros para retirar efectivo es una operación segura, debemos vigilar que nadie haya trucado el terminal con el objetivo de duplicar nuestra tarjeta y robarnos los datos para luego utilizarla de forma fraudulenta, con el consiguiente perjuicio que eso podría conllevarnos. Así que antes de utilizar un cajero deberíamos tomar tres medidas de precaución: en primer lugar, comprobar que el dispensador no ha sido manipulado y que no tiene elementos móviles que no le pertenecen, sobre todo en el teclado y en el lector de tarjetas; en segundo lugar, tapar nuestra mano en el momento de introducir el código PIN, para evitar que una cámara pueda registrar nuestros movimientos y otros puedan averiguar cuál es; y, en tercer lugar, ser discretos y evitar que el resto de personas que hayan por la zona vean qué hacemos.
  • Aprenderse de memoria el PIN de las tarjetas: es importante memorizar el código personal de cada tarjeta y, sobre todo, no compartirlo con terceras personas para evitar que alguien pueda operar con ellas de forma fraudulenta. En cualquier caso, si somos incapaces de memorizar el PIN de todos y cada uno de nuestros "plásticos", debemos evitar llevarlo anotado junto a la tarjeta.
  • Bloquear la tarjeta en caso de robo o extravío: si lamentablemente perdemos alguna de nuestras tarjetas o nos la roban, lo primero que tenemos que hacer y con la mayor prontitud posible es bloquearla para que nadie pueda usarla y provocar un daño mayor. Una vez cancelada, tendremos que solicitar otra, incluso si la encontramos. Si necesitamos bloquear una tarjeta de crédito o débito solo tenemos que llamar al teléfono que todas las entidades tienen disponible para estos casos. A veces, también es posible realizar la cancelación a través de una aplicación móvil o a través de los telñéfonos que hay en los cajeros automáticos.
  • Actuar si el cajero no expulsa nuestra tarjeta: es más habitual de lo que parece que al hacer una operación en un cajero automático este se trague la tarjeta y no nos permita recuperarla. Si la sucursal en la que está situado el terminal está abierta, lo mejor es entrar y explicar la situación. En caso contrario, tendremos que llamar o bien a nuestro banco o bien al teléfono que salga en el cajero y cancelar la tarjeta.
  • Verificar las notificaciones de la aplicación: si tenemos descargada la aplicación de nuestro banco, en función de cómo la tengamos configurada, nos llegarán notificaciones cada vez que realicemos un gasto (saquemos dinero o abonemos una compra) con nuestra tarjeta. De esta manera, podremos controlar los movimientos de nuestra tarjeta y descubrir si se ha utilizado de forma fraudulenta en tiempo real. Además, algunas apps ofrecen funciones relativas a la seguridad que pueden ser útiles como la posibilidad de "apagar" y "encender" la tarjeta o la opción de bloquearla.

FAQ: ¿Cómo te puede ayudar esta página?

A continuación obtendremos respuesta a las principales dudas que surgen con este producto:

¿Cómo puedo solicitar una tarjeta?

Para solicitar una tarjeta de crédito, débito o prepago solo hace falta acercarse a una oficina del banco o de la financiera comercializadora y solicitar su contratación o bien rellenar el correspondiente formulario por Internet o por teléfono si la empresa ofrece esa opción. Eso sí, si bien algunas tarjetas no requieren cambiar de banco, sobre todo las financieras, si queremos una tarjeta bancaria lo más probable es que necesitemos tener abierta una cuenta en la entidad, por lo que tendremos que tramitar su apertura. En cuanto al procedimiento en sí, si ya somos clientes de la entidad bastará con pedir la tarjeta y ellos comprobarán si cumplimos el perfil para tenerla. Si somos nuevos clientes, será necesario rellenar un formulario con nuestros datos, así como adjuntar la documentación correspondiente y enseñar nuestro DNI para que la compañía pueda verificar quiénes somos.

¿Por qué no me conceden una tarjeta de crédito?

Para que un banco o una financiera apruebe la concesión de una tarjeta el cliente tendrá que cumplir unos requisitos mínimos que variarán en función de quién sea el emisor del "plástico" y, sobre todo, del tipo de tarjeta. Aunque la concesión nunca es automática y requiere de un análisis previo de la entidad en todos los casos, las posibilidades de que nos concedan una tarjeta de débito o una prepago serán mucho mayores que en el caso de las de crédito. Para estas últimas, la entidad estudiará nuestro historial crediticio y nuestra solvencia, y tendrá en cuenta, además, la relación previa que hayamos tenido con ella, por lo que será más difícil obtenerlas. Si hemos solicitado una tarjeta de crédito y han rechazado nuestra solicitud, seguramente será porque no cumplimos con alguno de los puntos anteriores.

¿Cuánto tiempo tardaré en recibir mi tarjeta?

En función de la entidad, podremos conseguir nuestra tarjeta al momento o bien esperar unos días o, incluso, varias semanas hasta tenerla. Dependerá de cuál sea el proceso de solicitud, si se realiza a distancia o directamente en una oficina, y de si la entidad remite el "plástico" a la residencia del titular o si lo manda a una sucursal. También influirá si somos nuevos clientes o si la entidad ya nos conoce y el tipo de tarjeta que solicitemos: mientras que pedir una tarjeta de crédito requiere un estudio del titular mayor, una tarjeta de débito o prepago no requieren tanto análisis.

¿Cómo se activan las tarjetas?

Apenas requiere esfuerzo activar una tarjeta, sea de crédito, de débito o prepago. Una vez recibida la tarjeta en nuestro domicilio o entregada en la sucursal del banco, la entidad nos informará sobre los pasos a seguir para activarla y poder operar con ella. Por lo general, suele ser muy sencillo y basta con telefonear a la banca a distancia de la entidad para solicitar la activación o dar la orden a través de la banca virtual o de la aplicación móvil. En ocasiones, también es posible activar las tarjetas a través de un cajero. En cualquier caso, antes de utilizar una tarjeta hay que asegurarse de que está realmente operativa y, si se trata de una tarjeta de crédito, comprobar cuál es el método de pago que lleva establecido por defecto.

¿Cómo puedo comprar online con las tarjetas?

Para completar una compra por Internet utilizando una de nuestras tarjetas de crédito, de débito o prepago solo hay que seguir los pasos que nos indique el comercio e introducir los datos que nos soliciten: número de la tarjeta, fecha de caducidad, CVV y nombre del titular. Sin embargo, antes de teclear los datos de nuestra tarjeta, debemos comprobar que la página web cumple con los requisitos de seguridad necesarios. Algunos trucos para comprobar que la web cumple los protocolos oportunos es fijarse si en la parte izquierda de la barra de direcciones hay la miniatura de un candado de color verde o si la URL comienza con "https".

¿Se puede aumentar el límite de las tarjetas de crédito?

Afirmativo. Los límites de una tarjeta de crédito pueden aumentarse y también reducirse tanto a petición del titular como a discreción del banco. En el caso de querer aumentar el límite del crédito, será necesario ponerse en contacto con la entidad o solicitarlo a través de la banca a distancia. Una vez remitida la solicitud, la entidad la valorará según sus criterios de riesgo y procederá o bien a aumentar la línea de la tarjeta de crédito o bien la dejará tal cual y rechazará la solicitud. Por otra parte, siempre que no superemos el máximo que nos conceda la entidad, podemos ir variando otros límites como el máximo que se puede sacar al día en un cajero o el máximo que se puede gastar en tiendas.

¿Cómo se bloquean las tarjetas?

Cancelar una tarjeta, sea del tipo que sea, es muy fácil. Tan solo hace falta llamar al teléfono que el banco o la entidad emisora del "plástico" tenga establecido para tal efecto e informar de nuestra decisión de bloquearla. Normalmente, este teléfono está operativo a cualquier hora todos los días del año, por lo que atienden peticiones en cualquier momento. En algunos casos, hay entidades que ofrecen a sus clientes la opción de bloquear las tarjetas a través de la banca online o de la app del móvil. En el caso de robo, deberemos interponer una denuncia en una comisaría de policía, para evitar estar protegidos ante un uso ilegal de ellas. Tendremos que guardar la copia de la denuncia para que podamos reclamar ante nuestra entidad en caso de que se produzca un uso fraudulento.

Tarjetas 'revolving': ventajas y peligros

Cuando hablamos de tarjetas revolving nos referimos a los "plásticos" pensados para aplazar el pago de las compras. Están diseñadas para financiar las compras y asociadas a una línea de crédito que se irá agotando o reponiendo a medida que vayamos gastando y devolviendo el saldo dispuesto. Utilizar este tipo de tarjetas implica abonar intereses por las compras realizadas, independientemente de si se escoge la opción de pagar una cuota fija cada mes o de devolver un tanto por ciento de la deuda mensualmente.

Lo que define a este tipo de tarjetas, las revolving, es que ofrecen al cliente la posibilidad de ir reutilizando el crédito a medida que se vaya devolviendo.

Antes de utilizar las revolving es importante conocer todos los riesgos que entraña su uso: por un lado, al ser una especie de "préstamo recargable" pueden incentivar el consumo y acabar propiciando el sobrendeudamiento del titular; por el otro, si la deuda se devuelve muy lentamente y en un plazo muy largo, las cuotas serán cómodas, pero el importe pagado finalmente será considerablemente mayor que el saldo dispuesto debido a los intereses. Además, estas tarjetas también cuentan con el siguiente inconveniente:

  • Los intereses de una tarjeta revolving son hasta 4 veces más altos que los de un préstamo personal.

Las leyes que regulan el uso de este producto

Si utilizamos tarjetas en cualquiera de sus modalidades, la Ley 16/2009, de 13 de noviembre, de servicios de pago nos ampara. Por ejemplo, en su artículo número 22 se estipula que en el caso de que la entidad quiera aumentar o aplicar un nuevo interés en el caso de que estemos utilizando tarjetas de crédito, nos tendrá que informar del cambio con una antelación de dos meses, respecto a la fecha de la modificación. Este supone un dato muy importante, especialmente para todos aquellos clientes que utilicen las tarjetas de crédito en su modalidad de pago aplazado.

Según las recomendaciones del Banco de España, como titulares de tarjetas debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Tenemos que responsabilizarnos de la conservación y del correcto uso de nuestra tarjeta, incluido nuestro número secreto.
  • En caso de que se nos pierda o nos roben nuestra tarjeta, deberemos avisar de inmediato a la entidad emisora. Después de que lo comuniquemos, estaremos libres de toda responsabilidad sobre el uso, aunque no de las que se hayan producido con anterioridad.

Asimismo, el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios nos protege como usuarios en el caso de que se produjesen operaciones no autorizadas por falsificación o duplicación de nuestra tarjeta.

Sobre esta página

En esta sección encontraremos todo lo relativo al proceso de creación de esta página de tarjetas bancarias, la función que pretende cumplir, sus fuentes de información y los distintos canales de contacto de los que disponemos para que los expertos de HelpMyCash puedan resolver nuestras dudas:

Para qué sirve esta página sobre tarjetas

Aquí podremos encontrar toda la información que necesitamos para conocer los distintos tipos de tarjetas que podemos encontrar actualmente en el mercado e información para que podamos elegirlas correctamente. Las tarjetas de crédito, débito y prepago tienen unas características que las harán más o menos recomendables según cuál sea nuestro perfil financiero y para qué queramos utilizarlas.

Fuente: los datos y la información relativos a las tarjetas, tanto de crédito como de débito y prepago, que aparece en este artículo proceden de la investigación y de la experiencia de los expertos que forman parte del equipo de HelpMyCash.com, así como del análisis de las distintas ofertas que existen actualmente en el mercado y de fuentes oficiales como el portal virtual del Banco de España.

Metodología: la información y los datos relativos a este medio de pago y, en ocasiones, método de financiación procede de los expertos del comparador HelpMyCash y de la investigación que han llevado a cabo rastreando las ofertas que hay actualmente disponibles en el mercado.

Sobre HelpMyCash.com: somos un comparador online compuesto por un equipo de especialistas en finanzas. A través de nuestro portal, el usuario podrá comparar diferentes productos de finanzas personales y de economía del hogar, además de acceder a una información de calidad, lo que le permitirá escoger el producto más barato.

Aviso: todos los servicios ofrecidos por el comparador HelpMyCash.com al usuario son gratuitos. HelpMyCash obtiene sus ingresos de sus productos destacados y de la publicidad. Podemos recibir una compensación por los clientes generados a través de nuestra plataforma.

Te escuchamos: desde HelpMyCash queremos ayudarte a solucionar cualquier duda que tengas. Para ello, ponemos a tu disposición los siguientes servicios:


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Miquel Riera

Especialista en Préstamos y Tarjetas de HelpMyCash.com


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Especialista en Créditos, Tarjetas y Productos de Inversión en HelpMyCash.com


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Avatar  de Jose de Getafe

WiZink ????

Acabo de hablar con WiZink, porque con Banco Popular, cada vez que hacía uso de la tarjeta, me enviaban un sms, con el movimiento realizado. Su respuesta; Están intentando resolverlo, pero "sin fecha".
Hemos retrocedido en servicios, con el nuevo WiZink.
Dejaré de utilizar sus tarjetas, mientras no quede resuelto el tema, ya que me gustaría conocer en cada movimiento de las mismas, cuándo y cómo se han utilizado, creo que no es mucho pedir, verdad.

Jose de Getafe 23/11/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 25/11/2016

avatar para HelpMyCash

Buenas tardes, Jose de Getafe.

Si no estás satisfecho con los servicios que te ofrece la Tarjeta de Crédito Oro de WiZink, a continuación, puedes revisar el ranking de las mejores tarjetas de crédito de noviembre del 2016.

Un saludo.


Avatar  de Paistm

Fusion Bbva Impago/Deuda Unoe

Buenas noches, tengo una tarjeta de crédito emitida por Unoe para Inditex. Tarjeta Affinity.
Desde Febrero estoy en mora por problemas en los pagos. Los recibos de esta tarjeta estan domiciliados en Bankia.
Por otro, tengo una cuenta en BBVA donde pago la hipoteca e ingresan la nomina de mi pareja.
Mi duda es, ¿ahora con la fusión, Unoe desaparece, y la tarjeta que esta en mora pasa a ser de Bbva ¿puede disponer Bbva del saldo de esta cuenta para cobrarse la "deuda"?
Gracias

Paistm 21/11/2016 | 3 respuesta/s

1 HelpMyCash el 22/11/2016

avatar para HelpMyCash

Buenos días, Paistm.

Sí, como bien dices tu tarjeta de crédito de Unoe pasa a ser del BBVA.

No obstante, para saber si el BBVA puede disponer del saldo de la cuenta para cobrar la deuda, lo mejor es que contactes con la entidad y consultes qué opciones tienes.

Un saludo.


2 Paistm el 24/11/2016

Avatar  de Paistm

Es una cuenta al 50% con mi pareja, la hipoteca tambien al 50% se carga en esta cuenta. ¿Podría cambiarme de titular a autorizada? Bbva me dice q no pero no me fio.
Gracias.


3 HelpMyCash el 24/11/2016

avatar para HelpMyCash

Buenas tardes, Paistm.

Generalmente, al abrir una cuenta, suele ser muy poco común que la entidad te deje modificar a los titulares o quitarlos, a no ser que la des de baja.

Por otro lado, si ya has contactado con la entidad para resolver el asunto de la tarjeta de crédito y te han dicho que no, en principio no podrás realizar la gestión.

Un saludo.


Avatar  de ull

requisitos tarjeta de crédito

Hola buenas tardes, mi duda es la siguientequeria saber si en la actualidad hay alguna manera de conseguir una tarjeta de crédito con una nómina de 700 euros sin tener contrato indefinido
muchas gracias de antemano

ull 19/11/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 21/11/2016

avatar para HelpMyCash

Buenos días, Ull.

Si quieres obtener una tarjeta de crédito, te recomiendo que primero consultes en tu banco a ver qué opciones te ofrecen y si no te la conceden, puedes probar en otras entidades.

Por eso, a continuación, te presento el ranking con las mejores tarjetas de crédito del mercado.

Un saludo.


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