Las tarjetas de crédito y las de débito son, actualmente, dos de los medios de pago con mayor éxito y aceptación del mercado, ya que nos permiten gestionar nuestra economía del día a día sin necesidad de llevar dinero en efectivo encima. Si estás buscando cuáles son las mejores tarjetas del mercado, con el comparador HelpMyCash.com podrás comparar todas las ofertas disponibles hoy en día, filtrar tu búsqueda en función de tus necesidades y encontrar la que mejor se ajuste a tu perfil de cliente.

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Las tarjetas se han convertido en uno de los medios de pago más habituales que existen actualmente. El dinero de plástico se ha extendido enormemente gracias, sobre todo, a la comodidad y seguridad que proporcionan (nos permiten sacar dinero de los cajeros, pagar las compras y nos evitan llevar grandes cantidades de efectivo encima). Pero ¿somos conscientes realmente de cómo funcionan las tarjetas? ¿Sabemos qué tipos hay y en qué se diferencian? Y, sobre todo, ¿sabemos cómo escoger la mejor?

¿Qué son las tarjetas y para qué sirven?

Las tarjetas son un medio de pago que se utiliza como sustituto del dinero en efectivo y como método de financiación. Las comercializan tanto los bancos como las financieras y cuentan con un elevado nivel de aceptación en España. Sus principales funciones son, en primer lugar, permitir a su titular sacar dinero de un cajero automático, en segundo lugar, abonar compras en comercios tanto físicos como virtuales y, en tercer lugar, financiar compras. Pero también incluyen otras funcionalidades como sacar dinero de la línea de crédito, acumular puntos, etc. Las más habituales son las tarjetas de crédito, las tarjetas de débito y las prepago, pero también podríamos hablar de tarjetas de fidelización o de puntos.

El formato de las tarjetas es rectangular y están fabricadas en material plástico. Incorporan una banca magnética y un chip, además de información grabada en su superficie sobre el titular y la tarjeta. A saber, la fecha de caducidad, el nombre y los apellidos del titular, el número de la propia tarjeta, el CVV, el logotipo de la marca...

El éxito de las tarjetas ha sido rotundo desde que se popularizaran como uno de los medios de pago habituales de la sociedad a mediados del pasado siglo. Las cifras lo avalan: a finales de 2015 el número de tarjetas en circulación en España era de 69,92 millones, sumando 44,82 millones de tarjetas de crédito y 25,10 de débito, según las estadísticas que publica trimestralmente el Banco de España. En definitiva, más tarjetas en circulación que habitantes en España. Su distribución por parte de la banca y de las financieras está muy extendida y es muy habitual que se den de alta al solicitar una cuenta corriente o que los propios bancos las promocionen entre sus clientes sin necesidad de que estos se interesen directamente por ellas. También es posible solicitarlas sin cambiar de banco, sobre todo las tarjetas de crédito y las prepago. No obstante, antes de firmar y contratar un "plástico" nuevo, es importante diferenciar cuáles son las diferentes modalidades de tarjetas que hay en el mercado y decidir cuál conviene más.

¿Qué tipo de tarjetas existen hoy en día?

El éxito que han vivido las tarjetas como medio de pago ha propiciado la aparición de diferentes modalidades de "plásticos", cada uno pensado para cubrir necesidades distintas, tanto de los usuarios como de las compañías que los comercializan. Actualmente los tipos de tarjetas más habituales que podemos encontrar en el mercado son tres: las tarjetas de crédito, las de débito y las de prepago. Su principal diferencia es la forma de pago para la que han sido pensadas y la forma de descontar el dinero abonado con ellas. Las tarjetas de crédito están pensadas para pagar el importe de las compras o bien de una sola vez a final de mes o bien de forma fraccionada, mientras que las tarjetas de débito y las prepago descuentan el dinero del saldo del cliente inmediatamente. Estas son las características de cada una de ellas:

Tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito, a diferencia de las de débito y de las prepago, están vinculadas a una línea de crédito, lo que permite al titular utilizar unos fondos que no son propios y que luego tendrá que devolver, ya sea a final de mes sin costes o de forma fraccionada con los correspondientes intereses. Cuando pagamos una compra con una tarjeta de crédito, sacamos dinero de un cajero automático o realizamos un traspaso a la cuenta corriente lo que estamos haciendo realmente es utilizar un dinero que pertenece al banco (no se descuenta directamente de la cuenta asociada, sino de la línea de crédito) y, por lo tanto, estamos asumiendo una deuda con el proveedor del "plástico". En estos casos, la devolución del dinero se tendrá que realizar en la forma y en el tiempo pactados, que variará en función de la modalidad de pago que tengamos seleccionada (a final de mes, a plazos con un importe fijo, a plazos con un tanto por ciento fijo sobre la deuda, en "x" meses...).

De esta manera, las tarjetas de crédito, además de servir como medio de pago, también pueden servir como un medio de financiación debido a que nos permiten gastar un dinero que en realidad no tenemos en la cuenta (es decir, pagar a crédito).

Estas son las características de cada modalidad de reembolso:

  • Pago a plazos: fraccionar el abono de una compra consiste en ir pagando en cuotas mensuales el saldo dispuesto junto con los intereses que se devenguen de la operación. Se trata de una de las principales ventajas de las tarjetas de crédito. Eso sí, debemos saber que pagar con una tarjeta de crédito con pago aplazado implica asumir una deuda que se tendrá que devolver como se haya pactado, so pena de acabar pagando intereses de demora o, peor aún, terminar inscrito de un fichero de morosos e, incluso, con una parte de la nómina embargada si un juez lo decreta. Por lo general, se puede escoger entre fraccionar la deuda en un tiempo concreto, por ejemplo, seis meses, pagar una cuota fija mensual o pagar un tanto por ciento cada mes. Algunos bancos aplican intereses distintos dependiendo de la modalidad que escoja el cliente, siendo algunas opciones más baratas. La TAE de las tarjetas suele oscilar entre el 12 y el 29 %.
  • Pago total a fin de mes: en este caso el dinero que se vaya gastando durante todo el mes se acumula y se devuelve al banco de una sola vez al final del período liquidativo (a finales de mes o a principios del mes siguiente). La parte positiva de esta modalidad de pago es que no genera intereses, por lo que el coste de las compras que se hayan abonado con la tarjeta de crédito no aumenta. Debemos planificar los pagos y tener presente cuál es la fecha en la que la entidad cargará el total acumulado durante el mes, para tener el dinero suficiente para hacer frente al pago y no acabar con un impago que generará penalizaciones.

Asimismo, las tarjetas de crédito cuentan con otras ventajas como descuentos en gasolineras o comercios, tarjetas con devolución de compras, promociones... Sin olvidar los seguros. Este tipo de "plásticos" suelen incorporar pólizas gratuitas, muy útiles a la hora de viajar, ya que suelen cubrir contingencias como la pérdida de la maleta o accidentes en el extranjero.

Tarjetas de débito

Las tarjetas de débito son más seguras que las de crédito ya que están íntimamente vinculadas con una cuenta corriente y solo permiten gastar el dinero que hay en ella, salvo en contadas excepciones en las que se admiten descubiertos. Es decir, que al no estar vinculadas a una línea de crédito, no permiten utilizar un dinero que no es nuestro. Las tarjetas de débito son un simple medio de pago vinculado a una cuenta bancaria y permite retirar efectivo (cajeros automáticos o en la ventanilla) o pagar en establecimientos descontando inmediatamente el importe de la compra del saldo de la cuenta vinculada.

Las tarjetas de débito son el producto idóneo si queremos realizar cómodamente nuestros pagos sin correr el riesgo de endeudarnos por realizar nuestras compras o pagar servicios. Asimismo, no tendremos que pagar intereses por utilizarlas. Es importante fijarse si son gratuitas o tienen comisiones por emisión o renovación, así como algún tipo de requisito que obligue al titular a realizar un gasto mínimo al año. Este tipo de costes, así como el resto de las condiciones de la tarjeta, pueden conocerse en el contrato y en el libro de tarifas de la entidad.

Tarjetas prepago

Aunque no están tan extendidas como las tarjetas de crédito y las de débito, las tarjetas prepago han conseguido llegar a una gran cantidad de público, sobre todo a aquellos acostumbrados a realizar compras online, seducidos por la seguridad y el anonimato que ofrecen. Su funcionamiento es similar al de las tarjetas de débito, ya que solo permiten gastar el dinero que tengan asociado, aunque en este caso no están ligadas directamente a una cuenta corriente, sino que su propietario se encarga de cargar en la tarjeta el saldo que quiera. Así, si alguien sustrajese la tarjeta y la utilizase de forma fraudulenta solo podría llegar a gastar el saldo que hubiese cargado previamente su titular. Más allá de la seguridad que ofrece, también resultan interesantes por el anonimato. Aunque no ocurre con todas las tarjetas prepago, muchas de ellas no tienen asociado un nombre en concreto, lo que ofrece anonimato en las transacciones. Están especialmente pensadas para utilizarlas en compras online, pero también pueden usarse en comercios físicos. También son habituales en las promociones: en ocasiones, algunas empresas regalan tarjetas prepago a sus clientes con un importe determinado para gastar en cualquier cosa o en ciertos servicios o marcas en concreto.

¿Cuánto cuestan las tarjetas? ¿Pueden salirnos gratis?

Las tarjetas bancarias, al igual que cualquier otro producto o servicio financiero, tienen un coste que la entidad emisora puede repercutir al cliente para compensar los gastos que le suponga la tramitación del contrato (gastos de administración, gastos de fabricación del "plástico", gastos por el estudio de la solvencia del cliente...). Dependiendo de la entidad a la que le solicitemos la tarjeta, el coste será mayor o menor, aunque suele situarse en unos 50 € anuales. Más allá de la entidad, otros factores que influirán en el coste de las tarjetas serán el tipo que hayamos solicitado (las tarjetas de crédito acostumbran a ser más caras que las de débito y las prepago), si hemos pedido algún tipo de estampación personalizada o por el contrario hemos aceptado el diseño de la entidad, si estamos adheridos a algún programa de cero comisiones, etc.

No obstante, la gran competencia que existe actualmente en el sector financiero ha favorecido que cada vez más bancos y entidades financieras comercialicen sus tarjetas sin cuotas de emisión ni de renovación, es decir, totalmente gratis. A veces, incluso, con ventajas añadidas como descuentos en comercios o al repostar carburante, tipos de interés muy bajos en caso de pago aplazado, seguros exclusivos sin coste adicional, etc.

Para poder acceder a este tipo de tarjetas gratuitas en ocasiones la entidad que las oferte nos exigirá que cumplamos toda una serie de requisitos de vinculación como, por ejemplo, domiciliar una nómina, varios recibos o realizar un gasto mínimo con el "plástico" cada año. En otros casos, podremos contratar tarjetas sin necesidad de cumplir ningún requisito de vinculación e, igualmente, con muchas ventajas extra. Las tarjetas sin nómina nos permitirán disfrutar de las mejores ventajas sin necesidad de pagar ni de "atarnos" con una entidad.

Operaciones que podemos realizar con este producto

En función de las tarjetas que poseamos podremos realizar un tipo de operaciones u otras, ya que no todas admiten la misma operativa ni están pensadas para lo mismo. Dependiendo de qué queramos hacer con el "plástico", nos convendrá más una una tarjeta de débito, una de crédito o quizá una prepago, por lo que vale la pena entender qué se puede hacer con cada una. Estas son las operaciones más habituales asociadas a las tarjetas:

  • Pagar en tiendas (físicas y virtuales)

Abonar compras en comercios, tanto a pie de calle como en tiendas virtuales, es una de las principales funciones que tienen las tarjetas y de las más utilizadas junto con sacar dinero de cajeros automáticos. No solo son cómodas, ya que nos permiten evitar pagar sin llevar efectivo encima, sino que además son seguras, ya que evitan que tengamos que llevar mucho dinero en la cartera con el consiguiente peligro. Eso sí, no todas las tarjetas admiten las mismas modalidades de pago. He aquí una de las principales características que permiten diferenciarlas. Mientras que las tarjetas de débito y las prepago descuentan el dinero inmediatamente y permiten gastar como máximo el capital que se tenga en la cuenta asociada o que se haya cargado previamente, las tarjetas de crédito permiten utilizar unos fondos que no nos pertenecen con la condición de devolverlos posteriormente en la forma y tiempo pactado. Es importante señalar que durante los últimos años el pago con tarjeta ha evolucionado considerablemente y las últimas innovaciones tecnológicas han llegado al sector, por lo que ahora se pueden pagar compras con el móvil o simplemente acercando la tarjeta al datáfono, sin necesidad de deslizar la banda magnética, gracias a las tarjetas contactless.

  • Sacar dinero en cajeros automáticos
  • Otra función básica que cumplen las tarjetas es la de permitirnos sacar dinero de un cajero automático cada vez que necesitamos efectivo, independientemente del banco al que pertenezca el terminal y de si está en España o en el extranjero. Eso sí, debemos tener en cuenta las comisiones que nos pueden cobrar por usar cajeros ajenos a nuestra entidad. Aunque podemos sacar dinero con los tres tipos de tarjetas, lo habitual es hacerlo a débito, ya que es la opción más económica. Si se hace con una prepago, es posible que nos cobren una comisión y si se hace con una tarjeta de crédito, además de la comisión habrá que pagar intereses.

  • Realizar transferencias de la línea de crédito a la cuenta corriente
  • En este caso, solo las tarjetas de crédito permiten transferir dinero de la línea de crédito a la cuenta corriente o, directamente, sacarlo por el cajero automático. Se trata de una forma muy rápida de conseguir financiación. Eso sí, no olvidemos que al utilizar la línea de crédito estaremos asumiendo una deuda cuyo importe tendremos que devolver junto con los intereses devengados. Además de los intereses, lo más probable es que la tarjeta de crédito lleve asociada una comisión por esta operación que también habrá que abonar. Cabe recordar que el importe máximo que podremos retirar de la línea de crédito será igual a su importe máximo y variará en función de cuáles sean nuestros ingresos.

  • Pagar recibos, recargar el saldo del móvil, etc...

Antes de realizar una operación u otra, es conveniente que seamos conscientes de cuál es nuestra situación financiera real. Esto nos permitirá valorar si seremos capaces de enfrentar los posibles costes asociados al uso de nuestras tarjetas para evitar situaciones de impago que puedan provocar que nuestros datos sean inscritos en una lista de morosos o que, peor aún, acabemos dentro de un proceso judicial.

5 ventajas que se pueden conseguir con las tarjetas

Además de todas las opciones de pago que nos ofrecen las tarjetas y de las ventajas de tipo más abstracto que las acompañan, como la seguridad y la comodidad de no tener que llevar dinero en efectivo, lo cierto es que este tipo de medios de pago incluyen toda una serie de beneficios extra que no todo el mundo conoce y que pueden ayudarnos a ahorrar unos cuantos euros cada año. Y no solo eso, también pueden ser de gran ayuda en ciertas circunstancia como en los viajes al extranjero o en los aeropuertos en caso, por ejemplo, de que nuestro vuelo se cancele o de que perdamos el equipaje, gracias a los seguros incluidos que la mayoría de las tarjetas incorporan. Aunque no existe un "paquete" de ventajas homogéneo que todos los proveedores de tarjetas incluyan en sus "plásticos", hay algunas que suelen repetirse con frecuencia y que son relativamente fáciles de conseguir:

  • Exención de cuotas: no cabe duda de que es una de las ventajas más valoradas por los clientes y, a su vez, de las más fáciles de conseguir, ya que cada vez son más los bancos que comercializan tarjetas sin cuotas de emisión y de mantenimiento, es decir, gratis. Pueden conseguirse tarjetas sin costes tanto de débito como de crédito. Eso sí, no todos los bancos exigen los mismos requisitos para contratar tarjetas gratis: algunas entidades las ofrecen sin requisitos y otras imponen ciertas condiciones para conseguirlas como vincularse con la entidad o realizar un gasto míninimo. En cualquier caso, dejar de pagar las cuotas de la tarjeta puede suponer un ahorro al año considerable.
  • Devolución de una parte de las compras: algunos bancos bonifican las compras que sus clientes realizan con sus tarjetas. Se trata de devolver un tanto por ciento del importe de las compras al cliente. Se puede llegar a conseguir hasta más de un 5 %. No obstante, antes de aceptar una tarjeta con esta característica hay que analizar sobre qué compras se aplica la bonificación, ya que no siempre es sobre todas; en ocasiones, es únicamente sobre las compras pagadas a plazos. Lo que significa que el cliente tendrá que pagar intereses por sus compras y, en la mayoría de los casos, serán superiores a la bonificación. No obstante, el descuento puede hacer que los intereses se reduzcan considerablemente.
  • Ahorro en gasolina: una ventaja muy apreciada por los conductores. Son muchos los bancos que ofrecen a sus clientes descuentos al repostar combustible que pueden llegar a ser bastante abultados, lo que permite ahorrar un buen "pellizco" cada vez que se llena el depósito. Es importante destacar que los descuentos siempre se aplican en marcas concretas y no en cualquier gasolinera. Dependiendo del banco, los acuerdos serán con una marca u otra, aunque las más habituales son GALP, Repsol, Campsa, Petronor, Cepsa... Se trata de marcas muy habituales que podemos encontrar en la mayoría de las carreteras españolas. Sin embargo, antes de dejarnos seducir por estos descuentos vale la pena comparar si realmente nos ahorran dinero, es decir, si el precio final de la gasolina tras el descuento es más atractivo que el que podamos lograr en otra gasolinera de una marca menos conocida, por ejemplo, una "low cost".
  • Descuentos en tiendas físicas y online: además de los descuentos en gasolinera, también es habitual que los bancos ofrezcan programas con multitud de ofertas en tiendas de todo tipo que pueden alcanzar incluso el 50 % sobre el importe de los productos. Se pueden conseguir descuentos en marcas de todo tipo y de todos los sectores (Amazon, Starbucks, Hotelopia, etc.).
  • Seguros gratuitos: las tarjetas de crédito son las reinas de los seguros gratis. La mayoría incorporan pólizas de accidente y asistencia en viajes, coberturas contra pérdida o retraso de equipaje, seguros antifraude... A pesar de que para muchos clientes los seguros de sus trajetas son grandes desconocidos, pueden ser muy útiles en ciertas circunstancias e, incluso, ahorrarnos dinero al no tener que contratar otros seguros extras.

No hay que olvidar que, por mucho que puedan destacar este tipo de ventajas, hay que fijarse también en otros aspectos antes de "darle el sí quiero" a una nueva tarjeta, como por ejemplo los requisitos de solicitud o las comisiones. Este último punto es especialmente importante, ya que las cuotas de emisión y de renovación pueden suponer un demsebolso considerable al año, así que si podemos evitarlas, mejor.

Comisiones que se aplican en las tarjetas bancarias

Como ocurre con cualquier otro producto financiero, antes de firmar el contrato es importante leerlo atentamente y prestar especial atención al apartado de las comisiones, para saber qué servicios son gratis y cuánto acabaremos pagando por nuestras tarjetas. Por lo general, las comisiones asociadas a este medio de pago más habituales que hay son estas:

  • Cuota de emisión: es el precio que hay que pagar por solicitar una tarjeta de crédito, de débito o prepago a un banco o a una entidad de pago. Se paga en concepto de la fabricación y la emisión del "plástico" y para cubrir también los posibles gastos administrativos en los que haya podido incurrir la compañía. Se abona una sola vez en el momento de la emisión.
  • Cuota de mantenimiento: también conocida como comisión de renovación, suele aplicarse una vez al año, aunque también puede cargarse trimestral o semestralmente. Se aplica en concepto del mantenimiento del "plástico". Tanto la comisión de emisión como la de mantenimiento son fáciles de evitar. Cada vez son más los bancos que comercializan tarjetas de crédito o de débito gratis, así que no debería resultar difícil encontrar un "plástico" sin coste.
  • Comisión por tarjeta adicional: en caso de necesitar una tarjeta extra a la que ya tenemos, porque queremos que otra persona tenga acceso a la cuenta, es posible que tengamos que desembolsar una cuota por su emisión.
  • Comisión por duplicado de tarjeta: en caso de robo o pérdida, la entidad nos puede cobrar una comisión por emitir de nuevo el "plástico".
  • Comisión por retirada de efectivo en cajeros a débito: es la tasa que nos cobra el banco por sacar dinero con una tarjeta de débito en un cajero automático. En general, todos los bancos ofrecen a sus clientes la posibilidad de sacar dinero gratis de su parque de cajeros sin coste alguno. La diferencia es que algunos bancos tienen un centenar de terminales y otros varios miles. En ocasiones, el banco puede dejarnos utilizar los cajeros de otros bancos a coste cero o pagando una comisión inferior a la que se pagaría de "nomal" porque ambas entidades han llegado a un acuerdo o porque nuestro banco ha decidido no repercutirnos la comisión que le cargue el propietario de la máquina. En cualquier caso, debemos tener claro que el banco propietario del terminal es el que fija la comisión, pero no nos la cobra a nosotros directamente, sino que se la traslada a nuestro banco y este es el que decide si la asume él o nos la repercute a nosotros.
  • Comisión por retirada de efectivo en cajero a crédito: retirar efectivo con una tarjeta de crédito implica no solo tener que hacer frente a las comisiones por utilizar el terminal, sino asumir una deuda, ya que al retirar efectivo a crédito se están utilizando los fondos de la línea de crédito, que no son nuestros, y, por lo tanto, habrá que devolverlos junto con los intereses que se devenguen. Además de los intereses, habrá que pagar la comisión que le cargue el propietario del cajero a nuestro banco, que será la misma que la de sacar dinero a débito, y una comisión extra que nos cobrará nuestro banco por sacar dinero a crédito.

Además de las comisiones anteriores, es importante destacar que si usamos las tarjetas de crédito para pagar tendremos que abonar intereses si utilizamos la modalidad de pago fraccionado. Y si se hace una transferencia de la línea de crédito a la cuenta corriente, además de intereses, también habrá que pagar una comisión por realizar la operación.

Aunque es importante tener claro cuáles son las comisiones que acostumbran a aplicar los bancos y las financieras en las tarjetas, hoy en día es posible encontrar tarjetas sin comisiones, es decir, gratuitas, sobre todo si se domicilia la nómina en el banco.

Entonces, ¿qué tarjeta nos conviene más?

Visto lo visto, son varios los aspectos en los que debemos fijarnos antes de contratar una, desde las comisiones, hasta las ventajas que ofrece. Y, sobre todo, analizar para qué la queremos y qué operaciones pensamos realizar con ella. Para decidir qué tarjeta nos conviene más, podemos plantearnos estas cinco preguntas que nos ayudarán a resolver el misterio:

  • ¿Qué uso le vamos a dar? ¿La queremos para sacar dinero, para las compras del día a día, para pagar a plazos...?
  • ¿Tenemos nómina y un historial crediticio impoluto? En caso contrario, difícilmente nos concederán una tarjeta de crédito.
  • ¿Estamos dispuestos a pagar o preferimos que sea gratis?
  • ¿Qué tipo de ventajas pretendemos conseguir? ¿Conducimos habitualmente y queremos descuentos al repostar carburante, preferimos la devolución de una parte de las compras, queremos tarjetas con programa de puntos...?
  • ¿Queremos utilizar nuestras tarjetas para pagar a plazos nuestras compras?.

Dónde contratar tarjetas de crédito, débito o prepago

Se pueden contratar tanto en bancos como en financieras, salvo las tarjetas de débito que solo las comercializan los bancos por estar íntimamente ligadas a una cuenta bancaria en particular. Por lo general, la solicitud de las tarjetas de crédito, débito o prepago puede hacerse tanto presencial como de forma virtual, lo que ahorra tiempo y desplazamientos. Durante los últimos años ha habido una revolución digital que ha afectado al sector financiero, propiciando que muchas empresas del sector, bancos incluidos, hayan digitalizado algunas de sus transacciones, como la solicitud de nuevos productos. De hecho, ahora muchas entidades permiten solicitar sus tarjetas a través de sus plataformas online , tanto si se es cliente de la entidad como si se quiere contratar una tarjeta sin cambiar de banco.

Si la solicitud se realiza en una entidad con presencia física, por lo general se podrá escoger entre recibir la tarjeta por correo postal en el domicilio o ir a recogerla a la sucursal que se haya seleccionado previamente. En los casos en los que la compañía apenas tiene presencia física y trabaja sobre todo por Internet y teléfono, la recepción del "plástico" se llevará a cabo en casa.

¿Solo las entidades financieras emiten tarjetas?

En el mercado también tenemos la opción de contratar tarjetas de comercios , es decir, tarjetas emitidas por establecimientos como como grandes almacenes o hipermercados. Pueden servir como tarjetas de fidelización o como tarjetas de crédito, para financiar algunos de sus productos o servicios ofertados.

Generalmente, estas grandes cadenas ofrecen determinadas tarjetas asociadas que, en la mayoría de los casos suelen estar relacionadas con alguna entidad financiera y persiguen el objetivo de incentivar la compra de sus productos . De esta manera, si somos titulares de estas tarjetas podremos acceder a líneas de financiación con condiciones ventajosas.

Asimismo, con este tipo de tarjetas podemos conseguir promociones y otras ventajas que hacen de ellas un producto muy beneficioso para los usuarios . Con estas tarjetas de establecimientos o de supermercados podemos beneficiarnos de programas de puntos, devolución de un porcentaje de las compras realizadas en establecimientos y otras condiciones exclusivas de financiación.

¿Tarjeta de crédito o de débito?

Cuando queremos contratar una tarjeta nos suele surgir esta duda: ¿es más conveniente disponer de una tarjeta de crédito o de una tarjeta de débito? Para resolver esta duda con respecto a las tarjetas, deberíamos preguntarnos lo siguiente:

  1. ¿Necesitamos crédito para financiar nuestras compras?
  2. ¿Sabemos planificar nuestras finanzas personales?

Si la respuesta a estas dos preguntas es afirmativa, será más conveniente que contratemos una o varias tarjetas de crédito. Con ellas podremos financiar todas nuestras compras al instante sin necesidad de pagar ningún tipo de interés, siempre que no utilicemos la modalidad de pago aplazado. Las tarjetas de crédito también incluyen más descuentos y seguros gratuitos que las tarjetas de débito. Sin embargo, si no controlamos bien nuestros gastos, no es una buena idea contratar una tarjeta de crédito .

En cambio, las tarjetas de débito son mucho más seguras si no se nos da bien planificar nuestras finanzas , ya que sólo nos permiten usar el dinero que ya tenemos en nuestra cuenta. Con estas tarjetas podemos realizar todo tipo de compras aunque no tengamos dinero encima, pero no podremos financiarlas. Asimismo, las tarjetas de crédito pueden ser ventajosas por todos los descuentos, promociones, regalos o seguros de los que podemos beneficiarnos.

Si todavía tenemos alguna duda sobre qué tipo de tarjeta nos puede ir mejor, podemos descargarnos la guía gratuita de HelpMyCash '¿Qué tarjeta te conviene más? El test de las 9 preguntas?'. Gracias a esta útil herramienta aprenderemos qué tipos de tarjetas bancarias existen, cuánto cuesta pagar a plazos y en qué aspectos debemos fijarnos para elegir la tarjeta que más nos conviene.


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Pagos 'contactless'

tarjetas

En los últimos años las entidades de crédito han incorporado ciertas innovaciones tecnológicas en sus medios de pago con el objetivo de adaptarse a los nuevos tiempos. Una de las mejoras más relevantes ha sido el pago sin hilos, bautizado como contactless, que nos permite abonar nuestras compras sin pasar la banda magnética de las tarjetas por el datáfono. Únicamente hace falta acercar la tarjeta de crédito o de débito al terminal y ya está. Eso sí, para poder utilizar el pago sin contacto es necesario que la tarjeta tenga implantada esta tecnología y que el datáfono del comercio también, algo que hoy en día es muy habitual.

Gracias al pago contactless la operación de compra se vuelve mucho más cómoda y rápida, al no tenerse que pasar la tarjeta por el datáfono. Además, si el pago es inferior a 20 €, ni siquiera es necesario introducir el PIN, mientras que si el abono supera esa cifra, entonces se tendrá que teclear. Igualmente, la mayoría de los bancos dan la opción de cambiar el límite, por lo que si un cliente quiere introducir siempre el PIN, seguramente podrá cambiar esta opción.

Conoce los pagos con el móvil y olvida el 'plástico'

Durante los últimos años, las entidades emisoras de tarjetas, los bancos y las compañías telefónicas han desarrollado determinadas aplicaciones móviles que han ido poco a poco ganando popularidad a las tarjetas de crédito o de débito como medio de pago. Se trata de aplicaciones para smartphone en las que podemos añadir una o varias tarjetas para realizar las compras a través de nuestros teléfonos móvile s. Esta nueva tecnología nos permite olvidarnos de nuestras tarjetas de crédito y débito y controlar nuestras compras con cada una de las tarjetas. El modo de uso es similar al pago contactless con tarjeta:

  • Abrimos la aplicación y accedemos a ella con nuestra contraseña.
  • Elegimos la tarjeta con la que queremos hacer el pago. En las aplicaciones específicas de cada entidad bancaria solo podremos acceder a las que tengamos contratadas con el banco.
  • Acercamos nuestro teléfono al datáfono adaptado.
  • Si el pago es menor a 20 €, no tendremos que introducir nuestro número PIN para finalizar la compra. Si es mayor, tendremos que teclear nuestro número secreto en el datáfono para que pueda realizarse el pago.

En cuanto el pago se haya realizado nos llegará una notificación al móvil. En el supuesto de que nos roben o nos substraigan nuestro teléfono móvil, podremos acceder desde otro dispositivo con acceso a Internet y cancelar nuestra suscripción a la aplicación. Eso sí, para realizar este tipo de pagos nuestro teléfono móvil debe disponer de la tecnología NFC (Near Field Communication). Es similar al Bluetooth, y nos permitirá realizar todos nuestros pagos simplemente acercando nuestro teléfono al terminal.

Las tarjetas, el mejor medio de pago en el extranjero

Si nos gusta viajar, siempre será una buena idea llevar en nuestra cartera una tarjeta de débito o de crédito, ya que es el medio de pago más adecuado para realizar pagos en cualquier lugar del mundo . El "dinero de plástico" es aceptado en la mayoría de los establecimientos de todos los países, así que podremos usar nuestras tarjetas bancarias para pagar por lo que sea aunque nos encontremos muy lejos de casa. Pagar con tarjetas nos evitará tener que cargar con mucho dinero en efectivo.

De entre todas las tarjetas, las de crédito son las que más ventajas ofrecen a los más viajeros , ya que incluyen descuentos en agencias de viajes y seguros gratuitos que nos pueden ayudar en muchas situaciones. Por ejemplo, determinadas tarjetas, sobre todo las tarjetas de crédito, suelen incluir un seguro de asistencia en viaje que cubre la posible pérdida de equipaje, retrasos en los vuelos y gastos médicos en el extranjero. Además, si nuestra tarjeta incluye un seguro de auto, no tendremos que asegurar el coche de alquiler.

Eso sí, antes de viajar sería conveniente que tomáramos ciertas precauciones. En primer lugar, siempre es recomendable que llevemos encima más de una tarjeta, por si alguna falla . Asimismo, tendremos que mirar si la entidad nos cobrará algún tipo de comisión por realizar pagos en el extranjero (especialmente si viajamos fuera de la zona euro), por sacar dinero en un cajero o por cambio de divisas..

¿Qué es el CVV de una tarjeta bancaria?

Para finalizar una compra por Internet, el proveedor con el que estemos tratando nos pedirá que introduzcamos el CVV de nuestra tarjeta. Aunque sea un requisito común para aceptar un determinado pago, lo cierto es que no muchos usuarios conocen qué son estos dígitos y para qué sirven. Pues bien, el CVV es el Card Verification Value (aunque también puede tener otro nombre como CVD CVN), un código que sirven para verificar que como usuarios damos permiso a la operación bancaria que se va a producir con nuestra tarjeta.

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El CVV garantiza que todas nuestras compras y transacciones se realizan con total garantía y seguridad, ya que solo quién tenga la tarjeta física podrá conocer cuáles son estos números. En las tarjetas de Visa o MasterCard, el número CVV se encuentra en la franja de la firma de la parte posterior de la tarjeta.

Generalmente después de una serie de 16 o de 4 dígitos encontraremos 3 números separados del resto: este será el CVV de nuestra tarjeta . En algunos casos en la barra tan solo aparecerán solamente estos 3 dígitos de nuestro código, como ocurre con las tarjetas de CaixaBank.

¿Qué hago si pierdo o me roban la tarjeta?

Si desafortunadamente perdemos alguna de nuestras tarjetas o, peor aún, nos la roban, debemos seguir una serie de pautas para evitar males mayores y que un tercero no autorizado pueda utilizarla. El truco para mitigar las consecuencia es ser lo más rápidos posible, ya que en estos casos el tiempo juega en contra de nosotros. Así que si hemos extravíado o nos han quitado una tarjeta, debemos seguir estos pasos:

  1. Bloquear la tarjeta: el primer paso es bloquear las tarjetas que ya no estén en nuestro poder. Es lo primero que debemos hacer y debemos hacerlo con la mayor celeridad. Para bloquear una tarjeta tenemos varias opciones: podemos llamar al teléfono que nuestra entidad tenga habilitado para tal efecto (suele funcionar los 365 días del año, las 24 horas del día) o bien anularla a través de la app del banco o de la plataforma virtual si la entidad ofrece alguna de esas opciones.
  2. Denunciar ante las autoridades: si se trata de un robo, debemos denunciar el suceso en una comisaría de policia. Así, si posteriormente tenemos que reclamar un uso fraudulento de nuestras tarjetas, lo tendremos más fácil.
  3. Comprobar el extracto bancario: una vez hecho lo anterior, tendremos que revisar el extracto de la tarjeta, si es de crédito o prepago, y el de la cuenta asociada, si es una de débito la que hemos perdido. El objetivo será comprobar si alguien ha realizado alguna operación sin nuestro consentimiento con el objetivo de reclamarlo a la entidad.
  4. Solicitar un duplicado: el último paso consistirá en solicitar una nueva copia de la tarjeta que hayamos perdido o nos hayan robado con el objetivo de poder volver a usarla. Este trámite podremos hacerlo por teléfono, en una oficina o, seguramente, a través de la banca a distancia. Dependiendo de la entidad, la emisión de un duplicado podrá tener un coste. El plazo de recepción de la nueva tarjeta puede demorarse hasta un par de semanas.

Debemos tener en cuenta que la normativa establece que como clientes nos haremos responsables de usos fraudulentos en nuestras tarjetas de hasta 150 €, antes de que avisemos de su pérdida o su robo. Después de realizar la denuncia, la entidad se hará cargo si no ha habido un comportamiento negligente por nuestra parte . Es decir, que como titulares no tomáramos las medidas de seguridad para proteger nuestra tarjeta y su número secreto (tener apuntado el código en el propio plástico o en un papel dentro de la cartera, por ejemplo) o si nos demoramos en hacer constar a las autoridades y a nuestro banco de su extravío o sustracción

Medidas de seguridad a tomar con las tarjetas bancarias

Aunque en la actualidad pagar con nuestras tarjetas o retirar dinero con ellas es una operación totalmente sencilla, cómoda y segura, siempre será conveniente que tomemos una serie de precauciones para evitar posibles robos o clonaciones de la tarjeta que estemos utilizando:

  • Tener cuidado al retirar efectivo: cuando utilicemos un cajero automático con cualquiera de nuestras tarjetas debemos vigilar que el terminal no haya sido trucado con el objetivo de robar los datos de nuestro "plástico" para utilizarlos luego de forma fraudulenta y sin nuestro consentimiento. Para ello, podemos tomar ciertas medidas de precaución: primero, comprobar si a simple vista el cajero automatico tiene algún elemento extraño, sobre todo en el teclado y en el lector de la tarjeta; segundo, tapar el teclado en el momento de introducir el código PIN; y, tercero, evitar que otras personas puedan ver discretamente lo que hacemos en el terminal.
  • Acordarse de memoria del código PIN de las tarjetas: es importante esforzarse en memorizar la contraseña de todas las tarjetas que tengamos y, sobre todo, no compartir los códigos PIN con nadie. Recordemos que las tarjetas son personales e intransferibles, salvo las tarjetas prepago que no tengan un nombre grabado. Si no somos capaces de memorizar todas las contraseñas y nos vemos obligados a anotarlas en algún sitio, nunca debemos llevar los códigos apuntados junto a nuestros "plásticos", ya que si alguien se hace tanto con el código como con la tarjeta y la usa fraudulentamente, la entidad considerará que hemos sido negligentes.
  • Bloquear la tarjeta en caso de robo o extravío: si desafortunadamente nos roban la tarjeta o la perdemos, lo primero que deberíamos hacer es bloquearla para que nadie pueda utilizarla sin nuestro consentimiento. Tenemos varias formas de hacerlo: a través del teléfono que nuestro banco tenga activado para tal efecto (este tipo de teléfonos funcionan los 365 días del año las 24 horas del día), llamando al teléfono de incidencias que encontraremos en los cajeros automáticos o a través de la app del banco si ofrece esa opción. Una vez cancelada, tendremos que solicitar una nueva y si se ha producido un robo, sería recomendable presentar una denuncia.
  • Actuar si el cajero no expulsa nuestra tarjeta: es más habitual de lo que parece que al hacer una operación en un cajero automático este se trague la tarjeta y no nos permita recuperarla. Si la sucursal en la que está situado el terminal está abierta, lo mejor es entrar y explicar la situación. En caso contrario, tendremos que llamar o bien a nuestro banco o bien al teléfono que salga en el cajero y cancelar la tarjeta.
  • Consultar las notificaciones de la app: actualmente, las apps de los bancos nos pueden informar cada vez que se use nuestra tarjeta y se realice un cargo a su cuenta. Así podremos saber en todo momento cuánto estamos gastando y si alguien la ha utilizado.

FAQ: ¿Cómo te puede ayudar esta página?

A continuación obtendremos respuesta a las principales dudas que surgen con este producto:

¿Cómo puedo solicitar una tarjeta?

Para solicitar una tarjeta de crédito, débito o prepago solo hace falta acercarse a una oficina del banco o de la financiera que la comercialice y solicitar su contratación o bien rellenar el correspondiente formulario por Internet o por teléfono si la empresa ofrece esa opción. Eso sí, si bien algunas tarjetas no requieren cambiar de banco, sobre todo las que son de financieras, si queremos una tarjeta bancaria lo más probable es que necesitemos tener abierta una cuenta en la entidad, por lo que tendremos que tramitar su apertura. En cuanto al procedimiento en sí, si ya somos clientes de la entidad solo tendremos que pedir la tarjeta y ellos comprobarán si cumplimos el perfil para tenerla. Si somos nuevos clientes, tendremos que rellenar un formulario con nuestros datos, así como adjuntar la documentación correspondiente y enseñar nuestro DNI para que la compañía pueda verificar quiénes somos.

¿Por qué no me conceden una tarjeta de crédito?

Para que una entidad apruebe la concesión de una tarjeta de crédito el cliente debe cumplir unas condiciones mínimas de solvencia y tener un buen historial crediticio (no tener muchas deudas vigentes ni impagos), así como respetar ciertas exigencias de la entidad: tener la nómina domiciliada en una de las cuentas del banco, tener la edad mínima, etc. En caso de no cumplir los requisitos o de tener un nivel de endeudamiento excesivo, lo más probable es que la solicitud sea rechazada.

¿Cuánto tiempo tardaré en recibir mi tarjeta?

Dependerá del proceso de solicitud y de la forma de entrega de la entidad. Si solicitamos la tarjeta en una oficina, existe la posibilidad de conseguirla al momento, aunque lo habitual es que pasen unos días, incluso una semana, hasta la recepción (ya que la entidad tiene que verificar que cumplimos con los requisitos necesarios para la aprobación). Además, en muchas ocasiones, sobre todo si se solicita por Internet, la tarjeta llega al domicilio, por lo que hay que añadir el tiempo que tarde correos en hacerla llegar a casa.

¿Cómo se activan las tarjetas?

Dependiendo del emisor de la tarjeta, se podrá activar de una forma o de otra. Por lo general, la mayoría de los bancos y de las entidades financieras permiten a sus clientes activar sus tarjetas por teléfono, a través de la banca a distancia o en un cajero auomático. Cuando remiten el "plástico" al cliente ya informan de cómo proceder. En ocasiones, basta con realizar una primera compra.

¿Cómo puedo comprar online con las tarjetas?

Comprar a través de Internet con las tarjetas de crédito, las de débito o las prepago no tiene ninguna dificultad. Simplemente tendremos que introducir los datos que nos soliciten y aceptar la compra. Eso sí, hay que verificar antes que la página web es segura y que cumple los protocolos de seguridad oportunos (comprobar que en la barra de direcciones en la parte de la izquierda aparece un candado de color verde y que la dirección comienza por "https").

¿Se puede aumentar el límite de las tarjetas de crédito?

Afirmativo, el límite de la línea de crédito de una tarjeta puede aumentar, pero dependerá de la entidad. Lo que sí que podemos variar a nuestra discreción es el límite máximo que puede retirarse cada día de un cajero automático o lo que se puede pagar como máximo en tiendas con nuestra tarjeta.

¿Cómo se bloquean las tarjetas?

Bloquear una tarjeta es muy sencillo. Solo tenemos que llamar al número de teléfono que la entidad tenga habilitado para este fin. Por lo general, suele funcionar las 24 horas del día, los siete días de la semana, por lo que atienden peticiones en cualquier momento. En algunos casos, hay entidades que ofrecen a sus clientes la opción de bloquear las tarjetas a través de la banca online o de la app del móvil. En el caso de robo, deberemos interponer una denuncia en una comisaría de policía, para evitar estar protegidos ante un uso ilegal de ellas. Tendremos que guardar la copia de la denuncia para que podamos reclamar ante nuestra entidad en caso de que se produzca un uso fraudulento.

Tarjetas 'revolving': ventajas y peligros

Cuando hablamos de tarjetas revolving lo hacemos de un tipo de tarjeta de crédito que solo podemos utilizar para aplazar nuestras compras. Esto quiere decir que para reembolsar nuestro dinero no podremos elegir la modalidad de plazo inmediato, por lo que siempre tendremos que pagar comisiones al utilizarlas . Para reembolsar la cantidad de dinero gastado, podremos elegir entre pagar una cuota fija a final de mes (o principios del mes) o un porcentaje determinado de la deuda.

Lo que caracteriza verdaderamente a este tipo de tarjetas es que podemos disponer nuevamente del crédito utilizado y que hayamos devuelto correctamente, de ello que se denominen 'tarjetas revolving'. Muchas asociaciones de consumidores son muy críticas con este tipo de tarjetas de crédito al considerar que incentivan a los consumidores a utilizar en exceso las tarjetas y a gastar irresponsablemente, provocando graves problemas de endeudamiento familiar.

Por ello, antes de utilizar las revolving es importante que conozcamos todos los riesgos que entrañan su uso: debido a que la entidad nos ofrece una especie de préstamo recargable que no se devuelve poco a poco hasta reembolsarlo completamente en el plazo establecido por contrato, sino que podemos pagar cada mes una parte y disponer nuevamente del dinero que hayamos devuelto. Además, estas tarjetas también cuentan con los siguientes inconvenientes:

  • Los intereses de una tarjeta revolving son hasta 4 veces más altos que un préstamo personal .
  • Es muy fácil endeudarse pero muy difícil quitarse la deuda , así que pagaremos más intereses durante más tiempo.

Las leyes que regulan el uso de este producto

Si utilizamos tarjetas en cualquiera de sus modalidades, la Ley 16/2009, de 13 de noviembre, de servicios de pago nos ampara. Por ejemplo, en su artículo número 22 se estipula que en el caso de que la entidad quiera aumentar o aplicar un nuevo interés en el caso de que estemos utilizando tarjetas de crédito, nos tendrá que informar del cambio con una antelación de dos meses, respecto a la fecha de la modificación. Este supone un dato muy importante, especialmente para todos aquellos clientes que utilicen las tarjetas de crédito en su modalidad de pago aplazado.

Según las recomendaciones del Banco de España, como titulares de tarjetas debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Tenemos que responsabilizarnos de la conservación y del correcto uso de nuestra tarjeta, incluido nuestro número secreto.
  • En caso de que se nos pierda o nos roben nuestra tarjeta, deberemos avisar de inmediato a la entidad emisora. Después de que lo comuniquemos, estaremos libres de toda responsabilidad sobre el uso, aunque no de las que se hayan producido con anterioridad.

Asimismo, el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios nos protege como usuarios en el caso de que se produjesen operaciones no autorizadas por falsificación o duplicación de nuestra tarjeta.

Sobre esta página

En esta sección encontraremos todo lo relativo al proceso de creación de esta página de tarjetas bancarias, la función que pretende cumplir, sus fuentes de información y los distintos canales de contacto de los que disponemos para que los expertos de HelpMyCash puedan resolver nuestras dudas:

Para qué sirve esta página sobre tarjetas

Aquí podremos encontrar toda la información que necesitamos para conocer los distintos tipos de tarjetas que podemos encontrar actualmente en el mercado e información para que podamos elegirlas correctamente. Las tarjetas de crédito, débito y prepago tienen unas características que las harán más o menos recomendables según cuál sea nuestro perfil financiero y para qué queramos utilizarlas.

Fuente: la información relativa a las tarjetas procede del Banco de España y de los distintos prestamistas que gestionan las tarjetas de débito, crédito y prepago.

Metodología: los datos referentes a este método de pago o producto de financiación los hemos conseguido mediante investigación vía online y telefónica.

Sobre HelpMyCash.com: somos un comparador online compuesto por un equipo de especialistas en finanzas. A través de nuestro portal, el usuario podrá comparar diferentes productos de finanzas personales y de economía del hogar, además de acceder a una información de calidad, lo que le permitirá escoger el producto más barato.

Aviso: los servicios que ofrecemos son totalmente gratuitos para el usuario. HelpMyCash obtiene sus ingresos de la publicidad y de sus productos destacados. Podemos recibir una compensación por los clientes generados a través de nuestra plataforma.

Te escuchamos: desde HelpMyCash queremos ayudarte a solucionar cualquier duda que tengas. Para ello, ponemos a tu disposición los siguientes servicios:


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Miquel Riera

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Javier Mezcua

Redactor especializado en finanzas personales.


Preguntas recientes

Avatar  de neno1972

Uso de la tarjeta en el extranjero

Buenos días, tengo varias dudas sobre las compras en el extranjero:En la ficha indica que tiene un 2,75% por operaciones en cajeros o comercios fuera de la zona Euro y un 4% por la compra de divisas con un mínimo de 2 euros. ¿significa que para una compra en el extranjero se aplicaría el 2,75% más el 4,00%?.Tenía entendido que la comisión del cambio de divisa sólo se aplicaba para retiradas de efectivo en cajero. ¿Se aplica también a las compras en comercios?Además de esto, ¿cada banco puede aplicar un tipo de cambio diferente o para todos es el mismo?Por último, ¿todas las tarjetas que no obligan a cambiar de banco cobran comisión por retiradas en efectivo, incluidos los de la propia entidad? He visto que tiene una comisión por retiradas de efectivo muy alta.Muchas gracias por todo.

neno1972 25/08/2016 | 2 respuesta/s

1 HelpMyCash el 25/08/2016

avatar para HelpMyCash

Hola, neno1972.

Cuando realices una compra fuera de la zona Euro con tu tarjeta se aplicará una suma de las dos comisiones que has mencionado, tanto para retiradas de efectivo como en las compras en comercios, siempre que no realices tus pagos en moneda euro. No todas las tarjetas cobran comisiones por sacar efectivo de un cajero en el extranjero, ya que depende del tipo de tarjeta que hayamos contratado -débito o crédito- y de las condiciones que hayamos acordado con la entidad financiera.

Un saludo.


2 neno1972 el 25/08/2016

Avatar  de neno1972

Muchas gracias.
Un saludo.


Avatar  de maria de los angeles

cambiar pin de tarjeta

Hola yo hará 3 meses que me abrí una cuenta y loque más me sorpredio esque no me dijeron cartilla como hacen todos los bancos sólo me daron la tarjeta para el cajero y que desde hhay podía hacer todas las gestiones hasta cambiar el pin de mi tarjeta y me paso que ayer iva a salir de fiesta meti mi tarjeta y justo olvidé de mi pin intente cambiarlo y no me dejaba y yo con rabia xq necesitaba dinero Y no pude sacarlo mi pregunta es si te dicen las chicas de la oficina puedes cambiar tu código cuanta veces quieras cosa que es mentira voy a una reclamación contra ellas que digan la verdad y no mientan jolin estoy super mosqueada

maria de los angeles 14/08/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 16/08/2016

avatar para HelpMyCash

Hola, Maria de los Angeles.

Cuando solicitas una tarjeta la entidad te envía una carta a tu domicilio con el código pin para que puedas utilizarla.

En el caso de que no lo tengas, tendrás que acudir a una oficina de la entidad, identificarte como la titular de la tarjeta y solicitar un código nuevo que te enviarán a través de correo posta. Una vez tengas el código podrás cambiarlo en cualquier cajero de la misma entidad.

Un saludo.


Avatar  de Piolin

Impago/Deuda Unoe

Buenos dias, tengo una tarjeta de crédito emitida por Unoe para Inditex. Tarjeta Affinity.
Desde Febrero estoy en mora por problemas en los pagos. Los recibos de esta tarjeta estan domiciliados en Bankia.
Por otro, tengo una cuenta en BBVA donde pago la hipoteca e ingresan la nomina de mi pareja.
Mi pregunta es, ¿puede disponer Unoe del saldo disponible de esta cuenta de Bbva?
Son bancos del mismo grupo, pero no se hasta que punto podrían coger dinero de Bbva para saldar lo de Unoe.
Gracias.

Piolin 11/08/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 16/08/2016

avatar para HelpMyCash

Buenos días, Piolín.

La tarjeta de crédito de Unoe no puede disponer del saldo de tu cuenta del BBVA. Que ambos pertenezcan al BBVA no quiere decir que sean lo mismo y en este caso la deuda no es con BBVA sino que es con UNOE.

Espero haberte ayudado, un saludo.


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