Las tarjetas de crédito y las de débito son, actualmente, dos de los medios de pago con mayor éxito y aceptación del mercado, ya que nos permiten gestionar nuestra economía del día a día sin necesidad de llevar dinero en efectivo encima. Si estás buscando cuáles son las mejores tarjetas del mercado, con el comparador HelpMyCash.com podrás comparar todas las ofertas disponibles hoy en día, filtrar tu búsqueda en función de tus necesidades y encontrar la que mejor se ajuste a tu perfil de cliente.

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Las tarjetas se han convertido en uno de los medios de pago más habituales del momento. El dinero de plástico se ha extendido enormemente gracias, sobre todo, a la comodidad y seguridad que proporcionan (nos permiten sacar dinero de los cajeros, pagar las compras y nos evitan llevar grandes cantidades de efectivo encima). Pero ¿somos conscientes realmente de cómo funcionan las tarjetas? ¿Conocemos los tipos de tarjetas existentes y cuáles son sus diferencias? Y, sobre todo, ¿sabemos cómo escoger la mejor?

¿Qué son las tarjetas y para qué sirven?

Las tarjetas son un medio de pago utilizado como sustituto del dinero en efectivo y como método de financiación. Las comercializan tanto los bancos como las financieras y cuentan con un elevado nivel de aceptación en España. Sus principales funciones son, en primer lugar, permitir a su titular sacar dinero de un cajero automático, en segundo lugar, abonar compras en comercios tanto físicos como virtuales y, en tercer lugar, financiar compras. Pero también incluyen otras funcionalidades como sacar dinero de la línea de crédito, acumular puntos, etc. Las más habituales son las tarjetas de crédito, las tarjetas de débito y las prepago, pero también podríamos hablar de tarjetas de fidelización o de puntos.

Tradicionalmente, las tarjetas de pago, independientemente de su modalidad, se han construido sobre material plástico, en forma rectangular y respetando unas medidas estándar que comparten casi la totalidad de las tarjetas que circulan hoy en día por el mundo. En cuanto a su fisonomía, incluyen una banda magnética en el reverso, aunque ahora se está imponiendo el uso de un chip electrónico que almacena los datos del "plástico" y de su titular. Además, también llevan impreso sobre el anverso, en ocasiones grabado en relieve, el número de la tarjeta y el nombre de su titular, a menos que sea una tarjeta prepago al portador, así como la fecha de caducidad y el logo de la entidad emisora (el banco o la financiera en la que se han contratado) y el logo de Visa, MasterCard, etc. En el reverso de las tarjetas se incluye un espacio para la firma y el CVV.

El éxito de las tarjetas ha sido rotundo desde que se popularizaran como uno de los medios de pago habituales de la sociedad a mediados del pasado siglo. Las cifras lo avalan: a finales de 2015 el número de tarjetas en circulación en España era de 69,92 millones, sumando 44,82 millones de tarjetas de crédito y 25,10 de débito, según las estadísticas que publica trimestralmente el Banco de España. En definitiva, más tarjetas en circulación que habitantes en España. Su distribución por parte de la banca y de las financieras está muy extendida y es muy habitual que se den de alta al solicitar una cuenta corriente o que los propios bancos las promocionen entre sus clientes sin necesidad de que estos se interesen directamente por ellas. También es posible solicitarlas sin cambiar de banco, sobre todo las tarjetas de crédito y las prepago. No obstante, antes de firmar y contratar un "plástico" nuevo, es importante diferenciar cuáles son las diferentes modalidades de tarjetas disponibles en el mercado y decidir cuál conviene más.

¿Qué tipo de tarjetas existen hoy en día?

El éxito que han vivido las tarjetas como medio de pago ha propiciado la aparición de diferentes modalidades de "plásticos", cada una pensada para cubrir necesidades distintas, tanto de los usuarios como de las compañías comercializadoras. Actualmente los tipos de tarjetas más habituales disponibles en el mercado son tres: las tarjetas de crédito, las de débito y las de prepago. Su principal diferencia es la forma de pago para la que han sido pensadas y la forma de descontar el dinero abonado con ellas. Las tarjetas de crédito están pensadas para pagar el importe de las compras o bien de una sola vez a final de mes o bien de forma fraccionada, mientras que las tarjetas de débito y las prepago descuentan el dinero del saldo del cliente inmediatamente. Estas son las características de cada una de ellas:

Tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito cuentan con una particularidad que las diferencia de las tarjetas de débito y también de las prepago: el hecho de estar vinculadas con una línea de crédito, lo que permite al cliente financiar el pago de las compras realizadas con el "plástico" y disponer de unos fondos que no son suyos, sino de la entidad emisora de la tarjeta de crédito, con el compromiso de devolverlos posteriormente en la fecha pactada, junto con los intereses devengados si es que los hubiese. Así, debemos tener presente que cuando abonamos el importe de una compra con las tarjetas de crédito o extraemos dinero de un cajero automático lo que en realidad estamos haciendo es retirar una parte del importe de la línea de crédito y, por lo tanto, asumir una deuda con el banco o la financiera, mientras que si sacásemos dinero con una tarjeta de débito o pagásemos una compra, el dinero dispuesto sería el de nuestra cuenta corriente, es decir, el nuestro. En los casos anteriores, la devolución del dinero se tendrá que realizar en la forma y en el tiempo pactados, que variará en función de la modalidad de pago que tengamos seleccionada (a final de mes, a plazos con un importe fijo, a plazos con un tanto por ciento fijo sobre la deuda, en "x" meses...).

De esta manera, las tarjetas de crédito, además de servir como medio de pago, también pueden servir como un medio de financiación debido a que nos permiten gastar un dinero que en realidad no tenemos en la cuenta (es decir, pagar a crédito).

Estas son las características de cada modalidad de reembolso:

  • Pago a plazos: fraccionar el pago de una compra implica contraer una deuda con el banco cuyo importe se tendrá que devolver en cuotas mensuales junto con los intereses que se devenguen. Los intereses serán más o menos elevados dependiendo del tipo de interés. Actualmente, la media oscila en torno al 21 %, aunque se pueden encontrar tarjetas de crédito por debajo del 10 %, si bien no es lo más habitual. Retrasarse en el pago de las cuotas o dejar de abonar lo que se debe tendrá consecuencias como la acumulación de intereses de demora, la inclusión en un fichero de morosos e, incluso, el embargo de la nómina si un juez así lo determina.
  • Pago total a final de mes o a principios del siguiente: con esta modalidad de pago, todo el dinero que se haya ido gastando a lo largo del mes se acumula y se paga de una sola vez en una fecha determinada al finalizar el período liquidativo. Normalmente, el abono suele realizarse a finales de mes o a principios del mes siguiente, coincidiendo con la llegada de la nómina. En este caso, la operación no devenga intereses, por lo que la deuda no se encarece. Eso sí, es importante planificar los pagos y tener el dinero suficiente en la cuenta el día en que la entidad pase el recibo, ya que en caso de no poder responder a la deuda, se tendrán que abonar intereses de demora y comisiones por reclamación.

Asimismo, las tarjetas de crédito cuentan con otras ventajas como descuentos en gasolineras o comercios, tarjetas con devolución de compras, promociones... Sin olvidar los seguros. Este tipo de "plásticos" suelen incorporar pólizas gratuitas, muy útiles a la hora de viajar, ya que suelen cubrir contingencias como la pérdida de la maleta o accidentes en el extranjero.

Tarjetas de débito

A diferencia de las de crédito, las tarjetas de débito no utilizan el dinero que le presta el banco al cliente, es decir, el crédito, sino que solo tienen acceso al dinero que ya posee el titular, o sea, el que tiene registrado en la cuenta corriente asociada. Este tipo de tarjetas, en el momento de realizar una compra o de sacar dinero en un cajero, cargan directamente el saldo dispuesto en la cuenta del cliente y se lo descuentan inmediatamente. Solo permiten utilizar el dinero que hay en la cuenta vinculada, aunque en ocasiones el banco puede autorizar la disposición de dinero a cuenta de un descubierto, con los consiguientes intereses que se deberían abonar. He aquí la principal diferencia con las tarjetas de crédito: mientras que estas están ligadas a una línea de crédito y permiten a su titular utilizar unos fondos que no son suyos, con las tarjetas de débito el cliente solo puede gastar su propio dinero. En este sentido, son más seguras ya que no permiten al cliente endeudarse al no poder tomar prestado un dinero que no es suyo.

Las principales funciones de este tipo de tarjetas son pagar compras en comercios, independientemente de que estén a pie de calle o sean tiendas virtuales, y extraer efectivo en los cajeros automáticos. En este sentido, casi la totalidad de las tarjetas de débito comercializadas en España permiten utilizar cualquier cajero del territorio nacional y la mayoría de los cajeros situados en el extranjero; eso sí, solo serán gratis los que pertenezcan al emisor del "plástico", salvo en aquellos casos en los que la entidad ofrezca la posibilidad de utilizar los cajeros de otros bancos sin coste como ventaja extra.

Las tarjetas de débito son idóneas si se quiere llevar un buen control de las finanzas personales y gastar únicamente el dinero que se tiene, sin endeudarse. Con estos "plásticos" no tendremos que pagar intereses al abonar el importe de las compras ni tampoco por sacar dinero en los cajeros de nuestro banco. Antes de contratarlas, será importante fijarse en su coste: hay muchos bancos que no cobran cuotas de emisión ni de mantenimiento por ellas, pero hay otros que sí, por lo que es un punto que hay que vigilar especialmente.

Tanto los costes y las comisiones de una tarjeta como las condiciones relativas a su contratación y tenencia pueden encontrarse detalladas en el contrato del producto que se deberá leer atentamente antes de firmarlo y contratar la tarjeta, para evitar posibles sustos en el futuro.

Tarjetas prepago

Aunque su uso no se ha extendido tanto como el de las tarjetas de crédito y de débito, las tarjetas prepago han logrado hacerse un hueco en el sector de los medio de pago. Han triunfado, sobre todo, entre los usuarios que suelen comprar a través de Internet, gracias al anonimato y a la seguridad que aportan este tipo de "plásticos", pero también entre los padres que quieren darle a sus hijos una tarjeta con la posibilidad de limitar el gasto que estos puedan realizar.

Pero ¿cómo funcionan? A diferencia de las tarjetas de débito, cuyo titular solo puede gastar el dinero que haya en la cuenta corriente asociada, y de las crédito, ligadas a unos fondos que pertenecen al banco y no al consumidor, las tarjetas prepago requieren que el titular las cargue previamente con el dinero que vaya a gastar y solo admiten disposiciones de como máximo esa cantidad. Por lo tanto, si alguien las utiliza de forma fraudulenta, solo podría gastar el dinero que se hubiese cargado previamente, por lo que el gasto estaría limitado.

Además de la seguridad que ofrecen, un punto clave que explica el éxito que han tenido durante los últimos años, también son atractivas por el anonimato que ofrecen. Algunas tarjetas prepago son al portador, es decir, no están asociadas a un usuario en concreto. Este tipo de tarjetas pueden utilizarse tanto en comercios físicos como virtuales, aunque donde realmente han tenido éxito son en estos últimos.

También son habituales en las promociones: en ocasiones, algunas empresas regalan tarjetas prepago a sus clientes con un importe determinado para gastar en cualquier cosa o en ciertos servicios o marcas en concreto.

¿Cuánto cuestan las tarjetas? ¿Pueden salirnos gratis?

Las tarjetas bancarias, como cualquier otro servicio o producto del mercado, tienen un coste para el banco o la financiera que las emite, tanto administrativo (por la gestión de la solicitud) como productivo (por la fabricación y la estampación del "plástico"). Sin embargo, eso no significa que tengamos que pagar por ellas. Dependiendo de la entidad a la que acudamos en busca de una tarjeta, el coste final será de cero euros o podrá ser de varias decenas al año (unos 50 euros anuales de media). ¿De qué depende? De la política del banco respecto a las comisiones y de si decide repercutir esos costes al cliente o, por el contrario, le permite solicitar tarjetas completamente gratis. Además del emisor de la tarjeta, existen otros factores que influirán en el precio final de una tarjeta como, por ejemplo, si el cliente ha solicitado un diseño y una estampación personalizada o, por el contrario, ha aceptado el diseño predefinido de la entidad; si ha pedido una tarjeta de crédito o de débito (las tarjetas de crédito suelen tener un coste más elevado que las de débito y las prepago); si ha sabido negociar con el banco o se ha adherido a un programa de comisiones cero, etc.

Dado el gran número de compañías, entre bancos y financieras, que comercializa hoy en día tarjetas y a la gran competencia que se ha generado en el sector, cada vez es más frecuente encontrar "plásticos" exentos de cuotas de solicitud y de renovación, es decir, sin costes. Además, para seducir a nuevos clientes, muchas compañías se están esforzando en incluir ventajas extra en sus tarjetas tales como descuentos en gasolineras o en otro tipo de establecimientos, seguros gratuitos, la devolución de una parte de las compras y, en el caso de las tarjetas de crédito, un tipo de ineterés por debajo de la media.

Para poder acceder a este tipo de tarjetas gratuitas en ocasiones la entidad exigirá que cumplamos toda una serie de requisitos de vinculación como, por ejemplo, domiciliar una nómina, varios recibos o realizar un gasto mínimo con el "plástico" cada año. En otros casos, podremos contratar tarjetas sin necesidad de cumplir ningún requisito de vinculación e, igualmente, con muchas ventajas extra. Las tarjetas sin nómina nos permitirán disfrutar de las mejores ventajas sin necesidad de pagar ni de "atarnos" con una entidad.

Operaciones que podemos realizar con este producto

En función de las tarjetas que poseamos podremos realizar un tipo de operaciones u otras, ya que no todas admiten la misma operativa ni están pensadas para lo mismo. Dependiendo de qué queramos hacer con el "plástico", nos convendrá más una una tarjeta de débito, una de crédito o quizá una prepago, por lo que vale la pena entender qué se puede hacer con cada una. Estas son las operaciones más habituales asociadas a las tarjetas:

  • Pagar en tiendas (físicas y virtuales)

Pagar las compras que realizamos tanto en las tiendas físicas como en los comercios virtuales es una de las principales funciones de las tarjetas, tanto de crédito como de débito y prepago, y uno de los motivos de su éxito, ya que nos permiten realizar nuestras compras sin necesidad de llevar dinero en efectivo. No solo son cómodas, sino que además son seguras (nos evitan llevar mucho dinero en la cartera con el consiguiente peligro). Eso sí, no todas las tarjetas admiten las mismas modalidades de pago. He aquí una de las principales características que permiten diferenciarlas. Mientras que las tarjetas de débito y las prepago descuentan el dinero inmediatamente y permiten gastar como máximo el capital disponible en la cuenta asociada o cargado previamente, las tarjetas de crédito permiten utilizar unos fondos cuyo dueño es la entidad emisora con la condición de devolverlos posteriormente en la forma y tiempo pactado. Es importante señalar que durante los últimos años el pago con tarjeta ha evolucionado considerablemente y las últimas innovaciones tecnológicas han llegado al sector, por lo que ahora se pueden pagar compras con el móvil o simplemente acercando la tarjeta al datáfono, sin necesidad de deslizar la banda magnética, gracias a las tarjetas contactless.

  • Sacar dinero en cajeros automáticos
  • Junto con abonar el importe de las compras que hacemos a lo largo del mes, sacar dinero en los cajeros automáticos es otra de las principales funciones que ofrecen las tarjetas. Las tarjetas de débito son las más utilizadas para extraer efectivo ya que, siempre que la operación se lleve a cabo en los cajeros designados por la entidad, la operación es gratuita, mientras que con las tarjetas de crédito tiene coste. No obstante, el uso de los "plásticos" para sacar dinero no está reservado a una serie de cajeros en concreto, sino que por lo general tanto las tarjetas de débito como las de crédito pueden utilizarse en la mayoría de los cajeros del mundo, eso sí, ateniendose al coste que tenga la pperación.

  • Realizar transferencias de la línea de crédito a la cuenta corriente
  • En este caso, solo las tarjetas de crédito permiten transferir dinero de la línea de crédito a la cuenta corriente o, directamente, sacarlo por el cajero automático. Se trata de una forma muy rápida de conseguir financiación. Eso sí, no olvidemos que al utilizar la línea de crédito estaremos asumiendo una deuda cuyo importe deberemos devolver junto con los intereses devengados. Además de los intereses, seguramente la tarjeta de crédito lleve asociada una comisión por esta operación que también se deberá abonar. Cabe recordar que el importe máximo que podremos retirar de la línea de crédito será igual a su importe máximo y variará en función de cuáles sean nuestros ingresos.

  • Pagar recibos, recargar el saldo del móvil, etc...

Antes de realizar una operación u otra, es conveniente ser conscientes de cuál es nuestra situación financiera real. Esto nos permitirá valorar si seremos capaces de enfrentar los posibles costes asociados al uso de nuestras tarjetas para evitar situaciones de impago que puedan provocar que nuestros datos sean inscritos en una lista de morosos o que, peor aún, acabemos dentro de un proceso judicial.

5 ventajas que se pueden conseguir con las tarjetas

Más allá de la comodidad que ofrecen las tarjetas, al permitirnos prescindir del dinero en efectivo, y de las distintas modalidades de pago que las acompañan, que se adecuan a las diferentes necesidades de los clientes, la realidad es que estos medios de pago suelen incluir muchas otras ventajas que no todos los españoles conocen, pero que pueden ayudarnos a ahorrar varias decenas de euros al año. También pueden sernos muy útiles en el caso de viajar al extranjero, ya que muchas tarjetas, sobre todo las de crédito, incluyen seguros gratis que cubren contingencias como la pérdida del equipaje o un accidente en otro país. Es importante remarcar que no existe un paquete de ventajas estándar y que cada banco o financiera puede incluir los extras que considere oportunos en sus tarjetas, pero podríamos decir que las siguientes cinco ventajas son las más habituales y fáciles de encontrar en el mercado.

  • Tarjetas sin cuotas: es una de las ventajas más valoradas por los clientes que no quieren seguir pagando por la emisión y la tenencia de los "plásticos". Cada vez son más las entidades de crédito y las financieras que comercializan tarjetas sin cuotas de emisión y de renovación, es decir, tarjetas gratis año tras año, por lo que ya no hace falta seguir pagando por ellas. En ocasiones, para librarse de la comisión de mantenimiento se tendrá que cumplir algún requisito como, por ejemplo, realizar un gasto mínimo anual en compras, mientras que en otros casos la entidad no impondrá ninguna condición para que sus clientes puedan disfrutar de sus tarjetas gratis. Afortunadamente, se trata de una de las ventajas más fáciles de conseguir, por lo que si necesitamos una tarjeta de crédito o de débito, no debería costarnos encontrar una sin costes.
  • Devolución de una parte de las compras: algunos bancos bonifican las compras que sus clientes realizan con sus tarjetas. Se trata de devolver un tanto por ciento del importe de las compras al cliente. Se puede llegar a conseguir hasta más de un 5 %. No obstante, antes de aceptar una tarjeta con esta característica se debe analizar sobre qué compras se aplica la bonificación, ya que no siempre es sobre todas; en ocasiones, es únicamente sobre las compras pagadas a plazos. Lo que significa que el cliente se verá obligado a pagar intereses por sus compras y, en la mayoría de los casos, serán superiores a la bonificación. No obstante, el descuento puede reducir los intereses considerablemente.
  • Ahorro en gasolina: se trata de una de las ventajas más buscadas por aquellos que conducen habitualmente, ya que se pueden ahorrar un buen tanto por ciento mensual al llenar el depósito de su vehículo. Cada vez son más los bancos que incluyen descuentos en gasolineras en sus tarjetas que pueden superar, incluso, el 3 %. Dependiendo de los acuerdos que haya firmado cada entidad, el ahorro será en unas estaciones de servicio o en otras. Es importante remarcar este punto, ya que los descuentos no son generales, sino únicamente con ciertas marcas. Las más habituales son Galp, Shell, Repsol, Campsa, Petronor, Cepsa, BP... Sin embargo, antes de dejarnos seducir por estos descuentos vale la pena comparar si realmente nos ahorran dinero, es decir, si el precio final de la gasolina tras el descuento es más atractivo que el que podamos lograr en otra gasolinera de una marca menos conocida, por ejemplo, una "low cost".
  • Descuentos en compras: más allá del ahorro concreto que se pueda conseguir en las estaciones de servicio al repostar carburante, cada vez son más los bancos que ofrecen programas de descuentos en compras, tanto en comercios físicos como virtuales. Dependiendo de la entidad, las marcas adheridas serán unas u otras, aunque se puede ahorro en tiendas de todos los sectores y con nombres muy reconocidos como Amazon o Starbucks. Antes de aprovechar estos descuentos es importante conocer las condiciones y los pasos que hay que seguir para poder beneficiarse de ellos.
  • Seguros incluidos gratis: otra ventaja más que se puede conseguir contratando una tarjeta. En este caso, los seguros gratuitos suelen ser más habituales en las tarjetas de crédito que en las de débito, aunque es posible encontrarlos en ambas. Por lo general, las pólizas de los "plásticos" suelen ser de accidente y asistencia en viajes, de protección de compras y antifraude y cubren contingencias como un accidente en el extranjero, la pérdidad o el retraso del equipaje, la utilización de la tarjeta por un tercero, la recepción en mal estado de un producto abonado con la tarjeta, etc. Aunque son gratuitos y útiles, muchos españoles desconocen cuáles son las coberturas de sus seguros, incluso desconocen que los tienen. Así que no está de más repasar cuáles son las pólizas que acompañan a nuetsros "plásticos", sobre todo a la hora de viajar, ya que nos pueden ahorrar el tener que contratar un seguro extra.

No debemos olvidar que, por mucho que puedan destacar este tipo de ventajas, hay que fijarse también en otros aspectos antes de "darle el sí quiero" a una nueva tarjeta, como por ejemplo los requisitos de solicitud o las comisiones. Este último punto es especialmente importante, ya que las cuotas de emisión y de renovación pueden suponer un demsebolso considerable al año, así que si podemos evitarlas, mejor.

Comisiones que se aplican en las tarjetas bancarias

Al igual que ocurre con las cuentas corrientes o los préstamos personales, las tarjetas llevan aparejadas toda una serie de comisiones que el cliente deberá abonar dependiendo de cuál sea su operativa y de cuál sea la entidad que las emita. Mientras algunas entidades libran a sus clientes de las principales comisiones asociadas a estos medios de pago, otras cobran varias decenas de euros al año por ellas. Antes de aceptar una tarjeta, independientemente de su modalidad, debemos leer el contrato y, especialmente, el apartado relativo a las comisiones asociadas, donde podremos entender qué gastos incluye la tarjeta y a cuánto ascienden. A continuación, las seis comisiones más frecuentas relacionadas los "plásticos":

  • Comisión o cuota de emisión: es el coste que tienen que asumir los clientes por la emisión de una tarjeta de crédito, de débito o prepago. Se carga en la cuenta asociada en la que están domiciliados los recibos de la tarjeta a razón de la fabricación de la tarjeta y de los costes administrativos en los que haya incurrido la entidad por la emisión del medio de pago. Cada vez es más fácil encontrar bancos que libran a sus clientes de la cuota de emisión, por lo que ya no hace falta pagar por la solicitud de las tarjetas.
  • Comisión de renovación: también llamada cuota de mantenimiento, es el precio que hay que pagar por la tenencia de la tarjeta. Se paga trimestral, semestral o anualmente y puede suponer una factura de varias decenas de euros al año, dependiendo de cuáles sean las condiciones y las ventajas que aporte la tarjeta. Al igual que la anterior, resulta relativamente fácil de evitar, aunque algunos bancos exigen a sus clientes que realicen un gasto mínimo al año con su tarjeta para eximirles de esta comisión.
  • Comisión por solicitar una tarjeta extra: solicitar una tarjeta adicional suele tener un precio. Puede interesar solicitar un "plástico" extra si la cuenta tiene más de un titular o si queremos darle a otra persona, por ejemplo a un autorizado, la posibilidad de disponer de una tarjeta vinculada a nuestra cuenta.
  • Comisión por emitir un duplicado: dependiendo de las condiciones que aparezcan en el contrato, en caso de perder nuestra tarjeta la entidad nos podría cobrar una comisión por emitir una nueva que sustituya a la anterior. Antes de solicitar un duplicado debemos comprobar el contrato para ver si se especifica que la solicitud tiene coste o no.
  • Comisión por retirada de efectivo en cajeros a débito: es la tasa que nos cobra el banco por sacar dinero con una tarjeta de débito en un cajero automático. En general, todos los bancos ofrecen a sus clientes la posibilidad de sacar dinero gratis de su parque de cajeros sin coste alguno. La diferencia es que algunos bancos tienen un centenar de terminales y otros varios miles. En ocasiones, el banco puede dejarnos utilizar los cajeros de otros bancos a coste cero o pagando una comisión inferior a la que se pagaría de "nomal" porque ambas entidades han llegado a un acuerdo o porque nuestro banco ha decidido no repercutirnos la comisión que le cargue el propietario de la máquina. En cualquier caso, debemos tener claro que el banco propietario del terminal es el que fija la comisión, pero no nos la cobra a nosotros directamente, sino que se la traslada a nuestro banco y este es el que decide si la asume él o nos la repercute a nosotros.
  • Comisión por retirada de efectivo en cajero a crédito: retirar efectivo con una tarjeta de crédito implica no solo tener que hacer frente a las comisiones por utilizar el terminal, sino asumir una deuda, ya que al retirar efectivo a crédito se están utilizando los fondos de la línea de crédito, que no son nuestros, y, por lo tanto, habrá que devolverlos junto con los intereses que se devenguen. Además de los intereses, habrá que pagar la comisión que le cargue el propietario del cajero a nuestro banco, que será la misma que la de sacar dinero a débito, y una comisión extra que nos cobrará nuestro banco por sacar dinero a crédito.

Además de las comisiones anteriores, es importante destacar que si usamos las tarjetas de crédito para pagar tendremos que abonar intereses si utilizamos la modalidad de pago fraccionado. Y si se hace una transferencia de la línea de crédito a la cuenta corriente, además de intereses, también habrá que pagar una comisión por realizar la operación.

Aunque es importante tener claro cuáles son las comisiones que acostumbran a aplicar los bancos y las financieras en las tarjetas, hoy en día es posible encontrar tarjetas sin comisiones, es decir, gratuitas, sobre todo si se domicilia la nómina en el banco.

Entonces, ¿qué tarjeta nos conviene más?

Visto lo visto, son varios los aspectos en los que debemos fijarnos antes de contratar una, desde las comisiones, hasta las ventajas que ofrece. Y, sobre todo, analizar para qué la queremos y qué operaciones pensamos realizar con ella. Para decidir qué tarjeta nos conviene más, podemos plantearnos estas cinco preguntas que nos ayudarán a resolver el misterio:

  • ¿Qué uso le vamos a dar? ¿La queremos para sacar dinero, para las compras del día a día, para pagar a plazos...?
  • ¿Tenemos nómina y un historial crediticio impoluto? En caso contrario, difícilmente nos concederán una tarjeta de crédito.
  • ¿Estamos dispuestos a pagar o preferimos que sea gratis?
  • ¿Qué tipo de ventajas pretendemos conseguir? ¿Conducimos habitualmente y queremos descuentos al repostar carburante, preferimos la devolución de una parte de las compras, queremos tarjetas con programa de puntos...?
  • ¿Queremos utilizar nuestras tarjetas para pagar a plazos nuestras compras?.

Dónde contratar tarjetas de crédito, débito o prepago

Las tarjetas de débito únicamente pueden contratarse en el banco en el que se tiene abierta una cuenta bancaria, ya que este medio de pago está directamente vinculado a ella. Por su parte, las tarjetas de crédito están disponible tanto en bancos como en financieras y en muchas ocasiones pueden contratarse sin necesidad de abrir una cuenta corriente nueva. Por último, las tarjetas prepago están disponibles tanto en las entidades bancarias como en las empresas de pago electrónico, así como en financieras.

En general, la solicitud para contratar una tarjeta, sea del tipo que sea, puede hacerse tanto de forma presencial, si la entidad emisora dispone de oficinas físicas (como ocurre en el caso de los bancos), como de forma virtual. Cada vez son más las entidades que han digitalizado sus procesos, por lo que ahora es posible solicitar tarjetas sin necesidad de acudir físicamente a una sucursal, solo hace falta tener un dispositivo con acceso a Internet y enviar la solicitud. Este procedimiento es muy habitual en las financieras y en las entidades que permiten solicitar tarjetas sin cambiar de banco.

Si la solicitud se hace de forma presencial en una oficina, probablemente nos den a escoger entre recibir el "plástico" en nuestro domicilio o ir a recogerlo a la sucursal. Por el contrario, si se trata de una entidad online, sin apenas oficinas, la única opción será recibir la tarjeta por correo postal. El plazo de recepción puede demorarse hasta un par de semanas, dependiendo de la entidad emisora. Una vez recibida, tendremos que seguir las instrucciones del banco o financiera para activarla. Este proceso suele ser muy sencillo y basta con entrar en la web del emisor, llamar por teléfono o acudir a un cajero a darla de alta.

¿Solo las entidades financieras emiten tarjetas?

En el mercado también tenemos la opción de contratar tarjetas de comercios , es decir, tarjetas emitidas por establecimientos como como grandes almacenes o hipermercados. Pueden servir como tarjetas de fidelización o como tarjetas de crédito, para financiar algunos de sus productos o servicios ofertados.

Generalmente, estas grandes cadenas ofrecen determinadas tarjetas asociadas que, en la mayoría de los casos suelen estar relacionadas con alguna entidad financiera y persiguen el objetivo de incentivar la compra de sus productos . De esta manera, si somos titulares de estas tarjetas podremos acceder a líneas de financiación con condiciones ventajosas.

Asimismo, con este tipo de tarjetas podemos conseguir promociones y otras ventajas que hacen de ellas un producto muy beneficioso para los usuarios . Con estas tarjetas de establecimientos o de supermercados podemos beneficiarnos de programas de puntos, devolución de un porcentaje de las compras realizadas en establecimientos y otras condiciones exclusivas de financiación.

¿Tarjeta de crédito o de débito?

Cuando queremos contratar una tarjeta nos suele surgir esta duda: ¿es más conveniente disponer de una tarjeta de crédito o de una tarjeta de débito? Para resolver esta duda con respecto a las tarjetas, deberíamos preguntarnos lo siguiente:

  1. ¿Necesitamos crédito para financiar nuestras compras?
  2. ¿Sabemos planificar nuestras finanzas personales?

Si la respuesta a estas dos preguntas es afirmativa, será más conveniente que contratemos una o varias tarjetas de crédito. Con ellas podremos financiar todas nuestras compras al instante sin necesidad de pagar ningún tipo de interés, siempre que no utilicemos la modalidad de pago aplazado. Las tarjetas de crédito también incluyen más descuentos y seguros gratuitos que las tarjetas de débito. Sin embargo, si no controlamos bien nuestros gastos, no es una buena idea contratar una tarjeta de crédito .

En cambio, las tarjetas de débito son mucho más seguras si no se nos da bien planificar nuestras finanzas , ya que sólo nos permiten usar el dinero que ya tenemos en nuestra cuenta. Con estas tarjetas podemos realizar todo tipo de compras aunque no tengamos dinero encima, pero no podremos financiarlas. Asimismo, las tarjetas de crédito pueden ser ventajosas por todos los descuentos, promociones, regalos o seguros de los que podemos beneficiarnos.

Si todavía tenemos alguna duda sobre qué tipo de tarjeta nos puede ir mejor, podemos descargarnos la guía gratuita de HelpMyCash '¿Qué tarjeta te conviene más? El test de las 9 preguntas?'. Gracias a esta útil herramienta aprenderemos qué tipos de tarjetas bancarias existen, cuánto cuesta pagar a plazos y en qué aspectos debemos fijarnos para elegir la tarjeta que más nos conviene.


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Pagos 'contactless'

tarjetas

Las aplicación de las últimas innovaciones tecnológicas al servicio de los medios de pago ha revolucionado el mundo de las tarjetas. Una de las novedades más interesantes de los últimos años y que mayor aceptación ha tenido ha sido las tarjetas contactless que permiten abonar el importe de una compra acercando la tarjeta al datáfono, sin necesidad de introducirla en el TPV ni de deslizar la banda magnética por el aparato. Lo que ha permitido pagar de forma más cómoda y rápida. Eso sí, para poder utilizar esta tecnología es necesario que tanto el "plástico" como el datáfono de la tienda la tengan incorporada, algo que cada vez es más habitual.

Gracias a esta nueva tecnología, el proceso de pago de una compra en un comercio es mucho más rápido, ya que evitamos tener que deslizar la banda magnética de la tarjeta por el datáfono o introducirla dentro del TPV si funciona con chip. Además, si la compra es por un importe inferior a 20 euros, ni siquiera será necesario introducir el código PIN a la hora de procesar la operación. La mayoría de los bancos dan la opción de cambiar el límite, por lo que si un cliente quiere introducir siempre el PIN, seguramente podrá cambiar esta opción.

Conoce los pagos con el móvil y olvida el 'plástico'

Durante los últimos años, las entidades emisoras de tarjetas, los bancos y las compañías telefónicas han desarrollado determinadas aplicaciones móviles que han ido poco a poco ganando popularidad a las tarjetas de crédito o de débito como medio de pago. Se trata de aplicaciones para smartphone en las que podemos añadir una o varias tarjetas para realizar las compras a través de nuestros teléfonos móvile s. Esta nueva tecnología nos permite olvidarnos de nuestras tarjetas de crédito y débito y controlar nuestras compras con cada una de las tarjetas. El modo de uso es similar al pago contactless con tarjeta:

  • Abrimos la aplicación y accedemos a ella con nuestra contraseña.
  • Elegimos la tarjeta con la que queremos hacer el pago. En las aplicaciones específicas de cada entidad bancaria solo podremos acceder a las que tengamos contratadas con el banco.
  • Acercamos nuestro teléfono al datáfono adaptado.
  • Si el pago es menor a 20 €, no tendremos que introducir nuestro número PIN para finalizar la compra. Si es mayor, tendremos que teclear nuestro número secreto en el datáfono para que pueda realizarse el pago.

En cuanto el pago se haya realizado nos llegará una notificación al móvil. En el supuesto de que nos roben o nos substraigan nuestro teléfono móvil, podremos acceder desde otro dispositivo con acceso a Internet y cancelar nuestra suscripción a la aplicación. Eso sí, para realizar este tipo de pagos nuestro teléfono móvil debe disponer de la tecnología NFC (Near Field Communication). Es similar al Bluetooth, y nos permitirá realizar todos nuestros pagos simplemente acercando nuestro teléfono al terminal.

Las tarjetas, el mejor medio de pago en el extranjero

Si nos gusta viajar, siempre será una buena idea llevar en nuestra cartera una tarjeta de débito o de crédito, ya que es el medio de pago más adecuado para realizar pagos en cualquier lugar del mundo . El "dinero de plástico" es aceptado en la mayoría de los establecimientos de todos los países, así que podremos usar nuestras tarjetas bancarias para pagar por lo que sea aunque nos encontremos muy lejos de casa. Pagar con tarjetas nos evitará tener que cargar con mucho dinero en efectivo.

De entre todas las tarjetas, las de crédito son las que más ventajas ofrecen a los más viajeros , ya que incluyen descuentos en agencias de viajes y seguros gratuitos que nos pueden ayudar en muchas situaciones. Por ejemplo, determinadas tarjetas, sobre todo las tarjetas de crédito, suelen incluir un seguro de asistencia en viaje que cubre la posible pérdida de equipaje, retrasos en los vuelos y gastos médicos en el extranjero. Además, si nuestra tarjeta incluye un seguro de auto, no tendremos que asegurar el coche de alquiler.

Eso sí, antes de viajar sería conveniente tomar ciertas precauciones. En primer lugar, siempre es recomendable llevar encima más de una tarjeta, por si alguna falla . Asimismo, tendremos que mirar si la entidad nos cobrará algún tipo de comisión por realizar pagos en el extranjero (especialmente si viajamos fuera de la zona euro), por sacar dinero en un cajero o por cambio de divisas..

¿Qué es el CVV de una tarjeta bancaria?

El CVV, también conocido como CVC, es un código que aparece en nuestra tarjeta cuya función es garantizar que es el titular el que realiza una transacción con ella y que la tiene físicamente. Cumple una función de seguridad para evitar operaciones fraudulentas con el "plástico". Aunque muchas personas desconozcan su nombre, lo cierto es que se usa relativamente a menudo, sobre todo en las transacciones virtuales que tras introducir el número de la tarjeta también es necesario indicar la caducidad y el CVV para validar la transacción.

tarjeta bancaria

El CVV, Card Verification Value, garantiza que todas nuestras compras y transacciones se realizan con total garantía y seguridad, ya que solo quién tenga la tarjeta física podrá conocer cuáles son estos números. En las tarjetas de Visa o MasterCard, el número CVV se encuentra en la franja de la firma de la parte posterior de la tarjeta.

Generalmente después de una serie de 16 o de 4 dígitos encontraremos 3 números separados del resto: este será el CVV de nuestra tarjeta . En algunos casos en la barra tan solo aparecerán solamente estos 3 dígitos de nuestro código, como ocurre con las tarjetas de CaixaBank.

¿Qué hago si pierdo o me roban la tarjeta?

Puede ocurrir que en algún momento perdamos una de nuestras tarjetas o, incluso, que alguien nos la robe. En esos casos, debemos actuar con la mayor rapidez posible para evitar que un tercero pueda hacer uso de nuestra tarjeta sin permiso y de forma fraudulenta, con las consecuencias que eso podría tener para nuestro bolsillo. Si nos vemos en esta tesitura, bastará con seguir los cuatro pasos siguientes para solucionar el problema:

  1. Bloquear la tarjeta: el primer paso que debemos realizar si perdemos nuestra tarjeta o nos la roban es bloquearla para que nadie pueda utilizarla sin nuestro consentimiento. Es importante tener en cuenta que una vez demos la orden de bloquear una tarjeta, nadie podrá usarla, ni siquiera nosotros, por lo que aunque la hayamos perdido y la encontremos, tendremos que solicitar otra igualmente. Es importante realizar este paso con la mayor celeridad posible para evitar que un tercero pueda realizar pagos con nuestro "plástico" de forma fraudulenta y gastar nuestro dinero. Para bloquear una tarjeta tenemos varias opciones: podemos llamar al teléfono que nuestra entidad tenga habilitado para tal efecto (suele funcionar los 365 días del año, las 24 horas del día) o bien anularla a través de la app del banco o de la plataforma virtual si la entidad ofrece alguna de esas opciones.
  2. Emitir una denuncia: si se trata de un robo, una vez cancelada la tarjeta debemos poner una denuncia ante las autoridades pertinentes, es decir, en una comisaría de policía. De esta manera, si un tercero utilizase fraudulentamente alguna de nuestras tarjetas, podríamos reclamarlo más fácilmente y solucionar el problema con mayor rapidez.
  3. Comprobar el extracto bancario: una vez hecho lo anterior, tendremos que revisar el extracto de la tarjeta, si es de crédito o prepago, y el de la cuenta asociada, si es una de débito la que hemos perdido. El objetivo será comprobar si alguien ha realizado alguna operación sin nuestro consentimiento con el objetivo de reclamarlo a la entidad.
  4. Solicitar una tarjeta nueva: una vez bloqueada y resueltas las posibles incidencias que nos haya podido generar la pérdida de una tarjeta, debemos solicitar una copia nueva para poder volver a utilizarla. Si queremos un duplicado de una de nuestras tarjetas debemos acudir a una oficina de la entidad o llamar por teléfono para solicitarla. El plazo de recepción puede ser de varias semanas, aunque dependiendo de la entidad puede reducirse hasta solo unos días.

Debemos tener en cuenta que la normativa establece que como clientes nos haremos responsables de usos fraudulentos en nuestras tarjetas de hasta 150 €, antes de que avisemos de su pérdida o su robo. Después de realizar la denuncia, la entidad se hará cargo si no ha habido un comportamiento negligente por nuestra parte . Es decir, que como titulares no tomáramos las medidas de seguridad para proteger nuestra tarjeta y su número secreto (tener apuntado el código en el propio plástico o en un papel dentro de la cartera, por ejemplo) o si nos demoramos en hacer constar a las autoridades y a nuestro banco de su extravío o sustracción

Medidas de seguridad a tomar con las tarjetas bancarias

Si bien utilizar nuestras tarjetas hoy en día es, en teoría, seguro, como en todos los ámbitos existen ciertos riesgos. En el caso de las tarjetas, el riesgo principal es que alguien utilice nuestra tarjeta de forma fraudulenta, ya sea porque la hemos perdido o porque la han clonado. Para evitar este tipo de situaciones, conviene tomar ciertas medidas de precaución que nos podrán evitar más de un susto:

  • Tener cuidado al utilizar un cajero automático: aunque usar los cajeros para retirar efectivo es una operación segura, debemos vigilar que nadie haya trucado el terminal con el objetivo de duplicar nuestra tarjeta y robarnos los datos para luego utilizarla de forma fraudulenta, con el consiguiente perjuicio que eso podría conllevarnos. Así que antes de utilizar un cajero deberíamos tomar tres medidas de precaución: en primer lugar, comprobar que el dispensador no ha sido manipulado y que no tiene elementos móviles que no le pertenecen, sobre todo en el teclado y en el lector de tarjetas; en segundo lugar, tapar nuestra mano en el momento de introducir el código PIN, para evitar que una cámara pueda registrar nuestros movimientos y otros puedan averiguar cuál es; y, en tercer lugar, ser discretos y evitar que el resto de personas que hayan por la zona vean qué hacemos.
  • Acordarse de memoria del código PIN de las tarjetas: es importante esforzarse en memorizar la contraseña de todas las tarjetas que tengamos y, sobre todo, no compartir los códigos PIN con nadie. Recordemos que las tarjetas son personales e intransferibles, salvo las tarjetas prepago que no tengan un nombre grabado. Si no somos capaces de memorizar todas las contraseñas y nos vemos obligados a anotarlas en algún sitio, nunca debemos llevar los códigos apuntados junto a nuestros "plásticos", ya que si alguien se hace tanto con el código como con la tarjeta y la usa fraudulentamente, la entidad considerará que hemos sido negligentes.
  • Bloquear la tarjeta en caso de robo o extravío: si lamentablemente perdemos alguna de nuestras tarjetas o nos la roban, lo primero que tenemos que hacer y con la mayor prontitud posible es bloquearla para que nadie pueda usarla y provocar un daño mayor. Una vez cancelada, tendremos que solicitar otra, incluso si la encontramos. Si necesitamos bloquear una tarjeta de crédito o débito solo tenemos que llamar al teléfono que todas las entidades tienen disponible para estos casos. A veces, también es posible realizar la cancelación a través de una aplicación móvil o a través de los telñéfonos que hay en los cajeros automáticos.
  • Actuar si el cajero no expulsa nuestra tarjeta: es más habitual de lo que parece que al hacer una operación en un cajero automático este se trague la tarjeta y no nos permita recuperarla. Si la sucursal en la que está situado el terminal está abierta, lo mejor es entrar y explicar la situación. En caso contrario, tendremos que llamar o bien a nuestro banco o bien al teléfono que salga en el cajero y cancelar la tarjeta.
  • Consultar las notificaciones de la app: actualmente, las apps de los bancos nos pueden informar cada vez que se use nuestra tarjeta y se realice un cargo a su cuenta. Así podremos saber en todo momento cuánto estamos gastando y si alguien la ha utilizado.

FAQ: ¿Cómo te puede ayudar esta página?

A continuación obtendremos respuesta a las principales dudas que surgen con este producto:

¿Cómo puedo solicitar una tarjeta?

Para solicitar una tarjeta de crédito, débito o prepago solo hace falta acercarse a una oficina del banco o de la financiera comercializadora y solicitar su contratación o bien rellenar el correspondiente formulario por Internet o por teléfono si la empresa ofrece esa opción. Eso sí, si bien algunas tarjetas no requieren cambiar de banco, sobre todo las financieras, si queremos una tarjeta bancaria lo más probable es que necesitemos tener abierta una cuenta en la entidad, por lo que tendremos que tramitar su apertura. En cuanto al procedimiento en sí, si ya somos clientes de la entidad bastará con pedir la tarjeta y ellos comprobarán si cumplimos el perfil para tenerla. Si somos nuevos clientes, será necesario rellenar un formulario con nuestros datos, así como adjuntar la documentación correspondiente y enseñar nuestro DNI para que la compañía pueda verificar quiénes somos.

¿Por qué no me conceden una tarjeta de crédito?

Para que un banco o una financiera apruebe la concesión de una tarjeta el cliente tendrá que cumplir unos requisitos mínimos que variarán en función de quién sea el emisor del "plástico" y, sobre todo, del tipo de tarjeta. Aunque la concesión nunca es automática y requiere de un análisis previo de la entidad en todos los casos, las posibilidades de que nos concedan una tarjeta de débito o una prepago serán mucho mayores que en el caso de las de crédito. Para estas últimas, la entidad estudiará nuestro historial crediticio y nuestra solvencia, y tendrá en cuenta, además, la relación previa que hayamos tenido con ella, por lo que será más difícil obtenerlas. Si hemos solicitado una tarjeta de crédito y han rechazado nuestra solicitud, seguramente será porque no cumplimos con alguno de los puntos anteriores.

¿Cuánto tiempo tardaré en recibir mi tarjeta?

Dependerá del proceso de solicitud y de la forma de entrega de la entidad. Si solicitamos la tarjeta en una oficina, existe la posibilidad de conseguirla al momento, aunque lo habitual es que pasen unos días, incluso una semana, hasta la recepción (ya que la entidad debe verificar si cumplimos con los requisitos necesarios para la aprobación). Además, en muchas ocasiones, sobre todo si se solicita por Internet, la tarjeta llega al domicilio, por lo que hay que añadir el tiempo que tarde correos en hacerla llegar a casa.

¿Cómo se activan las tarjetas?

Activar una tarjeta, sea del tipo que sea, es muy sencillo. Por lo general, una vez la recibamos en nuestro domicilio o bien nos la entreguen en una oficina solo tendremos que seguir las indicaciones de la entidad para tener el "plástico" totalmente operativo. Generalmente, para activar una tarjeta basta con llamar por teléfono a la banca a distancia de la entidad, acudir a una oficina o activarla a través de un cajero. Hoy en día, también es posible activarla a través de aplicaciones móviles y, en ocasiones, lo único que hay que hacer es realizar una primera compra. En cualquier caso, antes de utilizar una tarjeta hay que asegurarse de que está realmente operativa y, si se trata de una tarjeta de crédito, comprobar cuál es el método de pago que lleva establecido por defecto.

¿Cómo puedo comprar online con las tarjetas?

Comprar a través de Internet con las tarjetas de crédito, las de débito o las prepago no tiene ninguna dificultad. Simplemente tendremos que introducir los datos que nos soliciten y aceptar la compra. Eso sí, hay que verificar antes que la página web es segura y que cumple los protocolos de seguridad oportunos (comprobar que en la barra de direcciones en la parte de la izquierda aparece un candado de color verde y que la dirección comienza por "https").

¿Se puede aumentar el límite de las tarjetas de crédito?

La respuesta es sí. El límite de una tarjeta de crédito, es decir, el importe máximo de la línea de crédito puede aumentarse. Para ello, se tiene que contactar con la entidad y solicitar el incremento. A partir de ahí, el banco realizará un estudio sobre nuestra solvencia y determinará si somos aptos para tener una líena de crédito más abultada o, por el contrario, se mantiene igual. Por otra parte, siempre que no superemos el máximo que nos conceda la entidad, podemos ir variando otros límites como el máximo que se puede sacar al día en un cajero o el máximo que se puede gastar en tiendas.

¿Cómo se bloquean las tarjetas?

Bloquear una tarjeta es muy sencillo. Solo tenemos que llamar al número de teléfono que la entidad tenga habilitado para este fin. Por lo general, suele funcionar las 24 horas del día, los siete días de la semana, por lo que atienden peticiones en cualquier momento. En algunos casos, hay entidades que ofrecen a sus clientes la opción de bloquear las tarjetas a través de la banca online o de la app del móvil. En el caso de robo, deberemos interponer una denuncia en una comisaría de policía, para evitar estar protegidos ante un uso ilegal de ellas. Tendremos que guardar la copia de la denuncia para que podamos reclamar ante nuestra entidad en caso de que se produzca un uso fraudulento.

Tarjetas 'revolving': ventajas y peligros

Cuando hablamos de tarjetas revolving nos referimos a los "plásticos" pensados para aplazar el pago de las compras. Están diseñadas para financiar las compras y asociadas a una línea de crédito que se irá agotando o reponiendo a medida que vayamos gastando y devolviendo el saldo dispuesto. Utilizar este tipo de tarjetas implica abonar intereses por las compras realizadas, independientemente de si se escoge la opción de pagar una cuota fija cada mes o de devolver un tanto por ciento de la deuda mensualmente.

La principal característica de las revolving es precisamente la posibilidad de disponer nuevamente del crédito utilizado, siempre y cuando se haya devuelto previamente.

Antes de utilizar las revolving es importante conocer todos los riesgos que entraña su uso: por un lado, al ser una especie de "préstamo recargable" pueden incentivar el consumo y acabar propiciando el sobrendeudamiento del titular; por el otro, si la deuda se devuelve muy lentamente y en un plazo muy largo, las cuotas serán cómodas, pero el importe pagado finalmente será considerablemente mayor que el saldo dispuesto debido a los intereses. Además, estas tarjetas también cuentan con el siguiente inconveniente:

  • Los intereses de una tarjeta revolving son hasta 4 veces más altos que los de un préstamo personal.

Las leyes que regulan el uso de este producto

Si utilizamos tarjetas en cualquiera de sus modalidades, la Ley 16/2009, de 13 de noviembre, de servicios de pago nos ampara. Por ejemplo, en su artículo número 22 se estipula que en el caso de que la entidad quiera aumentar o aplicar un nuevo interés en el caso de que estemos utilizando tarjetas de crédito, nos tendrá que informar del cambio con una antelación de dos meses, respecto a la fecha de la modificación. Este supone un dato muy importante, especialmente para todos aquellos clientes que utilicen las tarjetas de crédito en su modalidad de pago aplazado.

Según las recomendaciones del Banco de España, como titulares de tarjetas debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Tenemos que responsabilizarnos de la conservación y del correcto uso de nuestra tarjeta, incluido nuestro número secreto.
  • En caso de que se nos pierda o nos roben nuestra tarjeta, deberemos avisar de inmediato a la entidad emisora. Después de que lo comuniquemos, estaremos libres de toda responsabilidad sobre el uso, aunque no de las que se hayan producido con anterioridad.

Asimismo, el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios nos protege como usuarios en el caso de que se produjesen operaciones no autorizadas por falsificación o duplicación de nuestra tarjeta.

Sobre esta página

En esta sección encontraremos todo lo relativo al proceso de creación de esta página de tarjetas bancarias, la función que pretende cumplir, sus fuentes de información y los distintos canales de contacto de los que disponemos para que los expertos de HelpMyCash puedan resolver nuestras dudas:

Para qué sirve esta página sobre tarjetas

Aquí podremos encontrar toda la información que necesitamos para conocer los distintos tipos de tarjetas que podemos encontrar actualmente en el mercado e información para que podamos elegirlas correctamente. Las tarjetas de crédito, débito y prepago tienen unas características que las harán más o menos recomendables según cuál sea nuestro perfil financiero y para qué queramos utilizarlas.

Fuente: los datos y la información relativos a las tarjetas, tanto de crédito como de débito y prepago, que aparece en este artículo proceden de la investigación y de la experiencia de los expertos que forman parte del equipo de HelpMyCash.com, así como del análisis de las distintas ofertas que existen actualmente en el mercado y de fuentes oficiales como el portal virtual del Banco de España.

Metodología: los datos referentes a este método de pago o producto de financiación los hemos conseguido mediante investigación vía online y telefónica.

Sobre HelpMyCash.com: somos un comparador online compuesto por un equipo de especialistas en finanzas. A través de nuestro portal, el usuario podrá comparar diferentes productos de finanzas personales y de economía del hogar, además de acceder a una información de calidad, lo que le permitirá escoger el producto más barato.

Aviso: los servicios que ofrecemos son totalmente gratuitos para el usuario. HelpMyCash obtiene sus ingresos de la publicidad y de sus productos destacados. Podemos recibir una compensación por los clientes generados a través de nuestra plataforma.

Te escuchamos: desde HelpMyCash queremos ayudarte a solucionar cualquier duda que tengas. Para ello, ponemos a tu disposición los siguientes servicios:


AUTOR:

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Miquel Riera

Especialista en Préstamos y Tarjetas de HelpMyCash.com


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Javier Mezcua

Redactor especializado en finanzas personales.


Preguntas recientes

Avatar  de Julio cuzco

Quiero cancelar la targeta de credito

x favor ayudeme con el numero de mi targeta de credito xq nesecito cancelar Quiero cancelar x lo q perdí mi targeta

Julio cuzco 17/09/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 19/09/2016

avatar para HelpMyCash

Buenos días, Julio.

Si quieres cancelar tu tarjeta de crédito, es necesario que se lo comuniques a la entidad emisora vía teléfono, por escrito o por cualquier otro medio que conste en el contrato. Una vez comprobada la solicitud, la entidad te enviará algún tipo de recibo o clave de confirmación y para finalizar la operación, deberás entregar la tarjeta cancelada a la sucursal.

Si todo es correcto, el contrato se dará por finalizado al día siguiente de haber realizado el trámite.

Un saludo.


Avatar  de Misskoval

¿Como cancelo el seguro?

Hola,hoy me llego mi tarjeta de Liberbank y llame al numero que ponia en una pegatina que estaba pegada a ella,abri mi cuenta bancaria para pagarme el gimnasio cada mes por que me pedian abrir la cuenta por que no se podia pagar en efectivo.
Me dijeron que pedir la tarjeta era gratuito y la encargue,cuando me llego como llovia pues decidi llamar para activarla en vez de ir al banco,despues de activarmela la chica me empezo a contar unas milongas sobre nose que seguro de la tarjeta por si me la roban etc...y sin darme cuenta dije que vale por que insistia mucho e hablaba muy rapido,soy nueva en estas cosas y soy una persona que me cuesta mucho negarme.Bueno entonces hable con mis padres y decidi que casi no voy a tener ingresos en la tarjeta por que solo tengo que poner 30€ al mes para el gimnasio por que tengo 19 años no tengo ingresos mensuales y no trabajo,me parece una tonteria pagar por la seguridad de una tarjeta en la que no tendre casi nada de dinero.Alguien sabe como puedo cancerlar ese seguro?Muchas gracias

Misskoval 17/09/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 19/09/2016

avatar para HelpMyCash

Hola, Misskoval.

Tendrás que contactar con el servicio de atención al cliente de Liberbank para solicitar la anulación del seguro de tu tarjeta de Liberbank.

Un saludo.


Avatar  de Carmen Delia Alonso

Hola,me gustaría saber cuánto días tardan en devolver los intereses?

Yo compre el mes pasado 900€ en sus establecimientos y a los dos dias me ingresaron los intereses conseguidos,este mes compre 1400€ y ya han pasado 13 días y aún no me lo han ingresado,podrías decirme si hay un límite de días para el ingreso de intereses,gracias.

Carmen Delia Alonso 15/09/2016 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 15/09/2016

avatar para HelpMyCash

Buenos días, Carmen Delia Alonso.

Por lo que entiendo te refieres a tarjetas de crédito con devoluciones y descuentos en compras.

Si se trata de un porcentaje de devolución en compras de una tarjeta, lo normal es que la devolución de las compras que se realicen durante un mes se ingresen al mes siguiente. Si has realizado el gasto durante septiembre, te devolverán el porcentaje a comienzos de octubre. La fecha específica varía según la tarjeta, aunque en el contrato debe estar especificado.

Espero haberte ayudado

¡Un saludo!


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