Las tarjetas de crédito y las de débito son, actualmente, dos de los medios de pago con mayor éxito y aceptación del mercado, ya que nos permiten gestionar nuestra economía del día a día sin necesidad de llevar dinero en efectivo encima. Si estás buscando cuáles son las mejores tarjetas del mercado, con el comparador HelpMyCash.com podrás comparar todas las ofertas disponibles hoy en día, filtrar tu búsqueda en función de tus necesidades y encontrar la que mejor se ajuste a tu perfil de cliente.

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tarjetas

Las tarjetas se han convertido en uno de los medios de pago más habituales del momento. El dinero de plástico se ha extendido enormemente gracias, sobre todo, a la comodidad y seguridad que proporcionan (nos permiten sacar dinero de los cajeros, pagar las compras y nos evitan llevar grandes cantidades de efectivo encima). Pero ¿somos conscientes realmente de cómo funcionan las tarjetas? ¿Conocemos los tipos de tarjetas existentes y cuáles son sus diferencias? Y, sobre todo, ¿sabemos cómo escoger la mejor?

¿Qué son las tarjetas y para qué sirven?

Las tarjetas son un medio de pago utilizado como sustituto del dinero en efectivo y como método de financiación. Las comercializan tanto los bancos como las financieras y cuentan con un elevado nivel de aceptación en España. Sus principales funciones son, en primer lugar, permitir a su titular sacar dinero de un cajero automático, en segundo lugar, abonar compras en comercios tanto físicos como virtuales y, en tercer lugar, financiar compras. Pero también incluyen otras funcionalidades como sacar dinero de la línea de crédito, acumular puntos, etc. Las más habituales son las tarjetas de crédito, las tarjetas de débito y las prepago, pero también podríamos hablar de tarjetas de fidelización o de puntos.

El soporte habitual sobre el que se presentan las tarjetas, sean del tipo que sean, es el plástico, salvo en los casos de las tarjetas prepago virtuales que no tienen ningún soporte. Acostumbran a ser rectangulares y tienen unas dimensiones determinadas respetando los estándares internacionales. Por lo general, incluyen una banda magnética en la parte de atrás, con la información de la tarjeta y del titular y, cada vez más, también un chip electrónico. Además de la información digitalizada en la banda magnética y en el chip, también llevan grabado en el anverso, muchas veces en relieve, el número de la tarjeta, el nombre del titular (a menos que sea al portador) y la fecha de caducidad. Además, llevan estampados el logo de la entidad, algún diseño para hacerlas más atractivas y el logo de Visa, MasterCard, American Express, etc. En el reverso, las tarjetas llevan un espacio para que el titular pueda poner su firma y también un código de seguridad llamado CVV que suele ser necesario para completar las compras a través de Internet.

El éxito de las tarjetas ha sido notable desde que se popularizasen a mediados del siglo XX. Los datos hechos públicos por el Banco de España lo ponen de manifiesto. A 31 de diciembre de 2016 había 74,51 millones de tarjetas en circulación en España, un incremento del 62,7 % con respecto a la cifra del año 2000. No obstante, la evolución no ha sido igual para las tarjetas de crédito que para las de débito; mientras que el crecimiento de las primeras ha sido imparable, pasando de 16,06 millones al cierre del año 2000 a 48,75 al término del pasado año, las tarjetas de débito han disminuido (de 29,74 millones al inicio del milenio a 25,76 al cierre del año 2016). Sea como fuere, el caso es que desde hace año en España hay más tarjetas que habitantes, una prueba más de que las tarjetas como medio de pago no han sido una simple moda, sino que son una de las herramientas para realizar abonos más populares.

Su éxito no se debe únicamente a la comodidad que supone para el usuario, que puede prescindir del efectivo, sino que la banca y las financieras se han encargado de popularizarlas debido a los beneficios que les generan (por un lado, ganan dinero por los intereses que devengan las compras a crédito y, por el otro, ingresan también de las comisiones que abonan los comerciantes al aceptar las tarjetas para pagar y de los costes a los que hacen frente los usuarios por utilizarlas).

La mayoría de las cuentas incluyen siempre una tarjeta de débito asociada que se contrata en el mismo momento en el que se da de alta la cuenta y los bancos son muy dados a promocionar sus tarjetas de crédito, aunque no todo el público puede acceder a ellas (suele ser necesario tener una nómina con un importe mínimo). También es posible solicitar tarjetas de crédito y prepago sin cambiar de banco. No obstante, antes de firmar y contratar un "plástico" nuevo, es importante diferenciar cuáles son las diferentes modalidades de tarjetas disponibles en el mercado y decidir cuál conviene más.

¿Qué tipo de tarjetas existen hoy en día?

La popularidad que han ido ganando las tarjetas entre los consumidores ha propiciado la aparición de nuevos tipos de "plásticos" para cubrir necesidades distintas, desde las las tarjetas de crédito, pensadas para financiar y pagar a plazos las compras, hasta las de débito, utilizadas como un simple monedero ligado a una cuenta corriente, sin olvidar las tarjetas prepago, similares a las de débito, pero con una manera de funcionar distinta y orientadas, sobre todo, a las compras online y a los padres que quieren dar una tarjeta a sus hijos controlando siempre el dinero que tienen. Estas son las características de cada una de ellas:

Tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito hoy en día son la versión más popular en España de este tipo de medios de pago, con una cantidad en circulación que supera con creces a las tarjetas de débito. La principal particularidad de estos plásticos es que no sirven únicamente como sustitutos del efectivo para pagar las compras que hagamos en los comercios, sino que son un medio de financiación y nos permiten abonar las compras con un dinero que no es nuestro y que luego tendremos que devolver. En resumen, mientras que las tarjetas de débito y las prepago descuentan directamente el dinero que hayamos gastado de la cuenta asociada o del saldo cargado previamente, las de crédito nos ofrecen la posibilidad de ir asumiendo préstamos (sin superar el máximo del crédito disponible) cada vez que queramos realizar un pago y luego devolver ese dinero a final de mes o en cuotas mensuales.

El uso de las tarjetas de crédito implica asumir un compromiso: el titular deberá devolver el dinero que haya tomado prestado en la fecha pactada y, si los hubiese, debería abonar los intereses que se devengasen de la operación. Así, debemos tener presente que cuando abonamos el importe de una compra con las tarjetas de crédito o extraemos dinero de un cajero automático lo que en realidad estamos haciendo es retirar una parte del importe de la línea de crédito y, por lo tanto, asumir una deuda con el banco o la financiera, mientras que si sacásemos dinero con una tarjeta de débito o pagásemos una compra, el dinero dispuesto sería el de nuestra cuenta corriente, es decir, el nuestro. En esos casos, el dinero dispuesto se tendrá que devolver de una manera u otra en función de la modalidad que se haya escogido: a final de mes sin intereses (solo se devuelve el dinero utilizado), en cuotas fijas mensuales, a plazos abonando un tanto por ciento de la deuda cada mensualidad o en un número de meses concreto.

Por todo lo anterior se puede concluir que las tarjetas de crédito, además de ser un medio de pago como cualquier otra tarjeta, son también una forma de conseguir financiación, con la ventaja de que se trata de un método instantáneo. Se puede disponer del saldo de la línea de crédito en el mismo momento en el que se realiza la compra o en un cajero automático, sin papeleos ni esperas.

Estas son las características de cada modalidad de reembolso:

  • Pago fraccionado: se trata de la modalidad de pago más característica de las tarjetas de crédito. Básicamente consiste en devolver el dinero gastado en cuotas mensuales, en lugar de inmediatamente, como ocurre con las tarjetas de débito o prepago, o de golpe a final de mes. La principal ventaja de aplazar el pago de las compras es que permite hacer frente a gastos abultados de forma cómoda y asequible. No obstante, también tiene desventajas: fraccionar el pago de una compra implica, por un lado, contraer una deuda con la entidad (el dinero se tendrá que devolver en el plazo pactado y de la manera acordada, normalmente en cuotas mensuales) y, por el otro, el pago de intereses. Es decir, que al final se acaba pagando más dinero de lo que costó el bien o producto original que se financió. El tipo de interés al que tendremos que hacer frente al fraccionar una compra con tarjeta dependerá del "plástico", pero la media se sitúa en torno al 21 %. Sin embargo, es posible encontrar tarjetas de crédito con un tipo de interés mucho más bajo, de manera que financiar una compra con ellas será mucho más barato. No es lo mismo hacer una compra de 500 euros y aplazar su pago durante seis meses al 21 % que al 12 %. Hay que tener presente que como ocurre con cualquier otra deuda, en el caso de retrasarse en el pago de las cuotas o, directamente, de dejar de abonarlas, se irán acumulando intereses moratorios y comisiones, lo que encarecerá la deuda y podría acarrear consecuencias poco agradables como la inclusión de nuestro nombre en un registro de morosos o, incluso, el embargo de la nómina.
  • Pago total a final de mes o a principios del siguiente: esta modalidad de pago permite abonar el dinero que se haya utilizado a lo largo del mes con la tarjeta de crédito en una fecha concreta, que suele estar fijada a finales de mes o a principios del mes siguiente, para que coincida con la entrada de la siguiente nómina. Básicamente, al utilizar esta modalidad todo el dinero que se vaya gastando durante el período liquidativo se acumula y se devuelve de golpe en una fecha concreta. Aunque todo el dinero se devuelva de golpe, en el extracto mensual de la tarjeta se puede conocer al detalle el importe de todas las compras o extracciones de efectivo que se hayan realizado durante el período con la tarjeta de crédito. Es importante conocer el día exacto en el que la entidad cargará el recibo y descontará el dinero a deber de la cuenta en la que se tengan domiciliadas las letras de la tarjeta, para no caer en un impago, ya que en ese caso no solo se seguiría debiendo el dinero utilizado, sino que además empezarían a acumularse intereses de demora y probablemente se tendría que hacer frente a una comisión de unos 30 o 35 euros para compensar los gastos administrativos en los que haya incurrido la entidad para gestionar la reclamación.

Asimismo, las tarjetas de crédito cuentan con otras ventajas como descuentos en gasolineras o comercios, tarjetas con devolución de compras, promociones... Sin olvidar los seguros. Este tipo de "plásticos" suelen incorporar pólizas gratuitas, muy útiles a la hora de viajar, ya que suelen cubrir contingencias como la pérdida de la maleta o accidentes en el extranjero.

Tarjetas de débito

A diferencia de las de crédito, las tarjetas de débito no utilizan el dinero que le presta el banco al cliente, es decir, el crédito, sino que solo tienen acceso al dinero que ya posee el titular, o sea, el que tiene registrado en la cuenta corriente asociada. Este tipo de tarjetas, en el momento de realizar una compra o de sacar dinero en un cajero, cargan directamente el saldo dispuesto en la cuenta del cliente y se lo descuentan inmediatamente. Solo permiten utilizar el dinero que hay en la cuenta vinculada, aunque en ocasiones el banco puede autorizar la disposición de dinero a cuenta de un descubierto, con los consiguientes intereses que se deberían abonar. He aquí la principal diferencia con las tarjetas de crédito: mientras que estas están ligadas a una línea de crédito y permiten a su titular utilizar unos fondos que no son suyos, con las tarjetas de débito el cliente solo puede gastar su propio dinero. En este sentido, son más seguras ya que no permiten al cliente endeudarse al no poder tomar prestado un dinero que no es suyo.

La principal función de las tarjetas de débito es abonar el importe de las compras que se hagan en las tiendas prescindiendo del efectivo, ya sea en comercios online o en tiendas a pie de calle, así como sacar dinero de la cuenta corriente asociada a medida que se vaya necesitando mediante un cajero automático. Tienen la ventaja de que, por lo general, pueden usarse en cualquier parte del mundo, tanto para pagar compras como para retirar efectivo. Sin embargo, podría suceder que una tarjeta no fuese aceptada en un cajero situado fuera de España o en un TPV extranjero. Además, no olvidemos que utilizar las tarjetas de débito fuera de los cajeros de la propia entidad o para abonar una compra en una moneda extranjera puede conllevar el pago de comisiones.

Las tarjetas de débito son una buena herramienta para controlar los gastos y no exceder nuestra capacidad de consumo, puesto que solo nos permitirán usar el dinero que tengamos en la cuenta corriente que hayamos asociado. Así, no tendremos posibilidades de endeudarnos, salvo en contadas ocasiones en las que la entidad admita descubiertos. Al utilizar estas tarjetas, no tendremos que abonar intereses y podremos sacar dinero gratis de los cajeros automáticos del propio banco o de los de aquellas entidades con las que el banco haya llegado a un acuerdo previo. Antes de aceptar una tarjeta de débito, debemos fijarnos en los posibles gastos que pueda acarrearnos y en el precio de los diferentes servicios (mantenimiento y renovación, pagos en otras divisas, etc.).

Las comisiones deben aparecer especificadas en el contrato del "plástico", así como en el libro de tarifas y siempre podemos preguntar a la entidad si algún término no lo entendemos. De hecho, si algún punto del contrato o del libro de tarifas no se entiende, deberíamos acudir a la entidad o llamar por teléfono para que nos lo expliquen antes de firmar, ya que podría ser importante.

Tarjetas prepago

A pesar de que las tarjetas prepago no han tenido la aceptación ni tampoco la promoción de la que sí han disfrutado las tarjetas de crédito y las de débito, es justo señalar que han conseguido labrarse un hueco en el mercado y han calado, sobre todo, entre los consumidores acostumbrados a realizar compras a través de Internet y, recientemente, también entre los padres que quieren darles a sus hijos menores de edad una tarjeta, pero sin perder el control sobre el gasto que realizan.

Pero ¿cómo funcionan? El funcionamiento de las tarjetas prepago es muy sencillo: a diferencia de las tarjetas de débito habituales que están conectadas con una cuenta corriente y con el saldo que haya en ella, las tarjetas prepago se deben recargar previamente con el dinero que se quiera utilizar y no están ligadas con ninguna cuenta en concreto. Podrían equipararse con un monedero: el cliente carga el dinero que quiera en la tarjeta y su uso está limitado a ese saldo, una vez gastado, no podrá volverse a utilizar hasta que se haya recargado de nuevo. Al igual que ocurre con las tarjetas de débito, el dinero se descuenta inmediatamente. He aquí el principal motivo de su éxito: al no estar conectadas con ninguna cuenta en particular y al estar limitado el saldo por el cliente, son mucho más seguras que el resto de los "plásticos". En caso de pérdida o robo solo podría utilizarse el dinero cargado previamente. Además, si alguien interceptase los datos de la tarjeta al realizar una compra online, no podría gastar el dinero de ninguna cuenta.

Sin embargo, además de la seguridad, las tarjetas prepago tienen más ventajas. Por un lado, muchos clientes valoran el anonimato que ofrecen estos "plásticos", puesto que en muchas ocasiones no están ligados a ningún titular en concreto, sino que son al portador. Por otra parte, permiten controlar muy de cerca el gasto realizado, ya que solo podremos disponer del dinero que hayamos cargado previamente. De ahí que muchos padres se lo planteen como una opción para sus hijos, ya que así evitan que lleven dinero en efectivo encima y pueden saber lo que gastan, ya que son ellos los que depositan el dinero en la tarjeta.

¿Cuánto cuestan las tarjetas? ¿Pueden salirnos gratis?

Dependerá de cada entidad. Como cualquier otro producto o servicio, la emisión y el mantenimiento de las tarjetas suponen para la entidad emisora (el banco o la financiera) un gasto, tanto administrativo (por la gestión de la solicitud, el análisis y estudio del cliente, etc.) como por la fabricación y la estampación del "plástico". No obstante, el hecho de que la emisión de una tarjeta implique unos costes para la entidad, eso no significa que siempre los acabe repercutiendo sobre el cliente. Así, mientras algunas entidades pueden llegar a cobrar varias decenas de euros al año por la emisión y el mantenimiento de los "plásticos", otras ofrecen este producto totalmente gratis. Eso sí, en ocasiones a cambio de cumplir una serie de requisitos, como realizar un gasto mínimo anual con la tarjeta.

Además de las cuotas de emisión y de mantenimiento, que pueden esquivarse con relativa facilidad, en torno a las tarjetas planean toda una serie de costes extra que influirán sobre el precio final de los plásticos y que se tienen que tener en cuenta para que el medio de pago acabe saliendo a cuenta. Varios ejemplos: una tarjeta puede ser gratuita, pero si se solicita un estampado personalizado, por ejemplo la incrustación de una fotografía personal sobre el anverso de la tarjeta, es probable que la entidad cobre una comisión por ello. El tipo de operaciones que se vaya a realizar con las tarjetas también afectará al coste final. Si se quiere sacar dinero de muchos cajeros y la tarjeta no lo permite, se tendrá que pagar cuando se acceda a los terminales que el banco no cubra. Si se realiza una extracción de efectivo a crédito, también se tendrá que pagar. De ahí que sea de suma importancia, primero, conocer el tipo de operaciones que querremos hacer con la tarjeta y nuestras necesidades (necesitamos una tarjeta como medio de financiación o solo queremos un plástico para pagar a débito, queremos tener a nuestra disposición miles de cajeros o, por el contrario, apenas acudimos a ellos y nos conformamos con pocos, etc.) y, segundo, comparar los costes de cada medio de pago y encontrar uno que se adapte a nuestras necesidades.

Gracias a la multiplicación de la oferta y al recrudecimiento de la competencia, cada vez resulta más fácil encontrar tarjetas de todos los tipos sin comisiones de emisión y de renovación, es decir, gratuitas. Una buena noticia, sobre todo, en cuanto a las tarjetas de crédito que tradicionalmente han sido más caras que las de débito. Pero los consumidores no tienen por qué conformarse únicamente con una tarjeta gratuita. Precisamente, el aumento de la oferta ha motivado a muchas entidades a añadir ventajas exclusivas en sus tarjetas para hacerlas más atractivas que las de la competencia con bonificaciones, tipos de interés por debajo de la media en el caso de las de crédito, descuentos en comercios y gasolineras, etc.

Para poder acceder a este tipo de tarjetas gratuitas en ocasiones la entidad exigirá que cumplamos toda una serie de requisitos de vinculación como, por ejemplo, domiciliar una nómina, varios recibos o realizar un gasto mínimo con el "plástico" cada año. En otros casos, podremos contratar tarjetas sin necesidad de cumplir ningún requisito de vinculación e, igualmente, con muchas ventajas extra. Las tarjetas sin nómina nos permitirán disfrutar de las mejores ventajas sin necesidad de pagar ni de "atarnos" con una entidad.

Operaciones que podemos realizar con este producto

El número y la variedad de operaciones que podamos realizar con nuestras tarjetas dependerá del tipo que sean, ya que no todos los "plásticos" ofrecen la misma operativa ni tienen las mismas funcionalidades. Antes de contratar una tarjeta, deberemos valorar qué queremos hacer con ella para decidir si necesitamos una de crédito, una prepago o una de débito. A continuación, las principales funciones que tienen las tarjetas:

  • Pagar en tiendas (físicas y virtuales)

Pagar las compras que realicemos en las tiendas, además de retirar efectivo de los cajeros automáticos, es el principal uso de las tarjetas de crédito, débito y prepago. Además, permiten pagar tanto en comercios físicos como en las tiendas virtuales. Gracias a las tarjetas, los consumidores pueden prescindir del efectivo, por lo que se gana en seguridad al evitar tener que llevar dinero en metálico encima, y en comodidad, sobre todo cuando se van a comprar productos o adquirir servicios de importe elevado. No obstante, no todos los "plásticos" admiten las mismas modalidades de pago. Así, mientras que las tarjetas de débito solo permiten utilizar el dinero que el titular tiene en la cuenta asociada y las tarjetas prepago requieren que el cliente las recargue previamente, las tarjetas de crédito permiten utilizar unos fondos que son del emisor de la tarjeta, es decir, que no son del titular y que luego este tendrá que devolver. Es importante señalar que durante los últimos años el pago con tarjeta ha evolucionado considerablemente y las últimas innovaciones tecnológicas han llegado al sector, por lo que ahora se pueden pagar compras con el móvil o simplemente acercando la tarjeta al datáfono, sin necesidad de deslizar la banda magnética, gracias a las tarjetas contactless.

  • Sacar dinero en cajeros automáticos
  • Cuando hablamos de las operaciones más habituales que podemos realizar con una tarjeta, no podemos olvidar las extracciones de efectivo de los cajeros automáticos. Sacar dinero de un cajero es algo sumamente habitual y es una de las principales funciones de las tarjetas. Las de débito son las que habitualmente se suelen utilizar para sacar dinero ya que permiten hacerlo gratis, siempre y cuando se utilicen los cajeros propios de la entidad o aquellos con los que el banco haya llegado a un acuerdo. En caso contrario, se tendrá que hacer frente a una comisión que variará en función de la entidad propietaria del terminal y del banco emisor de la tarjeta. Por el contrario, al utilizar una tarjeta de crédito además de la comisión a la que se tendrá que hacer frente si se utiliza un cajero que no sea del banco (la misma que con las de débito) se tendrá que pagar un extra por sacar efectivo a crédito. En cualquier caso, ambos tipos de tarjetas nos permitirán sacar dinero en la mayoría de los cajeros del mundo en caso de necesidad, sea gratis o con coste.
  • Realizar transferencias de la línea de crédito a la cuenta corriente
  • Esta operación solo puede realizarse con una tarjeta de crédito, ya que son las únicas que están vinculadas a unos fondos ajenos al cliente, es decir, a una línea de crédito. El titular puede acceder a los fondos de la línea de crédito y o bien gastarlos al pagar con la tarjeta, o bien extraerlos por el cajero automático o bien realizar una transferencia a su cuenta corriente. Eso sí, no olvidemos que al utilizar la línea de crédito estaremos asumiendo una deuda cuyo importe deberemos devolver junto con los intereses devengados. Además de los intereses, seguramente la tarjeta de crédito lleve asociada una comisión por esta operación que también se deberá abonar. Cabe recordar que el importe máximo que podremos retirar de la línea de crédito será igual a su importe máximo y variará en función de cuáles sean nuestros ingresos.

  • Pagar recibos, recargar el saldo del móvil, etc...

Antes de realizar una operación, sobre todo si es a crédito, debemos conocer los costes que nos acarreará (comisiones, intereses, etc.) y valorar si nos sale a cuenta y si nuestra situación nos permite hacerles frente. Si, por ejemplo, vamos a realizar una compra a crédito, debemos previamente calcular cuánto dinero podremos devolver cada mes y a cuánto ascenderá el coste final de la operación. Otro caso: si vamos a sacar dinero con nuestra tarjeta de un cajero situado fuera de España, debemos valorar también el coste de la operación para que nos salga a cuenta.

5 ventajas que se pueden conseguir con las tarjetas

Más allá de la comodidad que ofrecen las tarjetas, al permitirnos prescindir del dinero en efectivo, y de las distintas modalidades de pago que las acompañan, que se adecuan a las diferentes necesidades de los clientes, la realidad es que estos medios de pago suelen incluir muchas otras ventajas que no todos los españoles conocen, pero que pueden ayudarnos a ahorrar varias decenas de euros al año. También pueden sernos muy útiles en el caso de viajar al extranjero, ya que muchas tarjetas, sobre todo las de crédito, incluyen seguros gratis que cubren contingencias como la pérdida del equipaje o un accidente en otro país. Es importante remarcar que no existe un paquete de ventajas estándar y que cada banco o financiera puede incluir los extras que considere oportunos en sus tarjetas, pero podríamos decir que las siguientes cinco ventajas son las más habituales y fáciles de encontrar en el mercado.

  • Tarjetas sin cuotas: es una de las ventajas más valoradas por los clientes que no quieren seguir pagando por la emisión y la tenencia de los "plásticos". Cada vez son más las entidades de crédito y las financieras que comercializan tarjetas sin cuotas de emisión y de renovación, es decir, tarjetas gratis año tras año, por lo que ya no hace falta seguir pagando por ellas. En ocasiones, para librarse de la comisión de mantenimiento se tendrá que cumplir algún requisito como, por ejemplo, realizar un gasto mínimo anual en compras, mientras que en otros casos la entidad no impondrá ninguna condición para que sus clientes puedan disfrutar de sus tarjetas gratis. Afortunadamente, se trata de una de las ventajas más fáciles de conseguir, por lo que si necesitamos una tarjeta de crédito o de débito, no debería costarnos encontrar una sin costes.
  • Devolución de una parte de las compras: algunas entidades premian a sus clientes devolviéndoles un tanto por ciento del importe de las compras que hayan abonado con sus tarjetas. La bonificación puede ser, incluso, del 5 %, aunque variará en función del banco emisor del "plástico" y del comercio o del sector en el que se realice la compra. Esta ventaja suele estar reservada en la mayoría de los casos a las tarjetas de crédito y es raro que una de débito la ofrezca. Además, es importante resaltar que muchos bancos solo aplican la bonificación sobre las compras que se hayan pagado a plazos, es decir, aquellas en las que el cliente paga intereses. En general, los intereses a deber siempre serán superiores a la bonificación, por lo que no deberíamos dejarnos cegar por este tipo de ventajas sin ver antes sus inconvenientes. Eso sí, si necesitamos financiar una compra, hacerlo con una tarjeta que aplique una bonificación puede acabar resultando muy barato, ya que si se resta el importe de la devolución a los intereses pagados, el TIN final será más bajo.
  • Descuentos en gasolineras: sin duda, se trata de una de las ventajas más valoradas por los conductores y también de una de las más explotadas por los bancos. Cada vez son más las entidades que ofrecen a sus clientes descuentos en carburante al utilizar sus tarjetas, ya sean de crédito o de débito. El ahorro puede ser incluso de más del 3 % sobre el importe del repostaje. Sin embargo, no todo son ventajas: los descuentos no se aplican sobre todas las gasolineras de España, sino que cada banco tiene acuerdos con una serie de marcas y sus tarjetas solo aplican los descuentos en unas estaciones de servicios específicas. Las gasolineras más típicas que se suman a este tipo de promociones gracias a los acuerdos a los que llegan con los proveedores de tarjetas son Repsol, Campsa y Petronor, Galp, Shell, Cepsa y BP. Aunque este tipo de descuentos puedan resultar muy atractivos, antes de utilizar las tarjetas en las estaciones de servicio adheridas a la promoción, vale la pena analizar el coste final del repostaje y si no sería más barato repostar en otra gasolinera en la que no se aplicase el descuento, pero que sus precios fuesen más económicos, como las low cost.
  • Descuentos en compras: si bien las promociones en gasolineras son habituales, las ventajas no se quedan ahí. La mayoría de los bancos han extendido los descuentos más allá de los repostajes en las estaciones de servicio y ofrecen un ahorro en forma de rebaja sobre las compras realizadas en muchos otros sectores; desde marcas de alimentación hasta agencias de viajes, tiendas de alimentación o grandes plataformas como Amazon. Cada vez son más las entidades que incluyen en sus tarjetas, tanto de crédito como de débito, programas de descuentos para ahorrar en compras realizadas en tiendas físicas y online. Se puede ahorrar en marcas de renombre como Amazon, Starbucks o Springfield y los descuentos pueden llegar a ser muy atractivos. Antes de aprovecharlos es importante conocer las condiciones y los pasos que hay que seguir para poder beneficiarse de ellos.
  • Seguros incluidos sin coste extra: a pesar de que la mayoría de los españoles desconocen los seguros que llevan incorporados sus "plásticos", lo cierto es que las tarjetas de crédito y, en ocasiones, también las de débito incluyen pólizas gratuitas que pueden ser muy útiles en ciertos casos. Los seguros más habituales asociados a las tarjetas son las pólizas antifraude, los seguros de compra protegida y los de asistencia y accidentes en viajes, que cubren contingencias como el retraso o la pérdida del equipaje, los gastos de hospitalización en el extranjero o la repatriación en caso de enfermedad grave. Es recomendable solicitar una copia del contrato de la póliza a la entidad para conocer las coberturas, las franquicias, las limitaciones, los requisitos de uso y los teléfonos de información.

Por muy suculentas que puedan resultar todas las ventajas anteriores, no debemos pasar por alto el resto de los aspectos que influyen en la calidad de una tarjeta como las comisiones, las cuotas de emisión y de renovación, el límite de crédito, los cajeros automáticos a los que da acceso gratis o los requisitos de emisión. De hecho, será necesario fijarse en estos puntos y compararlos con las ventajas que ofrece la tarjeta para saber si realmente vale la pena o, por el contrario, las ventajas no compensan el resto de condiciones.

Comisiones típicas asociadas a las tarjetas

Al igual que ocurre con las cuentas corrientes o los préstamos personales, las tarjetas llevan aparejadas toda una serie de comisiones que el cliente deberá abonar dependiendo de cuál sea su operativa y de cuál sea la entidad que las emita. Mientras algunas entidades libran a sus clientes de las principales comisiones asociadas a estos medios de pago, otras cobran varias decenas de euros al año por ellas. Antes de aceptar una tarjeta, independientemente de su modalidad, debemos leer el contrato y, especialmente, el apartado relativo a las comisiones asociadas, donde podremos entender qué gastos incluye la tarjeta y a cuánto ascienden. A continuación, las seis comisiones más frecuentas relacionadas los "plásticos":

  • Comisión de emisión: es el coste que tiene la solicitud de una tarjeta y su emisión. En principio, su cargo está justificado por la fabricación y estampación estándar de la tarjeta, por los esfuerzos administrativos que realiza la entidad para estudiar la solicitud del cliente y emitir la tarjeta, y, por último, por los servicios asociados al plástico (acceso a los cajeros, pagos, etc.). Por lo general, esta comisión es fácil de evitar, ya que son muchas las entidades que ofrecen este servicio de forma gratuita a los clientes interesados en una tarjeta, aunque a veces esa gratuidad se traduce en la aceptación de una serie de términos relativos a la vinculación que se deberán valorar previamente.
  • Cuota de mantenimiento: conocida también como comisión de renovación, es la cuota que hay que pagar por tener la tarjeta para compensar los gastos administrativos y de gestión en los que pueda incurrir el banco o la financiera. Se paga trimestral, semestral o anualmente y puede suponer una factura de varias decenas de euros al año, dependiendo de cuáles sean las condiciones y las ventajas que aporte la tarjeta. Al igual que la anterior, resulta relativamente fácil de evitar, aunque algunos bancos exigen a sus clientes que realicen un gasto mínimo al año con su tarjeta para eximirles de esta comisión.
  • Comisión por solicitar una tarjeta extra: solicitar una tarjeta extra asociada a una misma cuenta es más habitual de lo que parece. Algunas situaciones típicas en las que suele pedirse otro "plástico" son, por ejemplo, cuando una cuenta tiene más de un titular y todos ellos quieren disponer de una tarjeta asociada a la cuenta o cuando el titular quiere proveer de un "plástico" a un autorizado. Debemos saber que solicitar una tarjeta extra suele ser un servicio con coste, cuyo precio final dependerá de la entidad.
  • Comisión por duplicado de la tarjeta: si necesitamos solicitar un duplicado de nuestra tarjeta, antes deberíamos comprobar su coste en el contrato y en el libro de tarifas de la entidad, ya que es probable que no sea gratis.
  • Comisión por retirada de efectivo en cajeros a débito: es la tasa que nos cobra el banco por sacar dinero con una tarjeta de débito en un cajero automático. En general, todos los bancos ofrecen a sus clientes la posibilidad de sacar dinero gratis de su parque de cajeros sin coste alguno. La diferencia es que algunos bancos tienen un centenar de terminales y otros varios miles. En ocasiones, el banco puede dejarnos utilizar los cajeros de otros bancos a coste cero o pagando una comisión inferior a la que se pagaría de "nomal" porque ambas entidades han llegado a un acuerdo o porque nuestro banco ha decidido no repercutirnos la comisión que le cargue el propietario de la máquina. En cualquier caso, debemos tener claro que el banco propietario del terminal es el que fija la comisión, pero no nos la cobra a nosotros directamente, sino que se la traslada a nuestro banco y este es el que decide si la asume él o nos la repercute a nosotros.
  • Comisión por retirada de efectivo en cajero a crédito: retirar efectivo con una tarjeta de crédito implica no solo tener que hacer frente a las comisiones por utilizar el terminal, sino asumir una deuda, ya que al retirar efectivo a crédito se están utilizando los fondos de la línea de crédito, que no son nuestros, y, por lo tanto, habrá que devolverlos junto con los intereses que se devenguen. Además de los intereses, habrá que pagar la comisión que le cargue el propietario del cajero a nuestro banco, que será la misma que la de sacar dinero a débito, y una comisión extra que nos cobrará nuestro banco por sacar dinero a crédito.

Además de las comisiones anteriores, es importante destacar que si usamos las tarjetas de crédito para pagar tendremos que abonar intereses si utilizamos la modalidad de pago fraccionado. Y si se hace una transferencia de la línea de crédito a la cuenta corriente, además de intereses, también habrá que pagar una comisión por realizar la operación.

Aunque es importante tener claro cuáles son las comisiones que acostumbran a aplicar los bancos y las financieras en las tarjetas, hoy en día es posible encontrar tarjetas sin comisiones, es decir, gratuitas, sobre todo si se domicilia la nómina en el banco.

¿Cómo escoger una tarjeta?

Visto lo visto, son varios los aspectos en los que debemos fijarnos antes de contratar una, desde las comisiones, hasta las ventajas que ofrece. Y, sobre todo, analizar para qué la queremos y qué operaciones pensamos realizar con ella. Para decidir qué tarjeta nos conviene más, podemos plantearnos estas cinco preguntas que nos ayudarán a resolver el misterio:

  • ¿Qué uso le vamos a dar? ¿La queremos para sacar dinero, para las compras del día a día, para pagar a plazos...?
  • ¿Tenemos nómina y un historial crediticio impoluto? En caso contrario, difícilmente nos concederán una tarjeta de crédito.
  • ¿Estamos dispuestos a pagar o preferimos que sea gratis?
  • ¿Qué tipo de ventajas pretendemos conseguir? ¿Conducimos habitualmente y queremos descuentos al repostar carburante, preferimos la devolución de una parte de las compras, queremos tarjetas con programa de puntos...?
  • ¿Queremos utilizar nuestras tarjetas para pagar a plazos nuestras compras?.

Dónde contratar tarjetas de crédito, débito o prepago

Si queremos contratar una tarjeta de débito, tendremos que acudir a un banco. Este tipo de tarjetas están conectadas directamente con una cuenta corriente abierta en la misma entidad y sólo los bancos tienen la potestad de abrir cuentas a la vista. Sin embargo, las tarjetas de crédito pueden comercializarlas tanto los bancos como las financieras, ya que en ocasiones pueden asociarse a una cuenta corriente en otra entidad. En lo que respecta a las tarjetas prepago, estas tampoco son exclusivas de los bancos, sino que pueden encontrarse también en empresas de medios de pago, financieras. etc.

Gracias a la digitalización que ha vivido el sector durante los últimos años, ahora ya no hace falta desplazarse hasta una sucursal para solicitar una tarjeta nueva. Cada vez es más habitual solicitar nuevos "plásticos" a través de Internet. De hecho,en algunos casos es imprescindible, sobre todo en la banca online y en las financieras, que no tienen apenas presencia física. Los clientes de un banco acostumbran a poder pedir tarjetas nuevas a través de su banca a distancia y también es posible contratar nuevos "plásticos" por Internet en entidades con las que no se tiene una relación previa, sobre todo cuando se trata de tarjetas sin cambiar de banco.

Si la solicitud se hace de forma presencial en una oficina, probablemente nos den a escoger entre recibir el "plástico" en nuestro domicilio o ir a recogerlo a la sucursal. Por el contrario, si se trata de una entidad online, sin apenas oficinas, la única opción será recibir la tarjeta por correo postal. El plazo de recepción puede demorarse hasta un par de semanas, dependiendo de la entidad emisora. Una vez recibida, tendremos que seguir las instrucciones del banco o financiera para activarla. Este proceso suele ser muy sencillo y basta con entrar en la web del emisor, llamar por teléfono o acudir a un cajero a darla de alta.

¿Solo las entidades financieras emiten tarjetas?

Fuera de los bancos y de las financieras también podemos contratar tarjetas, sobre todo en grandes almacenes y grandes cadenas comerciales cuyo objetivo es fidelizar a los clientes. En ocasiones, se tratará de "plásticos" cuyo único objetivo es incentivar al cliente a comprar en la tienda ofreciéndole a cambio puntos o descuentos y a veces, si la tienda está asociada a alguna financiera, serán tarjetas para financiar compras.

Así, si somos clientes de estos comercios y pagamos las compras con las tarjetas o las mostramos en el momento del pago, podremos acceder a ventajas exclusivas como programas de puntos, promociones o financiación con condiciones especiales. Debemos saber que, por lo general, estas tarjetas solo pueden usarse en los establecimientos que las han emitido.

Asimismo, con este tipo de tarjetas podemos conseguir promociones y otras ventajas que hacen de ellas un producto muy beneficioso para los usuarios . Con estas tarjetas de establecimientos o de supermercados podemos beneficiarnos de programas de puntos, devolución de un porcentaje de las compras realizadas en establecimientos y otras condiciones exclusivas de financiación.

¿Tarjeta de crédito o de débito?

Las explicaciones anteriores ya deberían habernos abierto los ojos sobre las diferencias entre las tarjetas de crédito y las de débito y cuáles son las funciones que incorporan cada una. Sin embargo, si aún nos estamos preguntando qué nos conviene más, si una de crédito o una tarjeta para pagar a débito, podemos hacernos estas preguntas:

  1. ¿Queremos o necesitamos pagar a plazos nuestras compras? Si nuestra intención es financiar las compras, entonces no tendremos más remedio que disponer de una tarjeta de crédito, ya que son las únicas que permiten aplazar el abono de las compras que se hacen. En cualquier caso, antes de fraccionar un pago es importante conocer las condiciones de la tarjeta y el método de devolución, así como calcular cuán cara saldrá la operación y si dispondremos del dinero para hacer frente a las cuotas.
  2. ¿Preferimos que el saldo dispuesto se nos descuente al momento o todo de golpe a final de mes? Si no queremos financiar nuestras compras, pero nos resulta más cómodo que todo el dinero que hayamos gastado se nos descuente a final de mes, tendremos que decantarnos por una tarjeta de crédito con pago total a fin de mes. Esta modalidad de pago no incluye intereses, pero requerirá que en la fecha en la que la entidad pase el recibo tengamos el dinero suficiente. Si, por el contrario, preferimos que el dinero gastado se descuente de la cuenta en el momento en el que se utilice y que se registren todos los gastos realizados en la cuenta a medida que se vayan haciendo, necesitaremos una tarjeta de débito.
  3. ¿Tenemos capacidad para asumir deudas? Es importante tener muy presente que cuando se utiliza una tarjeta de crédito, incluso con la modalidad de pago a fin de mes sin intereses, se adquiere una deuda y el dinero gastado tendrá que devolverse en la fecha acordada (o bien todo a final de mes o bien en cuotas mensuales). Así que si vamos a utilizar una tarjeta de crédito, antes deberemos prever que podremos devolver el dinero.
  4. ¿Podemos gestionar correctamente nuestras finanzas? Las tarjetas de crédito nos permiten endeudarnos, una ventaja que puede acabar convirtiéndose en un problema si no somos capaces de planificar los pagos y gestionar adecuadamente nuestra economía. Si preferimos no correr riesgos y no asumir ninguna deuda, podemos optar por las tarjetas de débito que, salvo en contadas excepciones en las que admiten descubiertos, solo nos dejarán usar nuestro dinero.

Las tarjetas de crédito también incluyen más descuentos y seguros gratuitos que las tarjetas de débito. Sin embargo, si no controlamos bien nuestros gastos, no es una buena idea contratar una tarjeta de crédito. En cambio, las tarjetas de débito son mucho más seguras si no se nos da bien planificar nuestras finanzas. Con estas tarjetas podemos realizar todo tipo de compras aunque no tengamos dinero encima, pero no podremos financiarlas. Asimismo, las tarjetas de crédito pueden ser ventajosas por todos los descuentos, promociones, regalos o seguros de los que podemos beneficiarnos.

Si todavía tenemos alguna duda sobre qué tipo de tarjeta nos puede ir mejor, podemos descargarnos la guía gratuita de HelpMyCash '¿Qué tarjeta te conviene más? El test de las 9 preguntas?'. Gracias a esta útil herramienta aprenderemos qué tipos de tarjetas bancarias existen, cuánto cuesta pagar a plazos y en qué aspectos debemos fijarnos para elegir la tarjeta que más nos conviene.


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Tecnología sin contacto o 'contactless'

tarjetas

Las aplicación de las últimas innovaciones tecnológicas al servicio de los medios de pago ha revolucionado el mundo de las tarjetas. Una de las novedades más interesantes de los últimos años y que mayor aceptación ha tenido ha sido las tarjetas contactless que permiten abonar el importe de una compra acercando la tarjeta al datáfono, sin necesidad de introducirla en el TPV ni de deslizar la banda magnética por el aparato. Lo que ha permitido pagar de forma más cómoda y rápida. Eso sí, para poder utilizar esta tecnología es necesario que tanto el "plástico" como el datáfono de la tienda la tengan incorporada, algo que cada vez es más habitual.

Gracias a esta nueva tecnología, el proceso de pago de una compra en un comercio es mucho más rápido, ya que evitamos tener que deslizar la banda magnética de la tarjeta por el datáfono o introducirla dentro del TPV si funciona con chip. Además, si la compra es por un importe inferior a 20 euros, ni siquiera será necesario introducir el código PIN a la hora de procesar la operación. La mayoría de los bancos dan la opción de cambiar el límite, por lo que si un cliente quiere introducir siempre el PIN, seguramente podrá cambiar esta opción.

Pagar con el móvil, el sustituto de las tarjetas

Aunque el pago sin hilos, conocido como tecnología contactless, revolucionó los pagos con tarjeta, los proveedores de medios de pago han seguido innovando para ofrecer al usuario una experiencia más rápida y cómoda. Tras las tarjetas contactless llegaron las pulseras sin hilos y ahora se está imponiendo el pago con móvil. Así es, ahora los consumidores pueden abonar sus compras en una gran cantidad de comercios pasando su smartphone por encima del TPV, sin necesidad de deslizar su tarjeta. Para poder efectuar una compra con esa tecnología es necesario, primero, disponer de un teléfono móvil, segundo, que este tenga tecnología NFC o que el cliente le enganche una etiqueta contactless y, tercero, que el datáfono acepte estos pagos, algo cada vez más extendido.

El modo de uso es similar al pago contactless con tarjeta:

  • Descargar la aplicación y vincular una o varias tarjetas (si se trata de la app wallet de un banco, solo podremos asociar las tarjetas de ese banco, mientras que si se trata de una aplicación independiente, podremos asociar "plásticos" de distintas entidades).
  • A la hora de pagar, entramos en la aplicación con nuestro usuario y contraseña, y escogemos la tarjeta con la que queremos pagar.
  • Acercamos nuestro teléfono al datáfono (debemos asegurarnos antes de que nuestro móvil cuenta con la tecnología NFC o lleva el sticker pegado).
  • Pagamos. Si la compra es inferior a 20 euros y no hemos indicado lo contrario, no hará falta que introduzcamos el código PIN. Si es superior, entonces sí tendremos que teclearlo.

Cuando el pago se haya realizado nos llegará una notificación al móvil. En el supuesto de que nos roben o nos substraigan nuestro teléfono móvil, podremos acceder desde otro dispositivo con acceso a Internet y cancelar nuestra suscripción a la aplicación.

¿Se pueden utilizar las tarjetas en el extranjero?

Las tarjetas de crédito y de débito son un medio de pago ideal para llevar en la cartera cuando se cruza la frontera, primero porque nos permiten evitar llevar ingentes cantidades de efectivo para poder costear todo el viaje y, segundo, porque nos aportan seguridad. Actualmente, la mayoría de las tarjetas comercializadas en España pueden usarse para sacar dinero o abonar compras en cualquier parte del mundo. Es recomendable salir de casa con más de una tarjeta por si alguna de ellas no funciona, se pierde o se la "traga" un cajero. Así, si surge cualquier complicación, evitaremos quedarnos sin una tarjeta con la que operar.

Es importante comprobar cuáles son los costes que podría acarrear el uso de una tarjeta en el extranjero, para evitar sorpresas desagradables. Por ejemplo, en la mayoría de los bancos las extracciones de efectivo en cajeros de fuera de España tienen coste. Además, sacar dinero o pagar una compra con una de nuestras tarjetas en una moneda extranjera no suele ser gratis tampoco. Pero ambas comisiones se pueden evitar eligiendo bien el banco.

De entre todos los "plásticos" disponibles en el mercado, las tarjetas de crédito son las que más ventajas nos pueden reportar al hacer un viaje, ya que acostumbran a incluir seguros muy interesantes de asistencia en el extranjero que cubren situaciones como la hospitalización, los gastos derivados de un accidente, la pérdida o el retraso del equipaje, etc. Eso sí, antes de utilizarlos debemos leer las condiciones y saber cuál es el procedimiento y las condiciones para disfrutar de las coberturas.

¿Qué es el CVV de una tarjeta bancaria?

El CVV, también conocido como CVC, es un código que aparece en nuestra tarjeta cuya función es garantizar que es el titular el que realiza una transacción con ella y que la tiene físicamente. Cumple una función de seguridad para evitar operaciones fraudulentas con el "plástico". Aunque muchas personas desconozcan su nombre, lo cierto es que se usa relativamente a menudo, sobre todo en las transacciones virtuales que tras introducir el número de la tarjeta también es necesario indicar la caducidad y el CVV para validar la transacción.

tarjeta bancaria

El CVV, Card Verification Value, garantiza que todas nuestras compras y transacciones se realizan con total garantía y seguridad, ya que solo quién tenga la tarjeta física podrá conocer cuáles son estos números. En las tarjetas de Visa o MasterCard, el número CVV se encuentra en la franja de la firma de la parte posterior de la tarjeta.

Generalmente después de una serie de 6 o de 4 dígitos encontraremos 3 números separados del resto: este será el CVV de nuestra tarjeta . En algunos casos en la barra tan solo aparecerán solamente estos 3 dígitos de nuestro código, como ocurre con las tarjetas de CaixaBank.

¿Qué hago si pierdo o me roban la tarjeta?

Puede ocurrir que en algún momento perdamos una de nuestras tarjetas o, incluso, que alguien nos la robe. En esos casos, debemos actuar con la mayor rapidez posible para evitar que un tercero pueda hacer uso de nuestra tarjeta sin permiso y de forma fraudulenta, con las consecuencias que eso podría tener para nuestro bolsillo. Si nos vemos en esta tesitura, bastará con seguir los cuatro pasos siguientes para solucionar el problema:

  1. Bloquear la tarjeta: lo primero que tenemos que hacer en el caso de que perdamos o nos roben una de nuestras tarjetas es bloquearla para que nadie pueda utilizarla. Aunque tenemos que dar este paso con la mayor celeridad posible para evitar un uso fraudulento del medio de pago, antes de ordenar el bloqueo debemos cerciorarnos de que realmente no la tenemos, ya que una vez cancelada, nadie podrá usarla, ni siquiera nosotros mismos si la recuperamos. Bloquear una tarjeta es muy sencillo y tenemos varios canales para hacerlo: podemos llamar al número de teléfono que todos los bancos tienen activado para ese fin y que está operativo cualquier día a cualquier hora, podemos anularla en una oficina, podemos cancelarla a través de la app del móvil o accediendo a la banca virtual.
  2. Interponer una denuncia: en el caso de que nos hayan robado una de nuestras tarjetas, ya sea mediante intimidación o en un descuido, debemos acudir a una comisaría a denunciar el robo o el hurto. Así, dejaremos constancia frente a las autoridades oportunas de que hemos sido víctimas de un delito y nos cubriremos las espaldas frente al emisor del "plástico".
  3. Revisar los movimientos de la tarjeta: es importante ir revisando con cierta regularidad los movimientos de la cuenta asociada a la tarjeta de débito o el extracto de la tarjeta de crédito para comprobar que todos los movimientos que se registran los hemos hecho nosotros. Con más razón si nos sustraen o perdemos la tarjeta, ya que será nuestra forma de comprobar que nadie la ha usado.
  4. Solicitar una nueva tarjeta: si hemos bloqueado una de nuestras tarjetas, ya sea porque la hemos perdido, porque la han clonado o porque, directamente, nos la han robado, tendremos que bloquearla y solicitar una nueva. Recordemos que una vez bloqueada, no podremos usarla incluso si llegásemos a encontrarla. Así que en caso de pérdida o robo y una vez cancelado el "plástico" y hechos los trámites oportunos, no tendremos más remedio que solicitar una tarjeta nueva para poder volver a operar con normalidad. Para ello, podemos acudir a nuestra oficina del banco, solicitarla por teléfono, a través de la banca a distancia o, incluso, mediante la app del banco. La recepción del "plástico" nuevo podría tardar hasta un par de semanas.

Debemos tener en cuenta que la normativa establece que como clientes nos haremos responsables de usos fraudulentos en nuestras tarjetas de hasta 150 €, antes de que avisemos de su pérdida o su robo. Después de realizar la denuncia, la entidad se hará cargo si no ha habido un comportamiento negligente por nuestra parte . Es decir, que como titulares no tomáramos las medidas de seguridad para proteger nuestra tarjeta y su número secreto (tener apuntado el código en el propio plástico o en un papel dentro de la cartera, por ejemplo) o si nos demoramos en hacer constar a las autoridades y a nuestro banco de su extravío o sustracción

Medidas de seguridad a tomar con las tarjetas bancarias

Con todos los avances tecnológicos y el afán de los emisores de tarjetas y de los bancos por hacer sus tarjetas más seguras, operar hoy en día con estos medios de pago es, en principio, seguro. No obstante, existen, como en todo, ciertos riesgos. El principal es que alguien utilice nuestra tarjeta de forma fraudulenta, ya sea porque la hemos perdido o porque la han clonado. Para evitar este tipo de situaciones, conviene tomar ciertas medidas de precaución que nos podrán evitar más de un susto:

  • Tener cuidado al utilizar un cajero automático: aunque usar los cajeros para retirar efectivo es una operación segura, debemos vigilar que nadie haya trucado el terminal con el objetivo de duplicar nuestra tarjeta y robarnos los datos para luego utilizarla de forma fraudulenta, con el consiguiente perjuicio que eso podría conllevarnos. Así que antes de utilizar un cajero deberíamos tomar tres medidas de precaución: en primer lugar, comprobar que el dispensador no ha sido manipulado y que no tiene elementos móviles que no le pertenecen, sobre todo en el teclado y en el lector de tarjetas; en segundo lugar, tapar nuestra mano en el momento de introducir el código PIN, para evitar que una cámara pueda registrar nuestros movimientos y otros puedan averiguar cuál es; y, en tercer lugar, ser discretos y evitar que el resto de personas que hayan por la zona vean qué hacemos.
  • Aprenderse de memoria el código PIN de las tarjetas: el código PIN de una tarjeta es necesario para poder operar con ella en un cajero automático o para poder autorizar una compra en un comercio a pie de calle, salvo que la tarjeta sea contactless y se tenga activado el pago sin PIN para operaciones de menos de 20 euros. Es decir, que conociendo el PIN se puede acceder al saldo. Por ello, es importante aprenderse el código PIN de memoria de todas las tarjetas que tengamos o de las que usemos habitualmente y llevemos en la cartera y nunca llevarlo apuntado junto con el "plástico" al que hace referencia para que, en caso de robo o pérdida, no puedan utilizar la tarjeta de forma fraudulenta. Siempre podemos optar por alternativas discretas como agendarlos en el teléfono como números, apuntarlos como referencias a otros temas, etc.
  • Bloquear la tarjeta en caso de robo o extravío: si lamentablemente perdemos alguna de nuestras tarjetas o nos la roban, lo primero que tenemos que hacer y con la mayor prontitud posible es bloquearla para que nadie pueda usarla y provocar un daño mayor. Una vez cancelada, tendremos que solicitar otra, incluso si la encontramos. Si necesitamos bloquear una tarjeta de crédito o débito solo tenemos que llamar al teléfono que todas las entidades tienen disponible para estos casos. A veces, también es posible realizar la cancelación a través de una aplicación móvil o a través de los teléfonos que hay en los cajeros automáticos.
  • Actuar si el cajero no expulsa nuestra tarjeta: es más habitual de lo que parece que después de realizar una operación, cuando ya hemos terminado, el cajero automático no expulse nuestra tarjeta. Lo que coloquialmente se conoce como "tragarse la tarjeta". Si nos ocurre, lo primero que debemos hacer es entrar en la oficina a la que pertenezca el cajero y decírselo a algún trabajador para que, si puede, nos la devuelva. Si se da el caso de que el cajero está desplazado y no pertenece a ninguna oficina o de que la sucursal está cerrada, lo que debemos hacer es llamar al teléfono que aparezca en el terminal y comunicar que la máquina se ha "tragado" nuestra tarjeta. Ellos nos dirán cómo proceder, pero lo más probable es que nos cancelen la tarjeta.
  • Verificar las notificaciones de la aplicación: si tenemos descargada la aplicación de nuestro banco, en función de cómo la tengamos configurada, nos llegarán notificaciones cada vez que realicemos un gasto (saquemos dinero o abonemos una compra) con nuestra tarjeta. De esta manera, podremos controlar los movimientos de nuestra tarjeta y descubrir si se ha utilizado de forma fraudulenta en tiempo real. Además, algunas apps ofrecen funciones relativas a la seguridad que pueden ser útiles como la posibilidad de "apagar" y "encender" la tarjeta o la opción de bloquearla.

FAQ: ¿Cómo te puede ayudar esta página?

En la siguiente lista de preguntas y respuestas podrás resolver rápidamente las típicas dudas que muchos solemos tener en cuanto a las tarjetas como, por ejemplo, cuál es el método para activarlas, cómo se bloquean o cuánto tiempo tardan en llegar desde que se envía la solicitud.

¿Cómo puedo solicitar una tarjeta?

Para solicitar una tarjeta de crédito, débito o prepago solo hace falta acercarse a una oficina del banco o de la financiera comercializadora y solicitar su contratación o bien rellenar el correspondiente formulario por Internet o por teléfono si la empresa ofrece esa opción. Eso sí, si bien algunas tarjetas no requieren cambiar de banco, sobre todo las financieras, si queremos una tarjeta bancaria lo más probable es que necesitemos tener abierta una cuenta en la entidad, por lo que tendremos que tramitar su apertura. En cuanto al procedimiento en sí, si ya somos clientes de la entidad bastará con pedir la tarjeta y ellos comprobarán si cumplimos el perfil para tenerla. Si somos nuevos clientes, será necesario rellenar un formulario con nuestros datos, así como adjuntar la documentación correspondiente y enseñar nuestro DNI para que la compañía pueda verificar quiénes somos.

¿Por qué no me conceden una tarjeta de crédito?

Como con cualquier otro producto, las compañías que comercializan tarjetas exigen el cumplimiento de unos requisitos mínimos para la concesión de los "plásticos", sobre todo si se trata de tarjetas de crédito. En ese caso, no solo se estudiará el historial del cliente, sino que se tendrán muy en cuenta sus ingresos. Así, aunque la concesión tampoco es automática, las posibilidades de que nos concedan una tarjeta de débito o una prepago serán mucho mayores que en el caso de las de crédito. Si no nos conceden una tarjeta, las razones pueden ser variadas: podría ser porque no disponemos de los ingresos suficientes, porque nuestro historial crediticio no es todo lo bueno que la compañía podría esperar, porque estamos sobreendeudados, porque figuramos en una lista de morosos, etc.

¿Cuánto tiempo tardaré en recibir mi tarjeta?

Dependerá de la entidad a la que se la hayamos solicitado, del volumen de trabajo que tenga en ese momento, de su política relativa a los plazos, etc. En ocasiones, podremos conseguir nuestra tarjeta al momento (solo si acudimos a una oficina) mientras que en otras tendremos que esperar días o, incluso, una o dos semanas para que nos llegue. En principio, la velocidad de recepción del "plástico" dependerá del proceso de solicitud (si se realiza a distancia o en una oficina), de cuán rápidos seamos enviando toda la documentación, de si el banco manda la tarjeta a casa o la envía a una sucursal, etc. Tampoco debemos olvidar que el proceso de aceptación de la solicitud de una tarjeta de crédito es más lento que el de una de débito, ya que la primera requiere un análisis de riesgo mayor y un estudio crediticio del cliente, mientras que con la de débito la entidad apenas asume riesgos, pues el cliente solo puede gastar el dinero que tenga en la cuenta.

¿Qué debo hacer para activar las tarjetas que contrate?

Activar una tarjeta, sea del tipo que sea, es muy sencillo y apenas requiere esfuerzos. Una vez la hayamos recibido en nuestra oficina o en casa, solo tendremos que seguir las instrucciones que nos haya comunicado la entidad para proceder a su activación. Por lo general, basta con llamar por teléfono al banco o entrar en la banca online para poder empezar a utilizarla. En ocasiones, también es posible activar las tarjetas a través de un cajero o de la app del móvil. Sea cual sea el método de activación que utilicemos, antes de empezar a utilizar una tarjeta debemos cerciorarnos de que realmente está operativa y, si es una tarjeta de crédito, debemos saber cuál es la modalidad de pago que lleva instalada por defecto y cambiarla si procede.

¿Es posible comprar por Internet con las tarjetas?

Comprar por Internet con una de nuestras tarjetas, sea del tipo que sea, es muy sencillo. Solo hace falta seguir los pasos que vaya proponiéndonos el comercio virtual para finalizar el proceso con éxito. Se tendrán que introducir los siguientes datos: número de la tarjeta, fecha de caducidad, CVV y nombre del titular. Sin embargo, antes de teclear los datos de nuestra tarjeta, debemos comprobar que la página web cumple con los requisitos de seguridad necesarios. Algunos trucos para comprobar que la web cumple los protocolos oportunos es fijarse si en la parte izquierda de la barra de direcciones hay la miniatura de un candado de color verde o si la URL comienza con "https".

¿Se puede aumentar el límite de las tarjetas de crédito?

Afirmativo. Los límites de una tarjeta de crédito pueden aumentarse y también reducirse tanto a petición del titular como a discreción del banco. En el caso de querer aumentar el límite del crédito, será necesario ponerse en contacto con la entidad o solicitarlo a través de la banca a distancia. Una vez remitida la solicitud, la entidad la valorará según sus criterios de riesgo y procederá o bien a aumentar la línea de la tarjeta de crédito o bien la dejará tal cual y rechazará la solicitud. Por otra parte, siempre que no superemos el máximo que nos conceda la entidad, podemos ir variando otros límites como el máximo que se puede sacar al día en un cajero o el máximo que se puede gastar en tiendas.

¿Cómo se bloquean las tarjetas?

Cancelar una tarjeta, sea del tipo que sea, es muy fácil. Tan solo hace falta llamar al teléfono que el banco o la entidad emisora del "plástico" tenga establecido para tal efecto e informar de nuestra decisión de bloquearla. Normalmente, este teléfono está operativo a cualquier hora todos los días del año, por lo que atienden peticiones en cualquier momento. En algunos casos, hay entidades que ofrecen a sus clientes la opción de bloquear las tarjetas a través de la banca online o de la app del móvil. En el caso de robo, deberemos interponer una denuncia en una comisaría de policía, para evitar estar protegidos ante un uso ilegal de ellas. Tendremos que guardar la copia de la denuncia para que podamos reclamar ante nuestra entidad en caso de que se produzca un uso fraudulento.

Tarjetas 'revolving': ventajas y peligros

Cuando hablamos de tarjetas revolving nos referimos a los "plásticos" pensados para aplazar el pago de las compras. Están diseñadas para financiar las compras y asociadas a una línea de crédito que se irá agotando o reponiendo a medida que vayamos gastando y devolviendo el saldo dispuesto. Utilizar este tipo de tarjetas implica abonar intereses por las compras realizadas, independientemente de si se escoge la opción de pagar una cuota fija cada mes o de devolver un tanto por ciento de la deuda mensualmente.

Lo que define a este tipo de tarjetas, las revolving, es que ofrecen al cliente la posibilidad de ir reutilizando el crédito a medida que se vaya devolviendo.

Antes de utilizar las revolving es importante conocer todos los riesgos que entraña su uso: por un lado, al ser una especie de "préstamo recargable" pueden incentivar el consumo y acabar propiciando el sobrendeudamiento del titular; por el otro, si la deuda se devuelve muy lentamente y en un plazo muy largo, las cuotas serán cómodas, pero el importe pagado finalmente será considerablemente mayor que el saldo dispuesto debido a los intereses. Además, estas tarjetas también cuentan con el siguiente inconveniente:

  • Los intereses de una tarjeta revolving son hasta 4 veces más altos que los de un préstamo personal.

Las leyes que regulan el uso de este producto

Si utilizamos tarjetas en cualquiera de sus modalidades, la Ley 16/2009, de 13 de noviembre, de servicios de pago nos ampara. Por ejemplo, en su artículo número 22 se estipula que en el caso de que la entidad quiera aumentar o aplicar un nuevo interés en el caso de que estemos utilizando tarjetas de crédito, nos tendrá que informar del cambio con una antelación de dos meses, respecto a la fecha de la modificación. Este supone un dato muy importante, especialmente para todos aquellos clientes que utilicen las tarjetas de crédito en su modalidad de pago aplazado.

Según las recomendaciones del Banco de España, como titulares de tarjetas debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Tenemos que responsabilizarnos de la conservación y del correcto uso de nuestra tarjeta, incluido nuestro número secreto.
  • En caso de que se nos pierda o nos roben nuestra tarjeta, deberemos avisar de inmediato a la entidad emisora. Después de que lo comuniquemos, estaremos libres de toda responsabilidad sobre el uso, aunque no de las que se hayan producido con anterioridad.

Asimismo, el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios nos protege como usuarios en el caso de que se produjesen operaciones no autorizadas por falsificación o duplicación de nuestra tarjeta.

Sobre esta página

Para qué sirve esta página sobre tarjetas: aquí podremos encontrar toda la información que necesitamos para conocer los distintos tipos de tarjetas que podemos encontrar actualmente en el mercado e información para que podamos elegirlas correctamente. Las tarjetas de crédito, débito y prepago tienen unas características que las harán más o menos recomendables según cuál sea nuestro perfil financiero y para qué queramos utilizarlas.

Fuente: los datos y la información relativos a las tarjetas, tanto de crédito como de débito y prepago, que aparece en este artículo proceden de la investigación y de la experiencia de los expertos que forman parte del equipo de HelpMyCash.com, así como del análisis de las distintas ofertas que existen actualmente en el mercado y de fuentes oficiales como el portal virtual del Banco de España.

Metodología: la información y los datos relativos a este medio de pago y, en ocasiones, método de financiación procede de los expertos del comparador HelpMyCash y de la investigación que han llevado a cabo rastreando las ofertas que hay actualmente disponibles en el mercado.

Sobre HelpMyCash.com: somos un comparador online compuesto por un equipo de especialistas en finanzas. A través de nuestro portal, el usuario podrá comparar diferentes productos de finanzas personales y de economía del hogar, además de acceder a una información de calidad, lo que le permitirá escoger el producto más barato.

Aviso: todos los servicios ofrecidos por el comparador HelpMyCash.com al usuario son gratuitos. HelpMyCash obtiene sus ingresos de sus productos destacados y de la publicidad. Podemos recibir una compensación por los clientes generados a través de nuestra plataforma.

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Avatar de titan66699

que fecha es la de pago de la targeta evo

hola ya tengo los 1000 euritos de la targeta evo, estoy mirando y en ningun sitio me pone que fecha es la de pago alguien me puede decir cuando pasan los recibos, es para no tener que llamar otra vez pues es tarificación especial

titan66699 29/03/2017 | 0 respuesta/s

Avatar  de Helper_603399585

sobre uso tarjeta

pou que no puedo usar mi tarjeta si de debito y tengo nomina domiciliadad

Helper_603399585 28/03/2017 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 28/03/2017

avatar para HelpMyCash

Buenos días, Helper.

Por lo que leo en tu pregunta, es posible que la tarjeta de débito que has contratado esté desactivada por alguna razón o puede que no dispongas de suficientes fondos en la cuenta a la que está asociada.

En este caso, te recomiendo que consultes directamente con tu banco para saber qué ocurre exactamente con tu tarjeta.

Espero haberte ayudado.

¡Un saludo!


Avatar  de Sabes

Cuánto tengo que pagar por la tarjeta WiZink oro?

Hoy contacte con una asesoría financiera para reunificación de deudas y la única solución que me dan es que contrate la tarjeta WiZink oro del banco popular por una cantidad de 10000 €. Pero no me explican como puedo retirar el dinero de esa tarjeta ni cuánto tengo que pagar al mes. Yo tengo deudas con tarjetas de créditos y los intereses son elevadisimos y aún más si retiras en cajeros . Alguien sabe como funciona esta tarjeta?

Sabes 27/03/2017 | 1 respuesta/s

1 HelpMyCash el 28/03/2017

avatar para HelpMyCash

Buenos días, Sabes.

Si tienes deudas de elevado importe y necesitas financiación para hacer frente a ellas, es más indicado que recurras a un préstamo personal que a la Tarjeta de crédito de WiZink, puesto que la cantidad de intereses que tendrás que pagar es menor con un préstamo. Esta tarjeta de crédito tiene una TAE del 27,24 %, a diferencia de un préstamo personal, cuya TAE media es de un 8,68 %, de acuerdo con los últimos datos del Banco de España.

De todos modos, con este simulador de créditos podrás ver los honorarios y el total que tendrás que reembolsar según los plazos que establezcas, la cantidad solicitada y el tipo de crédito que escojas. De esta manera puedes comprobar cuál de todas las opciones que barajas es la que mejor se adapta a ti.

Espero que me respuesta haya sido de utilidad.

Un saludo.


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