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¿Cómo elijo la velocidad de Internet para mi casa?

A la hora de seleccionar un pack de Internet, la velocidad es un factor importante a tener en cuenta. Pero ¿sabemos cuál nos interesa más? Para salir de dudas, desde HelpMyCash contemplamos tres rangos en función del uso que le vayamos a dar a la conexión:

  • 10-100 MB: Navegar, consultar el correo y las cuentas de redes sociales. Actualmente ya se puede acceder a contenidos en streaming desde plataformas adaptadas para ello (HBO o Netflix) que sólo necesitan una conexión de 5 MB estables. No obstante, la mayoría de telecos parten de los 100 MB de fibra óptica.
  • 200-500 MB: Todo lo anterior más visionado de vídeos HD en streaming con la mayor tranquilidad. Suelen ser velocidades útiles en hogares hiperconectados (móviles, tabletas, smart TV...) y pisos de estudiantes.
  • 600 MB o más: Empresas con varios ordenadores, profesionales de la informática con necesidades especiales o usuarios que requieran descargar una gran cantidad de archivos o ver contenidos en máxima calidad en streaming.

Está claro que la cuestión es ahorrar, por lo que pagar por una velocidad que no vamos a utilizar es tontería. Sin embargo, si encontramos ofertas que conceden 100 MB al mismo precio que otras ofertas de 30 MB, merece la pena apostar por la alta velocidad. Del mismo modo, si descubrimos un pack de fibra óptica a menor precio que uno de ADSL, es preferible apostar por la fibra.

¿Se nota la diferencia de velocidad?

La mayoría de las ofertas de Internet para particulares van de los 10 a los 1.000 Megabites (MB) de velocidad de Internet (ADSL y/o fibra óptica). En medio, encontramos todo un abanico de velocidades: 50 MB, 100 MB, 300 MB, 500 MB. Ahora bien, ¿qué cambia entre unas y otras? ¿Notaremos diferencia al contratar una u otra?

La diferencia en la velocidad de Internet es real y se nota. Como cabe esperar, no es lo mismo contratar 10 MB que 100 MB. Aunque el precio para la primera velocidad de fibra óptica sea el mismo que el del ADSL, lo cierto es que trabajar con una u otra cambia completamente. Obviamente, si queremos una conexión más potente (con más megas), más caro será el servicio.

En cualquier caso, el resumen a esta pregunta es sencillo: a más megas, más rápido debería funcionar la conexión. A efectos prácticos, si estamos viendo un capítulo de nuestra serie favorita en Netflix, con 10 MB de ADSL podremos sufrir parones a ciertas horas del día o si conectamos muchas cosas en casa; mientras que con la fibra óptica a 300 MB podremos ver el capítulo como si fuera televisión en directo.

¿Qué velocidad de Internet conseguiremos en función de nuestra conexión?

Pese a que la velocidad de Internet es un factor importante, de poco sirve si nuestra conexión no es fiable. Es por ello que a la hora de mirar los packs de Internet que hay en el mercado no debemos pasar por alto el tipo de conexión que nos están vendiendo. En función de la velocidad, podemos encontrar distintos tipos de conexión:

  • Conexión a Internet por satélite: este tipo de conexión es la que nos tocará contratar si estamos en una zona con difícil acceso (montaña o zonas rurales con pocos habitantes). Pocas veces superan los 3 MB y su precio es bastante elevado.
  • Internet a través de ADSL: es la clásica y ofrece velocidades de Internet bajas, entre 1 y 10 MB. El mayor problema que presenta es que cuánto más lejos está la central de nuestra casa, menos MB tendremos en nuestra conexión
  • Conexión con VDSL: es la versión mejorada de la anterior, lo que permite alcanzar velocidades superiores (de 20 a 35 MB). Pocas veces se utiliza este termino para comercializarla, lo que puede inducir a error al considerarlo todo ADSL
  • 4G, alta velocidad móvil: es igual que la fibra óptica pero destinada a la navegación a través del móvil, lo que permite más megas sin cables. En febrero de 2018, el 4G ya ha superado los 500 Mbps de descarga.
  • Fibra óptica o FTTH: es la conocida como "conexión de alta velocidad" y es real puesto que no sufre los problemas del cobre. En concreto podemos encontrar paquetes que van desde los 10 MB a 1 GB y, más recientemente, simétrica.

Teniendo estos tipos de conexión en mente y si la velocidad es importante para nosotros, deberíamos apostar por la fibra óptica ya que, al final, debe primar el tipo de conexión.

Si tenemos fibra óptica y no notamos diferencia respecto al cobre es posible que tengamos un problema técnico. Lo primero que debemos hacer es comprobar la velocidad que nos llega a casa. Si es inferior a la contratada, tendremos que ponernos en contacto con nuestra teleco para que hagan una revisión. Eso sí, si aún tenemos ADSL es muy probable que no haya solución.

¿Qué diferencia hay entre velocidad ADSL y en fibra óptica?

A la hora de decantarnos por una conexión u otra es importante saber qué las diferencia. Cuando hablamos de ADSL nos referimos al cable de cobre. Esto implica que la velocidad que comercializan no es real, ya que se verá "distorsionada" por factores externos como la distancia entre nuestra casa y la central, la atenuación o la propia instalación de nuestro hogar. Como parte positiva, su instalación está presente en todos los hogares (es la misma que la del teléfono fijo de toda la vida).

Por su parte, la fibra óptica o FTTH es un hilo de vidrio que transmite los paquetes de datos por pulsos de luz, lo que permite una mejor conexión, ya que la distancia no perjudica en el envío y recepción de los paquetes de información. Es más, podremos aumentar la velocidad sin reacondicionar la instalación. En lo que a su instalación se refiere, necesitaremos que un técnico acuda a nuestra vivienda e introduzca el nuevo cable. Como consecuencia, habrá que hacer agujero en la pared y es posible que nos toque reubicar el router.

En conclusión, la diferencia es puramente técnica, pero como usuarios lo podemos notar. Además, el precio ya no es un problema. Actualmente todas las grandes compañías ofrecen el paquete de fibra óptica más sencillo al mismo precio que el de ADSL. De este modo, podemos disfrutar de velocidad de Internet real sin que suponga un gasto más para nuestro bolsillo. Eso sí, si queremos disfrutar de más velocidad de Internet, nos tocará pensar bien hasta qué punto nos compensa la inversión.

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¿Cuál es la velocidad más contratada en España?

Un estudio de la CNMC, publicado en julio de 2019, revela que durante el 2018 la velocidad más contratada ha sido la de los 100 MB o más. El 58,7% de los consumidores ya cuentan con una conexión que alcanza estas cifras, algo que hace un año solo representaba el 27,7%. Por el contrario, las velocidades inferiores a 10 MB ya solo representan el 4%. 

Aunque la tendencia deja claro que la alta velocidad ha llegado para quedarse, lo cierto es que la presencia del ADSL y el VDSL sigue representando el 41,2% del total. Tanto es así que los hogares con una conexión de entre 10 MB y 30 MB representan aún el 21,7%, una cifra muy elevada si tenemos en cuenta que el cableado de fibra óptica sigue desplegándose por toda la geografía española. De hecho, de los 57 millones de accesos disponibles, 46,7 millones son de fibra óptica.

¿Qué es la velocidad simétrica?

Desde que se lanzara su oferta simétrica de fibra el mercado de Internet se ha inclinado hacia esta modalidad, pero ¿qué es exactamente la velocidad simétrica? Cuando nos hablan de que la velocidad de Internet que nos ofrecen es simétrica se refieren a que los megas a los que podemos navegar son iguales para la subida de datos como para la bajada.

Para entender este concepto debemos ir a algo tan básico como tener en cuenta cómo comercializan las compañías la velocidad ADSL o de fibra óptica. De primeras, las telecos únicamente utilizan la velocidad de bajada y puede ser:

  • Real: cuando contratamos fibra óptica (o FTTH).
  • Máxima alcanzable: cuando contratamos una conexión de ADSL nos hablan de una velocidad máxima, pero no implica que sea la que vayamos a recibir. Es más, lo raro es que naveguemos a este máximo.

Así pues, si contratamos 20 MB de ADSL será la velocidad de bajada. Es decir, es con la que podremos descargar archivos de la red, cargar las webs o reproducir vídeos en streaming.

Ahora bien, existe otra velocidad que es la de subida. Con esta nos referimos a los megas a los que podemos transferir información desde nuestro ordenador (smartphone, tablet...) a la red; es decir: colgar fotos en Facebook, subir copias de seguridad a Dropbox... Aunque las ofertas de ADSL se mantienen en la asimetría (20 MB de bajada y 2 MB de subida), la llegada de la fibra óptica nos deja una nueva opción: ofrecer la misma velocidad de transferencia para descargarnos archivos como para subirlos. Esta es la base en la que se fundamenta las nueva oferta comercial de las principales telecos de nuestro país.