Cuando solicitamos financiación, hay tres indicadores principales que todos buscamos para saber cómo de buena (o mala) es una oferta: el tipo de interés aplicado (TIN), las comisiones y, finalmente, la TAE. Esta última indica el gasto acumulado anual de los dos primeros y también tiene en cuenta el que supongan los productos vinculados si los hubiera. En este artículo vamos a centrarnos en las comisiones, en concreto en la de apertura, que es la más común y que puede modificar sensiblemente las condiciones de un préstamo en función de cómo nos cobren su coste.

¿Qué supone que mi préstamo tenga la comisión financiada?

Si acudimos al banco o a cualquier entidad de crédito a solicitar un préstamo, en lo referente a la comisión de apertura y suponiendo que está presente en la financiación, pueden ocurrir dos cosas:

  1. Que se pague al inicio: su coste se deberá asumir junto a la primera cuota.
  2. Que se financie: el coste que suponga se sumará al capital prestado sobre el que se calcularán los intereses.

La ventaja de esta segunda posibilidad es que no tenemos que hacer un desembolso importante al principio del crédito. Supongamos que pedimos un préstamo de 15.000 euros y que la comisión de apertura es del 3%. En lugar de pagar el importe de 450 euros que esta supone, ese dinero se uniría al préstamo y los intereses se generarían sobre 15.450 euros. Desde luego, de esta forma el principio del pago de la financiación será más desahogado. Sin embargo, también tiene sus contras.

¿Cuánto se encarece el crédito?

Siguiendo con el mismo ejemplo y suponiendo que el plazo de reembolso sea de 5 años y el tipo de interés aplicado del 8%, veamos cuánto pagaríamos en total en función de qué sistema eligiéramos:

  • Con la opción de pagar la comisión al principio del préstamo, el coste total del préstamo (intereses + comisión) sería de 3.698,75 euros.
  • Con la vía de la comisión financiada junto al resto del capital, el coste total sería de 3.796,22 euros.

Es decir, en el ejemplo utilizado, la diferencia de pedir un crédito con la comisión financiada o pagarla al inicio es de unos 100 euros. No es una cantidad enorme, pero sí suficiente como para tenerla en cuenta. Si al principio del préstamo disponemos de liquidez suficiente para pagar la comisión, ¿por qué vamos a regalar 100 euros a la entidad que nos presta el dinero?

Evitar comisiones, la mejor opción

Hemos comparado dos préstamos para calcular cuál sería la diferencia de coste entre uno con una comisión abonada al principio y otro con esta financiada. No obstante, la mejor opción para ahorrar es evitar su pago. Hay muchas entidades que disponen de créditos que no incluyen comisiones. Es el caso, por ejemplo, del Préstamo Personal de Cetelem, una alternativa que permite solicitar desde 4.000 hasta 60.000 euros a devolver en un plazo que va desde 1 hasta 8 años. Además, parte de un tipo de interés muy atractivo: el 6,95% TIN (7,18% TAE).


Autor: Adrián Pérez


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