Refinanciar la hipoteca: cómo renegociar tu contrato
Las condiciones de un préstamo hipotecario no se graban en piedra cuando firmas la escritura: las puedes modificar a lo largo del plazo si quieres mejorarlas o necesitas un respiro. Aquí te explicamos cómo refinanciar una hipoteca, cuánto cuesta esta operación y en qué situaciones te puede salir más a cuenta.
¿En qué consiste refinanciar la hipoteca?
Refinanciar la hipoteca (o renegociarla) significa cambiar las condiciones de tu préstamo hipotecario para mejorarlas o para adaptarlas a una nueva situación. En la práctica, implica modificar las cláusulas de una escritura firmada ante notario, así que hay que seguir un proceso determinado para poder llevar a cabo la operación.
¿Para qué se puede renegociar un contrato hipotecario?
¿Qué motivos pueden llevar a una persona a querer modificar las condiciones de su préstamo hipotecario? Cada caso es un mundo, pero estas son las razones por las que se suele recurrir a una refinanciación del contrato:
Para ahorrar dinero: puedes refinanciar la hipoteca para reducir su interés o eliminar comisiones o productos asociados, por ejemplo.
Para cambiar de una hipoteca variable a fija: de esta manera, la cuota pasa a ser constante y no subirá si se dispara el euríbor.
Para modificar garantías: como eliminar el aval de tus padres o cambiar la titularidad si te separas de tu pareja y tenéis la hipoteca en común.
Para ampliar la hipoteca: puedes conseguir más dinero para financiar proyectos o alargar el plazo para reducir el importe de las cuotas.
Para salir de un bache económico: si lo pasas mal, puedes pactar una carencia o reestructurar la deuda para llegar mejor a fin de mes.
Cómo refinanciar una hipoteca: las tres opciones
No existe un solo camino para refinanciar las condiciones de una hipoteca. De hecho, la legislación española te ofrece hasta tres operaciones para modificar un contrato hipotecario. Son las siguientes:
La novación de la hipoteca
La novación consiste en renegociar la hipoteca mediante un pacto con tu banco (el que te la concedió). Si llegáis a un acuerdo, podrás modificar cualquier cláusula: intereses, plazo, capital, garantías, etc.
En nuestra página sobre la novación de hipoteca encontrarás todos los detalles sobre esta operación.
La subrogación de acreedor
La subrogación de acreedor consiste en traspasar tu hipoteca a otro banco para mejorar sus condiciones. Podrás cambiar el precio de tu préstamo (el interés, las comisiones y la vinculación) y su plazo de devolución, pero no el resto de cláusulas de tu contrato. En este caso, tendrás que encontrar a una entidad dispuesta a asumir tu hipoteca y a modificarte el precio o el plazo.
En nuestra página sobre subrogar la hipoteca te contamos cómo puedes cambiar de banco.
La firma de una nueva hipoteca
La última vía para refinanciar tu hipoteca es contratar una nueva para cancelar la que tienes. Dependiendo de las condiciones que consigas, podrás modificar cualquier aspecto que no te convencía de tu anterior préstamo hipotecario: precio, plazo, capital, titularidad...
Esa nueva hipoteca la puedes contratar a través de tu banco o de otra entidad. En ambos casos, tendrás que negociar para que te concedan el préstamo y para que te apliquen las condiciones que te interesan.
¿Cuánto cuesta la refinanciación de la hipoteca?
Las operaciones que te permiten llevar a cabo una refinanciación hipotecaria funcionan de un modo distinto y, por lo tanto, no cuestan lo mismo. Para que te hagas una idea de cuánto puedes llegar a pagar por cada una, a continuación te mostramos cuáles son los gastos en todas ellas:
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Tasación de la vivienda. Cuesta unos 300 euros de media. Tendrás que pagarla en todos los casos.
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Comisiones. La de novación, subrogación o amortización anticipada, según la operación que lleves a cabo. Cuestan entre el 0% y el 2% sobre el importe pendiente y deben constar en la escritura.
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Cancelación registral. Vale unos 1.000 euros de media. Solo la pagarás si contratas una hipoteca nueva para liquidar la tuya.
A la hora de considerar los gastos de una refinanciación, debes tener en cuenta también los cambios en las condiciones de la hipoteca. Puede pasar, por ejemplo, que un banco esté dispuesto a alargar el plazo de la hipoteca a cambio de subirte el interés. En este caso, el coste total a largo plazo sería más alto que el del préstamo inicial.
¿Cuándo conviene refinanciar la hipoteca?
Que sea posible renegociar las cláusulas de un contrato hipotecario no significa, necesariamente, que tengas que hacerlo. La operación cuesta dinero y la refinanciación implica modificar el precio o la estructura del préstamo, por lo que te recomendamos valorar si te conviene o no.
Para ayudarte a tomar la mejor decisión, ahí van varios casos tipo en los que sí sale a cuenta refinanciar la hipoteca:
Si tu hipoteca es cara para el mercado actual. Si los tipos han bajado o tu interés es alto, conseguir una rebaja te ahorrará dinero.
Si tu perfil ha mejorado. El banco puede mejorar tus condiciones como premio por tu mejor situación económica.
Si te da miedo el euríbor. Para quitar incertidumbre, puede tener sentido buscar estabilidad pasando de un tipo variable a uno fijo (o mixto).
Si necesitas liquidez. Ampliar la hipoteca suele salir más a cuenta que pedir un préstamo personal.
Si no puedes pagar la hipoteca. Renegociar las condiciones te puede ayudar a llegar mejor a fin de mes.
En cambio, no es conveniente que modifiques tu préstamo hipotecario si te queda poco capital o plazo pendiente o si el coste de la operación es inasumible.
Trucos para renegociar tu hipoteca con éxito
Para refinanciar la hipoteca es imprescindible hablar con el banco (el tuyo u otros), revisar ofertas y hacer números. Y es fácil que se te pasen detalles por alto o que des una propuesta por buena sin tener en cuenta otras alternativas. Para que eso no te ocurra, desde HelpMyCash te recomendamos seguir estos pasos:
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Valora qué operación te sirve. Por ejemplo, si quieres rebajar tu interés, puedes refinanciar tu hipoteca con cualquiera de las tres operaciones.
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Habla primero con tu banco. Pregunta si está dispuesto a aceptar el cambio de condiciones que pretendes conseguir. ¡No pierdes nada por intentarlo!
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Acude a otros bancos. Pide una subrogación o una nueva hipoteca a otros bancos. Cada entidad te dirá qué tipo de operación ofrece.
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Vuelve a hablar con tu banco. Cuando tengas ofertas de otras entidades, pregunta a tu banco si puede mejorarlas o igualarlas con una contraoferta.
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Compara todas las opciones. Elige la que te salga más a cuenta según lo que te cueste el cambio y las condiciones de refinanciación ofrecidas.
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Formaliza la refinanciación. Tendrás que firmar ante notario la novación, la subrogación o la firma de la nueva hipoteca con cancelación.
Si quieres pagar unas cuotas más bajas, hay otra manera de reducirlas sin necesidad de cambiar las condiciones: amortizar la hipoteca anticipadamente. Al reducir tu deuda, el banco te dará la opción de rebajar las mensualidades.