Hipotecas variables que puedes pedir sin avalistas Ordenado por HelpMyCash
#1
Bonificado* Sin bonificar
TIN E + 0,79 % E + 1,79 %
TAE 1,97 % 2,64 %
Cuota 347 € 389 €
*3 productos bonificadores
#2
Bonificado* Sin bonificar
TIN E + 0,89 % E + 1,29 %
TAE 1,98 % 2,10 %
Cuota 352 € 370 €
*2 productos bonificadores
#3
TIN E + 1,49 %
TAE 3,00 %
Cuota 382 €
0 vinculaciones

Este listado ha sido elaborado por HelpMyCash.com. La información presentada ha sido investigada por el equipo editorial y, en algunas ocasiones, proporcionada por las propias entidades. Muchos o todos los productos que aparecen aquí son ofrecidos por nuestros socios comerciales. Esto puede influir en el lugar en el que aparece el producto en el listado, pero no influye en nuestra evaluación. Para ello, tenemos en cuenta diferentes criterios objetivos: el interés (TIN), la cantidad y precio de los productos que hay que contratar o a los que hay que adherirse para conseguir un interés bonificado, las opiniones de nuestros usuarios y la valoración de nuestros analistas. Nuestras valoraciones son propias. Actualizamos las ofertas y la información periódicamente. ¿Has encontrado algún error? Por favor, escríbenos un e-mail a atencion-al-cliente@helpmycash.com para que podamos corregirlo.

Hipotecas fijas que puedes contratar sin el respaldo de terceros Ordenado por HelpMyCash
#1
Bonificado* Sin bonificar
TIN 2,07 % 2,47 %
TAE 2,37 % 2,49 %
Cuota 509 € 528 €
*2 productos bonificadores
#2
Bonificado* Sin bonificar
TIN 2,05 % 3,05 %
TAE 2,91 % 3,69 %
Cuota 508 € 556 €
*3 productos bonificadores
#3
TIN 2,99 %
TAE 3,12 %
Cuota 554 €
0 vinculaciones

Este listado ha sido elaborado por HelpMyCash.com. La información presentada ha sido investigada por el equipo editorial y, en algunas ocasiones, proporcionada por las propias entidades. Muchos o todos los productos que aparecen aquí son ofrecidos por nuestros socios comerciales. Esto puede influir en el lugar en el que aparece el producto en el listado, pero no influye en nuestra evaluación. Para ello, tenemos en cuenta diferentes criterios objetivos: el interés (TIN), la cantidad y precio de los productos que hay que contratar o a los que hay que adherirse para conseguir un interés bonificado, las opiniones de nuestros usuarios y la valoración de nuestros analistas. Nuestras valoraciones son propias. Actualizamos las ofertas y la información periódicamente. ¿Has encontrado algún error? Por favor, escríbenos un e-mail a atencion-al-cliente@helpmycash.com para que podamos corregirlo.

cómo firmar hipotecas sin aval

¿Qué es un aval?

Según el portal de educación financiera edufinext, un aval es un contrato mediante el que una persona (el avalista) se compromete a pagar la cantidad debida por el titular de un préstamo (de una hipoteca, en este caso) en el caso de que haya dejado de abonar sus cuotas. Así, responde del pago de la deuda con todos sus bienes presentes y futuros, lo que incluye sus propiedades, sus ingresos, etc.

Es fundamental que comprendas a qué compromiso se expone un avalista solidario, puesto que no tiene nada que ganar y sí mucho que perder. En el caso de que no pagues las cuotas, la persona que te respalde deberá responder de la deuda con todos sus bienes, así que se arriesga a perder gran parte de su patrimonio.

Cómo conseguir una hipoteca sin aval bancario

Si el banco nos pide un aval para acceder a una hipoteca es porque considera que no le ofrecemos suficientes garantías de pago. Por lo tanto, la clave para que no nos exijan el respaldo de nadie es contar con un buen perfil. En ese sentido, las entidades nos verán con buenos ojos si reunimos los siguientes requisitos:

Cobrar una remuneración relativamente alta y tener un trabajo estable. De este modo, el banco tendrá más confianza en nuestra capacidad de pago y será menos probable que nos pida garantías extra.

Contar con unos ahorros elevados. Los necesitaremos para pagar los gastos de formalización de la hipoteca y de compraventa y para cubrir la parte que no nos financie la entidad (suelen prestar un máximo del 80% del precio de la vivienda).

Tener entre 35 y 45 años. Es el rango de edad preferido de los bancos, pues es cuando ya se cuenta con una estabilidad laboral importante, existe poco riesgo de fallecimiento y todavía se puede devolver una hipoteca en 30 años o más sin alcanzar los 75 años.

Tener capacidad de endeudamiento. Lógicamente, si tenemos otros créditos vigentes, nuestras posibilidades de hacernos con hipotecas sin aval se reducirán drásticamente. Y si figuramos en ASNEF o en cualquier otro fichero de morosos, nuestras opciones serán prácticamente nulas.

Como vemos, una hipoteca sin avalistas está lejos de ser un producto para clientes subprime, pues es necesario demostrar solvencia para poder obtener la aprobación.

¿Cuándo se exige disponer de avalista?

Antes hemos visto cómo podemos evitar que nos exijan el respaldo de un tercero, pero ¿en qué casos se nos pedirá contar con un avalista? Lo vemos a continuación:

  • Cuando se es muy joven o muy mayor: en el primer caso, el banco dudará de nuestra estabilidad, mientras que en el segundo, no querrá arriesgarse a que fallezcamos sin contar con otra garantía de pago.

  • Cuando se pide una hipoteca en solitario: en caso de estar soltero o de preferir ser el único titular del préstamo, el riesgo de impago será mayor que si se solicita financiación entre dos o más personas, por lo que hay más probabilidades de que se pida un aval. Ahora bien, se puede evitar si se tiene un buen perfil.

  • Cuando nuestra situación laboral sea algo inestable: será mucho más difícil conseguir una hipoteca sin aval si nuestro contrato es temporal o hace poco que empezamos a trabajar en nuestra empresa.

  • Cuando nuestros ingresos sean insuficientes según el criterio del banco: si el importe de las cuotas superan el 30% de nuestra retribución mensual, es muy probable que necesitemos el respaldo de un tercero para que nos den el préstamo hipotecario.

  • Cuando no tenemos suficientes ahorros: si pedimos una hipoteca con una financiación de más del habitual 80%, lo más seguro es que el banco no nos la conceda si no contamos con un aval.

Hay que decir, eso sí, que aportar un aval no siempre es algo negativo. Por ejemplo, nos puede venir bien si necesitamos más dinero o si queremos que el banco nos aplique un interés un poco más bajo. En estos casos, tendremos que valorar si nos vale la pena poner en riesgo a una persona de confianza para poder conseguir unas mejores condiciones.

¿Qué hago si nadie me ofrece hipotecas sin aval?

Si al banco no le bastan las garantías que le aportamos y se niega a darnos financiación sin que nos respalde otra persona, existen otras soluciones para tratar de convencerle o, al menos, para tener más posibilidades de conseguir financiación en el futuro. Veamos cuáles son esas alternativas:

Buscar una vivienda con un precio menor (más pequeña, en otra zona...). De este modo, habrá más probabilidades de de tener ahorros e ingresos suficientes para cumplir los requisitos antes mencionados.

Contratar un seguro de protección de pagos. Este cubriría el abono de las cuotas si nos quedáramos en el paro o no pudiéramos trabajar temporalmente a causa de un accidente. Con este seguro hipotecario, nuestras opciones de recibir la aprobación aumentarían, aunque tendríamos que pagarlo (y no es barato).

Aportar otras garantías adicionales, si las tenemos. Si tenemos otras propiedades (como un garaje o un trastero), las podemos incluir en la escritura como garantías de pago. De este modo, no hará falta que nos avale otra persona.

Esperar un tiempo hasta que nuestro perfil sea mejor. Es una opción a considerar si aún somos jóvenes, pues dentro de unos años ya contaremos con una cierta estabilidad laboral y financiera y podremos acudir al banco con mayores probabilidades de éxito.

En estos casos, puede ser interesante alquilar la vivienda que te interesa con una opción de compra. De esta manera, ganarás algo de tiempo y podrás pedir una hipoteca sin aval cuando nuestro perfil sea lo suficientemente bueno para el banco.