Hipotecas destacadas a tipo variable con y sin seguros de vida
#1
Bonificado* Sin bonificar
TIN 2,07 % 2,47 %
TAE 2,37 % 2,49 %
Cuota 509 € 528 €
*2 productos bonificadores
#2
Bonificado* Sin bonificar
TIN 2,05 % 3,05 %
TAE 3,12 % 3,81 %
Cuota 508 € 556 €
*3 productos bonificadores
#3
TIN 2,99 %
TAE 3,12 %
Cuota 554 €
0 vinculaciones

Hipotecas variables destacadas con y sin seguros para bajar el interés
#1
Bonificado* Sin bonificar
TIN E + 0,89 % E + 1,29 %
TAE 1,98 % 2,10 %
Cuota 352 € 370 €
*2 productos bonificadores
#2
TIN E + 1,49 %
TAE 3,00 %
Cuota 382 €
0 vinculaciones
#3
Bonificado* Sin bonificar
TIN E + 0,89 % E + 1,89 %
TAE 1,76 % 2,13 %
Cuota 351 € 394 €
*3 productos bonificadores

todo sobre el seguro de vida de una hipoteca

¿Qué cubren los seguros de vida de los préstamos hipotecarios?

A diferencia de otros seguros más flexibles, los de vida suelen tener unas coberturas muy bien delimitadas. En general, si suscribimos una de estas pólizas y la vinculamos a la hipoteca, quedaremos cubiertos en los siguientes casos:

En caso de fallecimiento del titular. Explicado en pocas palabras, si el prestatario muere, la aseguradora pagará todo el capital pendiente al banco, por lo que el crédito quedará cancelado.

En caso de incapacidad permanente. Si el titular queda incapacitado para seguir trabajando, la aseguradora también tendrá que cancelar la hipoteca. La incapacidad temporal, sin embargo, no queda cubierta por este tipo de pólizas.

Algunas aseguradoras también ofrecen garantías complementarias opcionales, como la cobertura de accidentes, con la que se proporciona un capital adicional si el titular fallece por causas no naturales debido a un accidente. Por lo general, el beneficiario del seguro de vida es el propio banco, aunque también pueden serlo los herederos del prestatario.

¡Atención! Estos seguros no siempre cubren la deuda íntegra. En algunos casos, se asegura solo un porcentaje del capital de la hipoteca (un 50%, por ejemplo). Por ello, debes analizar bien las condiciones de la póliza para asegurarte de que te interesa.

¿Cuándo es obligatorio contratar un seguro de vida?

Depende. La nueva ley de crédito inmobiliario, en vigor desde el pasado 16 de junio de 2019, permite vender estas pólizas como servicio vinculado o combinado. Veamos cuál es la diferencia entre los dos: 

  • Si es vinculado, estaremos obligados a contratarlo. Ahora bien, en estos casos, el banco está obligado a aceptar la póliza de cualquier aseguradora, siempre que tenga unas coberturas parecidas. Actualmente, muy pocas entidades nos impondrán esta obligación. 

  • Si es combinado, no tenemos ninguna obligación de firmarlo. Sin embargo, si contratamos el seguro de vida que nos propone el banco, este nos bajará el interés de la hipoteca. Eso sí, si en algún momento decidimos no renovarlo, perderemos la bonificación y nos subirá el tipo. Según un estudio de HelpMyCash, cerca del 70% de las entidades se decantan por esta opción, ofreciendo una bonificación media de alrededor de 0,40 puntos por suscribir uno de sus seguros de vida. 

Conviene recordar que estos seguros no benefician únicamente al banco. Para el cliente, firmar esta póliza supone liberar a sus herederos de la carga de tener que pagar la hipoteca si este muriera antes de haber abonado todas las cuotas. En estos casos, sería la aseguradora la encargada de pagar al banco el capital pendiente del crédito (o el importe cubierto).

¿Cuánto cuestan estas pólizas asociadas a las hipotecas?

Como es lógico, contratar un seguro de vida ligado a la hipoteca cuesta un dinero, aunque el precio puede variar mucho según el perfil del titular (edad, tipo de trabajo, etc.) y las tarifas de la compañía aseguradora. Aun así, se puede decir que, de media, un producto de este tipo puede costarnos entre unos 200 y unos 400 euros al año, contando que sea de prima anual.

¡Atención! Los seguros de prima anual se renuevan cada 12 meses, así que la aseguradora puede, si quiere, subir el precio de la póliza. En estos casos, según la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, tiene que avisarnos con dos meses de antelación y tenemos derecho a no renovar y a irnos con otra compañía, pero podríamos perder la bonificación si se trata de un producto combinado.

¿Vale la pena contratar un seguro de vida con la hipoteca?

Depende de si nos interesan sus coberturas o de si la contratación nos permite rebajar el precio del préstamo hipotecario. Veamos en qué casos sí puede ser interesante firmar un seguro de vida: 

  • Si queremos proteger a nuestros herederos: en este caso, contratar una póliza de este tipo liberará a nuestros herederos de la deuda hipotecaria si fallecemos. 

  • Si el banco nos abarata la hipoteca a cambio de contratarlo: en este caso, tendremos que calcular si la rebaja del tipo de interés compensa pagar la prima del seguro, teniendo en cuenta que esa prima podría subir en cada renovación. 

Debemos tener presente, además, que un préstamo hipotecario también puede estar bonificado por firmar otros productos del banco. Por lo tanto, si queremos saber cuánto nos costará exactamente, deberemos calcular también el precio que tendrán todos los productos y seguros (incluido el de vida) durante el plazo que hayamos acordado con el banco. Por ejemplo, si el seguro de vida nos cuesta 300 euros al año y la hipoteca tiene un período de amortización de 30 años, ese producto tendrá un coste total aproximado de unos 9.000 euros.  

Seguro de protección de pagos: un complemento al de vida

Es posible que el banco también se ofrezca a bajarnos el tipo de interés a cambio de contratar un seguro de protección de pagos a través de su mediación. Estos productos cubren el pago de las mensualidades en los siguientes supuestos:

  • En caso de desempleo del titular del seguro.

  • En caso de incapacidad temporal para trabajar.

En general, la aseguradora abona las cuotas durante un máximo de 12 meses. Estos seguros son más caros que los de vida, así que debemos valorar si su contratación nos resulta conveniente y si la rebaja del interés es suficiente para compensar su precio.

Hay seguros que aúnan las coberturas de los de vida y los de protección de pagos: los denominados de amortización total o de amortización de préstamo.