Desde que aparecieron los préstamos rápidos hace unos años, existe una creencia bastante extendida que les otorga todos los males habidos y por haber. No son de fiar, solo sirven para robar tus datos y te pueden quitar dinero de la tarjeta son algunas de las acusaciones que reciben. Como en todos los sectores, en el de la financiación también hay problemas, pero no necesariamente más que en el resto de campos de negocio. En este artículo vamos a desmontar algunas de las leyendas urbanas que circulan por ahí.

Los préstamos rápidos son muy caros

Esta es una de las principales mentiras que corren. Debe quedar claro que si utilizamos los préstamos rápidos como se debe, su coste es relativamente contenido. De hecho en otros artículos hemos visto incluso que algunos puedes ser baratos: la primera solicitud de un minicrédito, un anticipo de beca o nómina y la financiación de grandes almacenes son ejemplos de créditos con un precio reducido y cuya concesión es rápida.

Es cierto que algunos préstamos rápidos tienen intereses elevados. Sin embargo, estos deben utilizarse de forma responsable, solicitarlos solo en las situaciones adecuadas y devolverlos cuanto antes para evitar que se genere una deuda elevada.

No están sometidos a ninguna regulación

Todo lo que se sale de las entidades bancarias se toma como que está fuera de la ley. Y no es cierto. Los préstamos rápidos están regulados de distintas formas en función del tipo de entidad que son. Algunos disponen de licencia bancaria y otros están bajo la supervisión de otras leyes. Lo que está claro es que en ningún caso actúan por libre y sin rendir cuentas antes nadie. Los minicréditos, por ejemplo, están regulados por la Ley 22/2007 del 11 de julio.

Además, este tipo de créditos inmediatos formaron AEMIP, la Asociación Española de Micropréstamos, una entidad que vela porque los minipréstamos sean una financiación responsable. Una de las que está dentro de AEMIP es MoneyMan, cuyo primer minicrédito es gratuito y es de total confianza.

Nunca te conceden el crédito, es un engaño

Obviamente, no todos los prestamos rápidos que se solicitan terminan concediéndose. Pero más que algo negativo, eso es algo positivo. El problema es que muchos consideran que este tipo de financiación no exige el cumplimiento de ciertos requisitos y es exactamente al contrario. Puede que sean más flexibles en algunos aspectos, pero cualquier prestamista necesita confirmar que el solicitante tiene ingresos y cierta estabilidad económica, ya que es su forma de garantizar que podrá recuperar el dinero prestado.

Siempre tienen comisiones y gastos ocultos

No, rotundamente. Precisamente y sobre todo en el caso de los minicréditos, el dinero a reembolsar está claro desde un primer momento. De hecho, la transparencia de este tipo de financiación es una de sus virtudes. Además, en cualquier crédito que solicitemos, antes de firmar el contrato tendremos que leer atentamente sus condiciones. Ahí vendrán recogidos todos los gastos que incluye. Si hay alguno que no nos cuadra, tendremos que preguntarlo antes de rubricar el acuerdo.


Autor: Adrián Pérez


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