Refinanciar hipoteca: cómo renegociar las condiciones
Las condiciones de un préstamo hipotecario no se graban en piedra cuando firmas la escritura: las puedes modificar a lo largo del plazo si quieres mejorarlas o necesitas un respiro. Aquí te explicamos cómo refinanciar una hipoteca, cuánto cuesta esta operación y en qué situaciones te puede salir más a cuenta.
¿Qué significa refinanciar una hipoteca?
Refinanciar la hipoteca (o renegociarla) significa cambiar las condiciones de tu préstamo hipotecario para adaptarlas a tu situación o mejorar el coste total. En la práctica, implica modificar las cláusulas de una escritura firmada ante notario, así que hay que seguir un proceso determinado para poder llevar a cabo la operación.
¿Cuándo conviene refinanciar la hipoteca?
Señales de que te conviene refinanciar:
Tu hipoteca es cara para el mercado actual. Si los tipos han bajado o tu interés es alto, una rebaja puede tener mucho impacto.
Tu perfil ha mejorado. Más ingresos, menos deudas y buen historial de pagos suelen abrir la puerta a mejores condiciones.
Quieres cambiar de variable a fijo/mixto. Para quitar incertidumbre, puede tener sentido buscar estabilidad con un fijo o mixto competitivo.
Necesitas liquidez y tu casa vale más. Si el valor de la vivienda ha subido, a veces puedes ampliar capital (según la opción que elijas)..
Tu situación económica ha empeorado. Si no puedes pagar la hipoteca, renegociar las condiciones te puede ayudar a llegar mejor a fin de mes.
Cuándo NO merece la pena renegociar la hipoteca:
Te queda poco capital o poco plazo. El ahorro potencial suele ser pequeño.
La rebaja es mínima. Si apenas bajas tipo y tienes costes (tasación, comisiones), puedes tardar demasiado en recuperar la operación.
La “mejora” viene con ataduras. Si para mejorar el interés te obligan a vinculaciones costosas, el ahorro se evapora.
Formas de refinanciar un préstamo hipotecario
Existen tres maneras de refinanciar una hipoteca para modificar sus condiciones: la novación, la subrogación y la contratación de un nuevo préstamo.
Novación hipotecaria
La operación conocida como novación consiste en refinanciar la hipoteca mediante un pacto con tu banco. En otras palabras, se trata de negociar con tu entidad para que reabra el contrato hipotecario y modifique sus condiciones. Si la negociación es exitosa, podrás cambiar cualquier cláusula: el interés, el plazo, el capital, la titularidad…
Cuando decimos que tienes que llegar a un acuerdo no va en broma: el banco puede negarse a refinanciar la hipoteca si no le interesa. Y en el fragor de la negociación, también puede aceptar los cambios que le propones si tú, a cambio, aceptas otras modificaciones.
Subrogación de acreedor
La subrogación de acreedor consiste en traspasar tu hipoteca a otro banco para mejorar sus condiciones. Podrás cambiar el precio de tu préstamo (el interés, las comisiones y la vinculación) y su plazo de devolución, pero no el resto de cláusulas de tu contrato. En este caso, tendrás que encontrar a un banco dispuesto a asumir tu hipoteca y a modificarte el precio o el plazo.
Mediante una nueva hipoteca
Esta última operación consiste en contratar una hipoteca nueva, con las condiciones que te interesen, y usarla para cancelar tu actual préstamo hipotecario. De este modo, podrás modificar cualquier aspecto que no te convenza de tu hipoteca: su precio, su plazo, su capital, su titularidad…
Esa nueva hipoteca la puedes contratar a través de tu banco o de otra entidad. En ambos casos, tendrás que negociar para que te concedan el préstamo (pocas entidades ofrecen esta opción abiertamente) y para que te apliquen las condiciones que te interesan.
¿Qué condiciones se pueden cambiar al renegociar la hipoteca?
No todo es negociable al 100% (cada banco tiene su política de riesgo), pero esto es lo que normalmente se puede tocar al renegociar hipoteca:
Tipo de interés. Cambiar la hipoteca de variable a fija o reducir el interés aplicado, por ejemplo.
Plazo. Alargar el período de devolución para bajar la cuota o acortarlo para pagar menos intereses.
Comisiones. Puedes intentar ajustar comisiones de amortización anticipada, subrogación o novación.
Productos asociados. Puedes eliminar la domiciliación de nómina, seguros, tarjetas… Quitarlos da libertad y ahorra dinero.
Titulares o avalistas. Se pueden añadir, eliminar o modificar, pero el banco analiza de nuevo la solvencia.
Financiación. Ampliar el capital de la hipoteca es posible si tu perfil es bueno, no queda mucho capital pendiente y la vivienda no ha perdido valor.
¿Cuánto cuesta refinanciar una hipoteca?
Las operaciones que te permiten llevar a cabo una refinanciación hipotecaria funcionan de un modo distinto y, por lo tanto, no cuestan lo mismo. Para que te hagas una idea de cuánto puedes llegar a pagar por cada una, a continuación te mostramos cuáles son los gastos en todas ellas:
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Tasación de la vivienda. Cuesta unos 300 euros de media. Tendrás que pagarla en todos los casos.
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Comisiones. La de novación, subrogación o amortización anticipada, según la operación que lleves a cabo. Cuestan entre el 0% y el 2% sobre el importe pendiente y deben constar en la escritura.
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Cancelación registral. Vale unos 1.000 euros de media. Solo la pagarás si contratas una hipoteca nueva para liquidar la tuya.
A la hora de considerar los gastos de una refinanciación, debes tener en cuenta también los cambios en las condiciones de la hipoteca. Esto es así porque podría pasar, por ejemplo, que un banco esté dispuesto a alargar el plazo de la hipoteca a cambio de subirte el interés. En este caso, el coste total a largo plazo sería más alto que el del préstamo inicial.
Cómo conseguir la mejor refinanciación hipotecaria
La mejor manera de refinanciar la hipoteca es hacer cuentas para definir con qué banco es mejor hacer el cambio (el tuyo u otro) y cuál es la operación más conveniente. Desde HelpMyCash te recomendamos seguir estos pasos:
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Valora qué operación te sirve. Por ejemplo, si quieres rebajar tu interés, puedes refinanciar tu hipoteca con cualquiera de las tres operaciones.
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Habla primero con tu banco. Pregunta si está dispuesto a aceptar el cambio de condiciones que pretendes conseguir. ¡No pierdes nada por intentarlo!
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Acude a otros bancos. Pide una subrogación o una nueva hipoteca a otros bancos. Cada entidad te dirá qué tipo de operación ofrece.
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Vuelve a hablar con tu banco. Cuando tengas ofertas de otras entidades, pregunta a tu banco si puede mejorarlas o igualarlas con una contraoferta.
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Compara todas las opciones. Elige la que te salga más a cuenta según lo que te cueste el cambio y las condiciones de refinanciación ofrecidas.
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Formaliza la refinanciación. Tendrás que firmar ante notario la novación, la subrogación o la firma de la nueva hipoteca con cancelación.
Si quieres pagar unas cuotas más bajas, hay otra manera de reducirlas sin necesidad de cambiar las condiciones: amortizar la hipoteca anticipadamente. Al reducir tu deuda, el banco te dará la opción de rebajar las mensualidades.