1- Vuelve a negociar con tu banco. Tal vez puedas lograr un periodo de carencia, en el que pagarías una cuota más baja durante un tiempo determinado. También puedes tratar de que te amplíen el plazo de amortización (pagar durante más años) para que te reduzcan la cuota y sea asumible. Esta opción es la mejor, aunque nos tememos que si ya te habían concedido un año de excedencia, el banco quizás sea reacio a la negociación.
2- Si el banco no te ofrece una solución, piensa en la reunificación de deudas. Se trata de incluir todas tus deudas en una gran hipoteca con un plazo de amortización mayor y, por tanto, una cuota más baja. Para asesorarte puedes contratar a un bróker. Lo bueno de los brokers o intermediarios financieros es que, si no logran ofrecerte una reunificación de deudas que os parezca bien, no cobran. Sigue el enlace y marca la casilla “agrupar deudas” si quieres conocer qué ofertas de reunificación de deudas hay para ti.
3- Si ves que no vas a poder pagar y todo lo demás falla, vende la vivienda. Seguramente perderás dinero con la operación, dada la bajada de precios del mercado inmobiliario. Sin embargo, mejor que lo vendas tú por un precio algo inferior respecto por el que lo compraste, que no que lo subaste el banco, ya que puede subastarlo por el 50% de su valor de tasación y cargarte a ti la deuda restante.
También te dejamos un link a nuestro artículo “impago de la hipoteca, ¿cómo evitar el embargo?”, que esperamos te sea de ayuda. Te deseamos toda la suerte del mundo y esperamos que puedas salir lo mejor posible de esta situación.
Un saludo
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