¿Has leído alguna vez el contrato de una hipoteca? Es un auténtico infierno: la letra es pequeña, hay muchos tecnicismos prácticamente incomprensibles, su estructura es confusa… Y algunos bancos lo aprovechan para colar cláusulas que les harán ganar dinero a tu costa, ya sea en la misma firma o a medida que transcurra el plazo de devolución.
Es fundamental, por lo tanto, que repases punto por punto la oferta que te haga llegar el banco. Y para ponértelo fácil, desde HelpMyCash hemos identificado tres cláusulas que nunca debes aceptar si las encuentras en el contrato de tu futuro préstamo hipotecario.
1. Comisión de apertura
La comisión de apertura es un gasto que los bancos pueden cobrar por las gestiones asociadas a la tramitación de la hipoteca. Su coste medio es de entre el 0,25% y el 1,50% sobre el capital prestado, según el Tribunal Supremo. Por lo tanto, si pides 150.000 euros, te podría costar entre 375 y 2.250 euros; a pagar en el momento de firmar el contrato.
¿Cuál es el problema con esta comisión? Que la inmensa mayoría de los bancos ya no la cobran. Por lo tanto, si el tuyo quiere aplicar este cargo, no lo aceptes sin más: consigue ofertas de otras entidades (sin comisión de apertura) y negocia para que la retire del contrato. Si no lo hace, seguramente obtendrás mejores condiciones con otro banco.
2. Seguros PUF
Es habitual que el interés de una hipoteca esté rebajado (bonificado) por contratar otros productos del banco; especialmente seguros. Estos suelen pagarse anualmente, pero no siempre. Hay entidades que comercializan seguros de prima única financiada o PUF, con los que pagas varios años por adelantado (cinco o diez, normalmente) financiando el coste de la precio de la póliza dentro del capital del préstamo.
Esto implica que pagarás el coste del seguro al abonar las cuotas de la hipoteca. Y ahí está la trampa: a medida que pasa el tiempo, se van generando intereses sobre la prima del seguro. En consecuencia, este te acaba saliendo mucho más caro que si hubieras pagado su precio de golpe o mediante primas anuales.
La conclusión es clara: si ves que te quieren colar un seguro PUF, ¡no lo aceptes! Negocia para que sus primas sean anuales o búscate otro banco que te ofrezca unas mejores condiciones sin necesidad de contratar este tipo de producto.
3. Productos de inversión que no necesitas (o no entiendes)
Decíamos antes que el banco te puede ofrecer productos y servicios suyos para rebajar el interés de la hipoteca. Algunos son sencillos, como la domiciliación de la nómina o la firma de tarjetas o seguros. Pero otros son más complejos: planes de pensiones, fondos de inversión, PIAS… Y normalmente hay que hacer aportaciones mínimas de dinero para obtener la bonificación acordada.
Estos productos no tienen por qué ser perjudiciales, pero desde HelpMyCash consideramos que no es recomendable contratarlos si no los entiendes o no los necesitas. Primero, porque existe el riesgo de perder lo que inviertes. Y segundo, porque suelen tener comisiones asociadas que se te cobrarán tanto si ganas dinero como si no.
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Si encuentras cualquiera de esas cláusulas en la letra pequeña de tu futura hipoteca, como comentábamos antes, lo recomendable es negociar para que las eliminen o buscar otras opciones. Pero más vale prevenir que curar: lo ideal es acudir a entidades que no hagan triquiñuelas para sacarte el dinero.
Y esos bancos los puedes encontrar gracias a HelpMyCash. Entra en nuestro comparador de hipotecas, consulta las condiciones de cientos de ofertas y manda tu solicitud a las entidades que te hagan más tilín. ¡Solo tienes que pinchar sobre el botón y empezar a comparar!
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