- Puedes alargar el plazo, por ejemplo de 25 a 30 años.
- Puedes hacer lo que se conoce como un capital diferido que es coger por ejemplo un 30% de la hipoteca pendiente y pasarla a la cuota final, y dividir el 70% restante entre las cuotas hasta entonces.
- Por último, puedes pedir al banco una carencia de capital, que te reduciría un 50% la cuota, aunque a la larga la hipoteca sale más cara, tal y como explicamos en este artículo.
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