Hipoteca autopromotor: construye tu propia casa

Hipoteca autopromotor: construye tu propia casa

Constructor que edifica una vivienda financiada con una hipoteca autopromotor

¿Quieres construir tu propia casa? Existe un producto especial para financiar las obras: la hipoteca autopromotor. Pero no es como un préstamo hipotecario convencional, porque el dinero se entrega por fases, las cuotas iniciales son más bajas y hay que entregar unas certificaciones especiales al banco. Sigue leyendo y aprende todo lo que hay que saber.

Última actualización
Consigue la mejor hipoteca autopromotor

Consigue la mejor hipoteca autopromotor

Un experto analizará tu caso y negociará las mejores condiciones con los bancos
Analizar mi caso

¿Qué es una hipoteca autopromotor?

Una hipoteca autopromotor es un préstamo hipotecario para construir tu propia vivienda, actuando tú como promotor de la edificación. Es decir, que tú compras el solar, contratas proyecto y obra y coordinas o supervisas el proceso.

La diferencia clave frente a una hipoteca “normal” es que no financias una casa terminada, así que el banco asume más riesgo. Por eso, sus condiciones son un poco diferentes y se necesita aportar una documentación específica.

Persona que apunta con una lupa a su casa porque se plantea ampliar su hipoteca

¿Buscas hipoteca? Utiliza el comparador de HelpMyCash para consultar todas las ofertas del mercado.

Comparador de hipotecas

¿Cómo funcionan las hipotecas autopromotor?

En una hipoteca de autopromoción, a diferencia de lo que ocurre con la tradicional, el dinero no se te entrega de golpe, sino por fases. El banco te lo va dando en distintas disposiciones a medida que avanza la obra. Y mientras no se termina la edificación, se aplica una carencia de capital (normalmente durante dos años), así que pagas unas cuotas más bajas.

1. Fase inicial o “suelo”

Cuando se firma la hipoteca autopromotor ante notario, se activa el proyecto y el banco te hace una primera entrega del capital concedido, que suele ser de un 50%. Con ese dinero podrás pagar el inicio de la construcción.

2. Fase de certificaciones o construcción

A medida que la edificación avanza, el banco irá haciendo entregas sucesivas de dinero. Pero antes de cada disposición, te tocará entregar certificaciones de obra expedidas por el arquitecto para demostrar que todo avanza según lo previsto.

3. Fase de fin de obra

Cuando la vivienda está terminada, se presenta el certificado final de obra. Con ese documento, el banco libera la última disposición (entre el 10% y el 20% del capital total) para que termines de pagar la factura de la constructora. Y a partir de ese momento, se dejará de aplicar la carencia y pasarás a pagar cuotas completas de capital e intereses.

Requisitos para pedir una hipoteca autopromotor

Como es lógico y normal, para contratar una hipoteca autopromotor debes cumplir con una serie de requisitos y condiciones. Cada banco tiene su propia política de riesgos, pero casi todos te exigirán lo siguiente:

 Tener un terreno en propiedad: debes ser propietario o dueña de un terreno inscrito a tu nombre en el Registro de la Propiedad, sin cargas y con calificación de suelo urbano.

 Tener ahorros. La hipoteca financiará hasta el 80% de la obra, así que te tocará aportar el 20% más un 10% para gastos de formalización.

 Ser solvente: necesitas tener un buen trabajo, un buen sueldo y pocas deudas. En nuestra página sobre los requisitos de las hipotecas te contamos los detalles.

Documentación necesaria para tu hipoteca autopromoción

Construir tu propia vivienda es una operación de gran envergadura que requiere de muchos trámites administrativos. Por eso, si pretendes conseguir una hipoteca autopromotor para financiar la edificación, el banco te exigirá entregar varios documentos para comprobar que lo tienes todo en orden:

Documentación personal y financiera

  • DNI/NIE.

  • Estado civil (según el caso).

  • Informe de vida laboral.

  • Nóminas y contrato laboral; o, si eres autónomo: IVA e IRPF (modelos 130, 131, 303, 390), renta, y certificados de estar al corriente con Hacienda y Seguridad Social.

  • Extractos bancarios recientes.

  • Recibos de otros préstamos o tarjetas.

Documentación del terreno

  • Escritura o nota simple registral del solar.

  • Justificante de cargas (o ausencia de ellas).

  • Recibo del IBI.

  • Tasación del terreno, si la piden aparte.

Documentación técnica y licencias

  • Proyecto básico y de ejecución visado por el Colegio de Arquitectos.

  • Memoria descriptiva, planos, mediciones.

  • Presupuesto detallado.

  • Licencia municipal de obras.

  • Certificado de eficiencia energética.

Constructora, calendario y certificaciones

  • Contrato de ejecución de obra (partidas, plazos).

  • CIF/acreditación de la constructora.

  • Seguro de responsabilidad civil de la constructora.

  • Plan de ejecución por fases.

  • Certificaciones de obra (las irás aportando para cada disposición).

Seguros, tasación y control del banco

  • Seguro de daños / todo riesgo construcción (habitual como obligatorio).

  • Tasación del proyecto terminado por sociedad homologada.

¿Qué bancos ofrecen hipotecas para autopromoción?

Hay entidades como Banco Santander, ABANCA, BBVA, Banco Sabadell, Bankinter o UCI que ofrecen hipotecas específicas para autopromoción. Ahora bien, la inmensa mayoría no publican sus condiciones, así que te tocará pedir cita en la oficina o llamar para preguntar.

En la práctica, además, puedes negociar la contratación de estos productos con prácticamente cualquier entidad financiera tradicional, como CaixaBank, Unicaja, Kutxabank… Estos bancos no tienen una hipoteca autopromotor en su catálogo, pero sabemos de primera mano que las conceden si el perfil del solicitante les cuadra.

Cómo conseguir la mejor hipoteca autopromotor

En general, las hipotecas para autopromoción suelen ser más caras que las convencionales, porque el banco se arriesga más con una construcción que con una compra normal. Pero eso no significa que no puedas conseguir uno de estos productos a buen precio. Ahí van tres consejos que te ayudarán a contratar un préstamo hipotecario más barato para construir tu futura casa: 

 Negocia con tantos bancos como puedas. Cuantas más ofertas tengas sobre la mesa, más probabilidades tendrás de conseguir unas buenas condiciones. Además, tener otras alternativas te ayudará a negociar un mejor precio, sobre todo si tu situación económica es buena (los bancos no querrán dejarte escapar). 

 Si tienes muchos ahorros, úsalos para pagar una buena parte de la edificación. Como necesitarás menos dinero para financiar la autopromoción, el riesgo que correrá el banco será más bajo y estará más dispuesto a mejorar tus condiciones. 

 Si te lo puedes permitir, construye una casa sostenible. Hay bancos que te rebajarán el interés si la vivienda proyectada tiene una calificación energética B o superior; es decir, que te concederán una hipoteca verde.

Preguntas frecuentes sobre la hipoteca autopromotor

¿Una hipoteca autopromotor sirve para construir una casa prefabricada?

Sí, puedes pedir una hipoteca autopromotor para edificar una casa prefabricada o modular, pero deberá estar anclada al suelo o de forma consistente (no podrá ser móvil) y habrá que aportar los mismos permisos que para construir un inmueble convencional.

¿Se puede pedir una hipoteca autopromotor sin tener terreno?

Es muy complicado, pero existen alternativas: puedes pedir una hipoteca para financiar el terreno y la autopromoción, contratar una hipoteca aparte para comprar el solar o adquirirlo con un préstamo personal; siempre que te lo puedas permitir.

¿Qué pasa si la obra se retrasa?

Lo típico es que el banco acepte una prórroga del plazo de construcción, pero no es inocuo:

  • Puedes acabar pagando más intereses (porque estás más tiempo en fase de obra).

  • Puede ampliarse el periodo de carencia (si se pacta), lo que ayuda en caja pero alarga el proceso.

  • Si el retraso no se justifica o se alarga demasiado, el banco puede parar las disposiciones o revisar condiciones.

La mejor protección es preventiva: colchón de ahorro, presupuesto realista, calendario razonable y profesionales solventes.