Aval hipotecario: qué es y cuándo conviene

Aval hipotecario: qué es y cuándo conviene

Recortes de casas de papel de colores dispuestos sobre un fondo amarillo y verde.

El banco, como requisito para conceder la hipoteca, puede exigir que te respalde un avalista: tus padres, un amigo o familiar… Pero ¿es conveniente aceptarlo? Aquí explicamos cómo funciona exactamente un aval hipotecario, cuáles son las ventajas y los riesgos asociados a esta figura legal y cuándo merece la pena aportarlo (y cuándo no).

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¿Qué es un aval hipotecario?

Un aval hipotecario, según el Banco de España, es el compromiso de un avalista de pagar la hipoteca si el titular no lo hace. El banco lo usa como garantía adicional cuando considera que hay más riesgo del habitual.

En la práctica, el avalista suele responder con todo su patrimonio presente y futuro: ahorros, nómina o bienes. Es lo que se conoce como “aval solidario”. Teóricamente, puede pactarse responder solo con parte del patrimonio (aval parcial), pero los bancos no suelen aceptarlo.

 La figura del hipotecante no deudor es parecida a la del avalista: en este caso, la persona que te respalda responde solo con una propiedad.

Pareja joven que ha pedido el aval del ICO para su hipoteca

¡También puedes pedir un aval al Estado! Si eres joven o una familia con hijos, puedes solicitarlo para conseguir una hipoteca de hasta el 100%.

Pedir aval del Gobierno

¿Cuándo piden los bancos un aval en la hipoteca?

Un banco suele pedir aval cuando detecta riesgo de impago o solvencia justa para el importe que solicitas. Los casos típicos:

  • Necesidad de financiación alta (más del 80%). Si pides una hipoteca al 90% o al 100%, es frecuente que exijan aval o garantías extra.

  • Ingresos inestables o bajos. En caso de contrato temporal, poco tiempo en el empleo actual o ingresos variables.

  • Autónomos. No por ser autónomo per se, sino por la variabilidad: el avalista reduce el riesgo percibido.

En cambio, si tu situación financiera es buena y tienes ahorros, es muy improbable que te pidan que te respalde un tercero. Lo explicamos con más detalle en nuestra página sobre las hipotecas sin aval.

Ventajas y desventajas del aval hipotecario

Ventajas de una hipoteca con aval

 Más posibilidades de aprobación. Si te faltan ahorros, estabilidad o historial, el aval puede ser la diferencia entre “sí” y “no”.

 Más financiación. Con aval puedes llegar incluso al 100% del valor de la vivienda, frente al 80% más habitual.

 Mejores condiciones. Al reducir el riesgo para el banco, es posible conseguir interés más bajo o menos comisiones.

Inconvenientes del aval

 Riesgo patrimonial del avalista. Responde con su dinero, su nómina y sus bienes si el titular no paga.

 El aval se refleja en la CIRBE. Eso limita la capacidad de endeudamiento del avalista a la hora de pedir un préstamo o una hipoteca.

 Conflictos personales. Si hay impagos, el problema no es solo bancario: se puede convertir en un conflicto familiar serio.

 Liberarlo no depende solo de ti. Quitar el aval más adelante requiere pactarlo con el banco, con los gastos que conlleva.

Riesgos de ser avalista en una hipoteca

Avalar una hipoteca es asumir un importante riesgo financiero. Al fin y al cabo, si el titular deja de pagar, el banco puede ir directamente contra el patrimonio del avalista. Por eso, piénsatelo muy bien antes de avalar a alguien o de pedir a otra persona que te respalde.

Además, el aval también se transmite en la herencia. Si el avalista fallece mientras la hipoteca sigue viva, sus herederos asumen la posición de avalistas si aceptan la herencia. Esto puede obligarles a responder de una deuda que nunca pidieron, salvo que decidan renunciar a la herencia o aceptarla a beneficio de inventario.

¿Conviene pedir una hipoteca con aval?

Si puedes pedir la hipoteca por tu cuenta, te recomendamos no usar la figura del aval para no poner en riesgo a otra persona. En algunos casos, sin embargo, dudarás si te conviene o no que te avalen: si se te presenta una ganga, si te faltan un poco de ahorros...

Para ayudarte a tomar la decisión, nuestro consejo es que sigas estas indicaciones.

Puede ser razonable si:

 Necesitas una hipoteca al 90% o más y no hay alternativa realista a corto plazo.

 Puedes negociar un aval parcial o temporal o tienes un plan claro para sustituirlo o eliminarlo más adelante.

Es mala idea si:

 Puedes conseguir la hipoteca sin necesidad de un aval (quizá en otro banco).

 No quieres poner en riesgo el patrimonio de la persona que te avala.

Preguntas frecuentes sobre el aval hipotecario

¿Qué pasa si el titular no paga la hipoteca?

El banco puede reclamar la deuda al avalista. Si el avalista no paga, puede haber embargos y también verse afectado por un procedimiento de ejecución, con intereses y costas.

¿El avalista puede comprar otra vivienda?

Sí, pero le costará más conseguir la hipoteca. El aval consta en la CIRBE y eso reduce su capacidad de endeudamiento:

¿Se puede dejar de ser avalista de una hipoteca?

Sí, pero hay que negociarlo con el banco y este puede negarse, a no ser que la posibilidad de eliminar el aval ya conste en la escritura.