Inflación creciente, euríbor desbocado, inestabilidad económica general… Desde que se inició la guerra en Irán, muchos hipotecados se ven obligados a resistir factores que pueden tensionar sensiblemente sus finanzas. Y en el peor de los casos, hasta pueden tener problemas para pagar las cuotas, lo que derivaría en sanciones como la aplicación de intereses moratorios, la inclusión en ficheros de impagos como ASNEF o, si la demora se prolonga, incluso el embargo de la vivienda.
Pero ¡que no cunda el pánico! Según los analistas del comparador financiero HelpMyCash.com, existen soluciones para evitar el impago de la hipoteca en caso de que las cuotas se hayan disparado o de que el titular pase por un mal momento económico.
Primer paso: reconocer el problema
En primer lugar, desde HelpMyCash recomiendan evitar a toda costa la táctica del avestruz. No atacar el problema no sirve de nada y es, además, contraproducente: si no se pueden pagar las cuotas de la hipoteca en la fecha acordada con el banco, este responderá con la aplicación de intereses y comisiones que encarecerán la deuda por cada día de demora.
Lo más aconsejable, en ese sentido, es adelantarse al posible impago. Primero, para evitar las mencionadas sanciones por la demora. Y segundo, porque habrá más probabilidades de negociar una solución con el banco si el cliente no presenta números rojos ni ha dejado deudas sin pagar.
Segundo paso: hablar con el banco
Con toda la antelación posible, por lo tanto, el titular de la hipoteca debe pedir cita en la oficina bancaria que le corresponda (o hablar con su gestor personal si el banco es online). En la fecha acordada, el cliente debe exponer su caso sin ambages: explicar que no podrá pagar las cuotas por causas ajenas a su voluntad y pedir soluciones para poder dar la vuelta a la situación.
Según los analistas del comparador, a los bancos no les interesa que se produzca un impago. Por eso, por norma general, están abiertos a ofrecer soluciones a aquellos clientes que pasan por un bache económico temporal y demuestran tener buena fe.
Tercer paso: valorar soluciones
Lo más habitual, en estas situaciones, es que el banco se ofrezca a modificar las condiciones de la hipoteca para que se reduzca el importe de las mensualidades. Por ejemplo, mediante la prolongación del plazo de reembolso o la aplicación de una carencia, que es una medida que permite dejar de abonar las cuotas durante un tiempo (carencia total) o pagar solo la parte de los intereses (carencia parcial) temporalmente.
Si la situación económica del hipotecado es muy mala, y cumple los requisitos legales para ser considerado vulnerable, este puede acogerse al Código de Buenas Prácticas, que es un paquete de medidas que permite reducir la mensualidad durante cinco años. En este caso, el banco está obligado a aplicar una carencia parcial, a alargar el plazo hasta un máximo de 40 años y a reducir el interés a euríbor menos 0,10% durante un lustro.
Cuando reciba las propuestas del banco, el cliente tiene que valorar cuál de ellas se ajusta mejor a su situación y le permite sortear el bache económico que atraviesa. Y debe tener muy claro que pagará más intereses a la larga, pero es un precio que merece la pena asumir a cambio de evitar sanciones por impago o la posible ejecución de la hipoteca y el posterior embargo de la vivienda.
Cuarto paso: modificar la escritura
En caso de llegar a un acuerdo sobre cuál es la mejor solución, hay que llevar a cabo los trámites necesarios para modificar la hipoteca. Básicamente, debe formalizarse una escritura de novación ante notario, que es la operación que permite cambiar las condiciones de un contrato ya firmado. El cliente está obligado a pasar por la notaría dos veces: un día antes de la firma para recibir información y en la fecha acordada para rubricar el pacto.
Esta operación tiene un coste: una tasación de 300 euros de media si el banco la pide y la comisión por novación que figure en la escritura, cuyo coste no puede superar el 0,1% del importe pendiente en caso de que se produzca una modificación del plazo de devolución. Ahora bien, si la hipoteca se cambia a través del Código de Buenas Prácticas, el cliente no debe pagar los gastos del proceso.
Quinto paso: prevenir futuros problemas
Una vez completado todo el proceso, el hipotecado podrá pagar unas cuotas más asequibles y llegar mejor a final de mes. Pero este no es el fin del camino: desde HelpMyCash aconsejan tomar las medidas necesarias para evitar que se repita la misma situación en el futuro. Por ejemplo, asegurándose de que las mensualidades no superen el 30-35% de los ingresos; incluso en caso de que el interés sea variable y el euríbor suba.
Asimismo, los analistas del comparador recomiendan construir un fondo para emergencias que permita hacer frente a los gastos cotidianos (incluida la hipoteca) en épocas de vacas flacas. Lo ideal es que este colchón de ahorros equivalga a entre tres y seis meses de costas básicas.
Comentarios