Cómo pagar con tarjeta de crédito (y qué método te conviene usar)

Cómo pagar con tarjeta de crédito (y qué método te conviene usar)

Pagar con tarjeta de crédito

Pagar con tarjeta de crédito es cómodo porque te deja comprar hoy y devolver el dinero más tarde. Pero esa “facilidad” tiene truco: lo que marca la diferencia no es la tarjeta, sino la forma de pago que eliges.

Con el mismo plástico puedes pagar sin intereses o meterte en una financiación cara que se alarga meses (o años) casi sin darte cuenta. Por eso merece la pena tener claras las modalidades y cuándo usar cada una.

Cuando lo tengas, ya podrás comparar con criterio y elegir entre las mejores tarjetas de crédito de forma mucho más segura.

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Las mejores tarjetas de crédito

¿Qué formas de pago tiene una tarjeta de crédito?

Una tarjeta de crédito no es “pagar con tarjeta”, a secas. Es pagar con tarjeta y decidir cómo devuelves ese gasto. Y ojo: no todas las tarjetas ofrecen todas las modalidades (sobre todo en fraccionamientos especiales o modalidades tipo revolving).

Pago total

La modalidad más simple y la más sana: pagas todo lo que has gastado en el periodo y el banco te lo carga normalmente a fin de mes o a principios del siguiente.

  • Intereses. No genera intereses.

  • Cuándo conviene. Para el uso habitual: compras del día a día, suscripciones, gasolina, etc.

  • La condición real. Tener el dinero en cuenta en la fecha de cargo.

 Si quieres usar una tarjeta de crédito sin endeudarte, esta es tu “modo por defecto”.

Cuota fija

Aquí eliges una cantidad fija al mes (por ejemplo, 50€) y vas devolviendo la deuda poco a poco.

  • Intereses.Suele generar intereses (en la práctica, muchas tarjetas se mueven alrededor del 21% TAE en financiación).

  • El riesgo. Si la cuota es baja y además sigues usando la tarjeta, la deuda puede tardar muchísimo en liquidarse: pagas cada mes, pero amortizas poco capital.

 La comodidad de “pago siempre lo mismo” es justo lo que hace que se te pueda ir de las manos.

Porcentaje de la deuda

En vez de una cuota fija, pagas cada mes un porcentaje del saldo pendiente (por ejemplo, el 5%).

  • Cuota variable. Cambia según la deuda: al principio pagas más; cuando baja el saldo, pagas menos.

  • Intereses y plazo. Si el porcentaje es bajo, el plazo se alarga y el coste total sube, porque la deuda pasa más tiempo generando intereses.

Plazo concreto: aplazar una compra a X meses

Es la modalidad más “controlable” dentro de lo aplazado: eliges un plazo (3, 6, 12 meses…) y sabes desde el principio cuándo acabas.

  • Transparencia. Sueles conocer la cuota, el plazo y el coste.

  • Coste. Puede tener mejores condiciones que una cuota fija “general”, pero no siempre está disponible.

  • Riesgo real. Acumular varios aplazamientos a la vez y quedarte con muchas cuotas mensuales “pequeñas” que, juntas, pesan.

¿Qué método de pago te conviene según la compra?

La regla base es muy simple: si puedes pagarlo a fin de mes, págalo a fin de mes. Da igual que la compra sea pequeña o grande: así no entras en intereses.

A partir de ahí, decide según el tipo de gasto:

 Compras pequeñas y recurrentes (supermercado, gasolina, suscripciones). Pago total. Convertir esto en financiación es una receta para pagar intereses “por costumbre”.

 Compras grandes y puntuales (electrodoméstico, viaje). Si necesitas aire, valora aplazar esa compra concreta a un plazo cerrado. Si encuentras un 0% de interés, perfecto, pero revisa la letra pequeña: a veces es 0% TIN con comisión.

 Pago a plazos como excepción, no como hábito. Si te descubres financiando compras pequeñas “porque sí”, lo normal es que el coste se dispare sin que lo notes.

 Evita como rutina la cuota fija / pago fijo mensual. Suelen generar intereses y, sobre todo, hacen fácil que la deuda se cronifique: pagas, pero no terminas.

Para importes altos (por ejemplo, más de 1.000€ o 2.000€), mira alternativas más baratas.

  • Préstamo personal. Suele tener interés más bajo y un plazo claro, pero hay que solicitarlo y te lo tienen que aprobar.

  • Financiación del comercio. Puede ser rápida y a veces “sin intereses”, aunque puede esconder comisiones o atarte a ese establecimiento.

Si quieres ver qué tarjetas permiten pagar a fin de mes sin coste o aplazar compras en mejores condiciones: tarjetas de crédito y ranking de las mejores tarjetas.

Pago fácil: una opción cada vez más habitual

Muchos bancos lo llaman “pago fácil”, “compra aplazada” o “gran compra”. La idea es buena si se usa bien: fraccionas una compra concreta —no todo lo que haces con la tarjeta— y mantienes el resto en pago total. 

Cómo suele funcionar

Haces una compra y, desde la app —a veces en el propio TPV —, eliges aplazarla a 3, 6 o 12 meses. Antes de confirmar, deberían enseñarte el coste total.

Tres formas habituales de cobrarte

  • 0% de interés (0% TIN) sin comisión. No pagas intereses ni comisiones por operación.

  • 0% de interés (0% TIN) con comisión. No pagas intereses, pero sí una comisión fija o por operación.

  • Con intereses, pero más bajos que el aplazamiento “general”.

Limitaciones típicas

No siempre puedes fraccionar cualquier compra: puede haber importe mínimo/máximo, compras que no entran, comercios no elegibles o condiciones como “tener crédito disponible”.

Riesgo principal

El mismo de siempre: si fraccionas varias compras, acumulas cuotas. Y cuando sumas cuotas, el margen mensual desaparece.

Ejemplos de tarjetas con opciones de pago a plazos/fraccionamiento (según condiciones):

 Visa Tú de ABANCA

 Aqua Más Crédito de BBVA

 Tarjeta de crédito de Revolut

Consejos para pagar con tarjeta de crédito sin endeudarse

Aquí no hace falta fuerza de voluntad heroica. Hace falta sistema.

 Pago total por defecto. Si tu tarjeta está configurada en pago aplazado, cámbiala cuanto antes desde la app o por teléfono.

 Control del límite (de verdad). El límite de crédito no es “dinero disponible”: es el máximo que te prestan. No gastes más de lo que podrías pagar a fin de mes.

 Alertas en el móvil. Notificación por cada compra y, si puedes, avisos al alcanzar cierto gasto. También te ayuda con el fraude. Guía útil: seguridad de tus tarjetas bancarias.

 Revisión mensual del extracto. Un cargo duplicado o extraño se reclama cuanto antes. Y además te obliga a mirar lo que has hecho.

 Aplazamiento, solo puntual y con plazo cerrado. Si aplazas, que sea una compra concreta, a un número de meses concreto, y evitando cuotas demasiado bajas.

 Si ya hay deuda: deja de usar la tarjeta y acelera. Si sigues comprando mientras amortizas, es fácil no salir nunca. Pasos prácticos: cómo gestionar tus deudas y cómo endeudarte con cabeza.

 Señales de alarma rápidas. Llegas justo a fin de mes, no sabes cuánto debes exactamente o usas una tarjeta para pagar otra. Ahí ya no estás “usando una tarjeta”: estás financiándote sin plan.

¿Qué tener en cuenta antes de pagar con tarjeta de crédito?

Antes de pagar —y sobre todo antes de aplazar— revisa esto. Te ahorra dinero y disgustos.

Costes y comisiones.

  • Emisión/mantenimiento —a veces gratis—.

  • Sacar dinero a crédito en cajero suele llevar comisión —por ejemplo, 4% con mínimo de 3€—.

  • Cambio de divisa suele rondar el 3%.

  • Financiar compras suele ser caro —en torno al 18-22% TAE de media—.

  • Puedes ver opciones orientadas a reducir costes aquí: tarjetas sin comisiones.

TIN (Tipo de Interés Nominal): es el interés básico que el banco aplica al dinero que debes. No tiene en cuenta comisiones ni cómo se calculan los pagos durante el año.

TAE (Tasa Anual Equivalente): refleja el coste anual real del crédito, porque incorpora el efecto de cómo se aplican los intereses a lo largo del año y, si existen, comisiones u otros gastos.

Límite de crédito. Es el máximo que puedes gastar (según perfil, puede ir aproximadamente de 300€ a 10.000€).

  • Fecha de corte y fecha de cargo.

  • Fecha de corte: cierra el periodo de facturación.

  • Fecha de cargo: el día que te pasan el recibo.

Detalle práctico: si compras justo después de la fecha de corte, tienes más días hasta el cargo (sin intereses si pagas a fin de mes).

Ojo con las tarjetas revolving

Las tarjetas revolving suelen funcionar con cuota fija o porcentajes bajos (pagar “lo mínimo” cada mes). El problema es matemático: con cuotas bajas, amortizas muy poco capital, los intereses pesan más y la deuda se puede alargar años.

Qué mirar para identificarlas:

 Si el pago es “cuota fija” o “porcentaje del saldo”.

 La TAE (en revolving puede superar el 20%).

 El sistema de amortización y si puedes cambiar fácilmente a pago total a fin de mes. Si no puedes, mala señal.

¿Cuánto te costará financiar una compra con tu tarjeta de crédito?

Ya conoces los diferentes tipos de pagos aplazados con las tarjetas de crédito. Antes de realizar una compra, debes saber cuánto pagarás.

Por ello, desde HelpMyCash hemos creado esta calculadora gratuita con la que podrás saber cuánto pagarás en intereses y durante cuánto tiempo.

Rellena el formulario y en menos de cinco minutos tendrás tu informe personalizado:

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Preguntas frecuentes sobre las tarjetas de crédito

¿Cuál es la diferencia entre una tarjeta de crédito y una de débito?

La principal diferencia entre una tarjeta de crédito y una de débito es que una permite financiar compras y la otra no.

  • Cada vez que usas tu tarjeta de crédito, el dinero que te gastas no es tuyo, sino que sale de la línea de crédito que te ha concedido el banco. Tu entidad te presta cierta cantidad de dinero y tú te comprometes a devolvérsela en el futuro. Estas tarjetas son al mismo tiempo un medio de pago y un instrumento de financiación.
  • En cambio, cuando usas una tarjeta de débito, el dinero que gastas procede de tu cuenta corriente.
¿Cuánto cuesta usar el pago aplazado con las tarjetas de crédito?

El coste de financiar una compra con la tarjeta de crédito dependerá del interés que se aplique sobre la tarjeta, la modalidad que se elija para reembolsarlo, la cantidad a financiar y el plazo durante el que se esté pagando.

  • Los intereses serán el porcentaje que el banco te cobrará por prestarte el dinero. Este interés promedio es actualmente del 18,45%, de acuerdo con datos referidos a febrero de 2025 recopilados por el Banco de España. Ten en cuenta que el tipo medio de los préstamos al consumo es del 7,11%, por lo que pueden ser una mejor alternativa para importes altos.
¿Cuándo tengo que pagar mi tarjeta de crédito?
  • En los pagos a fin de mes, se cargará en la cuenta todo lo que se haya gastado el mes en durante los primeros días hábiles del posterior, dependiendo del banco. Es necesario disponer del saldo suficiente para pagar toda la deuda y que no se impongan intereses.
  • En el pago fraccionado, las cuotas elegidas suelen cargarse también en los primeros días de cada mes. Algunas entidades cada vez más ofrecen nuevas facilidades e incluso permiten pagar lo adeudado cada ciertos días (por ejemplo, cada semana) o cuando se acumulan compras por un cierto importe. 
¿Tarjeta de crédito de fácil aprobado?

Por lo general, la entidad te la concederá de forma fácil si no apareces en la lista de ASNEF, si tienes domiciliada una nómina o pensión o si puedes demostrar unos ingresos mínimos que cumplan con los umbrales establecidos por la emisora.

En todo caso, será crucial contar con un buen historial crediticio y se realizará un estudio individualizado del solicitante. 

¿Es necesaria una tarjeta de crédito para viajar al extranjero?

Aunque son menos ventajosas, salvo si las usas para pagar compras en otros países de la zona euro con pago total a fin de mes, no estaría de más llevar una tarjeta de crédito. En algunos establecimientos, como los hoteles o las compañías de alquiler de coches, suelen exigir un plástico de este tipo para el depósito inicial (el dinero queda retenido y se devuelve una vez finalice el servicio).

¿Me cobran por retirar dinero en efectivo con mi tarjeta de crédito?

Debes de tener en cuenta que la tarjeta de crédito, en realidad, funciona como un préstamo que te otorga el banco. Lleva implícitos intereses que habrán sido pactados previamente, así como comisiones. La retirada de efectivo a crédito en cajeros suele incluir una comisión que oscila entre el 4% y 5%, a lo que se ha de sumar los intereses de la propia línea de crédito utilizada.