Durante años, el dinero de millones de españoles ha permanecido inmóvil. Quieto en cuentas corrientes que no pagan intereses, atrapado en depósitos que apenas compensan la inflación y protegido bajo una idea profundamente arraigada en el país: más vale no arriesgar. Pero algo empieza a moverse en los escaparates bancarios. Y lo hace deprisa. “En apenas cuatro días, cuatro entidades financieras han elevado la remuneración de sus cuentas y depósitos hasta rozar —o alcanzar directamente— el 3% TAE”, enumera Andrea Morales, experta financiera del comparador HelpMyCash. Un movimiento inusual que ha devuelto al mercado una pregunta que parecía enterrada desde las últimas subidas de tipos del Banco Central Europeo (BCE): ¿vuelve la guerra por el ahorro?
La escena recuerda, aunque todavía de forma más tímida, a la batalla comercial que vivió el mercado hipotecario el año pasado. Entonces, los bancos competían por captar a los clientes con mejores perfiles. Ahora el objetivo es otro: atraer liquidez. Captar ahorro. Conseguir clientes con dinero en cuenta a los que después poder vender otros productos financieros.
“Estamos ante el inicio de una nueva guerra de rentabilidad sin riesgo”, resume Morales, especialista de HelpMyCash. “Los bancos buscan nuevos clientes con pasivo, clientes vinculables. Y para atraerlos están utilizando el gancho más efectivo para el ahorrador conservador: pagar más por su dinero”.
La señal más visible llegó de la mano de Trade Republic, el neobanco alemán que esta semana —12 de mayo— elevó del 2%TAE al 3,04%TAE la remuneración de su cuenta remunerada para nuevos clientes. No fue un movimiento aislado. En paralelo, otras entidades europeas han mejorado sus depósitos a 12 meses hasta niveles que hace apenas unas semanas parecían difíciles de encontrar: las subidas arrancaron el viernes de la semana pasada con la entidad lituana SME Bank que llegó al 2,96%TAE, a inicios de esta semana el letón BluOr Bank subió a 3%TAE y solo un día después Mano Bank subió su plazo fijo a 12 meses al 3,05% TAE. “En HelpMyCash llevamos la cuenta y desde finales de abril, al menos nueve bancos han revisado al alza sus productos de ahorro”, detalla Morales.
El dato tiene relevancia porque llega en un momento inesperado. El BCE dejó los tipos de interés en el 2% en su reunión del pasado 30 de abril, lo que en teoría reducía los incentivos de las entidades para seguir mejorando sus ofertas. Sin embargo, los neobancos y varias entidades europeas han decidido ir en dirección contraria. Y eso ha cambiado el tablero.
La rentabilidad media de los mejores depósitos a un año vuelve a superar ya el 2,5%, después de meses estancada en torno al 2%. Puede parecer un movimiento pequeño, pero psicológicamente supone una frontera importante en un país donde la mayoría del ahorro sigue atrapado en productos que apenas generan rendimiento.
Más de un billón parado en cuentas y depósitos
Porque España sigue siendo, por encima de todo, un país de ahorradores conservadores. Los hogares acumulan más de 1,1 billones de euros entre cuentas corrientes y depósitos bancarios que prácticamente no dan nada, según los últimos datos del Banco de España. Una cifra gigantesca. Y, en gran parte, improductiva.
Las estadísticas del BCE muestran hasta qué punto. La remuneración media de los depósitos a la vista apenas alcanza el 0,26%, mientras que los depósitos a plazo ofrecen de media un 1,86%. Todo ello con una inflación que en abril se situó en el 3,2%, según el indicador adelantado del INE.
La consecuencia es sencilla, aunque muchas veces invisible para el ahorrador. El dinero no desaparece de la cuenta, pero pierde valor cada día. Un hogar que mantenga 50.000 euros inmovilizados en una cuenta sin remuneración pierde alrededor de 1.500 euros de poder adquisitivo al año con una inflación del 3%. Con 100.000 euros, el deterioro real asciende a unos 3.000 euros anuales.
“No es que el ahorrador español quiera perder dinero”, explica Morales de HelpMyCash. “El problema es que muchas veces no es consciente de que lo está perdiendo”. A su juicio, existe una combinación de aversión al riesgo y escasa educación financiera que empuja a muchos hogares a mantener enormes cantidades de dinero en cuentas al 0% simplemente por tranquilidad psicológica.
Esa preferencia por la seguridad explica también la enorme distancia entre el dinero depositado en cuentas y el invertido en productos financieros. Mientras los depósitos a la vista —este concepto comprende plazos fijos y cuentas bancarias— superan el billón de euros, el patrimonio en fondos de inversión ronda los 500.000 millones, según Inverco. Menos de la mitad. Y buena parte de ese crecimiento se explica por las fuertes subidas bursátiles de los últimos años.
Una batalla que aún no han liderado los grandes bancos
El resultado es un mercado profundamente desequilibrado. Los grandes bancos españoles —Santander, BBVA o CaixaBank, etc— apenas necesitan captar liquidez porque ya cuentan con exceso de depósitos. Por eso no ofrecen remuneración salvo campañas concretas en las que ofrecen dinero a cambio de mayor vinculación. Son, sobre todo, los neobancos y las entidades europeas quienes están agitando el mercado.
Ahí aparecen nombres como Trade Republic, Bankinter, Banca March, Deutsche Bank, EBN Banco, Wizink o Arquia. Algunas entidades ofrecen cuentas remuneradas con liquidez inmediata; otras apuestan por depósitos a plazo fijo que exigen inmovilizar el dinero durante varios meses a cambio de asegurar un interés mayor.
En el caso de Bankinter, por ejemplo, la entidad mantiene una cuenta remunerada que alcanza el 2,5% hasta 100.000 euros. Deutsche Bank, por su parte, arranca con su depósito a 12 meses a 2,25%TAE y bonifica progresivamente la rentabilidad si el cliente domicilia nómina o utiliza la tarjeta. Son fórmulas distintas para un mismo objetivo: atraer ahorro en un momento en el que el cliente empieza, por fin, a mirar cuánto le paga realmente su banco.
La cuestión es si este movimiento acabará convirtiéndose en una guerra abierta como la vivida entre 2022 y 2023, cuando las subidas constantes de tipos del BCE obligaban a las entidades a competir agresivamente por el pasivo. De momento, el fenómeno sigue siendo parcial y protagonizado sobre todo por actores digitales y bancos extranjeros. Pero la tendencia parece clara.
Para el ahorrador, el mensaje también lo es. “Por primera vez en muchos meses vuelven a existir opciones conservadoras capaces, al menos parcialmente, de acercarse a la inflación y reducir la pérdida de poder adquisitivo. No se trata de construir grandes patrimonios ni de duplicar el capital. Para eso sigue siendo necesario asumir riesgo e invertir. Pero sí de evitar que el dinero permanezca completamente dormido”, puntualiza Morales.
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