La paga extra de verano puede convertirse en una trampa si no se planifica. Llega de golpe y, si no se le pone un destino, se va igual de rápido. Este dinero suele percibirse como una recompensa o una invitación a gastar, pero no es un ingreso inesperado: forma parte del salario y, por tanto, debería tratarse con la misma seriedad que cualquier otro ingreso.
“El problema no es gastar una parte en vacaciones, cenas o caprichos. El problema es hacerlo sin haber mirado antes si tenemos deudas caras, si el colchón de emergencia está cubierto o si hay un objetivo importante que llevamos meses aplazando”, explica Cristina Casillas, experta del comparador financiero HelpMyCash, quien añade que “la paga extra puede desaparecer en dos semanas o puede darnos aire durante meses. La diferencia está en decidir antes de gastar”.
Antes de decidir en qué gastar la paga extra, conviene preguntarse qué necesita ahora mismo nuestra economía. En función de la respuesta, se elabora un plan. “Esta revisión lleva cinco minutos y evita una decisión impulsiva. La paga extra no tiene que resolver todos los problemas financieros, pero sí puede ayudar a tomar mejores decisiones si la ordenas antes de gastarla”, explica la experta del comparador.
“Nuestro consejo es que primero se aborden las deudas caras, como tarjetas revolving o préstamos al consumo con intereses elevados, después se construya un colchón de emergencia, a continuación vienen los objetivos y, por último, el ocio. Saltarse ese orden es el error más habitual”, insiste Casillas.
Por ejemplo, si se tiene una tarjeta de crédito con pagos aplazados, un préstamo al consumo o cualquier deuda con un interés elevado, amortizar debería ser la prioridad. “No tiene sentido dejar el dinero parado en la cuenta o gastarlo en vacaciones mientras una deuda al 15%, al 18% o al 20% sigue creciendo”, advierte la experta.
Después viene el colchón de emergencia. Si no se tienen ahorrados al menos tres meses de gastos básicos, la paga extra puede ser una forma rápida de ganar seguridad financiera. “Puede no ser el destino más atractivo, pero sí uno de los más útiles para cuando llega una avería, una factura inesperada o un mes complicado”, recuerda Casillas.
Una regla sencilla: 50/30/20 para ingresos extra
Una forma práctica de repartir la paga extra es aplicar una versión adaptada de la regla 50/30/20. El 50% puede ir a obligaciones financieras pendientes o al colchón de emergencia. El 30%, a un objetivo concreto: un viaje, la entrada de una vivienda, una reforma, un fondo de inversión o cualquier meta que tengas identificada. El 20% restante se puede gastar con tranquilidad.
“La clave de esta regla es que no exige ser perfecto. Te permite avanzar sin renunciar por completo a disfrutar. Ahorras, reduces presión y también disfrutas. Porque renunciar a todo suele funcionar tan mal como gastarlo todo”, advierte Casillas.
Por ejemplo, si se cobra 1.000 euros de paga extra, se podrían destinar 500 euros a amortizar una tarjeta o reforzar el fondo de emergencia, 300 euros a un objetivo concreto y 200 euros a ocio. La diferencia frente a gastarlo sin pensar es enorme: cada parte de dinero tiene un destino claro.
Una medida eficaz es mover el dinero el mismo día que se cobra. Si la paga extra se queda mezclada en la cuenta corriente, acabará financiando compras pequeñas, cenas, escapadas y gastos que ni siquiera se recordarán en septiembre.
“Separar el dinero ayuda a decidir mejor. Se puede transferir una parte a una cuenta de ahorro, otra a amortizar deuda y otra a una cuenta para vacaciones. Lo importante es no dejarla a la vista esperando a ver qué pasa porque si permanece en la cuenta corriente, es más fácil que acabe diluyéndose en pequeños gastos”, añade la experta de HelpMyCash.
Si ya se tienen las bases cubiertas, hay que pensar en el largo plazo
Si no se tienen deudas caras, ya se cuenta con un colchón razonable y no se tiene un objetivo urgente, la paga extra puede ser una buena oportunidad para invertir. “Para muchas personas, una aportación única a un fondo indexado, por ejemplo al S&P, que históricamente ha obtenido rentabilidades medias anuales cercanas al 10%. Puede ser una forma sencilla de empezar o reforzar una inversión a largo plazo”, explica la experta de HelpMyCash
“No se trata de complicarse ni de buscar el producto de moda. Se trata de que una parte de ese ingreso extraordinario trabaje para nosotros durante años. Eso sí, invertir solo tiene sentido si no se va a necesitar ese dinero a corto plazo y si se entiende que su valor puede subir y bajar”, matiza Cristina Casillas.
Finalmente, la paga extra de verano también puede servir para disfrutar. El objetivo no es convertir cada ingreso en una obligación financiera ni vivir con culpa por gastar.
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