El último barómetro de hipotecas de ASUFIN deja un mensaje claro: la vivienda en España se financia, sobre todo, como inversión. Casi la mitad de los consumidores que solicitan una hipoteca, un 47,70%, reconoce que su objetivo principal es invertir en un inmueble, no vivir en él. La compra de primera vivienda para residir apenas concentra el 15,90% de las operaciones financiadas, mientras que un 18,50% destina la hipoteca a adquirir una segunda residencia y un 17,90% la utiliza para cambiar de vivienda habitual.
En comparación con meses anteriores, el peso de la inversión ha bajado desde el 56,20%, pero continúa siendo con diferencia el principal destino de la vivienda hipotecada. Al mismo tiempo, la compra de primera vivienda y, sobre todo, la compra para cambiar de casa ganan algo de terreno, lo que apunta a un mercado muy activo entre quienes ya tienen patrimonio y buscan mejorar su vivienda, más que entre quienes intentan acceder por primera vez.
Esta lógica se ve también cuando se pregunta directamente por el motivo económico de endeudarse. En el 65,60% de los casos, la razón principal para firmar una hipoteca es la “buena oportunidad de inversión”. Solo un 22,60% considera que las condiciones de financiación son mejores y apenas un 5,40% cree que es un buen momento de precios.
Tipos de interés y esfuerzo: un contexto que favorece al inversor
El entorno de tipos ayuda a entender por qué la inversión aguanta tan fuerte. El coste medio de las hipotecas en España se sitúa en el 3,12%, según el análisis de 28 ofertas de 11 entidades. Dentro de ese promedio, las hipotecas fijas son hoy el producto más barato, con un tipo medio del 2,87%, por debajo del resto de productos y del tipo medio global. Las mixtas se sitúan en el 3,22% y las variables en el 3,38%. Pese a la pausa en la bajada del euríbor, las fijas siguen permitiendo asegurarse un coste razonable para toda la vida del préstamo, lo que encaja muy bien con estrategias de inversión a largo plazo de 25 o 30 años.

Mejores hipotecas fijas
Sin embargo, el acceso a esa “buena financiación” no es igual para todos. Con un importe medio de hipoteca de 169.560 euros, aplicado al tipo medio del 3,12% y a un plazo de 25 años, la cuota resultante ronda los 815 euros al mes. Eso supone destinar, de media, el 35,90% del salario solo a pagar la hipoteca.
Entre los más jóvenes, el esfuerzo se dispara: un 58,80% de sus ingresos entre 16 y 24 años y un 40,50% entre 25 y 34 años. Incluso en los tramos de mayor edad el esfuerzo se mantiene por encima del 30%. Este escenario encaja mucho mejor con perfiles que ya disponen de cierto colchón económico y estabilidad que con quienes intentan acceder por primera vez a una vivienda.
Oferta limitada y demanda muy desigual
El barómetro que ha publicado Asufin también muestra que la oferta de vivienda nueva es claramente insuficiente. En agosto de 2025 se cerraron 47.697 compraventas, pero solo unas 7.519 viviendas nuevas llegaron al mercado, lo que significa que apenas el 15,80 % de las transacciones corresponden a obra nueva. El resto se concentra en vivienda usada, que es precisamente el segmento más sensible a la presión inversora y a la falta de stock.
A esta escasez se suma una demanda extranjera muy concentrada geográficamente. Las compras por parte de ciudadanos de otras nacionalidades suponen un 14,10% del total, pero se disparan en Canarias, Baleares, Comunidad Valenciana o Murcia, mientras que en comunidades como Extremadura o Castilla y León su peso es mínimo. Esto genera tensiones de precios muy fuertes en determinadas zonas, especialmente en las más turísticas y en la costa, donde compiten residentes, inversores nacionales y compradores extranjeros.
Comentarios