Hay algo que nunca se va de vacaciones: los estafadores.

Mientras millones de personas reservan hoteles, compran billetes de avión o pagan desde el móvil en un chiringuito frente al mar, los ciberdelincuentes aprovechan que cambiamos nuestras rutinas. Saben que en verano actuamos más deprisa, prestamos menos atención a los detalles y utilizamos con más frecuencia redes wifi públicas o dispositivos que no son los habituales.

No es una casualidad. Cada verano aumentan los intentos de fraude financiero y muchas de las estafas siguen un mismo patrón: un mensaje que parece auténtico, una oferta demasiado buena para dejarla escapar o una supuesta urgencia que invita a actuar sin pensar.

La buena noticia es que la mayoría de estos fraudes tienen algo en común: se pueden evitar si se conocen de antemano y se aplican medidas de prevención.

¿Por qué el verano es el momento favorito de los estafadores?

Durante las vacaciones hacemos más operaciones online que en cualquier otra época del año. Reservamos alojamientos, alquilamos coches, compramos entradas o pagamos desde el móvil mientras estamos de viaje. Y lo hacemos, muchas veces, con cierta prisa.

Ese cambio de hábitos juega a favor de los delincuentes. Los mensajes de phishing ya no contienen errores evidentes ni correos escritos en un español imposible. Hoy pueden copiar con enorme precisión la imagen de una aerolínea, una plataforma de reservas o una empresa de mensajería. A veces, la única diferencia está en una letra de la dirección web.

Por eso, más que desconfiar de todo, conviene aprender a identificar las señales de alarma y apoyarse en sistemas bancarios con autenticación reforzada.

Las estafas que más se repiten en verano

El falso alquiler vacacional

Es uno de los clásicos. Un apartamento espectacular, en primera línea de playa y a un precio muy por debajo del mercado. El supuesto propietario pide una señal mediante transferencia bancaria para reservarlo y promete enviar las llaves después.

El problema aparece cuando el dinero ya ha salido de la cuenta: el anuncio desaparece y el contacto deja de responder.

La mejor protección es sencilla: desconfiar de los precios demasiado bajos y no abandonar nunca la plataforma donde se ha encontrado el alojamiento para realizar el pago y verificar al anunciante antes de emitir cualquier importe.

El SMS del paquete retenido

Aunque estemos de vacaciones, las compras online no se detienen. Precisamente por eso proliferan los mensajes que informan de un supuesto paquete retenido o de una tasa pendiente de pago.

El enlace dirige a una página que imita a empresas como Correos o compañías de mensajería, pero cuyo único objetivo es obtener los datos bancarios del usuario.

Una regla ayuda a evitar la mayoría de estos casos: ninguna empresa de mensajería solicita por SMS los datos de una tarjeta claves de banca digitalpara entregar un paquete.

Se recomienda no hacer clic en ningún enlace externo y consultar el estado del envío directamente desde la web o app oficial del proveedor

El skimming en cajeros

En algunas zonas turísticas siguen apareciendo cajeros o datáfonos manipulados para copiar la información de las tarjetas.

Antes de introducir la tarjeta conviene comprobar que el lector no presenta piezas sueltas o añadidas y, siempre que sea posible, utilizar el pago sin contacto o tarjetas con chip, que ofrecen una protección adicional al no exponer los datos físicos de la tarjeta.

Correos falsos de agencias de viajes

Un correo que parece confirmar un vuelo, una modificación de la reserva o la necesidad de completar un pago pendiente puede bastar para que alguien entregue sus credenciales sin darse cuenta.

Los ciberdelincuentes aprovechan que el usuario espera precisamente ese tipo de comunicaciones. Por eso es recomendable acceder siempre a las reservas desde la aplicación oficial o escribiendo directamente la dirección de la página web, en lugar de hacerlo desde enlaces recibidos por correo electrónico o SMS.

Pequeños gestos que marcan la diferencia

Muchas estafas se frenan antes de empezar con unos hábitos sencillos:

  • Revisar siempre la dirección completa de la página antes de introducir datos personales o bancarios.
  • Evitar pagar alojamientos mediante transferencias directas fuera de las plataformas oficiales.
  • No realizar operaciones bancarias desde redes wifi públicas o, si no queda más remedio, utilizar una conexión VPN.
  • Activar las notificaciones de la cuenta para saber al instante si se produce cualquier movimiento.
  • Comprobar que las páginas de pago utilizan conexión segura (https y candado en el navegador) antes de introducir cualquier dato.
  • Evitar guardar contraseñas o datos bancarios en dispositivos compartidos o públicos, como los de un hotel o un locutorio.
  • Desconfiar de cualquier comunicación, aunque parezca oficial, que solicite el PIN completo, la clave de firma o los códigos de un solo uso recibidos por SMS: ninguna entidad los pide por estos canales.

Pero además de la prudencia del usuario, cada vez resulta más importante contar con herramientas que permitan reaccionar rápidamente si algo ocurre.

Cuando el banco también ayuda a prevenir el fraude

La prevención ya no depende únicamente de detectar una estafa. También consiste en disponer de controles que permitan actuar en segundos.

En los últimos años, distintas entidades financieras han incorporado a sus aplicaciones móviles funciones pensadas específicamente para este tipo de situaciones: bloqueo instantáneo de tarjetas, restricción de operaciones en el extranjero o alertas en tiempo real ante movimientos sospechosos. Este tipo de controles resultan especialmente útiles durante los viajes, cuando el usuario está lejos de casa y cualquier incidencia requiere una respuesta inmediata

En ese sentido, la Cuenta Online de CaixaBank, que no tiene comisiones de mantenimiento ni de administración según las condiciones establecidas por la entidad, incorpora herramientas pensadas precisamente para reforzar la seguridad del cliente desde el móvil.

Entre ellas destaca CaixaBankProtect, un sistema incluido sin coste adicional que protege frente al uso fraudulento de los medios de pago y que permite gestionar distintos aspectos de la seguridad directamente desde la app CaixaBankNow.

Desde la aplicación es posible:

  • Apagar temporalmente una tarjeta si no se encuentra y volver a activarla si aparece más tarde, sin necesidad de cancelarla definitivamente.
  • Bloquear las compras por internet cuando no se tiene previsto utilizarlas.
  • Desactivar el uso de la tarjeta en el extranjero si no va a utilizarse fuera de España.
  • Recibir avisos inmediatos cada vez que se realiza una operación relevante con la tarjeta, lo que facilita detectar cualquier movimiento sospechoso en cuestión de segundos.

Además, la Cuenta Online permite operar íntegramente de forma digital y ofrece una tarjeta de débito sin cuota de emisión ni mantenimiento, lo que facilita que el cliente pueda gestionar sus medios de pago desde la aplicación cuando está fuera de casa.

A todo ello se suma el trabajo continuo de CaixaBank en materia de ciberseguridad. La entidad publica recomendaciones actualizadas sobre las estafas más frecuentes y utiliza sistemas de monitorización para detectar operaciones que puedan resultar anómalas o sospechosas antes de que provoquen un perjuicio mayor.

Abrir la Cuenta Online de CaixaBank

Si ya has sido víctima, el tiempo cuenta

Cuando se produce un fraude, actuar con rapidez puede marcar la diferencia.

Lo primero es bloquear la tarjeta desde la aplicación o contactar inmediatamente con el banco. Después conviene guardar toda la información disponible —capturas de pantalla, mensajes o justificantes— y presentar la reclamación correspondiente.

También es recomendable denunciar los hechos ante la Policía Nacional o la Guardia Civil, ya que esa documentación puede resultar útil durante el proceso de investigación y reclamación.

Si el incidente ocurre en el extranjero y el cliente se queda sin medios de pago, CaixaBank ofrece CaixaProtect Emergency, un servicio de envío de dinero de emergencia para clientes que puede resultar especialmente útil durante un viaje.

La mejor defensa sigue siendo estar informado

Los fraudes cambian constantemente, pero casi todos recurren a las mismas emociones: la urgencia, la confianza o el miedo a perder una oportunidad.

Conocer cómo funcionan estas estafas reduce considerablemente las posibilidades de caer en ellas. Y disponer de herramientas que permitan bloquear una tarjeta, recibir alertas al instante o controlar los pagos desde el móvil añade una segunda capa de protección cuando más falta hace.

Porque las vacaciones están para desconectar. No para preocuparse por si alguien intenta vaciar tu cuenta.