El primer año como madre o padre primerizo no suele descuadrarte por una gran catástrofe. Te descuadra por microdecisiones repetidas: “solo por esta vez”, “lo necesitamos”, “ya ajustaremos el mes que viene”. Y cuando miras la cuenta… no entiendes en qué se fue tanto.

La clave no es “tener más fuerza de voluntad”. Es montar un sistema que funcione incluso cuando estás cansado. Porque el cansancio no es solo un estado mental: también es un riesgo financiero.

Si quieres empezar con algo práctico, lo más útil es tener una base clara para repartir el dinero del mes.

Cómo hacer un presupuesto

Un bebé no es “caro”: es variable

Por eso, antes de hablar de recortes, toca planificar con un escenario conservador de ingresos. Si luego entra más, perfecto. Si no, no os pilla a contrapié.

El presupuesto “a prueba de cansancio”

Un presupuesto clásico falla porque exige control diario, y con un bebé eso no siempre existe. Lo que mejor funciona es separar el dinero en tres “cajones” para que el cansancio no decida por vosotros.

  • El primero es vida: vivienda, suministros, comida base, seguros, transporte.
  • El segundo es bebé: pañales, farmacia, ropa, guardería, pediatra privado si lo hay y la logística nueva.
  • El tercero es imprevistos y cansancio: comida a domicilio, taxis, compras urgentes y ese “hoy no puedo más”.

Regla simple: si no apartas dinero para lo imprevisto, lo imprevisto se lo queda igual… pero sin permiso.

Un fondo de tranquilidad por niveles

En esta etapa no significa que no se cuente con un fondo de emergencia, solo que este es diferente al que se tenía antes del bebé. Este fondo “ideal” de 3–6 meses suena imposible para muchas familias. La clave es hacerlo por pasos.

Primero, un nivel básico para respirar (una cantidad tipo 1.000€ o lo equivalente a un mes de sustos típicos) para no tirar de tarjeta. Después, un mes de gastos esenciales. Y, cuando podáis, tres meses (o más si los ingresos son variables).

Y ese dinero tiene que estar disponible, pero no tiene por qué estar parado. Por eso hay que elegir una cuenta que encaje, pero siempre sin comisiones y con rentabilidad.

BANCO TAE IMPORTE FGD MÁS INFO.
Revolut Hasta 2,27% TAE De 1 a 100.000€ Lituania ¡Me interesa!
Trade Republic 2,02% TAE Sin saldo máximo Alemania ¡Me interesa!
Bankinter Hasta 1,50% TAE Sin saldo máximo España ¡Me interesa!

Cuidado con las cuotas “pequeñas”

En los meses de más cansancio aparecen los pagos a plazos: carrito, cuna, gadgets que prometen paz. El problema no es una cuota. Es la suma de cuotas, porque os roba margen futuro.

Como consejo, evitad nuevas cuotas durante los primeros 90 días, salvo necesidad médica o laboral. Y si vais a financiar algo, calculad el coste real antes de decidir.

Invertir: si tenéis margen, aquí es donde se nota

Si podéis ahorrar algo, aunque sea poco, el primer año es un momento buenísimo para empezar a invertir con intención. No por obsesión con el futuro, sino porque el tiempo juega a favor.

Hay dos formas habituales de hacerlo. Una es invertir a nombre del menor, con el niño como titular y vosotros como representantes hasta los 18.
Aquí, una alternativa muy simple es la Cuenta Infantil de Trade Republic, que permite ahorrar e invertir a nombre del menor desde la app, con el adulto como representante hasta los 18 años. Además, ahora mismo incluye una bonificación de 50€ en un ETF de Vanguard por cada nueva Cuenta Infantil abierta hasta el 16/03/2026, y mantiene remuneración del 2,02% TAE sobre el efectivo.

La otra es invertir desde vuestra cuenta familiar con un plan periódico y un objetivo claro (estudios, primer proyecto vital, colchón de libertad). Para muchas familias que quieren sencillez y costes bajos, los fondos indexados son una opción típica.

Saber más sobre fondos indexados