Si eres un pez gordo, trabajas en el ático de un rascacielos de Nueva York o Dubái y te codeas con la jet set, entonces probablemente tu cartera pese 10 o 20 gramos más que la mía. Y no solo por el efectivo, sino porque es probable que tengas una o varias tarjetas de crédito metálicas. Para el común de los mortales, las tarjetas son de plástico, de hecho, es probable que muchos ni siquiera sepan que se puede pagar una compra con un rectángulo de titanio, acero inoxidable u oro. Pero lo cierto es que sí y desde hace bastante.

Los ‘millennials’ se pasan al metal

En 2019 se cumplirán 20 años del lanzamiento de la tarjeta American Express Centurion fabricada con titanio, «la primera tarjeta de crédito de metal de gama alta», según Creditcards.com. ¿Su peso? 14 gramos. ¿Y su precio? 2.500 dólares al año, pero, incluso aunque pudieses pagarlo, solo se puede acceder a ella con invitación.

Mucho ha llovido desde la llegada de la AMEX Centurion y durante estas dos décadas el número de tarjetas metálicas se ha multiplicado. La locura por estos medios de pago la desató JP Morgan Chase en 2016 con el lanzamiento de la tarjeta Chase Sapphire Reserve, fabricada con una aleación metálica. Su cuota anual de 450 dólares no echó para atrás a los miles de consumidores que quisieron hacerse con una.

Lauren Francis, portavoz de la entidad, declaró a Bloomberg que solo durante los dos primeros días tras el lanzamiento se aprobaron decenas de miles de aplicaciones. Y, un dato llamativo, la mayoría procedían de jóvenes millennials. El interés por la tarjeta metálica de Chase fue tal que la entidad no dio a basto, se quedó sin stock y tuvo que enviar tarjetas de plástico de sustitución hasta que pudiese reanudar la producción.

Pero ¿se trata de simple postureo? Algunos dirán que sí, al fin y al cabo se trata de una tarjeta no apta para todos los bolsillos, con un peso mayor del habitual (13 gramos en el caso de la tarjeta de Chase de acuerdo con Uscreditcardguide.com) y que no deja de servir para lo mismo que las de plástico: financiarse, sacar dinero y pagar compras. Pero este tipo de tarjetas incorporan ventajas que no están al alcance de la mayoría y que no llevan la mayor parte de las tarjetas de plástico gratuitas que ofrecen los bancos: programas de puntos canjeables por billetes de avión, noches de hotel, etc., cashback (devolución de un tanto por ciento de las compras), límites de crédito muy elevados, servicios de atención al cliente exclusivos, como el concierge de AMEX, seguros, cero comisiones al operar en otra divisa, acceso a salas vip de aeropuertos…

Luxury Card, HSBC, Capital One, Citi, Wells Fargo, American Express o el ya citado JP Morgan Chase son solo algunas de las entidades internacionales que intentan cortejar a sus clientes con tarjetas metálicas. En España desde hace un año también lo hacen Banco Sabadell (tarjeta World Elite Mastercard) y Banca March (tarjeta Mastercard Alturis), ambas enfocadas a clientes de banca privada.

Tarjetas metálicas para el consumidor de a pie

Pero el elitismo del metal tiene los días contados. La llegada de la banca fintech ha abierto la puerta a miles de consumidores de a pie a las tarjetas metálicas, aunque no de crédito, sino de débito o prepago. Desde el pasado 18 de octubre, los españoles pueden contratar la tarjeta N26 Metal con una cuota mensual de 16,90 euros (202,80 euros al año). La tarjeta metálica del challenger bank alemán N26 está fabricada con acero inoxidable y disponible en color negro carbón, gris perla y rosa cuarzo. Permite obtener ventajas en marcas de primer nivel como WeWork, compañía de coworwing, o Hotels.com, incluye un seguro de viaje y de compras Allianz, permite retirar dinero y pagar en otra divisa gratis, y viene acompañada de un servicio de atención al cliente exclusivo. Además, incluye las ventajas de la cuenta estándar de N26: transferencias gratis, cuenta sin comisiones de administración y mantenimiento…

El británico Revolut, que también opera en España, ofrece desde este año la tarjeta Revolut Metal, un rectángulo de 18 gramos confeccionado con acero reforzado. Tiene ventajas como la devolución del 0,1% del importe de las compras pagadas en Europa y del 1% de las realizadas fuera, un servicio de atención a cliente también exclusivo, un seguro para el extranjero, la posibilidad de sacar hasta 600 euros gratis al mes en cajeros, transferencias sin coste… El precio es de 13,99 euros al mes (167,88 al año).

 


Autor: Javier Mezcua


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