Tras haber formalizado un siniestro ante Nationale-Nederlanden, sucedido el pasado 02 de noviembre de 2023 por el derribo de un árbol plantado en la vivienda colindante a la mía sobre mi jardín (causado por una borrasca), y una vez revisadas las Condiciones Generales, Particulares y Limitativas, que dan cobertura a mi vivienda, ARAG como parte jurídica estimó que los daños materiales (Valla con puerta de acceso y ducha piscina) según valoración realizada por el perito de Nationale-Nederlanden por un importe de XXXXXX€ (SIN IVA) sobre los daños causados en mi vivienda, no procedía seguir adelante legalmente contra la propiedad vecina, sino que finalmente la indemnización debería ser asumida por Nationale-Nederlanden, ya que en base a las condiciones del seguro y las circunstancias del siniestro, esta debía correr con el pago de la misma, y tan sólo reclamar a la compañía contraria la parte correspondiente a plantas, ya que el árbol no es responsable civil subsidiario.
Después de más de ocho meses de la ocurrencia del siniestro y después de haber cursado innumerables reclamaciones por escrito y telefónicas con Nationale-Nederlanden sigo esperando, demostrando un modus operandi establecido para aburrir al asegurado, y/o llegar a demanda judicial, tras pasar por la Dirección General de Seguros si esta no da la razón. Lo peor de todo, no es sólo la perdida de tiempo y el daño emocional, sino que el jardín continúa deteriorándose, y la naturaleza sigue su curso inexorablemente, aparte del riesgo de incendio inherente que aumenta con la llegada del verano.