Llamada a las 15:41h del jueves 23 marzo.
El agente **** no tiene formación para estar en Atención al cliente.
Ya el tono en mi primera consulta en la que me informa que no está cubierta mi solicitud, no fue demasiado empático.
En mi segunda consulta acerca de cuándo he de avisar para no renovar el seguro con la compañía me remite a mi banco (ya que fue un seguro contratado para hipoteca), parecía estar cansado de atenderme.
En mi tercera consulta acerca de un plato de ducha rajado, al preguntarle "cómo se repara eso, si se cambia el plato o se repara" su respuesta con un tono nada respetusoso es "no soy fontanero".
Creo que en atención al cliente, este tipo de respuestas sobran. "No sabría decirle. Ha de ir un técnico, en este caso un fontanero, quien evaluará la mejor solución" sería más adecuado.
Como clienta, yo sí que no soy fontanera, yo no trabajo en seguros y no sé cómo son las reparaciones, y no trabajo en atención al cliente. Pero lo que sí sé es que si trabajas en atención al cliente, debes tener (entre otras muchas habilidades), escucha activa, empatía y sobre todo expresarse respetuosamente.
Al hacerle ver que su respuesta no me ha parecido correcta ni respetuosa, y que podía haberse ahorrado que me dijera que no era fontanero, ha comenzado a hablar por encima mía y ha decirme que ya le había quedado claro que se lo he dicho muchas veces. "Una disculpa, ****, es lo menos que esperaba".
No, no creo que esta persona esté preparada para la atención al cliente ni mucho menos.
Y entre que no suelo tener nada cubierto con ellos, por lo que sea, y encontrarme con este tipo de sinvergonzonerías y mala educación, me hacen sentir que lo importante es que la tonta de turno pague religiosamente todos los años y no moleste usted mucho.
Por lo que mucho me temo que hasta aquí hemos llegado, la tonta pagará con otra compañía que imagino tampoco le cubrirá lo que necesite, pero la hablarán respetuosamente.