El depósito a plazo vuelve a ser lo que siempre ha sido: un producto de seguridad, no un refugio rentable. Si alguien firma un depósito hoy, es muy probable que esté aceptando menos rentabilidad que hace un año. El tipo medio ponderado de los depósitos a plazo de los hogares ha caído 0,46 puntos porcentuales en doce meses, un descenso del 21,9%. En diciembre de 2024 era del 2,10%; en diciembre de 2025, del 1,64%, según los datos del Banco de España.
Esta caída no es solo un dato llamativo. Si se aterriza a la economía familiar, un ahorrador que inmoviliza 20.000 euros a un año habría obtenido 420 euros brutos con una remuneración del 2,10%. Con el 1,64% se queda en 328 euros brutos. Son 92 euros menos por el mismo dinero y el mismo plazo. No es un golpe enorme, pero deja claro que el depósito ya no compensa tanto simplemente por dejar el dinero quieto.
La explicación, en realidad, lleva tiempo sobre la mesa: está en el giro de los tipos en la eurozona. “El Banco Central Europeo (BCE) empezó a recortar tipos en junio de 2024, marcando el inicio del cambio de ciclo tras el periodo de subidas, y ahí empezó a enfriarse la rentabilidad del ahorro a plazo. Y aunque los tipos llevan anclados en el 2% desde junio de 2025, la tendencia no solo se ha mantenido, sino que se ha ido intensificando”, explica Cristina Casillas, experta en depósitos del comparador financiero HelpMyCash.
Y esa bajada del precio del dinero se traslada, tarde o temprano, al ahorro conservador. Si el dinero “al por mayor” —el que se mueve entre los bancos y el banco central— rinde menos, el banco tiene menos incentivos para pagar más “al por menor” —o sea, a los ciudadanos de a pie—. Y cuando, además, la entidad no necesita captar pasivo, el depósito pierde poder de negociación.
Y aquí entra el matiz español. Este ajuste se nota más porque se partía de una remuneración ya baja. “La gran banca española no apostó por remunerar los depósitos durante el ciclo alcista de tipos del BCE. Y ahora que han llegado los recortes, el movimiento ha sido ajustar la escasa remuneración que ofrecían”, señala la experta.
Esa falta de prisa tiene una explicación. Ya lo apuntó en su día el entonces gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos: con un sector con exceso de liquidez, la presión por competir por el ahorro minorista se reduce. Cuando al banco no le hace falta captar dinero, el depósito deja de ser un producto por el que pelear.
Con todo, el mercado no es uniforme. Aunque la media retroceda, siguen apareciendo ofertas puntuales para atraer saldo nuevo. Banca March, por ejemplo, ha mejorado su depósito a 12 meses del 2,10% TAE al 2,30% TAE. Y dentro del mapa nacional también destaca el Depósito Confianza de Deutsche Bank, que puede llegar al 3% TAE si se cumplen condiciones. Son movimientos selectivos y casi siempre vienen acompañados de letra pequeña: importes mínimos, exigencia de vinculación o condición de dinero nuevo.
¿Y qué ocurre con los depósitos europeos?
En Europa pasa algo parecido. Tampoco los depósitos extranjeros se han librado del ajuste. Durante meses fueron la vía de escape del ahorrador conservador, pero han empezado a recortar rentabilidades. “En HelpMyCash hemos detectado recortes en depósitos en al menos una decena de bancos en lo que va de año, sobre todo en febrero”, añade la experta.
Aun así, el mercado sigue dejando excepciones, ya que también hay bancos europeos que suben puntualmente el interés de sus plazos fijos para captar dinero. Por ejemplo, el sueco Klarna ha elevado la rentabilidad de su plazo fijo a dos años hasta el 2,46% TAE y BluOr Bank, de Letonia, permite abrir un depósito a doce meses al 2,35% TAE y desde 1 euro. Y sin renunciar a la seguridad, ya que este dinero está cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos del país del banco, hasta 100.000 euros por titular y cuenta, igual que ocurre en España.
¿Qué puede hacer el ahorrador español?
Aquí el riesgo no suele ser equivocarse con un depósito por unas décimas, sino dejar el dinero quieto por inercia, esperando que vuelvan las grandes campañas. En un entorno en el que la remuneración cae, ese “ya lo miraré” suele salir caro. “Las remuneraciones que pueden ofrecer los bancos dentro de tres meses probablemente serán inferiores a las que se pueden contratar actualmente”, advierten desde HelpMyCash.
Con esa idea en mente, el siguiente paso no es correr a contratar cualquier plazo fijo, sino afinar la pregunta. Lo que debe preguntarse el ahorrador que quiere contratar un depósito —porque se le vence ahora un plazo fijo o porque quiere mover su dinero cuanto antes— no es si “le sirve” un 1,60% TAE, sino qué rentabilidad máxima puede conseguir hoy para el plazo exacto que necesita. En un mercado que se mueve rápido, la diferencia entre elegir el primer depósito que se ve y comparar bien puede traducirse en cientos de euros, especialmente si se habla de importes altos.
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