Dación en pago: qué es y cómo conseguirla en España
Si no puedes pagar la hipoteca y prefieres entregar la vivienda para librarte de la deuda, la dación en pago puede ser una buena solución. Pero conseguirla en España no es fácil y no siempre es una opción conveniente. Aquí te contamos cómo funciona, en qué casos la puedes pedir y qué alternativas debes valorar antes de llegar a este punto.
¿Qué es la dación en pago?
La dación en pago es un acuerdo por el que el propietario de una vivienda hipotecada entrega el inmueble al banco a cambio de cancelar su deuda hipotecaria. Se suele pedir cuando el titular de la hipoteca no puede pagar y quiere evitar las sanciones por demora que puede aplicar la entidad, entre las que se encuentra el posible embargo de sus bienes presentes y futuros..
En nuestra página sobre la ejecución hipotecaria explicamos qué pasa si no pagas las cuotas.
¿Cuándo se puede pedir la dación en pago en España?
Hay países en las que la dación en pago es automática: si no puedes pagar la hipoteca, devuelves la vivienda al banco y listo. Pero no es el caso de España, donde un préstamo hipotecario suele tener una garantía hipotecaria (la vivienda) y personal (el resto de bienes presentes y futuros). Es decir, que si no pagas la hipoteca, el banco puede embargar tu casa y, si eso no basta para saldar la deuda, también tus otros bienes.
Ahora bien, hay casos concretos en los que sí puedes solicitar la dación en pago para librarte de la deuda a cambio de la entrega de tu vivienda. Estos son los tres caminos:
Ejecución de cláusula del contrato
Hay hipotecas que incluyen una cláusula de dación en pago, pero son poco habituales. Si quieres saber si la tuya la tiene, deberás revisar la escritura. En caso de existir la cláusula, podrás contactar con tu banco y exigir su ejecución.
Negociación con el banco
Si tu hipoteca no prevé una dación, puedes proponerla. El banco valorará si la operación le encaja económicamente y, si tienes suerte, la aprobará. Pero ya te avanzamos que no es fácil, a no ser que el valor de tu vivienda sea sensiblemente superior a tu deuda pendiente.
Código de Buenas Prácticas
Se trata de un mecanismo legal que obliga a los bancos adheridos a ofrecer soluciones a familias vulnerables. Una de ellas es la dación en pago, que se puede conseguir si la hipoteca no puede reestructurarse de manera viable. En nuestra página sobre el Código de Buenas Prácticas encontrarás todos los detalles.
Ventajas y desventajas de la dación en pago
Librarte de tu hipoteca a cambio de entregar la vivienda puede parecer una solución atractiva en caso de que no puedas afrontar las cuotas. Pero la dación en pago, además de algunas ventajas, también tiene sus inconvenientes. A continuación te resumimos sus puntos fuertes y débiles:
Ventajas
Te libras de la deuda para siempre y mantienes protegidos el resto de tus bienes personales (a excepción de la vivienda entregada).
Evitas otras sanciones por impago, como el inicio del proceso de ejecución o el cobro de comisiones e intereses de demora.
Desventajas
Te quedarás sin vivienda y tendrás que buscar otro sitio en el que residir; sin el dinero que hubieras obtenido con la venta del inmueble.
Puede costarte dinero si el banco no asume los gastos: los de formalización y cancelación registral, la tasación de la vivienda...
Es difícil de conseguir, a no ser que puedas acogerte al Código de Buenas Prácticas o que la casa valga bastante más que tu deuda pendiente.
¿Cuándo conviene entregar la vivienda al banco?
Recurrir a la dación en pago es una solución drástica, porque te deja sin vivienda a cambio de liquidar la hipoteca. Por eso, desde HelpMyCash consideramos que solo te conviene si se dan estas circunstancias:
Si no puedes pagar ni reestructurar la deuda con opciones como alargar el plazo o pactar una carencia de hipoteca, por ejemplo.
Si tu economía no mejorará a medio plazo. Por ejemplo, por sufrir paro de larga duración o una incapacidad total no cubierta por un seguro.
Si puedes ir a vivir a otro sitio, como a casa de unos familiares o a un piso con un alquiler asequible al que puedas acceder.
Si la vivienda vale menos (o lo mismo) que la deuda. Si vale más, te saldrá más a cuenta venderla, liquidar la hipoteca y quedarte con lo que sobre.