Si, es posible. Podemos hacerlo por dos motivos: (1) que el tipo de interés que nos aplican para nuestra hipoteca es desventajoso, con respecto a lo que encontraríamos hoy en día en el mercado, y (2) si buscamos realizar cambios sustanciales en las condiciones del préstamo hipotecario.

  • (1) En este caso podríamos optar por hacer una subrogación hipotecaria. Se suelen mantener todas las condiciones de nuestro préstamo originario, negociando un tipo de interés más adecuado con la nueva entidad. Su ventaja es que es más barata que la cancelación. La desventaja es que normalmente solo podemos negociar el tipo de interés. En algunos casos, dependiendo de nuestro perfil, podremos negociar alguna modificación más con el nuevo banco.
  • (2) Realizando una cancelación de la actual hipoteca y solicitando una nueva en otro banco, podemos efectuar cambios importantes en las condiciones de nuestro préstamo: en los plazos de amortización, hacer una ampliación de capital o cambiar el índice de referencia. Ésta es su principal ventaja, poder cambiar todas las condiciones de nuestro préstamo. Su desventaja es que es un proceso más caro y complicado que la subrogación.

Una primera opción sería llegar a un acuerdo con el propio banco, para realizar los cambios que nos interesan en nuestro préstamo sin cambiar de entidad. Para hacer esto existe la novación, que es un trámite más barato y sencillo que la subrogación o la cancelación.

La novación nos permite hacer algunas modificaciones a nuestro préstamo hipotecario, ofreciéndonos más posibilidades y flexibilidad que la subrogación, manteniendo la hipoteca en nuestra entidad.

Pueden leer más información de las características, costes y cambios que podemos realizar con la novación, en ¿Qué es la novación y cuánto cuesta?

Si, es posible. Podemos hacerlo por dos motivos: (1) que el tipo de interés que nos aplican para nuestra hipoteca es desventajoso, con respecto a lo que encontraríamos hoy en día en el mercado, y (2) si buscamos realizar cambios sustanciales en las condiciones del préstamo hipotecario.

  • (1) En este caso podríamos optar por hacer una subrogación hipotecaria. Se suelen mantener todas las condiciones de nuestro préstamo originario, negociando un tipo de interés más adecuado con la nueva entidad. Su ventaja es que es más barata que la cancelación. La desventaja es que normalmente solo podemos negociar el tipo de interés. En algunos casos, dependiendo de nuestro perfil, podremos negociar alguna modificación más con el nuevo banco.
  • (2) Realizando una cancelación de la actual hipoteca y solicitando una nueva en otro banco, podemos efectuar cambios importantes en las condiciones de nuestro préstamo: en los plazos de amortización, hacer una ampliación de capital o cambiar el índice de referencia. Ésta es su principal ventaja, poder cambiar todas las condiciones de nuestro préstamo. Su desventaja es que es un proceso más caro y complicado que la subrogación.

Una primera opción sería llegar a un acuerdo con el propio banco, para realizar los cambios que nos interesan en nuestro préstamo sin cambiar de entidad. Para hacer esto existe la novación, que es un trámite más barato y sencillo que la subrogación o la cancelación.

La novación nos permite hacer algunas modificaciones a nuestro préstamo hipotecario, ofreciéndonos más posibilidades y flexibilidad que la subrogación, manteniendo la hipoteca en nuestra entidad.

Pueden leer más información de las características, costes y cambios que podemos realizar con la novación, en ¿Qué es la novación y cuánto cuesta?


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