Actualmente, todo el mundo habla de que el EURIBOR está en mínimos históricos y de lo mucho que ha bajado la cuota de la hipoteca. Tú, que tienes un interés suelo, no te estás beneficiando de la bajada del EURIBOR. ¿Qué debes hacer? La respuesta parece clara, ¡Cambiar de banco!
Subrogación de hipoteca
El proceso a seguir para decidir si cambiar la hipoteca de banco es relativamente sencillo. Tu banco, a priori, no quiere modificar las condiciones de tu hipoteca. Tú estudias el mercado y te decides por la oferta que mejores condiciones te ofrece. El nuevo banco emite una oferta vinculante y se la envía a tu banco “antiguo”. Tu banco “antiguo” puede enervar la oferta, lo que significa que puede igualar o mejorar las condiciones de la oferta tal y como están definidas. En tal caso, ya no podrás subrogarte al otro banco y si quieres cambiar de banco tendrás que cancelar tu hipoteca y contratar una nueva, que resulta bastante más caro.
La subrogación sólo permite cambiar el tipo de interés y/o el plazo
El artículo 4 de la Ley de Subrogación … dice : “1. En la escritura de subrogación sólo se podrá pactar la modificación de las condiciones del tipo de interés, tanto ordinario como de demora, inicialmente pactado o vigente, así como la alteración del plazo del préstamo, o ambas”.
La nueva oferta hipotecaria no puede modificar otras condiciones de la hipoteca, por lo que algunos piensan que es imposible quitarse el interés suelo con una subrogación. Sin embargo, hay muchas interpretaciones posibles.
Oferta vinculante detallada
Para nosotros, el tipo de interés no es sólo interés de referencia y diferencial. Por eso, creemos que es importante prestar atención a que la oferta vinculante detalle, clara y extensamente, todas las condiciones financieras de tu nueva hipoteca respecto al tipo de interés. Insiste al banco en que la oferta vinculante no sólo incluya el precio (interés de referencia y el diferencial), sino que también excluya expresamente el resto de condiciones, relacionadas con el tipo de interés, que no deseas en tu hipoteca: un interés suelo, seguros de cobertura de tipo de interés, periodos inicial de interés fijo, etc.


